Redes sociales

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Redes

sociales

para

parlamentarios

Guía para entender

las alianzas entre

políticos y ciudadanos

en la era digital


Redes

sociales

para

parlamentarios

Guía para entender

las alianzas entre políticos

y ciudadanos en la

era digital


Presentación

El Observatorio Económico Legislativo de CEDICE Libertad, comprometido en

brindar herramientas para fortalecer la libertad y la democracia, promover el

diálogo y potenciar la información y la comunicación de funcionarios públicos,

ha creado esta guía para el buen manejo de las redes sociales, con la aspiración

de conseguir una mejor interacción de estos con los ciudadanos.

En las redes sociales, el usuario es el verdadero protagonista. Este criterio es

común para decisores públicos y ciudadanos, es el eje para que todos participemos

activamente en los asuntos políticos, para que el valor dialógico de las

redes, ayude a fortalecer nuestro sistema democrático.

Esperamos que esta guía sea útil para todos los servidores públicos, no solo

los legisladores, sino para aquellos que deseen estar en contacto, informar y

rendir cuentas de sus acciones a la sociedad que los eligió y que, por tanto,

puede monitorearlos y apoyarlos con igual interés y compromiso.

Agradecemos a Luis Carlos Díaz, comunicador social, experto en estos temas,

su dedicación para que este instrumento sea un aporte innovador para construir

más y mejor democracia en esta era digital.

El Equipo del Observatorio Económico Legislativo

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Contenido

5 Introducción

7 Capítulo 1: Estamos conectados

7 A qué llamamos Web 2.0

8 ¿Por qué lo 2.0 se quedó viejo?

9 Espacios digitales hoy

9 Retos comunicacionales

11 Infraestructura digital venezolana

13 Capítulo 2: Qué necesita un parlamentario en redes

13 Rendición de cuentas

13 Identidad y reputación digital

15 Páginas personales y blogs

16 Cuentas en Twitter

17 Buenas prácticas para políticos en Twitter

20 Presencia en Facebook

23 ¿Se necesitan otras redes?

25 Cómo crear una estrategia para redes

26 Conformar un equipo

27 Capítulo 3: Privacidad y seguridad antiespionaje

27 Textos cifrados

27 Llamadas cifradas

27 Videollamadas cifradas

27 Correos seguros

28 Conexiones seguras

30 Capítulo 4: Qué necesita un infociudadano

para seguir a sus diputados

30 Monitoreo

30 Adopción

30 Campañas de incidencia pública

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Introducción

Los políticos que asumen cargos de representación popular no solo tienen la

tarea de ejercer su rol; en la era digital deben asumir el compromiso de gobernar

entendiendo las lógicas de las redes, es decir, la lógica de sus electores.

El entorno de trabajo ha cambiado y los ejercicios cotidianos para el político

como rendir cuentas, consultar, informar su agenda y entrar en contacto con

sus electores, encuentran en las plataformas digitales un espacio con nuevas

posibilidades. El reto no es sobrecargarse de trabajo agregando tareas, sino

fortalecer las relaciones sociales de su ejercicio público.

Más allá de la novedad y la fascinación por los aparatos electrónicos y lo entretenido

que es entrar en redes, los políticos y los ciudadanos preocupados por

el ejercicio de lo público pueden crear nuevas alianzas y modos productivos de

fortalecer el tejido social. Al final, se refuerza la contraloría sobre los funcionarios,

que es una de las cosas más sanas que le puede pasar a la democracia,

y los ciudadanos construyen vínculos reales con quienes toman decisiones.

Este manual apuntará maneras de comprender el fenómeno digital, las herramientas

más sencillas de usar en la actualidad, y, debido a su rápida obsolescencia,

brindaremos criterios de uso para que puedan migrar rápidamente a

las nuevas plataformas conservando la esencia del parlamentario en redes y

sus enormes posibilidades.

Capítulo 1

Estamos conectados

En la actualidad no se discute la importancia de las plataformas digitales para

el ejercicio político porque ya son parte de la cotidianidad de los servidores

públicos y de un amplio sector de la ciudadanía. Aunque persisten muchísimas

brechas, hay consenso en que la tecnología no es una moda sino una evolución

natural en las interacciones sociales. Por más rápido que avance todo y

por más cambios que se solapen, la realidad es que Internet, las redes sociales

y los dispositivos móviles han transformado la manera en la que nos comunicamos

y estamos presentes en el espacio público.

Por esa razón es clave entender qué podemos hacer en este contexto y con

cuáles criterios diseñamos estrategias de uso de redes sociales que fortalezcan

el desempeño de los políticos en gestión.

A qué llamamos Web 2.0

Internet vivió un cambio importante en la década pasada, cuando numerosas

compañías decidieron cambiar su modelo de negocios para ofrecer plataformas

en lugar de contenidos. La diferencia reside en que el poder de generación

de contenidos quedaba en manos de los usuarios, y el rol de estos espacios

digitales era el mantenimiento, usabilidad, diseño y estabilidad. Por eso, la

noción de 2.0 está vinculada a pensar Internet como una plataforma en la que

las personas suben contenidos de forma sencilla y gratuita. Antes de ese modelo,

para publicar contenidos en Internet era necesario tener:

· Un dominio: una URL, la dirección web donde iba a estar ese contenido

· Un servidor: en inglés es hosting, y se refiere al equipo y la porción de memoria

donde van a residir los contenidos, el cual permanecerá encendido y accesible

permanentemente.

· Un informático y un diseñador: que pudiesen encargarse de construir, en

lenguaje HTML, la página web requerida para mostrar los contenidos.

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Las tres cosas exigen tener presupuesto y conocimientos, así que se limitaba

el uso de Internet a pocos productores de contenidos, y el resto solo debía

conformarse con ser visitante y lector de sitios web. Con la llegada de la Web

2.0, ese modelo tradicional no ha muerto, porque igual se necesitan páginas

web de campaña, de partido y de muchas cosas, pero los ciudadanos también

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pueden tener espacios digitales alojados en plataformas de terceros que les

facilitan de forma gratuita su servicio. Alguien con blogs, cuentas en Twitter,

Facebook, Instagram, LinkedIN, y miles más, no está pagando por su dominio

el servidor, ni necesita saber de códigos HTML para publicar contenidos variados

(texto, audio, video, imágenes, presentaciones).

Espacios digitales hoy

Hasta ahora, los políticos están dispersos en distintas plataformas buscando

mayor conexión y cercanía con los ciudadanos, sin embargo, debemos diferenciar

de una vez tres ámbitos de acción digital que exigen su propia lógica,

planificación y ejecución.

· Internet pública: es la accesible desde buscadores, con direcciones web

que pueden ser visitadas desde cualquier navegador sin mayores limitaciones.

Básicamente está alimentada por páginas web (personales, institucionales,

de medios, etc.), blogs y plataformas abiertas como YouTube o la Wikipedia.

Para influir allí es clave el posicionamiento de contenidos y palabras clave.

· Internet restringida: es accesible por los usuarios que tienen cuenta en esa

plataforma. Sus direcciones son accesibles, pero los niveles de participación

dependen del registro de usuarios y su presencia dentro de esa red. No es necesariamente

negativo porque puede generar mayores niveles de cercanía y

compenetración, pero funcionan como clubes cerrados y exclusivos. Allí entran

plataformas tan populares como Twitter, Facebook, Instagram, Periscope,

etc., cuya lógica de participación es que hay que ser parte de ellos para

poder interactuar con las cuentas del político. Para influir en esos espacios es

clave generar conversaciones, interacciones y relaciones cotidianas.

· Comunicaciones privadas: no se definen como privadas por su alto grado

de seguridad (ese es otro componente que se desarrollará más adelante) sino

porque su relación con la audiencia no se desarrolla en espacios públicos y accesibles

de Internet sino en ámbitos privados. Se trata de listas de correos que

llegan directo a los buzones de los suscritos, bases de datos, mensajería masiva,

videoconferencias privadas en Skype o Jitsi, grupos en plataformas como

Whatsapp, Signal, Telegram, y cualquier otra comunicación que no genere

una URL ni pueda ser monitoreada públicamente, como Snapchat. Para ser

relevante en esos espacios es importante enfocar la estrategia de contenidos,

ofrecer algún valor agregado por ese nivel de exclusividad y generar relaciones

con las comunidades usuarias suscritas.

Por lo tanto, la 2.0 es la existencia de plataformas digitales que permiten socializar

contenidos generados por usuarios de forma sencilla e inmediata. Permitió

en el fondo un proceso de empoderamiento ciudadano inédito, porque

cada persona con sus cuentas en línea tiene capacidad de construir comunidades

y comunicar públicamente lo que necesite. De esa forma, se ha transformado

la manera en la que las sociedades construyen opinión pública y se

movilizan.

¿Por qué lo 2.0 se quedó viejo?

El término lo acuñó Tim O’Reilly en el año 2004 para describir lo que ya comentamos.

Sin embargo, el tiempo ha pasado y se han ensayado muchos modelos

de plataformas digitales en estos años. Aunque su base teórica es la misma

(plataformas de publicación de contenidos), su diversidad es impresionante.

Pasamos de plataformas para escribir, como los blogs, subir y compartir videos,

como YouTube, a otras donde básicamente compartimos perfiles públicos

de nuestras vidas y nuestras relaciones, como Facebook y otras redes

sociales.

Ese modelo busca varias evoluciones, así que la noción de lo 2.0 va a dar paso

muy pronto a otras estructuras. Por ejemplo, no solo la mayoría de las propuestas

han migrado al teléfono móvil, sino que los contenidos contienen ya

datos georreferenciados, por lo tanto pueden compilar y ofrecer datos locales,

así como también cruzarlos con las experiencias registradas por nuestros

amigos. Asimismo, la red ofrece contenidos pero también conversaciones en

torno a ellos, así que sus búsquedas también han cambiado para adaptarse

al perfil del usuario, sus patrones de búsquedas históricas y los significados

de las palabras, más que las palabras mismas. (Por ejemplo: buscar «Pastor»

puede dar resultados distintos si eres fanático de la Fórmula 1 o si buscas regularmente

información religiosa). También es materia pendiente la convergencia

de numerosas redes en una sola presencia orgánica de los usuarios,

de manera que no se encuentren tan fragmentados en múltiples espacios e

identidades digitales, como ocurre en estos momentos.

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Retos comunicacionales

Pensar estrategias digitales para servidores públicos implica planificar más

bien en el ámbito de una política comunicacional coherente y continua que

pueda tejer relaciones, rutinas y certezas con los electores. La diferencia entre

ser candidato y ser un político en ejercicio es impresionante y la mayoría aún

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1. Venezuela tenía una cifra doble de penetración de Internet: expertos del área

calculaban que 55% de los venezolanos accedía a Internet, poco más de 16

millones de personas. Mientras tanto, Conatel insistía en decir que ya más del

60% de la población navegaba en Internet. La razón es que el organismo estatal

cambió la manera de medir esta variable. No solo restó a los menores de 7

años de edad para reducir la base poblacional, sino que sumó a los usuarios de

Internet a través de teléfonos móviles. Eso significa agregar varios asteriscos a

la cifra, porque así no es homologable con el resto de los países del continente,

que no miden bajo los mismos parámetros, además del riesgo que implica la

posibilidad de contar doblemente a los usuarios de telefonía celular que también

se conectan con computadoras. A eso se le suma que la experiencia de

uso de Internet en teléfonos puede ser limitada para muchos usuarios. Así que

no se trata de «tener Internet» sino de pensar en qué tipo de Internet.

2. Además de la penetración, Venezuela llevaba más de un año y medio estancada

en una velocidad promedio de 2 mbps (megabits por segundo), con el

añadido de que la empresa estatal Cantv tenía una velocidad promedio de 1,87

mbps, según su propio presidente. Eso es preocupante para una empresa que

casi tiene el monopolio del servicio en el país, con más del 85% de las conexiones

nacionales.

Eso significa que Venezuela para 2015 era el país más

lento del continente americano, por debajo de Haití,

Bolivia y Paraguay. Países como Colombia y Ecuador,

por ejemplo, superaban los 6 mbps (más de

tres veces la conexión nacional), mientras que

Uruguay era la puntera de la región,

con 20 mbps.

A estos datos hay que sumar que la baja velocidad y alcance nacional castiga

con más fuerza a las provincias que a la capital. El plan de instalación de fibra

óptica nacional que en 2011 prometía (y ejecutó recursos) instalar 20 mil kilósuele

descuidarse al terminar la campaña electoral. La comunicación es un

proceso constante, así que incluso las redes abandonadas informan, con su

desactualización, una mala gestión del político.

Infraestructura digital venezolana

Para mediados de 2015, Venezuela vivía algunas paradojas en términos digitales

que marcarán el sector telecomunicaciones en los años siguientes.

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Los retos más importantes son:

· Lograr un ecosistema de medios digitales que combine los ámbitos donde

quiera desarrollarse el político: públicos, restringidos y privados, como se detalló

en la sección anterior.

· Hacer vinculante la comunicación digital con su desempeño en la función pública.

Internet no es un divertimento ni un accesorio para las campañas: es la

vida misma.

· Entablar relaciones con el electorado comprendiendo las lógicas digitales y los

nuevos poderes de las audiencias. No se trata de salir de cacería… porque en

Internet las presas también tienen escopetas.

· Hacer transparente y accesible la función pública, su agenda y focos de trabajo

para que la rendición de cuentas sea una cultura de trabajo que acerque a la

gente y mejore la gestión.

· Contar historias. Sin importar la plataforma y las innovaciones, la clave es contar

historias que puedan convocar voluntades, influir en la opinión pública y

tejer comunidades.

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metros de fibra óptica, en 2015 apenas llevaba 11 mil kilómetros. Eso se traduce

en lentitud, colapso y poca respuesta la mayor parte del tiempo. Asimismo,

las operadoras telefónicas se vieron en la necesidad de recortar servicios de

llamadas a larga distancia y servicios como los de Blackberry para centenares

de miles de clientes.

3. Venezuela, además, está rezagada en la actualización de equipos, porque

debido a su economía, el costo de las computadoras, teléfonos y tabletas se

nueva generación se hizo completamente inaccesible para la mayoría de los

usuarios. Mientras el resto de los habitantes del continente puede comprar

un equipo con una fracción o apenas dos meses de salario, en Venezuela un

teléfono de gama alta cuesta más de 7 años de salario. Eso frenó el parque tecnológico

e hizo dependiente a la población de los equipos regalados en campañas

políticas, porque una tableta que para diciembre de 2015 costaba 50 mil

bolívares, requería más de 5 meses de salario para ser comprada, cuando en el

exterior los modelos similares cuestan alrededor de 70 dólares.

4. Sin embargo, ante todos estos escenarios, para la empresa investigadora y

consultora del sector telecomunicaciones, Tendencias Digitales, los venezolanos

siguen siendo uno de los colectivos de usuarios más activos en redes sociales.

Aunque se ven afectados para el consumo y producción de videos debido

a la lentitud de sus servicios, la presencia en redes y la capacidad de generar

conversaciones y contenidos es asombrosa. Seguramente es una respuesta a

la escasez de medios de comunicación tradicionales y el volcamiento a la red

de millones de usuarios ávidos de información sobre la coyuntura política.

Por lo tanto, pensar en una agenda nacional de telecomunicaciones pasa por

recuperar el crecimiento y la pujanza del sector, responder a las nuevas necesidades

de los usuarios y elevar no solo la calidad del servicio en su velocidad y

estabilidad, sino también su masificación.

Capítulo 2:

Qué necesita un parlamentario en redes

Rendición de cuentas

La presencia en Internet puede ser vista con fascinación para realizar campañas,

ganar adeptos, comunicarse con ellos y ser parte de la conversación pública.

Sin embargo, una vez se accede al poder y es momento de ser un servidor

público, las estrategias en redes deberían ser coherentes con el nuevo rol.

Es momento entonces de rendir cuentas. La premisa fundamental acá es que

una buen desempeño en el cargo puede significar la reelección y el ascenso

del político en su carrera, por lo tanto el relato digital de su período de labores

debe atender esa narración y hacerla pública. En el caso de los diputados los

insumos para informar son casi infinitos:

· Agendas de trabajo

· Discusión de leyes

· Argumentos publicados que pueden iniciar conversaciones

· Organización de ideas

· Visitas y reuniones con ciudadanos

· Consultas abiertas

· Revisión de presupuestos

De todo eso se puede valer el diputado 2.0 y su equipo de trabajo para crear un

flujo de contenidos que debe ser continuo y aderezado por la actualidad. Debe

responder a la gestión propuesta (planes de trabajo, agendas de leyes, objetivos

del mandato) y combinarse con la coyuntura política del día. Una armonía

entre ambas permitirá desarrollar una voz coherente y mejores estrategias de

contenidos.

Identidad y reputación digital

Cada persona que crea una cuenta en redes digitales alimenta dos dimensiones

nuevas de su imagen pública: su identidad digital y su reputación digital. La

diferencia fundamental entre ambas es que la identidad es autogestionada,

es la que está definida por el protagonista de la cuenta y se construye con

sus imágenes, textos, opiniones, desempeño público, ortografía, lo que decide

compartir, etc.; mientras que la reputación es una percepción externa que

se crea cada una de las personas que lo siguen o pueden ver su trabajo y juzgarlo.

La reputación no es tangible, pero es clave porque de ella depende la

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credibilidad, la capacidad de liderazgo y hasta el alcance

de sus palabras en la opinión pública. La reputación

acumula todas las manchas y errores de las personas,

que podrán enmendar algunas cosas, pero siempre

quedará el registro de su acción.

Es fundamental comprender esta dos dimensiones

porque hay dos premisas que se repiten en el mundo

político:

· La mayoría de los ataques contra los políticos ocurren

contra su reputación, para que sean mal percibidos

y pierdan el capital de confianza que hayan tejido con los ciudadanos.

· La mejor manera de preservar una reputación relevante y positiva, es tener

bien fortalecida la identidad digital, para que ante cualquier ataque, sean los

contenidos, el buen desempeño público y los seguidores quienes salgan en

defensa del agredido.

Por lo tanto, la conducta más recomendable es revisar muy bien todos los datos

que se brindan de la figura pública en sus redes para que jueguen a su favor:

foto de avatar, imagen de cabecero, descripción, biografía, contactos y

toda su información debe ser seleccionada con un fin estratégico.

También hay que monitorear y revisar qué se dice

del político y sus temas de interés en las redes. No

será posible controlar el debate público, pero el

político podrá participar en él, fortalecer alianzas

con sus seguidores y mejorar la percepción pública

que hay sobre el trabajo que desempeña.

Páginas personales y blogs

Independientemente de la página web de la Asamblea Nacional y la del partido,

cada diputado debe contar con un espacio digital absolutamente individual,

asociado a su cargo y que pueda aglutinar toda su actividad legislativa.

Funcionará como una «ensaladera» que agrupe las formas de contacto con

el político y su equipo de trabajo, hará pública su agenda legislativa, guardará

registro de sus acciones y permitirá que sus referencias se posicionen más eficientemente

en los buscadores públicos.

Las estructuras para la página web dependerán de la intención y el presupuesto

con el que cuente el político, pero en realidad no requiere mayores inversiones

en desarrollo, porque se puede trabajar con cualquier gestor de contenidos

gratuito. Donde sí hay que enfocar recursos, talento, tiempo y dinero, es en

la generación de contenidos de calidad. El gestor de contenidos más popular

y sencillo de usar sería la plataforma de Wordpress, usada desde hace años

para blogs. Permite combinar contenidos estáticos y dinámicos, es sumamente

amigable con buscadores, permite posicionar temas, nombres, imágenes

y otros contenidos con más facilidad en Google, y además tienen la

ventaja de ser públicos y permanentes, así que los contenidos están

a la vista de todos, algo que no permiten las redes sociales.

De hecho, la mayor parte de las páginas informativas en Venezuela

están basadas en Wordpress y solo cambia su plantilla (diseño), algunas

funcionalidades (plugins) y la cantidad de gente que produce contenidos

para ellas. Pero un blog puede ser mantenido de forma individual cuando solo

se requiere producir contenidos.

Un blog de gestión política debe contener los elementos que se han mencionado

anteriormente, pero además su espíritu de bitácora será de gran ayuda

para que el político pueda narrar con periodicidad no solo lo que hace, sino

también sus opiniones e interpretaciones de la coyuntura cambiante del

país. Ese espacio ayudará no solo en la visibilidad del autor, sino que además

le permitirá tejer una relación de mayor confianza con los seguidores. El blog

trasciende la fugacidad y la inmediatez de Twitter, y posiciona en buscadores

como no lo hace Facebook.

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Si se trata de alguien de pocas capacidades textuales y más bien está fascinado

por los videos, es importante que esta página o blog guarde registro de eso,

y de ser posible, incluya extractos y fragmentos escritos que den cuenta del

contenido de los videos que está produciendo para otras plataformas. Si no,

será inaccesible y difícil de explorar posteriormente.

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Cuentas en Twitter

La presencia en Twitter se hizo indispensable desde que forma parte del ecosistema

de medios globales. Twitter ha ocupado rápidamente un sitio de honor

en el espacio público informativo porque satisface las necesidades de

comunicación inmediata de la audiencia y funge como un sistema nervioso

mundial. No era su objetivo cuando se fundó en 2006, e incluso una década

después no termina de concretar un modelo de negocios sostenible que le garantice

larga vida, pero es evidente el rol que ha jugado en los últimos años y los

esfuerzos que le han dedicado numerosas personalidades en todo el mundo.

Twitter combina la brevedad del discurso y la presencia a cuentagotas con el

uso del tiempo real para informar al instante en un espacio con visibilidad. En

el caso venezolano, además, es una plataforma legitimada por ambos bandos

políticos así que es un espacio con presencia plural.

Hay al menos tres perfiles distintos que puede adquirir una cuenta Twitter para

la gestión política:

· Cuentas personales: administradas directamente por el político o por su

equipo, pero donde la voz cantante es el individuo y la gente se comunica con él.

· Cuentas de campaña: se realizan para narrar minuto a minuto la campaña

electoral o la actividad de la persona a la que hace seguimiento, sin usar

su cuenta personal para no ser tan ruidosa. Está destinada a los militantes o

periodistas que necesitan información más continua de los eventos públicos

donde participa el político. También hace relatoría de sus declaraciones a medios,

arengas y acciones en calle, así como hace seguimiento de su agenda. La

administra un equipo.

· Cuentas oficiales de gestión: son las cuentas asociadas a las instituciones

o al cargo. Suelen trascender a las personas y son realmente útiles cuando se

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necesita que hable la institución o se trate de declaraciones oficiales. No es lo

mismo la cuenta de la persona que es circunstancialmente presidente o gobernador,

que la cuenta de la Presidencia y de la Gobernación y que narrarán lo

que allí ocurra sin importar quién ocupe el cargo. Debería ser casi un deber que

eso exista porque es parte de la investidura del cargo y proporciona información

que puede ser considerada.

Un caso híbrido es la cuenta de @Pontifex, que no pertenece al Papa Francisco,

sino al Obispo de Roma, es decir, al Papa, pero puede ser Benedicto XVI,

Francisco o quien venga después. La cuenta será la misma.

Actualmente los tuits han evolucionado e incorporan múltiples lenguajes, además

del texto de 140 caracteres. Hoy un tuit puede tener:

· Texto (además de los @nombres y #etiquetas)

· Enlaces

· Imágenes (hasta 4 fotos o una animación)

· Videos (insertos desde múltiples plataformas)

· Presentaciones (con slideshare)

· Encuestas (de hasta 4 opciones, con una duración de 24 horas)

· Ubicación geográfica

· Y las novedosas Twitter Cards, que permiten hacer publicidad, llevar tráfico a

páginas web, bases de datos y fortalecer casi cualquier campaña.

Asimismo, es una herramienta que ha evolucionado para adaptarse perfectamente

a dispositivos móviles, por lo que será cómoda de usar, y tiene una

de las utilidades más importantes para un político en la actualidad: le permite

monitorear contenidos en tiempo real e interactuar con sus seguidores. Esa es

una posibilidad que nunca antes tuvo de esa manera. Twitter puede ser usado

como un termómetro parcial de opinión pública, o un sismógrafo informativo.

Basta definir algunas palabras en su casilla de búsqueda y se podrá seguir minuto

a minuto lo que mucha gente escribe sobre ese tema. Bueno y malo. Con

la crudeza de la libertad. Eso exige del usuario la capacidad de discernir qué es

relevante.

Buenas prácticas para políticos en Twitter:

· El trato debe ser respetuoso en todos los espacios. La descortesía, la

grosería y el desplante son mal recibidos en redes. Como es un espacio público,

el tono debe ser similar al usado en declaraciones a un medio de comunicación,

aunque se vale ser más personal.

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· Las claves de los buenos mensajes en Twitter tienen que ver con la contundencia,

la claridad y la sincronía con lo que esté ocurriendo. Además,

debe ser parte de una estrategia de comunicaciones que tome en cuenta cada

medio donde participe.

· Un líder político está para liderar, para darle un encuadre a lo que ocurre

y mostrar los mundos posibles. Si se va a quejar como cualquier otro tuitero

perderá valor agregado y relevancia en el debate público.

· Al tratarse de un espacio público: se debe escribir en español comprensible

y respetando las normas ortográficas. Es incorrecto, de mal gusto,

ruidoso y atenta contra la reputación digital, comerse letras, dejar de acentuar

o usar signos de admiración e interrogación iniciales. La mala ortografía no

solo es como el mal aliento, que le parece mal a los demás, sino que además

indica el descuido o la poca preparación de quien escribe.

· El uso de #etiquetas es versátil: sirve para aglutinar en torno a un mismo

término una conversación en una comunidad. Así la información no queda dispersa

y se puede acumular masa crítica para posicionar un tema público. No

es válido usar numerosas etiquetas como en la red Instagram, ni hacer etiquetas

irrelevantes, incomprensibles o extremadamente personalizadas.

· Las tendencias (trending topics) son palabras o conjuntos de palabras que

aumentan su frecuencia de uso en un período corto de tiempo entre los tuiteros

que están activos en ese momento. Por lo tanto, hay que lidiar con una paradoja:

es más fácil posicionar una tendencia en momentos donde hay menos

gente conectada, pero también será vista por menos personas.

· No hay una «mejor hora para tuitear». El mejor momento para decir algo

es ya mismo, y si es importante, se replica más tarde de otra forma. Las horas

de mayor conexión a Twitter en Venezuela son después de la cena, pero también

se compite con más gente que genera una mayor avalancha de contenidos.

Así que es mejor estar presente a lo largo del día.

· Twitter no es una emisora de radio. Es absurdo automatizar mensajes repetitivos

para distintas horas del día como si fuese publicidad. Cualquier cosa

que le luzca ruidosa a la audiencia será desechada.

· Es importante responderle a la gente en un tono respetuoso y no engancharse

en peleas inútiles, sobre todo con anónimos. A la gente se le

puede responder por mensaje directo, en respuesta a sus tuits, retuiteando

sus mensajes o mencionándola directamente en un tuit que la nombre.

· Cada político debe encontrar una voz propia para comunicarse. En

redes son ridículos los tonos épicos y las promociones continuas. La gente

espera cercanía. Tampoco se disfrace de juventud para parecer moderno. Las

redes más bien sinceran lo que hace y lo que es. Sus seguidores necesitan saber

que están en contacto con alguien auténtico o que al menos se trata de un

canal confiable.

· Dosifique su vida privada. El uso de información personal o familiar debe

ser coherente con el resto de las comunicaciones. La exposición de detalles e

intimidades le abre la puerta a su interpelación pública así que si no desea eso,

evite mezclar ámbitos públicos y privados en sus redes.

· Evite automatizar cosas en Twitter y en sus redes sociales. Puede ser

tentador, pero no resulta orgánico ni honesto. Evite los agradecimientos automáticos

por recibir seguimiento, los tuits de servicios que avisan cuántos

seguidores nuevos o retuits tuvo en un día, las noticias automatizadas que replican

todo lo que se diga de usted. Cualquiera de esas herramientas, lejos de

facilitar su trabajo, abren brechas de seguridad y se pueden salir de control en

cualquier momento.

· Procure que alguien de confianza tenga también acceso y control sobre

sus cuentas, en caso de que necesite entrar remotamente y administrarla.

· Utilice contraseñas seguras y vigile quién tiene acceso a su cuenta y desde

qué equipos.

· Jamás utilice la excusa de que ha sido hackeado si en realidad no

sabe qué ocurrió. Numerosas equivocaciones, arrepentimientos y excesos

se achacan luego a hackers y eso solo es motivo de chiste en la comunidad.

· Un seguidor no es un voto ni un fanático. Es solo alguien que decidió seguir

su cuenta. Tampoco es alguien que lo lee con detalle a cada minuto. Procure

ver sus métricas de impresiones de tuits, que muestran cuántas veces ha

sido visto. Se dará cuenta de que en promedio sus impresiones no superan el

5% de sus seguidores, así que no se llame a engaños.

· Los 140 caracteres son un reto a la brevedad y a la contundencia. Si no

puede decir algo en 140 caracteres, seguramente no lo está pensando correctamente.

· Deje en Twitter los mensajes de Twitter. Otras plataformas como Facebook,

Instagram, entre otras, permiten otras estructuras narrativas, más espacio

y otros abordajes. Respete el diseño de mensajes adaptados para cada

plataforma.

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· Brinde cifras, datos verificables y vaya al meollo del asunto. De los líderes

se espera claridad, no generalidades. Lo mismo con las recomendaciones

a leer artículos más extensos. Es mejor explicar en una oración de qué se trata,

y generar curiosidad, que invitar a leer una columna de prensa.

· Tomarse un tiempo para responder preguntas, agradecer y leer la cotidianidad

de la gente, será recompensado con mayor cercanía y respeto

de sus seguidores. Twitter no es el espacio correcto para las polémicas, pero si

siente que su posición puede quedar bastante clara y no necesita 10 tuits para

explicarse, permítase participar.

· Gane sus seguidores de manera orgánica, ofreciendo buen contenido.

Jamás los compre. No solo es fraudulento sino también inútil. Sería como

llenar una plaza con maniquíes.

· La visión personal de las cosas tiene un valor importante.

· Cuídese mucho de replicar, responder ni dar por cierta la información

que no ha verificado. Constantemente se le tienden trampas a las figuras

famosas para alterar un poco el orden de las cosas. En un entorno de escándalos

e información absurda que resulta verosímil, es mejor tener bien entrenada

la duda metódica y la capacidad de revisar lo que se va a decir. No es excusa

escudarse en comentarios del tipo «como me llegó se los comparto», y mucho

menos el recurso irresponsable de «esto no ha sido verificado aún, es un rumor»

porque será tomado como parte de una campaña de desinformación.

· La honestidad y la transparencia juegan a favor de cualquier político

en redes.

Facebook permite publicar contenido multimedia y últimamente está beneficiando

más a los videos nativos (subidos directamente a su plataforma), pero

su ritmo de consumo es distinto al de Twitter. Mientras en la red de los 140

caracteres una persona puede publicar decenas de tuits diarios, en Facebook

hay que cuidarse de no ser ruidoso. Una media de entre 1 a 3 contenidos diarios

puede ser más que suficiente para mantener una actividad constante en la

página sin bombardear de forma repetida a quienes tienen menos contactos.

Facebook permite tres modos de hacer presencia:

· Perfiles: Son para las personas. Todo usuario tiene en principio un perfil. Allí

brinda su información y teje relaciones con sus amigos, con un límite de 5000.

· Páginas: Son para personas famosas, marcas comerciales, organizaciones,

campañas, causas, etc. No tiene límite de seguidores y además ofrece estadísticas.

· Grupos: pueden participar muchos perfiles en él y cualquiera puede publicar

contenido. Sirve para fortalecer agrupaciones y tener contenidos colaborativos.

Lo recomendable para cualquier político es tener su propia página. Al inicio

quizás sea difícil conseguir seguidores, pero conforme produzca contenidos

relevantes que atraigan a los votantes, más se fortalecerá la comunidad. Otra

opción, más avanzada que la generación de contenidos diarios, es la compra

de publicidad en Facebook. Eso permitirá proyectar la información deseada

a nichos específicos de audiencia (por edad, ubicación geográfica, género y

temas de interés) y ganar seguidores.

Presencia en Facebook

La gran red social muchas veces es olvidada por la fascinación que despiertan

otros espacios digitales, pero lo cierto es que Facebook cuenta con más

usuarios que cualquier red social, además de que llega a múltiples edades y

estratos sociales. Su enorme diferencia radica en que construir comunidades

allí lleva más trabajo, pero sus resultados pueden ser impresionantes.

Lo más importante que se debe entender en Facebook es que está diseñado

para tejer hilos de conversaciones constantemente. Así que el contenido debe

planificarse para que guste y sea compartido, pero también para que genere

conversaciones. Esa interacción es la que convierte a seguidores en comunidades

con vínculos más estrechos.

Una estrategia clave de la campaña del presidente argentino, Mauricio Macri,

en 2015, fue convertir su facebook en un medio de comunicación. Muchos

meses antes de la campaña su página en Facebook se convirtió en un espacio

de publicación constante de textos con sus opiniones sobre distintos temas

de coyuntura. Eso le permitía a la gente saber qué pensaba y decía sobre las

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para

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cosas. Ninguno era directamente una campaña ni una invitación a votar. Se

trataba sencillamente de una figura pública hablando de la cotidianidad. Cuando

la campaña empezó, ya ese espacio era referencia para la prensa, los seguidores

y los recién llegados. Ahora lo acompaña durante la gestión.

Facebook ha llegado a sustituir la bitácora diaria que antes estaba en los blogs,

sin embargo hay que tener cuidado de no abandonar los blogs porque sus

contenidos aparecen en Google. Facebook, en cambio, es relevante solo para

quienes están dentro de él. Son ámbitos distintos.

En la página de Facebook el diputado puede tener seguidores, a los que sus

contenidos diarios se mostrarán en un porcentaje de 10-20% de ellos. El resto

no está conectado a esas horas, por eso es bueno dosificar durante el día.

También se puede invitar a esos seguidores a suscribirse a las notificaciones.

De esa manera sí sabrá al instante si algún contenido nuevo se ha publicado.

Solo funciona con los más cercanos e interesados en la campaña o la gestión,

así que justamente por eso tampoco hay que abusar de las actualizaciones.

Otro componente importante es el botón «compartir», que le permite a la

gente llevarse a su propio muro lo que ve en la página. Las claves para que

un contenido sea viral y, por lo tanto, la gente se lo lleve, es que sea seductor,

contundente y recoja con mejores palabras lo que la gente quisiera decir. Ese

sentido de identificación del estilo «así me hubiese gustado decirlo» o «esto es

lo mejor que he leído sobre ese tema» es poderoso en el ámbito de la persuasión

política.

Los líderes están para liderar opiniones y también para escuchar. Los comentarios

en Facebook son también importantes porque permiten que la gente

interactúe, participe, llegue a acuerdos entre ellos, discuta y convierta esa

página en su espacio público. Esa fuerza de enjambre hará que Facebook

considere a ese sitio como más relevante y aumentará su exposición a otros

usuarios.

Lo mejor que puede hacer un político en Facebook y casi en cualquier red digital

es ayudar a la gente a entender qué está pasando. Ser de utilidad para ellos.

Ponerlos al tanto de los cambios, de las discusiones, de lo que está en juego.

Brindar datos empodera y les permite tomar decisiones y moverse por su propia

cuenta. Tome en cuenta que las imágenes son muy poderosas en esta red,

así que no descarte explorar el mundo de las infografías, las animaciones, los

videos y cualquier contenido gráfico que explique mejor algo que ocurre.

Sobre todas las cosas, mida los impactos de lo que publique. Compárese contra

semanas anteriores y contenidos similares. Vea qué ha funcionado mejor

y qué le gusta más a la audiencia. No es bueno quedarse con un solo tipo de

contenidos sino abordar los temas de distintas maneras.

Si se trata de un acto público, fotografíe también a la gente. Sus rostros, expresiones,

lo que hacen, lo que ocurrió en el sitio. Así los tendrá recorriendo sus

álbumes de fotografías, etiquetándose y compartiendo con otros.

Al igual que Twitter, en Facebook no hay «mejores horas» para publicar, porque

los contenidos se muestran por relevancia y no por actualidad. Así que es más

factible que a las 8 de la noche, la hora con más tráfico de usuarios, esté bien

posicionada una publicación hecha durante el día que ya ha cosechado muchos

«me gusta» y comentarios, que una recién hecha. Sin embargo, las 8 p.m.

y siguientes son las mejores horas para interactuar, responder comentarios,

conversar con la gente y hacerles sentir que están en vivo.

Si aumenta sus interacciones, atraerá más audiencia y será una bola de nieve.

Al final, será su propio medio de comunicación autónomo e independiente.

¿Se necesitan otras redes?

Constantemente hay que explorar innovaciones y nuevos espacios para interactuar,

porque las audiencias migran a las plataformas que les resulten más

divertidas y satisfactorias.

Instagram, por ejemplo, la red social de fotografías, tiene más

usuarios globales que Twitter. Nunca su relevancia será igual, ni

servirá para marcar la agenda informativa, pero es sumamente

poderosa para tender puentes con otros ciudadanos. Su principio

son las fotografías contemplativas, que apuntan a generar un «me gusta», así

que deben ser estéticamente llamativas, o contener algún elemento importante

que muestre qué se ha hecho durante el día.

LinkedIn es una red social profesional para gente que cuelga sus resúmenes

curriculares y comparte algunas lecturas ocasionalmente. Quizás

un político desee que su currículo sea accesible, así que no está de

más. Pero de resto no es una red para el ejercicio político.

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Redes sociales

para

parlamentarios


Mailchimp es una plataforma poderosa para el envío masivo

de correos electrónicos. Permite nutrir una base de datos de

contactos, diagramar correos con imágenes y textos bien organizados,

hacerle seguimiento al envío y saber el impacto logrado.

Es gratuito hasta los 2000 contactos y hasta el envío de

6000 correos al mes. Más que eso se debe pagar, pero para empezar campañas

o focalizarlo en grupos especializados puede ser sumamente útil. El envío

de correos, cuando son de utilidad, construye relaciones poderosas y mayor

fidelidad porque llegan directamente a los buzones de la gente.

Ask es una red social juvenil que tiene una sola utilidad: la gente

hace preguntas y usted responde. La ventaja es que las preguntas

pueden estar identificadas o ser anónimas, y la persona

puede responder solo las que desee. Además, puede compartirlas en otras

redes como Twitter o Facebook. Como permite pensar y publicar respuestas

en público, puede ser un buen aliado en algunos momentos en los que necesite

aclarar algunas cosas o, mejor aún, saber sobre qué desea informarse más

la gente.

SnapChat es otra red juvenil, que ha ganado relevancia porque los

chicos descubrieron que sus padres estaban en Facebook y los vigilaban.

Nada de lo que se publica allí puede ser visto con una URL (no

genera una dirección). Su principio es que la información se restringe

solo a quienes se hayan escogido como receptores del mensaje, y su tiempo

de vida es de 24 horas. Después se borra. Algunos medios y personalidades

han experimentado con SnapChat y les ha salido bien. La clave es ser lo más

cercano y auténtico posible.

Periscope: fue la niña bonita de Twitter en 2015. Permite emitir video

en vivo desde el teléfono celular, así que es como tener un canal

de televisión móvil. Puede ser muy poderoso cuando el contenido es

interesante y se cuenta con una buena velocidad de conexión. Es lo

más cercano a acompañar a la gente allí donde esté.

Cómo crear una estrategia para redes

La fórmula de las estrategias es sencilla y replicable, pero serán las necesidades

de la figura pública y su audiencia las que modifiquen todo. Una estrategia

depende de los objetivos que se hayan fijado para la comunicación política, y

su ejecución permitirá evaluar su alcance.

Por lo tanto, los pasos simplificados son los siguientes:

· Determinar objetivos (¿qué se quiere lograr y para qué se van

a comunicar las cosas?)

No es lo mismo informar que hacer campaña. No es lo mismo hacer un desmentido

público que el anuncio de un evento o la búsqueda de más audiencias.

Allí es donde se debe definir bien qué se desea.

· Elaborar mensajes clave

Para saber qué y cómo se van a decir las cosas.

· Escoger los medios para hacerlo

Cada red social y medio de comunicación puede servir para distintos públicos

e intereses. Sin embargo, cada una tiene un lenguaje distinto, así que los

mensajes clave deben adaptarse y aprovechar las características de cada

plataforma.

· Definir las actividades

Para saber quién del equipo hará qué cosa. Con qué ritmo se va a producir.

Cuándo se publican las cosas.

· Definir los elementos a medir

De esa manera se sabe qué se ha hecho y qué no, mientras se mantiene bajo

observación las variables que se van a medir. Por ejemplo, se pueden escoger

las impresiones de un tuit, la cantidad de seguidores ganados o la cantidad de

comentarios recibidos en una publicación. Con eso se construyen métricas

propias, se recogen y luego se analiza qué cambios en los mensajes, medios o

actividades se deben hacer para mejorarlas.

· Ejecutar la estrategia

Se pone en marcha todo, se ve dónde están los problemas y se atienden hasta

que funcione.

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Legislativo. Cedice

Lo más importante en estos puntos es saber que incluso la creatividad es una

rutina de trabajo. La comunicación política es un ejercicio constante que exige

evaluaciones, sobre todo en el terreno digital, y por lo tanto no puede recaer

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Redes sociales

para

parlamentarios


solo en el político o en su persona de comunicaciones. Es algo que exige equipos

de trabajo y su tamaño dependerá de la envergadura de los objetivos que

se hayan trazado. Incluso si se trata de publicar en redes los resultados de una

reunión, debe evaluarse la mejor manera de comunicarlo. A lo mejor una aburrida

nota de prensa se explica mejor con una infografía con los tres acuerdos

más importantes de una reunión y listo. Por eso Twitter es un aliado importante

a la hora de concretar maneras eficientes de decir las cosas.

Capítulo 3

Privacidad y seguridad antiespionaje

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Conformar un equipo

Cada equipo de campaña o gestión tiene sus propias necesidades, pero en

el mundo digital es recomendable diferenciar roles para evitar sobrecargar o

incurrir en solapamiento de funciones. Lo mínimo que necesita un equipo de

comunicaciones para redes es, además del político, alguien que piense y planifique

los mensajes y alguien que los ejecute en las distintas redes. En el mundo

de comunicaciones digitales, a esos roles se les puede llamar «Estratega de

medios sociales» y «Community Manager». Este último, aunque ha sido un

cargo de moda en los últimos años, en realidad ha terminado fungiendo como

una pieza más de un engranaje más complejo. Administrar un conjunto de redes

sociales no es lo mismo que armar estrategias, escribirlas, graficarlas o

medirlas. Saber usar Twitter o Facebook no es lo mismo que tener talento para

escribir.

Por esa razón los equipos más grandes incluyen, además, escritores (copys)

que desarrollan textos y mensajes clave de forma comprensible, fotógrafos,

videógrafos, editores, diseñadores, analistas de métricas, monitores de información,

publicistas e igualmente los equipos de asesores para mercadeo,

comunicación, vocería, coyuntura política y lo que se requiera.

Insistimos, todo dependerá de las necesidades de comunicación, el presupuesto

y la envergadura del proyecto. Pero creer que la comunicación digital

no cuesta nada, porque el acceso a esas plataformas es gratuito, sería arriesgarse

a generar crisis comunicacionales por no saber usar las herramientas.

En los últimos años las comunicaciones seguras se han convertido en una

prioridad para las figuras relevantes. Las autoridades que deberían garantizar

la privacidad de las comunicaciones son las mismas que vulneran ese principio

y han hecho del espionaje, la intervención de llamadas y el monitoreo de

redes una actividad cotidiana. Por esa razón es importante elevar los niveles

de seguridad mínimos que se necesitan en la actualidad.

Textos cifrados

La mensajería de texto migró del envío de SMS al uso intensivo de la red de

Blackberry, que luego entró en declive. Las audiencias migraron a WhatsApp

por ser una aplicación multiplataforma (funciona en distintos tipos de teléfonos

inteligentes), pero aún hoy sus niveles de seguridad no son óptimos.

La Electronic Frontier Foundation (eff.org) ha hecho evaluaciones constantes

de herramientas seguras para las comunicaciones y una de las que tiene un

ranking alto es Signal, desarrollada por Open Whisper System. Su seguridad

es aún mayor que la de Telegram. Funciona en teléfonos Android y Apple, así

que abarca las dos familias más importantes de teléfonos inteligentes. Lo más

importante: son sistemas cifrados de punto a punto. Eso significa que el paquete

de datos con el mensaje solo puede ser descifrado en el otro teléfono

cuya identidad haya sido corroborada. Burlará todas las intercepciones en el

medio y establecerá juegos de llaves distintos continuamente para evitar que

sea vulnerado.

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Redes sociales

para

parlamentarios


Es altamente recomendable migrar de otras plataformas a esta y usarla cotidianamente

para comunicaciones y grupos que necesiten mayor nivel de seguridad.

No solo en las emergencias.

Otra herramienta similar es SilentText. Y en mensajerías basadas en computadoras,

el programa Pidgin con el plugin OTR (Off the record), o CryptoCat.

Llamadas cifradas

Más agresiva que la intervención de mensajes ha sido la pinchada de llamadas

de forma masiva y con uso impune en medios de comunicación.

Un método más seguro que las llamadas de voz son las llamadas de VoIP, que

es la voz convertida en paquetes de datos y que viajan por vía digital. Dentro de

ese mundo, se puede tener comunicación VoIP con altos niveles de encriptación.

Allí entra también Signal, la herramienta ya mencionada. Antes se llamaba

RedPhone, pero ya integró ambos servicios.

Para que funcione sin retrasos es recomendable tener un buen ancho de banda

3G o 4G, o mejor aún, tener el equipo telefónico conectado a una red WiFi.

Para conversaciones seguras es una de las mejores herramientas gratuitas en

la actualidad. Es recomendable instalarlo y probarlo varias veces hasta habituarse.

La seguridad lo amerita.

Una opción paga es SilentPhone.

Videollamadas cifradas

Para superar a Skype de una vez por todas, la plataforma Jitsi ha desarrollado

salas de conversación en video que también están cifradas, funcionan en los

navegadores web de la computadora, son compatibles con las cámaras y micrófonos

integrados a las laptops y ofrecen un nivel excelente de seguridad y

de adaptación al ancho de banda disponible.

Por sobre Hushmail, en estos momentos es recomendable un servicio como

ProtonMail, cuyos niveles de seguridad son más elevados en un servicio que

además es gratuito.

Guía para cifrado de correos PGP: www.ssd.eff.org/es/index

Más información sobre herramientas seguras: www.eff.org/secure-messaging-scorecard

Conexiones seguras

Así como se deben usar plataformas seguras, las conexiones a las redes también

deberían serlo si se está trabajando con información sensible. Hay dos

herramientas importantes que se podrían incorporar a las comunicaciones

políticas: VPN y TOR.

· VPN: Virtual Private Networks, son conexiones que permiten navegar

virtualmente fuera del país, lo que burla los bloqueos locales y el

espionaje en redes WiFi y, además, hace anónima nuestra ubicación

geográfica para las páginas en las cuales navegamos. En Internet se

consiguen VPN gratuitos (como TunnelBear o Hotspot Shield) o de

pago como FrootVPN.

· TOR: The Onion Route es un proyecto con altísimo nivel de seguridad para ciberactivistas

en países perseguidos y hostigados. Es un entramado de comunicaciones

cifradas que rebotan en distintos servidores alrededor del mundo

hasta llegar a su destino. Baja la velocidad de la conexión debido a que tarda

más en llegar y traer las páginas, pero ofrece seguridad y anonimato, algo necesario

en la actualidad. Cada vez es más fácil de instalar y de usar.

Puede descargarse en torproject.org

Basta abrir una sala nueva con un nombre cualquiera y luego compartir esa

dirección con la persona que se desea ver en esa sala. Si quiere un nivel mayor

de seguridad, le puede poner una segunda clave de entrada.

www.meet.jit.si

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Correos seguros

El nivel más alto de seguridad para correos electrónicos es la elaboración de

llaves PGP de cifrado, pero no todos necesitan un nivel tan sofisticado de seguridad

para sus comunicaciones.

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Redes sociales

para

parlamentarios


Capítulo 4

Qué necesita un infociudadano

para seguir a sus diputados

Los infociudadanos son el centro del poder de las redes. Son la gente que las

constituye y que puede movilizarse para exigir, votar y participar de las decisiones.

Serán los aliados, los votantes y quienes juzguen el trabajo de los parlamentarios

y cualquier servidor público

Su poder se ha hecho más denso conforme pasan los años porque hay cada

vez más gente conectada, con mayor capacidad para informarse, producir información

y movilizarse. Por eso las protestas y las maneras de incidir públicamente

han cambiado recientemente.

Un ciudadano tiene tres tareas importantes para acompañar la gestión de un

político.

Monitoreo

Hace seguimiento de la actividad legislativa del diputado y los temas que le

interesan. Para hacer eso puede activar las Alertas de Google, que permiten

suscribir su cuenta de correo electrónico al envío diario o semanal de un correo

con toda la información nueva que se haya publicado en Internet sobre el

patrón de búsqueda que haya definido, desde los nombres de los diputados de

su localidad hasta las palabras clave de su área de interés. Así se mantendrá

actualizado y Google hará el trabajo por él a diario.

Otra clave es monitorear los canales de información de los diputados. Para eso

puede armar listas de seguimiento en Twitter (en la sección de configuración) o

suscribirse en su página de Facebook o su base de datos de boletines.

Campañas de incidencia pública

Desde el uso de #etiquetas y la recolección de firmas, los ciudadanos organizados

pueden hacer presión para que la atención pública sobre temas urgentes

coincida con la agenda legislativa.

Allí la incidencia pública es fundamental para que los diputados se sientan

acompañados por los electores para los que trabajan.

La gente puede enviar mensajes individuales por correo, por eso es importante

que los políticos sean accesibles y publiquen sus contactos. Además,

deben dedicarle tiempo a revisar lo que llega diariamente a ese buzón. Luego

los ciudadanos también pueden hacer sus propias coberturas de manifestaciones,

protestas y exigencia de reivindicaciones, en las que tienen la posibilidad

de etiquetar a los responsables o a los medios de comunicación para

que lo atiendan. Una clave de las nuevas lógicas digitales es que si medios y

políticos no hacen caso, igual los ciudadanos pueden acumular masa crítica y

tomar por sorpresa la agenda informativa.

En grupos de Facebook o comunidades de Twitter ocurre la alquimia de las

campañas: la gente mejora argumentos, pule mejor las razones por las que

reclama algo y pone en común sus ideas con más gente afectada por la misma

problemática o suma solidaridades.

Un político debe, si no quiere quedarse por fuera, mantener la escucha activa

sobre estas conversaciones y contenidos para saber darles respuesta. Allí se

fortalecen las alianzas y entonces, además de electores, los ciudadanos, incluso

los críticos, serán compañeros a lo largo de la gestión.

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Económico

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Adopción

Otra experiencia positiva para activistas es adoptar temas y mantenerse al día

sobre todo lo que ocurre al respecto. Esto servirá para acompañar al político y

servirle de consultor a distancia sobre la agenda de temas que haya definido.

Por ejemplo, si un diputado es parte de la comisión de ciencia y tecnología, un

investigador universitario puede convertir sus redes sociales en un centro de

producción continua de informaciones sobre las labores y crisis en esa área.

Así servirá de Pepe Grillo para quienes toman decisiones. Adoptar temas permite

que la red sea más poderosa porque las responsabilidades se delegan y

se tienen más ojos en más partes a la vez.

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Redes sociales

para

parlamentarios


Redes sociales

para parlamentarios

Guía para entender

las alianzas entre políticos

y ciudadanos en la

era digital

1ª edición

Observatorio Económico-Legislativo

Centro de Divulgación

del Conocimiento

Económico «CEDICE», 2015

Coordinación editorial

Rocío Guijarro

Texto

Luis Carlos Díaz

Corrección

Alberto Márquez

Diseño

ABV Taller de Diseño

Carolina Arnal

Ilustración

Idana Rodríguez

Impresión

Tipografía Artetip

Tiraje

500 ejemplares

© Centro de Divulgación

del Conocimiento Económico

«CEDICE»

HECHO EL DEPÓSITO DE LEY

Deposito Legal: lf5352016600866

ISBN: 978-980-7118-38-5

Caracas, Venezuela 2016

Luis Carlos Díaz

Periodista (UCV) y ciberactivista.

Actualmente acompaña a César Miguel

Rondón en su programa de radio por Circuito

Éxitos a nivel nacional. Fue coordinador de

Comunicación y Redes de la Fundación

Centro Gumilla durante 8 años. Pertenece a

los consejos de redacción de sus revistas SIC

y Comunicación. Articulista y facilitador en

talleres y charlas sobre tecnologías,

ciberactivismo y uso de redes sociales para

ONG, periodistas y políticos en Venezuela,

America Latina, Estados Unidos y Europa.

www.bit.ly/luiscarlos

Centro de Divulgación

del Conocimiento

Económico CEDICE

Av. Andrés Eloy Blanco (Este 2)

Edificio Cámara de Comercio de Caracas.

Nivel Auditorio, Los Caobos,

Caracas, Venezuela.

Teléfono: +58 (212) 571.3357

Correo electrónico:

cedice@cedice.org.ve

www.cedice.org.ve

Twitter: @cedice

RIF: J-00203592-7

Está permitida la reproducción de

esta publicación, citando la fuente

y con autorización previa del

Centro de Divulgación del

Conocimiento Económico «CEDICE»

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Redes sociales

para parlamentarios

Guía para entender las alianzas

entre políticos y ciudadanos en la era digital

El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, A.C. CEDICE

Libertad, es una asociación civil sin fines de lucro, privada e independiente,

fundada en 1984 por personas comprometidas en la defensa de la libertad

individual, la iniciativa privada, los derechos de propiedad, gobierno limitado y

búsqueda de la paz.

El Observatorio Económico Legislativo es el programa de CEDICE Libertad

que tiene como objetivo analizar, monitorear, investigar, hacer seguimiento e

incidir en políticas públicas que fortalezcan el diálogo democrático y la participación

ciudadana.

En esta ocasión ponemos en manos de los legisladores y otros decisores

públicos esta guía escrita por Luis Carlos Díaz, periodista de la Universidad

Central de Venezuela y ciberactivista de reconocida trayectoria, para el buen

manejo de las redes sociales que contribuya a la mejor interacción con los ciudadanos,

como un aporte innovador para construir más y mejor democracia

en esta era digital.

J-00203592-7

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