25 ANIVERSARIO IES PRÍNCIPE DE ASTURIAS

iesprincipe

Revista realizada con motivo de la celebración del XXV ANIVERSARIO DEL IES PRÍNCIPE DE ASTURIAS.

25 años de innovación y calidad educativa

En demasiadas ocasiones nos dejamos llevar por el vértigo de los días,

intentando cumplir con las tareas diarias y sin detenernos el tiempo necesario

para lanzar nuestra vista un poco más allá de lo que aparece ante nuestros ojos.

Por ello tenemos que aprovechar cualquier ocasión propicia para detenernos,

mirar hacia atrás y hacia adelante, y hacer balance de cómo han sucedido las

cosas y por qué.

La celebración del vigésimo quinto aniversario del IES Príncipe de

Asturias es una efeméride que nos invita a completar esa reflexión sobre Lorca,

sobre la educación y sobre nosotros mismos a lo largo de estos últimos 25 años.

¿Cómo hemos cambiado? ¿Ha sido a mejor? ¿Las nuevas generaciones están

aprovechando las oportunidades? Pero también tenemos que preguntarnos:

¿qué es lo que queremos para el próximo cuarto de siglo?

La apertura del IES Príncipe de Asturias supuso una revolución para la

educación en nuestro término municipal. No solo ponía a disposición de las

familias lorquinas de determinados barrios o pedanías un centro de secundaria

más próximo y cercano, sino que apostaba por una nueva manera de enseñar

a la cabeza del catálogo educativo regional. La llegada de la LOGSE o la

convivencia de secundaria y formación profesional fueron solo los primeros

pasos de la aspiración constante por innovar, ser distintos para ser mejores, que

ha definido y sigue definiendo a este centro en la actualidad.

Al mismo tiempo Lorca ha ido cambiando y prácticamente un barrio

entero ha ido surgiendo sobre el antiguo canal de San Diego, junto al IES Príncipe

de Asturias, apoyándose en este centro para su crecimiento a través de recursos

como, por ejemplo, el Centro de Lectura.

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25 años de innovación y calidad educativa

En los 25 años transcurridos desde su fundación hemos cambiado hasta

de rey; el entonces príncipe Felipe que dio nombre al centro y lo inauguró es

ahora Felipe VI. Los alumnos que hoy recorren las aulas no habían nacido en

aquel lejano 1992 y no recuerdan aquella época en la que los centros de

secundaria lorquinos eran “masculino” y “femenino” o se bautizaban con

simples números atendiendo a la fecha de fundación. Esos alumnos de hoy son

bilingües, hacen de las competencias digitales herramientas esenciales para el

estudio, piensan de manera global y caminan por el mundo de manera firme,

conscientes de que las fronteras ya no son sinónimos de barreras. En cualquiera

de esas transformaciones el IES Príncipe de Asturias ha sido protagonista

imprescindible, siempre a la cabeza del progreso aplicado a la mejora de la

docencia y con el alumno como único protagonista.

Al hacer balance llegamos a una conclusión: el IES Príncipe de Asturias

se ha convertido en un instrumento esencial para Lorca, formando a miles de

personas y dinamizando la vida cultural de Lorca. Por ello tenemos que entregar

la más sincera felicitación hacia quienes lo han hecho posible con su esfuerzo a

lo largo de este último cuarto de siglo: cada uno de los profesores, equipos

directivos, AMPAS, trabajadores, servicios auxiliares, comunidad educativa y,

por supuesto, a todos los estudiantes que han participado de manera activa en

la vida del instituto.

Pero además de satisfacernos con los méritos alcanzados, hay que

lanzar la vista más allá y plantear nuevas metas hacia las que caminar en los

próximos años. No sabemos lo que nos deparará el futuro, es imposible conocer

los caminos por los que nos conducirá la educación e incluso la propia

sociedad. Sin embargo, podemos estar seguros de que el IES Príncipe de Asturias

seguirá siendo un espacio innovador a la cabeza de la vanguardia educativa

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25 años de innovación y calidad educativa

y seguirá aportando muchísimo a nuestra ciudad gracias a nuevas

generaciones de docentes y de alumnos que tomarán el relevo para

protagonizar nuevos éxitos a la altura de los conseguidos hasta la fecha.

Esta efeméride se merece una conmemoración desde el recuerdo y el

cariño, pues 25 años no se cumplen todos los días. Quiero pues sumar mi

enhorabuena como amigo y como alcalde, brindar el más sincero

agradecimiento hacia quienes han hecho posible estos logros, así como

entregar mi ánimo para seguir alcanzando retos en torno el IES Príncipe de

Asturias gracias a su comunidad educativa.

Felicidades y celebradlo con orgullo.

Fulgencio Gil Jódar

Alcalde de Lorca

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Recepción de los alumnos del intercambio con Francia en el Ayuntamiento.

Visita de los alumnos a la Asamblea Regional, Cartagena

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25 años de innovación y calidad educativa

Ahora que me corresponde escribir algunas palabras para

conmemorar el XXV Aniversario del IES Príncipe de Asturias pienso en los

compañeros de letras, que son capaces de adornar sus pensamientos con

algún poema o con expresiones de gran belleza literaria, pero esta prosa llana

es lo que tengo.

Empezaré por dar gracias a Dios, que me ha concedido esta vocación

por la enseñanza, y así he procurado seguir las recomendaciones de San Juan

Bosco cuando se refiere a la educación de los jóvenes: “Mantengamos sereno

nuestro espíritu, evitemos el desprecio de la mirada, las palabras hirientes;

tengamos comprensión en el presente y esperanza en el futuro”. Desde el primer

día he estado haciendo aquello que siempre me ha gustado: enseñar y trabajar

con jóvenes. Realmente esta es una profesión bonita donde las haya.

Llegué en julio de 1993 y me presenté a la secretaria, Dª Matilde Ayuso,

y lo primero que pregunté fue por la biblioteca y si se impartía Teatro, a lo que

ella me dijo: “Pero tú eres de Física y Química, ¿no?”. Con esta entrada en el

Centro se puede entender mi trayectoria en el IES Príncipe de Asturias.

El director, D. Rafael González, me propuso asumir la Jefatura de

Actividades Extraescolares, eso me permitió empezar a organizar la biblioteca y

formar el primer grupo de teatro (dos de mis grandes aficiones). El siguiente

director, D. Juan Manzanares, me mantuvo como Jefe de Actividades con lo

que pude seguir con la misma trayectoria y tener ese contacto directo y

próximo con los alumnos que tanto me ha satisfecho en mi vida profesional.

En 1997 accedí a la dirección del Instituto. Han sido 20 años de ilusiones y

proyectos, mejoras y modernización de instalaciones, revolución tecnológica y

de comunicaciones. Aventura que ha valido la pena: he aprendido mucho y

además he tenido la gran suerte de rodearme de personas de una valía

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25 años de innovación y calidad educativa

extraordinaria en los distintos equipos directivos con los que he trabajado (Luis

Sánchez, Isabel, Julia, Benito, Gracia, Mª Jesús, Alfonso, Manuela, Antonio

Martínez, Martín, Luis Nicolás y Andrés García), los jefes del Departamento de

Actividades (Antonio Campoy, Andrés Ruiz, Eva Jiménez, Alberto Casas) y con

los que he desarrollado una intensa labor de grupo, además de estrechar con

ellos lazos de profunda amistad. Por otra parte, el Claustro, la AMPA, siempre

colaboradora, el IMJUDE y el INFORMAJOVEN del Ayuntamiento de Lorca, junto

con el alumnado que hemos tenido todos estos años, (incluidos esos alumnos

con más dificultades a los que hemos dedicado muchas horas de atención, con

sus sinsabores y sus satisfacciones) han hecho bastante llevadera la tarea de la

dirección.

La labor de nuestro centro, a lo largo de sus 25 años, ha tenido no solo

una finalidad académica, sino que en todas sus etapas se ha caracterizado por

la integración en su Proyecto Educativo de las preocupaciones que observaba

en su entorno inmediato, fomentando la apertura del centro al barrio,

contribuyendo a realizar una función social. Por ello, nuestro profesorado está

orgulloso de haber sido el elemento que ha permitido a muchos de nuestros

alumnos, algunos con serios condicionantes sociales, llevar a cabo un proyecto

de vida y laboral mucho más alto de lo que hubieran sospechado sus propias

familias. Es justo, también, agradecer el esfuerzo de estas en la mejora no solo

de la formación académica de sus hijos sino en la mejora global del Centro.

Al analizar los distintos logros que se habían llevado adelante por parte

del Centro, aparece una lista interminable, que me ha permitido observar que

nuestro centro ha ido transformándose a lo largo de los 25 años al hilo de los

acontecimientos acaecidos en nuestra sociedad.

Nuestro instituto ha sido y será siempre un ente vivo que ha ido adecuando

sus estrategias educativas a las nuevas realidades.

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25 años de innovación y calidad educativa

Valoramos de verdad ese saludo afectuoso de muchos exalumnos que

nos expresan su reconocimiento y cariño y que recuerdan los años en el Instituto

como muy entrañables en su vida. Todo esto nos compensa posibles sinsabores

y crisis que también se tienen en educación.

La realidad del Instituto no es única: en nuestro centro existen 25

nacionalidades distintas.

A pesar de las dificultades, el Instituto nunca ha dejado de llevar

adelante proyectos muy distintos dirigidos al alumnado: proyectos

medioambientales, Proyecto de Salud, Proyecto de Biblioteca, Proyecto de

Lectura (FLIPA), participación en distintos concursos y olimpiadas (Ortografía,

Literarios, Química, Matemáticas, Economía, Belenes, Aprender a Debatir,

Rétame y Aprendo, Young Business,…), proyectos europeos (Comenius,

Erasmus+), intercambios, participación en el Proyecto de Recuperación de

Pueblos Abandonados, Rutas Literarias, Congresos Federico García Lorca,

participación con el grupo de teatro en todos los certámenes de teatro de

institutos de Lorca, Jornadas Interculturales, Deporte Escolar, ... y un sinfín de

proyectos y actividades imposibles de enumerar.

Por último, estoy convencido de que nuestro centro continuará como hasta

ahora, afrontando con espíritu constructivo todas las nuevas realidades que

quedan por venir, como lo ha hecho durante estos ya pasados 25 años.

REFLEXIONES EN EL XXV ANIVERSARIO DEL IES PRÍNCIPE DE ASTURIAS.

Juan Ferrando Blanquer

Director del IES Príncipe de Asturias

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25 años de innovación y calidad educativa

25 años es un tiempo significativo para hacer memoria y, si cabe,

procurar mantener y mejorar los logros y rectificar con vistas a no repetir errores.

Dada mi situación actual de jubilado, no voy a entrar en esos análisis,

pues ya no formo parte del Claustro de Profesores del Instituto. En estas líneas

solo quiero compartir algunos recuerdos de mi paso por este centro.

La cosa empieza en Puerto Lumbreras, en el instituto “Rambla de

Nogalte”, donde una mañana de junio recibo una notificación oficial de

nombramiento de director del nuevo instituto de Lorca, el número cuatro, sin

que hubiese ninguna consulta previa; me descoloco, pues mis planes eran otros.

Los inicios fueron algo complicados al no conocer a los compañeros

que venían destinados, salvo a Matilde; además, el nuevo instituto no lo era ni

de BUP ni de FP, sino que anticipaba las nuevas enseñanzas reguladas por la

LOGSE, ley que aún estaba por desarrollar. Una alegría. Y algunos veníamos de

institutos en los que se experimentaba la reforma de las enseñanzas medias.

El edificio estaba aún en obras, se trabajaba en tres turnos para poder

entregarlo a tiempo. En el mes de agosto el Ministerio de Educación empezó a

enviar cargamentos de material para las aulas, los despachos, oficina, … Por fin

se pudieron empezar las clases un 15 de octubre tras varios aplazamientos.

Recuerdo cómo los compañeros se ofrecían permanentemente para colaborar

en lo que fuese necesario. El equipo directivo del instituto número 3, actual

“Ramón Arcas Meca” así como el del Centro de Profesores, nos acogieron en

sus instalaciones para que pudiéramos hacer la matrícula al alumnado, además

de facilitarnos todo tipo de material, pues carecíamos de todo absolutamente.

En realidad aquello salió adelante por la buena voluntad, el esfuerzo y la

colaboración de los implicados y del entorno. El Ayuntamiento de Lorca

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25 años de innovación y calidad educativa

también nos ayudó bastante, contando siempre con la colaboración de la

concejala Mercedes Ruiz.

Una tarde de septiembre de 1992, mientras organizábamos el

mobiliario, llamó a la puerta una joven acompañada de un señor mayor, se

presentó como Juana, la maestra de apoyo. Automáticamente le dije que no

podía ser, que se encontraba en un instituto, no en un colegio, que debía

tratarse de un error, que fuese a la Delegación de Educación a Murcia y lo

consultase allí. Al día siguiente volvió al instituto, su destino, y aprendimos algo

nuevo sobre las nuevas enseñanzas que nos tocaba anticipar.

Otra tarde, previa al comienzo de las clases, se presentó en el instituto

la jefa de protocolo de la casa del Príncipe de Asturias, fue María José Martín

quien la atendió. Venía a revisar las instalaciones dado que, según dijo,

próximamente recibiríamos a S. M. el príncipe Felipe de Borbón que vendría a

inaugurar el centro. María José le indicó que no se encontró con las puertas

cerradas porque ella tenía trabajo esa tarde en el instituto, que no había

ninguna notificación sobre la visita ni sobre la inauguración. Es cierto que en la

calle se decía que el Príncipe vendría a inaugurar el centro, pero no se puede

funcionar a base de rumores. Nos encontramos con que el instituto se iba a

llamar “Príncipe de Asturias”, y nosotros sin saberlo. Lo cierto es que al cabo del

tiempo recibimos una notificación de la Casa Real en la que se nos requerían

los acuerdos de Consejo Escolar y de Claustro de Profesores aceptando el

nombre. El Claustro de Profesores se portó, no haciendo menos al

Ayuntamiento, y se acordó ese nombre para el instituto.

A lo largo de estos veinticinco años han ocurrido muchas cosas, han

pasado por el instituto miles de alumnos, centenares de profesores y no tanto

personal de administración y servicios. La panorámica del centro ha ido

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25 años de innovación y calidad educativa

transformándose, de la misma forma que lo ha ido haciendo la sociedad que lo

rodea. Es un elemento vivo que cambia permanentemente y espero y deseo

que lo vaya haciendo para mejorar.

Lo mejor de todo ha sido el encuentro con las personas, tanto alumnos,

como profesorado y personal de administración y servicios; incluso padres y

madres. Han sido muchos los que me han enriquecido con su trato y su afecto.

No personalizo porque la lista es muy larga pero, no obstante, no quiero terminar

sin reconocer lo mucho que han supuesto para mí desde el primer momento

Matilde Ayuso y María José Martín.

Que os vaya muy bien y que no se os agote la ilusión.

Rafael González Sánchez

Primer director del IES Príncipe de Asturias.

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25 años de innovación y calidad educativa

El IES Príncipe de Asturias comenzó su andadura docente en el curso

1992-1993, estando ya vigente la Ley Orgánica General del Sistema Educativo

(publicada en el BOE del 4 de octubre de 1990) que sustituyó a la Ley General

de Educación de 1970, en la que estudiamos todos los profesores que

inauguramos este nuevo instituto en la ciudad.

Nuestro IES fue el primero en Lorca en aplicar esta nueva Ley de

Educación, con las dificultades que supone no tener apenas referencias sobre

las que trabajar, sobre todo cuando el segundo Equipo Directivo (del que formé

parte con José Avellaneda, José Antonio García Murcia y Elena Gómez), en el

curso 94-95, tuvo que implantar los nuevos bachilleratos y los módulos de

Formación Profesional, que pasaron a ser posteriormente “ciclos formativos”, de

Comercio Interior y exterior que sustituían a las antiguas etapas de Formación

Profesional.

Recuerdo las dificultades para aplicar los nuevos currículos debido a la

práctica inexistencia de libros de texto, ya que las editoriales, en su mayoría aún

no tenían preparados los materiales necesarios para una guía del proceso de

enseñanza-aprendizaje. Ni siquiera teníamos boletines de notas, por lo que los

fabricábamos nosotros en un programa de edición pirata que teníamos en un

ordenador. Hay que tener en cuenta que en los nuevos bachilleratos, como en

los cursos anteriores, tercero y cuarto de ESO, ya existían asignaturas optativas

con los que trazar itinerarios formativos.

Creo que todo el profesorado, en general, realizó un esfuerzo

importante para enfrentarse al nuevo reto que suponía, además de poner en

funcionamiento un nuevo IES, programar y concretar una nueva ley a la

práctica docente. Si además tenemos en cuenta que no existía en nuestro

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25 años de innovación y calidad educativa

municipio otro centro que ya hubiese experimentado la reforma educativa, la

tarea fue ardua, aunque gratificante. Porque hay que señalar, además del

esfuerzo de la comunidad educativa, la buena actitud y aptitud de los

estudiantes, la mayoría de ellos procedentes de las pedanías del norte, el barrio

de san Cristóbal, y algunos colegios de zonas de la huerta.

Alumnado ejemplar, como lo demuestra el hecho de lograr un cien por

cien de aprobados en la selectividad de los primeros titulados de bachillerato

LOGSE, del curso 1995-1996. Por cierto, a bastantes de estos alumnos los vemos

en buenos y remunerados trabajos para gran satisfacción de los que, de alguna

manera, hemos colaborado en su formación. Antiguos estudiantes del IES

Príncipe de Asturias, ahora son: licenciados y graduados en Óptica, Medicina,

Económicas, Filología… y trabajan en comercios, oficinas o bancos, entre otras

actividades. De verdad que se experimenta una gran satisfacción, sobre todo,

cuando los ves convertidos en profesores en el mismo instituto donde nosotros

hemos trabajado.

Equipo Directivo del IES Príncipe de

Asturias de Lorca en los cursos 1994-95,

1995-96 y 1996-97.

De izquierda a derecha: Elena Gómez,

Juan Manzanares, José Antonio García y

José Avellaneda.

No fue mal del todo la antigua LOGSE, recuerdo como una de las

medidas más interesantes y justas la obligatoriedad de la escolarización hasta

los 16 años, con la creación de la etapa de Enseñanza Secundaria Obligatoria

que evitaba que los alumnos se fueran al mundo del trabajo a temprana edad.

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25 años de innovación y calidad educativa

La autonomía que daba a los centros permitió que elaboráramos un

Proyecto Educativo de Centro donde colaboraría toda la comunidad

educativa. La participación de los distintos departamentos didácticos, el

claustro de profesores y también los padres a través de su representación en el

Consejo Escolar del Centro, fue un hecho fundamental para el funcionamiento

del nuevo IES.

Una innovación importante fue la creación de un grupo de

diversificación curricular, atendido fundamentalmente por el departamento de

Orientación, que sirvió para paliar la lógica heterogeneidad de las clases y

ayudar a los alumnos que entraron al nuevo centro con cierto retraso curricular.

Fue una pena que esta ley Orgánica de Educación que tan buenos

objetivos planteaba no fuera, en su tiempo, acompañada de unos fuertes

recursos económicos para atender correctamente a la diversidad escolar.

Este escrito, esta pequeña aportación (debido a las entendibles

exigencias para la inclusión de este texto en la revista del XXV aniversario), no

puede terminar si dar un sincero agradecimiento a los promotores de estos actos

conmemorativos, por querer recoger unas notas, ya casi históricas, de la vida

de este magnífico instituto.

¡Enhorabuena y muchas gracias!

Lorca, enero de 2017, veinticinco años después.

BREVES NOTAS, CASI HISTÓRICAS, SOBRE EL IESPRÍNCIPE DE ASTURIASDE LORCA

PARA EL XXV ANIVERSARIO

Juan Manzanares Rael

Segundo director del IES Príncipe de Asturias.

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Con el paso de los años y los avances en las nuevas tecnologías, las aulas han ido cambiando

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25 años de innovación y calidad educativa

Cuando en el año 92 veía las obras del IES Príncipe de Asturias al pasar

en el tren para trabajar en Lorca, no imaginaba que 4 años después obtendría

mi primera definitiva en el Departamento de Orientación de este instituto, como

profesor de Ámbito Científico. Era un trabajo totalmente nuevo para mí pero

con la ayuda de los compañeros del Departamento de Ciencias, de Física y

Química y de mi propio Departamento de Orientación lo encontré bastante

fácil.

A los pocos años, por una serie de casualidades, pasé a Jefatura de

Estudios. Eso me permitió trabajar activamente en tres proyectos que recuerdo

con más satisfacción en mi estancia en el Príncipe de Asturias: Desayuno

Saludable, Sección Bilingüe de Francés (intercambios) y la Noche de los

Planetas. El Desayuno Saludable fue posible con la extraordinaria colaboración

de los delegados de curso y del profesor responsable de actividades

extraescolares, que permitieron la hazaña de que cada alumno bajara su silla

al patio para tomar el desayuno sentado y la volviera a subir a su clase en

tiempo record y sin accidentes.

Bajar las sillas al patio fue probablemente lo más original o lo más raro

que se nos ocurrió en esa época, pero estaba apoyado en firmes convicciones

pedagógicas. No sé si en esa época o poco después, me comentaba un

profesor francés (de los intercambios) que se levantaban toda la familia a la

misma vez para conseguir desayunar juntos y que los niños aprendieran a no irse

a clase en ayunas. En esa época se empezó a divulgar que el desayuno era la

comida más importante del día ya que tanto el alumno como los trabajadores

en general, necesitan una cantidad de glucosa en sangre para hacer un

trabajo con seguridad y eficacia. Y precisamente al iniciar el día es cuando más

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25 años de innovación y calidad educativa

tiempo llevamos sin comer. Se trataba por lo tanto de hacer comprender que

había que dedicarle el tiempo y la atención necesaria al desayuno. Y en el

modelo pedagógico que queríamos desarrollar no basta utilizar solo palabras,

sino hechos. Optamos por reforzar el desayuno de la dieta mediterránea,

poniendo aceiteras, tomate y pan en las mesas, huyendo del desayuno de

bollería industrial demasiado rico en grasas saturadas. Para prepararse cada

uno su propia tostada de aceite y tomate era necesario estar sentado, poner

atención y gastar tiempo y lo más importante: obtener una satisfacción propia

en todo el proceso. Eso fue posible con la colaboración especial del

Departamento de Ciencias, del Departamento de Tecnología y de mi propio

Departamento. Tuvimos suerte, salió bien.

Años después cuando empezamos a hacer las evacuaciones para

incendios fue muy fácil con la colaboración de los delegados que se sentían

importantes y encantados de colaborar. Evidentemente como en toda acción

educativa lo realmente importante fue la colaboración y el empeño que

pusieron todos los profesores del centro. No cito a ninguno por temor a olvidar

algún nombre.

En cuanto a la Sección Bilingüe de Francés y los viajes a Aurillac,

recuerdo una mañana que íbamos para Lorca en la que un compañero nos

comentó que había visto en el periódico que la consejería ponía en marcha

secciones bilingües. Había que llamar por teléfono a la consejería. Esa misma

mañana empezamos y el curso siguiente después de reuniones, visitas del

inspector, etc. tuvimos sección bilingüe. Como consecuencia había que

preparar un intercambio con un instituto francés. Fue bastante fácil a partir del

momento en que la profesora de español de un instituto de Aurillac (Michelle)

se puso en contacto con el departamento de francés de nuestro instituto. En

esos primeros años vinieron también a Lorca los profesores franceses Gabriel,

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25 años de innovación y calidad educativa

Agnés, Madame Lafond, Michelle B. y otros muchos que yo ya no conocí. Entre

las cosas curiosas que desarrollamos en esos primeros intercambios fue la

medida de la longitud de la sombra de una vara de madera simultáneamente

en Lorca y Aurillac para “intentar calcular” a partir de esos datos y la distancia

Lorca Aurillac, el Radio de la Tierra por el método de Eratóstenes.

En este instituto, tuve la oportunidad de impartir la materia de

Astronomía. Pero lo más interesante eran los viajes a Murcia, con los alumnos, en

tren al Museo de la Ciencia y las observaciones nocturnas en acampada o en

el patio del instituto o incluso en la acera, con varios telescopios, para observar

una extraordinaria conjunción planetaria con la ayuda de mi amigo Paco Reyes

de la Asociación de Astronomía de la Región de Murcia. No sabría decir cuántos

alumnos y profesores participaron pero muchos más de los que yo esperaba

que podrían venir esa noche…

En esos años pasaba 2 horas todos los días en coche para ir y venir a

Lorca con los compañeros que vivían en Murcia, primero Juan, Damián, Tita y

después, Gracia, Isabel, Pilar y Paco, fijos durante varios años y algunos otros

que venían en la rueda cada año. Y cuando ya los viajes diarios en coche

empezaban a pesar demasiado conseguí trabajo en Murcia y un año después

en el IES Mariano Baquero y plaza definitiva en el IES Alfonso X de Murcia dónde

me he jubilado.

Pero el Instituto en el que más he desarrollado mi acción educativa y mi

propia formación, con la ayuda de todos los compañeros que estaban y

pasaron por allí en esa época es, sin duda, el Príncipe de Asturias de Lorca. Por

ello les doy las gracias a todos.

MI ESTANCIA EN EL IES PRINCIPE DE ASTURIAS DE LORCA

Benito Guirao García

Exprofesor del IES Príncipe de Asturias

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25 años de innovación y calidad educativa

Cumplir años es siempre una experiencia gozosa, y si se trata de cumplir

veinticinco años y esos de un centro docente, como es el IES “Príncipe de

Asturias”, será una experiencia multiplemente gozosa, pues significa llevar nada

menos que un cuarto de siglo al servicio de la ciudad de Lorca, trabajando en

la formación de alumnos con el objetivo de que sean personas honestas, libres

y con criterio, que ejerzan como ciudadanos capaces de construir un mundo

mejor.

La invitación de escribir unas líneas en la conmemoración del XXV

Aniversario del Instituto Príncipe de Asturias es un privilegio para una profesora

que participó en la puesta en marcha del mismo, allá por el mes de septiembre

de 1992, año carismático dentro de la historia de España.

En ese curso 1992/1993 llegamos destinados al nuevo Centro docente

de Lorca un puñado de profesores, con mucha ilusión y con amplias

expectativas, puesto que éramos conscientes de la novedad que suponía

iniciar un curso con una nueva Ley Orgánica, la famosa LOGSE, que además se

anticipaba en un único Centro de la localidad y ese Centro era el nuestro.

Todo era a estrenar ese curso: el edificio, con su entrada imponente; las

enseñanzas que se implantaban, en ese primer año la ESO, según la Ley

Orgánica General del Sistema Educativo, aprobada en octubre de 1990; los

profesores recién destinados y, por supuesto, los alumnos, evidentes

protagonistas de todo el proceso.

El acto de inauguración del instituto tuvo como invitado al actual rey

de España, a D. Felipe de Borbón, príncipe de Asturias entonces, en honor del

cual se puso el nombre al Centro. De dicho acto queda constancia en la placa

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25 años de innovación y calidad educativa

conmemorativa colocada a la entrada, así como en las fotografías que ese día

de noviembre se realizaron.

Recuerdo las largas sesiones de los claustros, donde teníamos que

debatir sobre tantos temas prácticos, que estaban por diseñarse, o que aún no

se habían publicado en el BOE. Esas sesiones tenían el sabor de la novedad,

todo cociéndose en el horno de la ilusión, porque si algo define aquellos días

está claro que es la emoción, sentíamos que trabajábamos para mejorar, y

creíamos en esa mejora.

En años posteriores, se implantó el Bachillerato LOGSE, con un diseño

novedoso y amplio de asignaturas optativas, y también dos Ciclos Formativos

de Formación Profesional, entonces denominados “módulos”. En esa etapa

tuve el honor de formar parte del equipo directivo del instituto, y de trabajar

desde la jefatura de estudios en la nueva andadura.

Creo que tuvimos un buen ambiente de trabajo, y que ese ambiente

favorecía el desarrollo en nuestro alumnado, quienes a pesar de ser “los

conejillos de indias” del municipio, demostraron que del Príncipe salían tan bien

formados como de cualquier otro de los institutos de Lorca.

Quiero felicitar a todas las personas que han formado parte de la

comunidad educativa del Instituto Príncipe de Asturias, desde su creación hasta

el momento actual, porque cada una de ellas ha puesto su granito de arena

para que en la Ciudad del Sol haya un centro docente de referencia, con

personas comprometidas por el avance en la educación de tantos y tantos

grupos de alumnos que por sus aulas ha pasado.

No quiero acabar sin dar las gracias a los organizadores de este XXV

Aniversario por la invitación a participar en este homenaje, y congratularme con

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25 años de innovación y calidad educativa

el profesorado por pertenecer a esta hermosa profesión, en la que, en palabras

de Séneca, “homines dum docent discunt” los hombres mientras enseñan

aprenden.

Elena Gómez Pérez

Exprofesora de Lengua y Literatura

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25 años de innovación y calidad educativa

En el año 2018 se celebra el XXV aniversario del IES Príncipe de Asturias

de Lorca y también se conmemora el centenario de la creación de otro instituto,

el Instituto-Escuela de Madrid, un centro oficial creado a modo de ensayo

pedagógico integrado por dos secciones, una correspondiente a enseñanza

primaria y otra de bachillerato. A pesar de que tuvo una efímera vida -

desapareció en 1936- su influencia se ha dejado notar en la educación

española.

Hay dos aspectos que siempre llamaron poderosamente mi atención

sobre ese centro madrileño: el nombre del nuevo instituto y la excelente labor

educativa desarrollada por el profesorado. El nombre (Instituto-Escuela) es

especialmente significativo ya que implicaba que la enseñanza secundaria, el

bachillerato de entonces, debía ser una continuación de la educación primaria

y que el profesorado tenía que integrarse en un instituto que fomentaba el

espíritu de “escuela” y, por tanto, colaborar en toda la labor educativa con

otros maestros y maestras, profesores y profesoras “especiales” (los que se

responsabilizaban de la enseñanza de idiomas, Educación Física, Música o

Educación Artística) y catedráticos. Era un centro que pretendía educar antes

que instruir; que el currículum abarcara todas las enseñanzas necesarias para

conseguir una formación integral del alumnado; que fomentaba el uso de libros

de lectura, consulta y estudio en castellano y en otros idiomas; que el alumnado

realizara de forma habitual actividades musicales, deportivas o excursiones a

museos, a la montaña o al campo.

En cuanto al segundo aspecto citado, los historiadores de la educación

destacan al analizar el trabajo realizado por el profesorado de dicho centro

educativo su compromiso, entusiasmo, ilusión, brío y ardor que ponían en la

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25 años de innovación y calidad educativa

acción educativa, la puesta en práctica de nuevos enfoques didácticos que

despertaban el interés y la curiosidad del alumnado, su intervención activa, que

enseñaran a pensar y a razonar con rigor mediante el ineludible esfuerzo y

trabajo personal a través de la lectura y el estudio. Antiguos alumnos de ese

centro destacan de estos profesores su competencia, vocación pedagógica,

dedicación, espíritu abierto, sencillez, afabilidad en el trato y capacidad de

educar.

Este año se conmemora también el XXV aniversario del IES Príncipe de

Asturias. Tuve la suerte de formar parte del claustro de profesores y profesoras

de ese centro desde 1995 a 2001. Eran todavía años de implantación de la

LOGSE -que ampliaba la enseñanza obligatoria hasta los 16 años dentro de un

modelo educativo que incluía la comprensión de la diversidad y la atención a

la misma-, donde se llevaba a la práctica una reforma curricular que afectaba

a los contenidos de enseñanza (conceptuales, procedimentales y actitudinales

y de valores) y a los denominados temas transversales desde la perspectiva de

una educación integral, a los métodos de enseñanza y a las formas y criterios

de evaluación del alumnado. Fueron años en los que afrontábamos la dificultad

de la heterogeneidad del alumnado debida a la desigualdad económica,

social y cultural con unos mecanismos de atención a la diversidad que trataban

de favorecer el éxito escolar y la integración escolar y social, pero que

resultaban claramente insuficientes debido a las restricciones y limitaciones

presupuestarias. Eran muchas las disfunciones y problemas planteados por la

aplicación de esa ley educativa sin la financiación necesaria. También fueron

años en los que demandábamos más inversiones en la enseñanza pública, la

adecuación de las plantillas de los centros a las necesidades educativas del

alumnado o la mejora de las condiciones de trabajo del profesorado.

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25 años de innovación y calidad educativa

Tuve el inmenso placer de poder vivir en Lorca, en el “Príncipe de

Asturias”, algunas experiencias que, de alguna manera, están relacionadas con

lo dicho anteriormente respecto al Instituto-Escuela de Madrid. Por una parte,

poder ser testigo de la profesionalidad, ilusión y entrega que, en general, ponía

el profesorado en las actividades lectivas, complementarias, extraescolares

(deportivas, musicales, artísticas, etc.) y … festivas. La verdad es que estas las

hubo con asiduidad (creo que nunca falté, entre otras más, a la Serenata del

Viernes de Dolores). Pude disfrutar del buen ambiente y clima reinante en el

centro, la camaradería entre el profesorado, el trato con el alumnado, cómo se

enfocaban las actividades de enseñanza de las diferentes materias, etc. Pude

comprobar en y desde la práctica que en el instituto se fomentaba ese espíritu

de “escuela” del que hablaba anteriormente. Trabajar gratamente junto a otros

compañeros y compañeras, de forma colaborativa, en equipo, tratando de

conseguir que el alumnado recibiera una enseñanza -diríamos ahora- de

calidad. Por lo menos lo intentábamos. Por encima de las discusiones por las

diferencias de opiniones (políticas, religiosas o pedagógicas), tratábamos de

que el interés hacia el instituto y hacia su alumnado no se resintiera.

Por estos recuerdos imborrables: gracias a todos por todo.

RECUERDOS INOLVIDABLES

J. Damián López Martínez

Exprofesor del IES Príncipe de Asturias.

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25 años de innovación y calidad educativa

Contar algo de la historia de este instituto me llevaría a escribir casi una

enciclopedia… hay mucho y muy intenso, vivencias y experiencias que marcan

para siempre.

Mi destino en el Príncipe no fue por casualidad. Aunque siempre me

sentí bien en los tres centros por los que pasé anteriormente, cuando conocí el

proyecto de este junto a un complejo deportivo que también se iba a construir,

“el Europa” –al que luego cambiaron el nombre y no sé por qué-, tenía claro

que ese sería mi destino. Un IES nuevo, de acuerdo con los mínimos que

marcaba la LOGSE, con aulas específicas, laboratorios, tecnología, dibujo y

plástica, música, etc.; y, por supuesto, además de las pistas polideportivas, un

aula para la Educación Física, es decir, su pabellón deportivo. Esto no era lo

normal en aquellos tiempos.

Además, con la construcción del C. D. Europa al lado, se convertía en

el mejor modelo de centro educativo, soñado por cualquier profesor de

Educación Física.

Desde el primer momento, llegamos a acuerdos con el Ayuntamiento,

nosotros les dejábamos nuestro pabellón y pistas para la gimnasia de

mantenimiento, para el Deporte Escolar y para encuentros federados; a

cambio, nuestros alumnos disfrutaban de las instalaciones del Europa para la

natación, gimnasio o sala de judo. Un centro a la altura de los mejores, incluso

de los institutos nórdicos.

Otro aspecto importante, desde el principio, fue su programa de actividades

complementarias y extraescolares. Programa planificado por niveles, teniendo

en cuenta que el alumno desde que entraba al instituto y hasta su salida, podría

realizar la mayor variedad de estas. Los años que estuve al frente del

30


25 años de innovación y calidad educativa

Departamento de Actividades Extraescolares fueron bastante intensos: este

centro creía en el valor formativo de las mismas, y para ello, había que echar

mano de los organismos autónomos del Ayuntamiento, en un principio el

Instituto Municipal de Juventud y Deportes, que luego se segregó en Juventud

y en Deportes (IMJUVE e IMJUDE respectivamente), además de otras

Concejalías; pero también con otras asociaciones deportivas o juveniles de

nuestro entorno (senderista, orientación, parapente, escalada, ciclismo, ...);

también, de clubes náuticos, de piragua, camping o albergues… En general,

una línea de actividades en la naturaleza.

Un orgullo trabajar con todos los departamentos del Centro implicados;

me gustaba presumir en las numerosísimas reuniones que teníamos con los

concejales y numerosos trabajadores de esos entes autónomos del

Ayuntamiento, de la implicación de todo el profesorado de mi centro. Así, se

consiguieron importantes programas que incluían charlas, talleres (fotografía,

periodismo, teatro, masaje, …), exposiciones, “vistas del cielo nocturno”,

“desayuno saludable”, “itinerario histórico-poético de Lorca”, numerosos

concursos de diferentes materias y muchas de las actividades deportivas

mencionadas anteriormente. A veces, faltaba calendario para tantas

actividades.

Nació como centro pequeño-mediano, con implicación del

profesorado que, a pesar de estar toda la semana juntos y los viernes de 8 a

14:25h, continuábamos juntos charlando y debatiendo a partir de esa hora en

la cantina del centro, al tiempo que comíamos algo. Lo normal era que nos

interrumpiesen los alumnos que desde las cuatro menos cuarto comenzaban a

llegar para jugar las competiciones internas. Más de una tercera parte de los

alumnos acudía los viernes por las tardes hasta que se ponía el sol.

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25 años de innovación y calidad educativa

Más adelante el Centro creció… llegaron los recortes. Al igual que

ocurrió con el resto de centros de Lorca, le añadieron unos pegotazos en forma

de aulas, con el beneplácito o el silencio de los diferentes estamentos. Así

masificaron los centros de alumnos, pero no de profesores; esto implicó más

horas dedicadas a la docencia y menos para las necesarias horas

complementarias; los mismos espacios a repartir entre más grupos. Los jardines

de rosas fueron desapareciendo.

Antes, los viernes no era el único día que los alumnos iban al Centro por

las tardes, además de las numerosas actividades mencionadas, alguna tarde

iban a pintar pistas o arreglar los goteros para regar los árboles, pintar el

pabellón o cambiar árboles porque los que lindaban con la pista nos pinchaban

los balones nada más estrenarlos… o a preparar la revista o al taller de teatro. Y

también a participar en el Deporte Escolar. Este centro fue varias veces

galardonado por ser el de mayor participación.

Con este panorama, precioso, no es de extrañar el cariño y aprecio que

muestran nuestros exalumnos, dispuestos a seguir colaborando con el Centro de

forma desinteresada cuando se les llama. Es emocionante ir por un extremo de

una avenida y escuchar, desde el otro, tu nombre y es un exalumno que te

saluda o que acudan los exalumnos a visitar en el centro a sus exprofesores.

No se pueden olvidar las horas vividas en una caminata de un día bajo

la lluvia o una caminata desde la salida del sol hasta que anochece. Quizá por

eso algunos alumnos se hicieron amantes y defensores de la naturaleza.

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25 años de innovación y calidad educativa

Tampoco se puede olvidar el olor a humo de barbacoa cuando

asábamos nuestra comida cocinando con los alumnos… ni las horas metidos en

una cueva o descendiendo ríos o barrancos… Decía Benito Pérez Galdós: “No

es lo mismo admirar la naturaleza desde la ventanilla de un tren o desde la

terraza de un hotel, que contemplar… con absoluta libertad de espíritu,

sintiéndose el espectador tan bravío y salvaje como lo que contempla, y siendo,

en verdad, parte o complemento del paisaje, ser de su ser, pincelada de su

pintura, rima y cadencia de su poesía.”

25 AÑOS DEL IES PRÍNCIPE DE ASTURIAS.

Antonio Campoy Reverte

Profesor de Educación Física.

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25 años de innovación y calidad educativa

Corría el año 1994 cuando, a principios de septiembre, nos

incorporamos al Departamento de Orientación del Príncipe de Asturias, en el

que ya estaba Tita como PT desde el curso anterior.

El Instituto había nacido como único centro LOGSE en Lorca, con todo

lo que ello conllevaba desde el punto de vista legal: Departamento de

Orientación, tutorías, obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16 años,

integración, nuevos programas como la Diversificación…

Fue el comienzo de una experiencia nueva tanto en lo personal como

en lo profesional, que para alguna de nosotras aún hoy se prolonga. Nuestra

finalidad era que los alumnos consiguieran, al menos, el título en Educación

Secundaria Obligatoria antes de incorporarse activamente a la vida adulta.

A lo largo de esos años comprobamos que el Instituto era un reflejo

directo de la sociedad para la que trabajaba. Esa sociedad era cambiante y

diversa y, por lo tanto, también los alumnos eran diferentes. Esa fue la seña de

identidad de un centro joven que iniciaba su camino con alumnos de

necesidades educativas especiales (sordos, visuales, motóricos, con dificultades

y psíquicos) que compartían espacios, tiempos, actividades y aprendizajes con

el resto de compañeros. No resultó fácil trabajar con alumnos que,

tradicionalmente, el sistema educativo derivaba al mundo laboral de forma

prematura. Tampoco los profesionales de los institutos estábamos preparados

para este tipo de alumnado, rompedor para la comunidad escolar, pero, sobre

todo, para los profesores que los encontramos por primera vez en nuestras aulas.

Fueron años en los que el Centro se convirtió en referencia por la forma

de trabajar, con la incorporación de especialistas en las clases, tales como

intérpretes de lengua de signos, personal de la ONCE, especialistas en

34


25 años de innovación y calidad educativa

Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje, etc. Todo esto no habría sido

posible sin la colaboración de tantos compañeros de otros departamentos que

se implicaron.

Con el paso del tiempo tenemos la satisfacción de comprobar que

muchos de esos alumnos, que no lo tuvieron fácil y que a lo largo de los años

formamos, ahora los encontramos trabajando en distintos lugares y guardan un

grato recuerdo de su paso por el Instituto.

María Luisa Matilla (Pedagogía Terapéutica), Lola Pérez (Ámbito

Sociolingüístico) y Lola Abellán (Orientadora).

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25 años de innovación y calidad educativa

Cuando preparaba las oposiciones de acceso al cuerpo de

profesores de Filosofía llegó a mis oídos el proyecto de un nuevo instituto en el

arrabal de la ciudad de Lorca. Desde entonces quedé seducido por la idea de

acabar trabajando allí, y eso que era un boceto aún sin nombre.

Al otro lado del río Guadalentín se encuentra el barrio de San Cristóbal,

los Ángeles, San Diego, Apolonia y sus gentes. Pero todo el mundo, en la Ciudad

del Sol, menta “el barrio” para referirse a esta singular zona, y “rabaleros” a sus

moradores. El instituto se encuentra en una zona inundable (diecinueve años

antes algunos navegaron por la zona en lanchas neumáticas. Era 1973, año del

desbordamiento del río), frente a un centro comercial que ha hecho las delicias

de muchos alumnos y alumnas salidos de los ciclos formativos de comercio,

también se encuentra pegado el centro de salud de San Diego que,

desgraciadamente, ha perdido recientemente el servicio de urgencias, y unos

metros atrás la iglesia de San Diego, cuyo campanario vieron derrumbarse

millones de televidentes el día del gran movimiento sísmico; y, junto a ella, la

Residencia del mismo nombre, para personas mayores. Al otro lado, penetrando

por un túnel, que esquiva la vía del tren, nos encontramos con el complejo

deportivo Europa, que limita con nuestro centro por su vertiente sur, y que ha

servido de práctica deportiva a nuestros discentes durante muchos cursos.

El centro comenzó su andadura el año 1992. Aunque debo matizar que,

para los que nos hallamos envueltos en el mundo educativo, los años van desde

septiembre hasta junio del siguiente año. Por tanto, nuestro año-curso de

nacimiento fue el que media entre septiembre de 1992 y junio de 1993, aunque

en septiembre de este último año es cuando, en verdad, culmina el curso con

las últimas repescas de los rezagados.

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25 años de innovación y calidad educativa

El instituto comenzó aplicando la nueva legislación en materia

educativa, la LOGSE, más inclusiva e igualitaria, con más medios y, sobre todo,

con nuevas metodologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Este era el centro en el que recalé en el curso 1995-96 para culminar en

su primera promoción con unos magníficos resultados en selectividad. La prensa

local se hizo eco del prestigio adquirido gracias a la destreza intelectual de

nuestros alumnos. Sorprendió que un centro con chicos y chicas de familias

mayoritariamente humildes y de extracción obrera lograra este hito, pero así

fue. Cabe reseñar, también, que, por aquel entonces, acudían muchos alumnos

de las pedanías del norte. Aún no se había construido el IESO de La Paca ni el

nuevo centro en el antiguo cuartel de artillería.

Mucho ha cambiado la tipología del centro desde entonces como

reflejo ineludible de los cambios en la sociedad: la incorporación a la UE, el euro,

el boom inmobiliario en España -y, en consecuencia, en Lorca-, la venida de

inmigrantes del Magreb, -principalmente de Marruecos, de América del Sur,

Ecuador mayoritariamente, de Europa del Este-, supuso una transformación

espectacular de las caras, entonaciones, vestimentas y colores que

zigzagueaban por nuestros largos pasillos. Lorca y su barrio cambió y, por tanto,

también lo hizo el IES. Como la magnífica y bellísima canción del chileno,

miembro del grupo Quilapayún, Julio Numhauser, “Cambia, todo cambia”

nuestro instituto también cambió. ¡Vaya que si cambió! Hubo, como en todas

partes, chicos que prefirieron el enriquecimiento rápido -trabajando en el

ladrillo- a la formación y la cultura para forjarse un futuro más sólido, material y

espiritual. Profesores y profesoras que por razones variadas abandonaron el

centro: jubilaciones, traslados y comisiones de servicio, como fue mi caso

durante nueve años, etc. La plantilla aumentó hasta superar los cien profesores,

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25 años de innovación y calidad educativa

para luego descender vertiginosamente cuando se aplicaron los recortes en

educación.

Y es que, tras el espejismo de la época dorada del boom inmobiliario

sobrevino una brutal crisis que transformó el aspecto de nuestra urbe y, por

ende, de nuestro centro. Las oficinas de las inmobiliarias desaparecieron, al igual

que las grúas y el cemento. La cementera de Serrata cerró, las oficinas

bancarias desaparecieron de la noche a la mañana y, en su lugar, aparecieron

locales de compra-venta de oro. Cerraron comercios, locales, bares y

restaurantes. El paro hizo estragos. El semblante y ánimo de la gente cambió y

el aire que se respiraba por las calles de Lorca se tornó gris y triste. Todo cambia.

Y llegó la puntilla, el terremoto que agrietó las paredes y los corazones

de nuestra ciudad. También afectó, aunque en menor medida que a otros

centros, al IES Príncipe de Asturias. Hubo que exigir un arreglo que no acababa

de llegar.

El golpe fue demoledor y multiplicó los

efectos de la crisis económica que ya

padecíamos. La población se estancó.

Hubo retorno de inmigrantes a sus

países de origen, especialmente a

Ecuador.

Este instituto en el que he desarrollado la mayor parte de mi vida laboral

forma parte de mis sueños, de mis recuerdos, de frustraciones, de muchas

alegrías y de mis luchas. Los jueves verdes con nuestras camisetas en la puerta

del instituto para reclamar los derechos perdidos y defender la Escuela Pública

forman parte del compromiso social y, además, sirve de ejemplo pedagógico

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25 años de innovación y calidad educativa

a nuestros pupilos. Guardo un grato recuerdo de mis alumnos y alumnas,

especialmente de los sordos que, con tenacidad se han esforzado por aprender

y lo han conseguido. Alguno incluso, posteriormente, ha obtenido

brillantemente titulación universitaria. De mis compañeros y compañeras de

faena, incluidos los conserjes y los trabajadores de secretaría, así como los que

han pasado por nuestra cantina, sólo quiero hacer una mención genérica

porque correría el riesgo de dejarme a alguien sin mención y no quiero cometer

tamaño tropiezo. Han sido una familia que, como toda familia, tiene sus cosas,

sus dimes y diretes, pero en lo esencial nos hemos mantenido solidariamente

unidos y hemos sido cómplices de nuestro amor a la enseñanza. He tenido la

enorme suerte de reincorporarme al centro en el momento oportuno para

desplegar lo mejor de mí mismo en el arte de enseñar. De la pizarra tradicional

y la tiza, con su polvillo blanco entre los dedos, al tablero digital, con su grueso

lápiz electrónico, he asumido, sin estupor, el cambio. Además, he podido ver a

mi hijo titular bachillerato y a mi hija encauzarse, satisfactoriamente. Bueno, en

este último caso, aún tendré que realizar esfuerzos para que se enderece y no

se tuerza.

Veinticinco años enseñando y aprendiendo, porque se aprende

enseñando. Todo cambia. Quienes antaño eran alumnos míos, hoy, enseñan en

el mismo centro con pasión y dedicación. Y es que, solo el que enseña con

pasión puede aprender, al tiempo, con intensidad y, sobre todo, ser feliz.

CAMBIA, TODO CAMBIA

José Antonio Pujante Diekmann

Profesor de Filosofía.

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25 años de innovación y calidad educativa

Cuando me animé a escribir sobre mi trayectoria como profesora del

Instituto Príncipe de Asturias, me planteé cuáles serían aquellos aspectos que de

manera significativa han marcado mi vida profesional y personal durante los

años que llevo en el centro.

Llegué cuando el instituto abrió sus puertas, comenzando

prácticamente mi carrera profesional aquí. Desde el principio pude percibir lo

que a lo largo de los años se han ido configurando como señas de identidad

del centro: la familiaridad, la cercanía al alumnado, la acogida y la disposición

a innovar entre otros aspectos.

Como profesora de Música podría centrarme en cómo se ha

desarrollado la vida musical del Centro durante estos 25 años; desde los

concursos de villancicos, las audiciones de final de curso, los recitales de música

y poesía y nuestra Semana Musical, que desde hace once años, cada

primavera nos acompaña.

Pero me gustaría ir más allá. Si algo me ha mantenido aquí es darme

cuenta de que el Príncipe de Asturias representa lo mejor de la educación

pública en la que yo creo, la que nos hace más iguales. La diversidad de

nuestros alumnos ha sido un reto al que nos hemos enfrentado no sin dificultades

pero siempre abordándolo sin darle la espalda. Abrimos las puertas a los

alumnos con necesidades educativas especiales que hoy se enorgullecen de

haber estado en este centro, hemos conseguido que la diversidad cultural sea

una oportunidad para que nuestros alumnos aprendan a convivir y a respetarse,

hemos apostado por sacar lo mejor de cada uno. Por eso, hemos tenido

alumnos brillantes por su expediente académico y otros que han brillado por su

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25 años de innovación y calidad educativa

espíritu de superación. El apostar por todos los “brillos” es lo que me ha

mantenido anclada a este instituto.

Espero jubilarme aquí. Esta es mi casa y mis compañeros mi segunda

familia.

Carmen Ayala Druet

Profesora de Música.

Celebración de la Semana Musical.

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25 años de innovación y calidad educativa

Hi everybody!!!!

Soy Mari Huertas García Murcia, una de las teachers del Departamento

de Inglés del IES Príncipe de Asturias. Aunque no llegué al Centro el mismo año

que empezó, me siento casi “socia fundadora de esta empresa”, pues llegué al

curso siguiente (1993-94). Prácticamente llevo toda mi vida laboral aquí, lo cual

celebro con alegría (¿dónde iba a estar mejor?).

De este centro quiero destacar varias cualidades que le han hecho

tener su propio carácter. En primer lugar, yo diría que es un centro diverso. Con

esto quiero decir que tenemos mucha diversidad en muchos aspectos, sobre

todo en alumnado. También diría que es un centro activo. Yo creo que nadie

hace más actividades extraescolares y salidas que nosotros. Varios han sido los

recuerdos, el primero de ellos fue Juan Ferrando, nuestro actual director, que en

aquellos tiempos me convenció para irme de viaje de estudios a París con una

colega de Francés para acompañar a los alumnos de la primera promoción. El

Centro también es emprendedor: cuántos proyectos, planes innovadores y

programas han pasado por aquí con el fin de facilitar el aprendizaje a nuestro

alumnado. Yo he participado en muchos pero, sobre todo, debo señalar mi

experiencia en los diferentes proyectos Erasmus, que siempre ha sido muy

enriquecedora. Esto debo agradecérselo a mi colega Carmen de Paco y a mi

gran compañero de sufrimientos y alegrías Luis Sánchez. Finalmente yo diría que

es un centro simpático y acogedor. Creo que la gran mayoría de alumnos,

profesores y personal no docente que han pasado por él tienen un buen

recuerdo de su estancia aquí.

Cómo no hablar de mi experiencia en mi querido departamento. Tengo

que decir que mis compañeras (digo compañeras porque casi siempre han sido

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25 años de innovación y calidad educativa

chicas) son lo que no está escrito: las quiero a todas, a las que están y las que

han estado. Pero cómo no nombrar a mis queridas María José, Mati,

Cristina, Carmen de Paco, Leonor … Ah, y aunque no están aquí ya, a mis

queridas Consuelo, Míriam y Marisa. Cuántas reuniones de Departamento en la

cantina siempre peleando a ver quién habla más. Muchas veces con risas, a

veces algo más serias … María José siempre quejándose de que no manda lo

suficiente porque al final quien dice lo que hay que hacer es Leonor (aunque

no lo parezca).

Pero no puedo hablar bien solo de mi departamento, siempre he

sentido el cariño de todos mis compañeros. Bueno y qué decir de mi hermano.

Siempre es bueno tener a alguien de la familia cerca. Esto es gracioso, casi

todos los años algún alumno me hace la misma pregunta: Maestra, ¿es que eres

hermana del Murcia?¡Pues no os parecéis en na!

Bueno, como he dicho antes, ya llevo añicos aquí y eso significa que he

enseñado inglés a padres, hijos y quién sabe si a algún nieto… También puedo

hablar de la experiencia de tener compañeros ahora que fueron alumnos antes.

Uno de ellos es José Tomás, que como él mismo me ha recordado alguna vez,

tuve que abandonar a mitad de curso porque mi segunda hija quiso nacer

antes de tiempo y tuve que irme a reposar a casa.

Dicho todo lo anterior, concluyo diciendo que este centro ha sido

siempre parte de mi vida. Me casé trabajando aquí, mis hijas nacieron estando

aquí, desafortunadamente perdí a mi padre estando aquí también trabajando.

Y siempre en estas ocasiones me he sentido acompañada por mis compañeros.

Qué suerte he tenido.

¡¡¡VIVA NUESTRO CENTRO!!!! ¡¡¡VIVA EL PRÍNCIPE DE ASTURIAS!!!!

Mari Huertas García Murcia

Profesora de Inglés

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25 años de innovación y calidad educativa

Junio de 1992. Acaba de salir el concurso de traslados. Tengo suerte.

Me han dado el IES Príncipe de Asturias. Por segunda vez me conceden la

primera opción que pido. He de trasladarme a Lorca por cuestiones familiares y

decido solicitar en primer lugar un centro de nueva apertura. ¡Es un IES!. ¡Qué

locura! Soy de BUP y ni idea del nuevo sistema de enseñanza. Pero tengo 28

años.

No conozco a nadie en Lorca y en un centro nuevo todo el personal,

tanto docente como laboral, vamos en las mismas circunstancias. Eso me hace

decantarme por esta opción.

Me dirijo al IES Ramón Arcas. Me han dicho que es allí donde puedo

encontrar a algún otro profesor del futuro claustro. En él hay un aula que este

centro ha cedido al “Príncipe” para que sus trabajadores empiecen con la

gestión del mismo. El edificio todavía no está terminado. Me presentan a Rafael

González, el director.

Solo tengo una obsesión: “las cajas rojas”. Me han dicho que en ellas

está todo sobre la LOGSE y que lo primero que tengo que hacer es

estudiármelas. ¡Por fin! Ya las tengo.

Veo a Rafael dos veces más y así, sin esperármelo, me propone la

Jefatura de Estudios. Tiene que formar el Equipo Directivo ya y tiene a la

secretaria, Matilde Ayuso, pero la Jefatura está desierta, y no tiene más personal

a mano para hacer la propuesta. Decido aceptar. Mi vida es una competición

conmigo misma. Nunca me permito un no por indolencia o cobardía.

Bueno, así empezó todo.

He pasado casi toda mi vida profesional en este centro. Tengo muchos

recuerdos. No todos buenos. He sufrido también mucho. Pero nuestro cerebro,

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25 años de innovación y calidad educativa

tiene la bendita capacidad de recordar lo bueno y apartar de la memoria lo

malo.

He tenido la enorme suerte de trabajar en lo que más me gusta. Soy

“maestra”. Esa palabra que aprendí en este centro cuando llegaron los primeros

terceros de la ESO y así se dirigían a mí. En los cinco anteriores cursos, destinada

en La Unión y Cartagena, ningún alumno usó ese término para hablar de y con

nosotros los docentes. Sí, maestra, de Inglés, pero maestra. Pronto esos alumnos

me enseñaron mi profesión, que por un azar de la vida había tropezado con el

inglés pero que posiblemente podría haber impartido otra asignatura porque lo

que realmente me gusta es estar delante de un grupo de alumnos y tratar de

establecer una relación con ellos.

Pues a todos y cada uno de los alumnos de este centro, a los que he

tenido el placer de conocer, y a los que conoceré, les doy las gracias y les grito

¡enhorabuena! Vosotros sí que habéis sido mis profesores. Me habéis enseñado

a que hay que ser tolerante, paciente, caritativa, condescendiente y mucho

más.

A todos y cada uno de vosotros, muchas gracias y feliz aniversario.

María José Martín Ros

Profesora de Inglés.

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25 años de innovación y calidad educativa

En primer lugar, quiero felicitar al IES Príncipe de Asturias por su fecunda

trayectoria en estos 25 años de andadura.

Mi llegada al IES Príncipe de Asturias fue un poco casual, claro, por ser

maestra. Me vais a permitir hacer un poco de memoria. ¿Quién no recuerda

la llegada de los primeros y segundos de la ESO a los IES? ¡Aquello era una

locura! ¿A quién se le había ocurrido semejante hazaña?, pensábamos todos.

!Eran niños demasiado pequeños para convivir con alumnos de bachillerato y

de ciclos formativos!

Pues bien, corría el año 2000 y aquellos “locos bajitos” llegaban sin más

premura a los centros de secundaria. A la misma vez los institutos se preparaban

para recibirlos. Puedo imaginar los claustros con su profesorado interviniendo,

“¡Qué vienen ya!”, pues sí, aquel momento que todos habíamos esperado con

cierta incertidumbre y zozobra había llegado.

Era el momento de apagar las luces, bajar el telón y mientras

abandonaba aquel lugar miraba hacia atrás recordando tantos momentos

vividos en el colegio, “ya te vas, para no volver”. Paralelamente, los claustros

de los colegios también nos despedían con cierto sentimiento.

Recuerdo que fue uno de los veranos con más incertidumbre que he

pasado en mi vida.

Había estado en ese colegio 13 años y había sido muy feliz. Era difícil

decir adiós a aquel lugar donde había aprendido tanto. Por otra parte, pensaba

constantemente de qué forma recibirían a los maestros en los institutos. Era un

volver a la casilla cero, al punto de partida.

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25 años de innovación y calidad educativa

Llegó septiembre y esos “locos bajitos” hacían su aparición, pero junto

con ellos llegaba otro paquete, “sus maestros”, y ahí estaba yo, dispuesta a un

nuevo desafío, por supuesto desconocido.

Imagino que para los profesores de los institutos también sería un poco

difícil, pero en este centro pronto aprendieron a querernos y a vernos como unos

más de los suyos.

Aterrizamos en el Príncipe un buen equipo de maestros jubilosos, con

ganas de trabajar y dispuestos a desafiar nuevos retos en nuestra vida

profesional.

Algunos de estos maestros ya se han ido y otros ya se han jubilado. !Ya

quedamos pocos! Es preciso destacar aquella “generación”, aquel equipo de

maestros que fueron incorporándose al IES Príncipe de Asturias, unos antes y

otros después, pero en dos años todos estábamos perfectamente ubicados.

Cómo no hablar de Juan de Educación Física, que por desgracia no nos

acompañó durante mucho tiempo, Asensio, Gloria, Martín, Lázaro, Alicia o Mari

Huertas.

Éramos un cuerpo a extinguir. Aquel año se abrieron las puertas de los

IES para recibir a los maestros, pero inmediatamente después se cerraban para

nunca más volver a abrirse. Aquel fue nuestro momento, increíblemente un

golpe de suerte, nunca más llegarían maestros a un centro de secundará (ni

para hacer sustituciones). Éramos todos diferentes y de distintas especialidades.

Pronto nos hicieron un sitio en sus tertulias, en sus reuniones, en sus comidas, etc.

Me gustaría decir y expresar muy alto que siempre me sentí muy bien

acogida y, por qué no decirlo, incluso querida! había tenido mucha suerte de

llegar a este centro!

Muy pronto nos hicimos nuestro sitio, algunos de ellos pronto ocuparían

cargos directivos, como es el caso de Martín, otros tenían otras

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25 años de innovación y calidad educativa

responsabilidades, incluso formarían a los profesores de secundaria, como es el

caso de Lázaro, sabía más de medios informáticos que nadie en el Centro,

pronto empezó a organizarnos y a impartir cursos de formación para el

profesorado del Instituto

En mi caso, Juan contaba siempre conmigo para experimentar (muy

propio de él) algunos proyectos que en aquel momento eran novedosos: PROA,

PRC, etc. Recuerdo que nos decía: “Los maestros tenéis mucho tacto para llevar

a cabo este tipo de proyectos”.

En fin, he convivido en este centro durante diecisiete años y tengo que

agradecer enormemente además de al equipo directivo por su buen hacer, a

ese “pedazo de Departamento de Inglés” lo bien que me hicieron sentir desde

el primer momento.

Pronto hicimos una simbiosis perfecta. Yo aportaba mi experiencia de

la forma de trabajar en el colegio y por otra parte yo bebía de sus

conocimientos, metodología. Rápidamente me sentí contagiada por sus ganas

de trabajar y de ese buen ambiente que se respiraba en el Departamento de

Inglés.

Siempre les estaré enormemente agradecida a mi Departamento, al

equipo directivo y a todos los compañeros de este centro por su trato, su cariño

y por haberme hecho sentir en todo momento como si estuviera en “mi

colegio”. Muchas gracias.

Matilde Hernández Martínez

Profesora de Inglés.

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25 años de innovación y calidad educativa

Llegué a este instituto por obligación en septiembre de 1994. Con

destino definitivo en el actual IES San Juan Bosco, llegó el jefe de estudios al aula

donde estaba impartiendo clases y me dijo que me trasladaban al IES Príncipe

de Asturias en comisión de servicios para poner en marcha la implantación de

los Módulos Experimentales de nivel II y III de la especialidad de Comercio y

Comercio Exterior dentro de la Nueva FP.

Junto a dos profesores, me trasladé al IES Príncipe de Asturias, con el

curso iniciado y, lo más grave, sin alumnos. Fue una odisea que salió adelante

por la juventud y ganas que pusimos; no teníamos libros, ni materiales y ni

siquiera una programación o boletines de notas; tuvimos que hacerlo todo,

incluso iniciar la Formación en Centros de Trabajo (FCT); fue un año de locos.

Recuerdo incluso que algunos compañeros nos decían si veníamos del

Ayuntamiento, pues ni siquiera ellos sabían qué enseñanzas impartíamos.

Lo peor fue cuando nos comunicaron que al año siguiente

desaparecían los Módulos Experimentales y se convertirían en Ciclos Formativos

de Grado Medio y Superior de Comercio, y Comercio internacional. Otra vez a

empezar de nuevo.

Durante estos años hice varios cursos en Madrid para formarme en estas

enseñanzas, pues yo aprobé la oposición por otra especialidad y no había

ninguna otra formación, ni siquiera en la universidad.

Hicimos marketing para poder atraer a alumnos, al no ser nada

conocida al nueva FP y nos fue bastante bien. Es muy reconfortante encontrar

a antiguos alumnos en empresas donde han puesto en práctica sus

conocimientos profesionales.

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25 años de innovación y calidad educativa

Durante este tiempo he sido jefa de Departamento tres años, cuatro

jefa de Estudios adjunta y quince secretaria. Así que he vivido de todo: trabajo,

esfuerzo, alegrías, penas, logros, desengaños, pero sobre todo satisfacción

personal y profesional por poder participar no solo en las maneras de actuar y

de pensar de los alumnos, habilidades, valores e ideales que forjan su

personalidad, sino también en la adquisición de capacidades y aptitudes para

el desarrollo de la actividad en un campo profesional y facilitar su adaptación

a las modificaciones laborales que pueden producirse a lo largo de su vida.

Isabel Cuadrado Reverte

Profesora de Organización y Gestión Comercial.

Visita de los alumnos a empresas colaboradoras

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25 años de innovación y calidad educativa

El IES Príncipe de Asturias fue el primer centro de la Región de Murcia

que incorporó por primera vez en el curso 1994/95 la recién creada Familia

Profesional de Comercio y Marketing con la creación de los Módulos

Experimentales de Nivel 2 de Comercio y Nivel 3 de Comercio Exterior,

transformándose en el curso 1995/96 en los Ciclos Formativos de Grado Medio

de Comercio (hoy Actividades Comerciales) y Grado Superior de Comercio

Internacional.

En estos 25 años la sociedad y el entorno del IES Príncipe de Asturias han

sufrido una enorme transformación que se ha visto reflejada en la evolución de

las enseñanzas de Formación Profesional.

Entre los aspectos más destacables de dicha evolución destacaríamos

la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC’s)

al proceso de enseñanza, la actualización de los ciclos formativos (en el formato

LOE ambos ciclos tienen la duración de dos cursos académicos) y la ampliación

de la oferta a la Formación Profesional Básica de Servicios Comerciales), la

heterogeneidad del alumnado (alumnos que acceden del grado medio al

superior, alumnos que cursan los estudios para completar su formación

universitaria o para reciclarse tras una carrera profesional truncada por la crisis

como mejor vía para reintegrase en el mercado laboral, etc.) y la mejora de la

imagen de la formación profesional que hoy día se contempla como una vía

formativa de gran interés pero que en los inicios era percibía como una “vía

menor” de formación.

Un aspecto clave del éxito de la formación profesional es que sus

estudios (ya sean de ciclo formativo –grado medio o superior-, FP Básica o

incluso los módulos experimentales impartidos en los primeros años incorporan

51


25 años de innovación y calidad educativa

prácticas en empresas (Formación en Centros de Trabajo) que se han

convertido en una vía de inserción laboral. Podemos afirmar, sin caer en la

complacencia, que nuestros alumnos titulados tienen un alto grado de inserción

laboral en parte por las prácticas ya que un número significativo de ellos se

queda trabajando en la misma empresa donde las realiza.

Gracias a la confianza que las empresas han depositado en nuestro

instituto y su compromiso de colaboración, hemos logrado formar con garantías

a nuestros alumnos. Por ello queremos agradecerles su participación, porque sin

el trabajo conjunto no hubiera sido posible.

En el caso del ciclo de Comercio Internacional algunos realizan desde

hace años prácticas mediante el programa Erasmus, principalmente en Dublín

donde ya tenemos una “pequeña colonia” de murcianos que tras sus prácticas

continúan allí su carrera profesional.

Queremos agradecer el interés y esfuerzo de todas las promociones de

alumnos que han pasado por nuestras aulas y que en su mayor parte han

conseguido labrarse un futuro profesional en los sectores afines a nuestros

estudios.

Por parte del profesorado del Departamento de Comercio y Marketing

(y de los compañeros de inglés que imparte clase en FP) deseamos que en los

próximos 25 años la Formación Profesional se revalorice y se perciba por la

sociedad como una vía formativa que garantiza una formación integral y

adaptada a las necesidades de las empresas y de la sociedad en su conjunto.

Departamento de Familia Profesional de Comercio y Marketing

IES PRÍNCIPE DE ASTURIAS

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25 años de innovación y calidad educativa

Aún recuerdo la primera vez que entré al Príncipe de Asturias. Tenía 16

años. Iba con mi padre, un día de septiembre de 1996, para matricularme en 4º

de ESO. La incertidumbre y el miedo de los primeros días enseguida

desaparecieron. Mis compañeros, pronto amigos, y mis profesores, me

acogieron desde mis primeros instantes en el Instituto. No podía imaginar que,

parafraseando a García Márquez, muchos años después había de recordar

aquella tarde y, cosas de la vida o del azar, lo hago en el mismo sitio en el que

entonces estaba, en mi instituto.

Pensar en mi etapa como estudiante de bachillerato y secundaria me

produce nostalgia y satisfacción al mismo tiempo. Nostalgia por los buenos

momentos vividos con mis compañeros, hoy amigos, que rescatamos cada vez

que nos vemos y hablamos del instituto: los viajes con Antonio Campoy, aquel

premio que ganamos con Juan Manzanares y gracias al cual hicimos ese

recorrido por las radios y televisiones locales, la presentación de candidaturas al

Consejo Escolar, y otras muchas cosas. Satisfacción por haber tenido la suerte

de recibir una educación pública de calidad por parte de unos profesores que

primero me enseñaron Matemáticas, Lengua o Historia y, años más tarde, la

mejor forma de transmitir esos conocimientos e inculcarles valores a mis alumnos

como compañero y profesor del Centro.

Como docente, empecé haciendo las prácticas del entonces

denominado CAP y, dos años más tarde, inicié mi carrera profesional al amparo

de algunos de mis antiguos profesores como Tana, Celia, Carmen Ayala,

Antonio Campoy, Lola Abellán o tantos otros que ahora pasaban a ser mis

compañeros. No pude evitar sentir cierta extrañeza la primera vez que traspasé

la puerta del Departamento de Lengua y Literatura, era raro, me sentía fuera de

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25 años de innovación y calidad educativa

lugar, aunque mucho más extraño fue la vez en que algún conserje me

preguntaba al salir a la calle a quinta hora o en un recreo que dónde iba yo sin

pedir permiso, y yo, no sin rubor y un poco de vergüenza, contestaba que a mi

casa o al Eroski, naturalmente. Ya no era un alumno aunque, seguramente, es

lo que parecía.

Son muchas las cosas que podría destacar del Instituto, los proyectos

en los que me he involucrado y sigo estando pero, sin duda, hay una a la que

debo referirme en estas líneas: la biblioteca. Confieso que, a veces, en esos

momentos solitarios, donde solo tengo libros alrededor y un ordenador delante

con un montón de cosas por hacer, he pensado lo curioso que resulta que en

esa misma sala, hoy convertida en biblioteca, haya hecho tantos y tantos

exámenes de Inglés, Historia, Arte o Lengua. Hace ya algunos años tuve la suerte

de que confiaran en mí para, primero formar parte de ella y luego pasar a ser el

coordinador, por cierto, de un equipo fabuloso. No hay nada que me reconforte

y que me guste más, mis compañeros lo saben, si alguien me busca, es fácil, en

la biblioteca, siempre en la biblioteca. Una biblioteca siempre viva y llena de

alumnos que, afortunadamente, forma parte de la vida del centro, de su día a

día, de su pulso vital. La apuesta que, ya hace algunos años, el equipo directivo

hizo, y el trabajo arduo e intenso del primero equipo de biblioteca, con la

profesora Julia Balsalobre a la cabeza, ha sido y es digno de encomio. A sus

decisiones y trabajo le debemos que hoy la biblioteca sea el corazón del

Príncipe de Asturias.

Recordando así mi historia en el Príncipe, me vienen a la memoria

aquellas nubes de las que hablaba Azorín, siempre las mismas y siempre distintas.

Vivir es ver volver y las vueltas muchas veces son positivas.

Para finalizar, me gustaría destacar el entusiasmo por la educación, las

ganas de mejorar y la profesionalidad que he percibido a lo largo de estos años

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25 años de innovación y calidad educativa

en muchos de mis compañeros que trabajan en el Centro. Es esta, sin duda, la

clave de un éxito que debe traer otros 25 años de innovación y calidad

educativa.

José Tomás Ríos

Profesor de Lengua y Literatura.

Primeras revistas editadas en el IES (años 97- 99)

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25 años de innovación y calidad educativa

Desde que en 1972 se inaugurara el IES Francisco Ros Giner, en Lorca

existían dos institutos de Enseñanza Media: uno masculino, el Ros, y otro

femenino, el José Ibáñez Martín, construido en 1944, monumento a la

arquitectura racionalista en nuestra ciudad. También se estudiaba desde 1956

en la Escuela de Maestría Industrial, icono del arquitecto Miguel Fisac,

lamentablemente desaparecido. Más adelante estos estudios fueron

trasladados al San Juan Bosco, quedando el edificio de la antigua Escuela de

Maestría como IES Ramón Arcas Meca. Con la llegada de la Democracia, en

1981, se eliminó la división del alumnado por sexos -viejo recuerdo del régimen

franquista- y los institutos volvieron a ser mixtos.

El crecimiento urbano y demográfico de Lorca en los años 80 generó la

necesidad de crear un nuevo instituto, siendo en 1988 cuando el Ayuntamiento

solicita al Estado la construcción del nuevo centro. Se contemplaron varias

opciones para su ubicación, eligiéndose finalmente unos terrenos existentes en

la barriada de San Diego, entonces en plena expansión, y aprovechando una

operación urbanística ligada a la construcción de un gran centro comercial.

Dicha operación suponía la recalificación de los terrenos del futuro

centro comercial de zona verde a equipamiento comercial. Como

contraprestación, el Ayuntamiento obligó a los promotores a ceder suelo en sus

proximidades para construir varios centros públicos: un polideportivo (el Felipe

VI), un centro de salud (el de San Diego) y un instituto de enseñanza secundaria

(el Príncipe de Asturias). Además, el parking del centro comercial debía tener

uso público para todos los usuarios.

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25 años de innovación y calidad educativa

Mientras se construía nuestro instituto, el alumnado excedente del Ros y

del Ibáñez se ubicó en el Ramón Arcas junto a la Escuela de Adultos, la

Universidad Popular y el Centro de Profesores y Recursos de Lorca.

Nuestro instituto fue proyectado por el arquitecto Cristino Guerra López

sobre una parcela de 14.000 m 2 , de los que 5.800 m 2 corresponden al edificio

principal. El presupuesto de las obras ascendió a 380 millones de pesetas (2,28

millones de euros). El Centro se construyó en un tiempo récord: en apenas diez

meses, y se convirtió en uno de los más modernos de la Región de Murcia por

sus infraestructuras. Se organizó el complejo educativo entorno a un gran

edificio que dispone de un amplio vestíbulo y dos alas laterales, donde se

situaron 24 aulas con una capacidad inicial para 960 alumnos, además de

laboratorios, zona administrativa, salón de actos (que siempre resultó

insuficiente), aseos y salas polivalentes. Además, fue dotado de salidas de

emergencia, calefacción central y un ascensor para alumnos con movilidad

reducida, una novedad en Lorca. En el patio trasero se situó la vivienda para el

conserje, una cantina y un gimnasio con vestuarios de 540 m 2 de superficie;

también dos pistas polideportivas, y se proyectó un jardín botánico con estación

meteorológica. Recientemente el instituto ha sido ampliado.

Pronto, el centro se convirtió en un referente por su arquitectura

funcional abierta a la ciudad, recibiendo por ello el premio al instituto mejor

diseñado en España en 1992.

En su interior se puede apreciar un lenguaje visual depurado,

destacando la diafanidad y luminosidad del vestíbulo y los retazos brutalistas

que aparecen al mostrarse el hormigón en bruto en los pilares interiores. En los

pasillos y aulas, las paredes se alicataron con azulejos mate en verde oliva. La

transición entre ambos espacios quedó resuelta mediante grandes cristaleras

superiores que proporcionan luz natural a los pasillos, luminosidad a la que

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25 años de innovación y calidad educativa

ayudan las ventanas ciegas con piezas de vidrio pavés. Para proteger las

diferentes estancias del sol y las altas temperaturas, las ventanas, correderas,

fueron cubiertas por persianas enrollables o persianas movibles de lamas que

recuerdan a las tradicionales de madera, muy propias de la arquitectura

mediterránea.

El flamante instituto fue inaugurado por el entonces Príncipe de Asturias

(de ahí su nombre) y actual Rey de España, Felipe de Borbón y Borbón, el 20 de

noviembre de 1992, una efeméride para la historia de nuestra ciudad,

coincidiendo con el 550 aniversario de la promulgación de Lorca como Noble

Ciudad por parte del Rey Juan II de Castilla. Además, fue el primer instituto de

Lorca adaptado a la nueva legislación educativa (LOGSE) en la que se

contemplaba la implementación de la Educación Secundaria Obligatoria.

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25 años de innovación y calidad educativa

Mi paso por el Instituto

De mi paso por el Instituto guardo muchos y agradables recuerdos,

muchas anécdotas, tanto de mis compañeros como de mis profesores.

Resaltaría el buen ambiente de trabajo, las ganas por aprender y, sobre todo,

el hecho de que muchos de aquellos compañeros hoy son mis mejores amigos.

Resaltaría aquellas amistades que son para toda la vida. De vez en cuando,

cuando nos juntamos, seguimos recordando nuestro paso por el instituto, con

nostalgia, pero también con satisfacción y alegría, porque muchos de nuestros

propósitos hechos en aquella época, hoy son realidad, conseguidos con mucho

trabajo y esfuerzo.

De mi paso por el instituto destaco tres cosas: nuestra revista “Tipp-Iex”,

el premio que ganamos a nivel regional sobre la Asamblea Regional y mi etapa

como representante de los alumnos, junto a mi compañero y amigo José Tomás

Ríos, en el Consejo Escolar. Cada vez que vuelvo por el centro como profesor

de Cáritas en el Programa de Infancia que allí se imparte por las tardes, es

inevitable que aquellos recuerdos vuelvan. En definitiva, mi paso por el instituto

ayudó a forjar mi futuro profesional y enriqueció mi crecimiento personal.

¿CÓMO SE GESTÓ LA CONSTRUCCIÓN DE NUESTRO INSTITUTO?

Joaquín David Romera Franco

Antiguo alumno del IES Príncipe de Asturias.

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25 años de innovación y calidad educativa

Al viajar al pasado y recordar mis años en el IES Príncipe de Asturias, lo

primero que viene a mi memoria son las personas que me acompañaron en esa

etapa. Los compañeros y profesores son los protagonistas de cada imagen, de

cada recuerdo, de cada vivencia en el centro.

Corría el año 1995 y yo era una chica de 14 años que pisaba por primera

vez ese lugar. Todo era extraño, desconocido, y eso me causaba una mezcla

de emociones: nerviosismo, incertidumbre, inseguridad…; pero al mismo tiempo

me hacía sentir mayor y con muchas ganas de descubrir.

Me dirigí a mi clase, que estaba llena de chicos y chicas de mi edad,

todos desconocidos para mí, pero que en poco tiempo se convirtieron en mis

compañeros y, muchos de ellos, en mis grandes amigos.

Mi paso por el Príncipe de Asturias supuso un gran crecimiento personal,

tanto a nivel académico, pues adquirí nuevos conocimientos y senté las bases

para la Universidad; como -y si cabe, mucho más importante- a nivel personal,

pues me permitió potenciar las relaciones sociales, el compañerismo, la

amistad, la empatía, la complicidad, la confianza; valores que con el tiempo

adquirirían una gran importancia en mi vida.

Es muy difícil resumir mis años en el Instituto en pocas palabras, puesto

que son muchos los recuerdos que perduran en mi memoria, pero tengo que

destacar a algunas personas que marcaron ese tiempo. Mis grandes amigas:

Vane, María Dolores e Isa; mis amigos Jaime y toda su peña; José Javier y Pedro;

Diego, Pascual, Ramón, los compis de la Hoya, la Paca, Coy y Doña Inés. Por

supuesto, mis queridos profesores: Damián, María José, Celia, Juan, Ascensión,

Tana, Mari Luz… Con ellos y entre ellos, multitud de vivencias, como el viaje a la

nieve (no pude reír más), las clases de Comunicación Audiovisual o las de

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25 años de innovación y calidad educativa

Teatro, que nos permitieron representar en el Guerra la magnífica obra Los unos

vs. los otros; y ¡cómo olvidar las clases de Francés!, cuando Ramón copió todo

el examen de Vane y, al darle la nota, Mari Luz le agradeció el cantazo: se había

copiado hasta del nombre, pero literalmente -en el nombre puso: “Je suis

Vane”-. Yo creo que el pobre no sabía ni lo que significaba.

Durante aquellos años estudié mucho pero, sobre todo, me reí y me

divertí a lo grande. Risas y diversión, siempre acompañadas de respeto a los

demás, pues jamás atacábamos a un compañero o insultábamos a un profesor.

Procurábamos ayudarnos entre todos y jamás hicimos que nadie se sintiera

aislado. Jamás formó parte de nuestro rollo. Que tampoco forme parte del tuyo.

Gracias IES Príncipe de Asturias por todo lo vivido y aprendido. Siempre

formarán parte de mí “aquellos maravillosos años”.

María del Carmen Ruiz Jódar

Antigua alumna del IES Príncipe de Asturias.

Programa Intercambios Sección Bilingüe Francés.

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25 años de innovación y calidad educativa

-¡Una empanada!

-¡Medio de tortilla!

-¡Para mí uno de magra!

-Jaime, atiende tú a estos que voy a ponerle el café a los maestros.

Trabajando con quince años, ¿explotación?

No, mis padres me dejan, los profes también,

y saco buenas notas, te lo digo yo.

Protagonista en teatro, en Tecnología el mejor,

que te lo diga Pepe que trabajar me vio,

deportista y apuesto, simpático y contento,

y sobre todo… muy modesto.

Pasando de curso, hasta Rafael me aprobó,

el inglés se me escapa,

y aunque la maestra es muy guapa,

me va mejor español.

Si el arte te da, está de moda el rap,

con monopatín y un spray,

¡cuánto podemos destrozar!,

pero el ojo te ve y el vecino también,

que con el fijo llamando…

informa a Manzanares y a Juan Ferrando

- ¡Así empiezan los de la ETA!

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25 años de innovación y calidad educativa

Pues no existía Hamás, ni Al Qaeda,

ni Internet te contaba lo que pasaba ahí fuera.

Alguna te fugas, no voy a entrar a “to”,

con los recreativos enfrente… demasiada tentación.

Ser delegado es lo más, te votan los compañeros y sale el más popular.

Si hay suerte y tienes reunión te libras de alguna clase que sea un tostón.

La enseñanza ha cambiado, nada era como hoy,

a escribir diario te ponía el Campoy,

no había partes, ni otra amonestación,

el pescozón pasó de moda, y ya no se dice “don”.

La convivencia de centros en el Huerto se instaló,

actividades para todos por un mundo mejor,

a media mañana de gustarnos dejó,

fuimos al Erosky y se inventó el botellón.

- Algún alumno tiene que ir a Argentina

que aprender idioma da mucha salida.

- Si el viaje es pagado yo lo tengo todo aprobado.

- Pues si nadie más sale, a Jaime vamos a mandar,

que aunque tenga malas compañas no es mal zagal.

En el Príncipe fui preparado

con conocimientos y vivencias,

ante vientos y tormentas,

todo aquello establecido.

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25 años de innovación y calidad educativa

Ahora enseño lo enseñado,

pues de mis profesores he aprendido,

preguntando lo no entendido,

que no es más listo el que más sabe,

sino el que más ha vivido.

Y si alguno se me pasa, recuerde que lo recuerdo,

pues después de estar muerto y con la mente perdida

volver al Príncipe mi memoria activa,

persigo a quien un cinco hubiera puesto y le digo esto:

- Ahora soy tu compañero, ¡qué vueltas da la vida!

Y EL PRÍNCIPE SE HIZO REY

Jaime García García.

Antiguo alumno del IES Príncipe de Asturias.

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25 años de innovación y calidad educativa

Miedo. Esa fue la primera sensación que recuerdo acerca de mi llegada

al IES. El cambiar de centro de educativo con apenas 13 años supuso un

abandono rotundo de la que por aquel entonces era mi zona de confort. Nadie

imaginaría que saldría de allí cargado de valentía y preparado para afrontar las

desavenencias de la vida universitaria.

Mis compañeros y yo fuimos recibidos con los brazos abiertos desde el

primer día y, pronto, esa sensación de miedo se fue desvaneciendo hasta dar

paso a un sentimiento familiar. Porque así nos sentíamos y nos sentimos

actualmente: una gran familia. La vida en el IES nos brindó la oportunidad de

formar esa familia a través de todos los eventos que se organizaban. Además,

como integrante de la sección bilingüe, la familia planeaba el gran

acontecimiento del año que era el intercambio con nuestros correspondientes

franceses, el cual esperábamos siempre con grandes expectativas e ilusión.

En nuestra memoria también hay espacio para las tartas del concurso

de Santo Tomás de Aquino, la excursión a la casa de Miguel Hernández y las

clases de natación en el polideportivo Europa que tanto nos ayudaban a

desconectar.

Lo mejor de todo es que esa familia sigue más viva que nunca después

de casi de 10 años y los que una vez fuimos simples compañeros, se convirtieron

a lo largo de los cursos en personas con las que hoy contamos para todo en la

vida. Pero si hay una cosa que valoramos de esa época es la relación que nos

brindó el maravilloso equipo humano que conformaba el instituto. Muchos de

nuestros profesores consiguieron que confiáramos en ellos y contarles asuntos

personales con mucha confianza. Siempre recordaré los grandes consejos

vitales que recibí de ciertos profesores y ahora más que nunca los valoro, puesto

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25 años de innovación y calidad educativa

que he cruzado ‘al otro lado’ y, como profesor universitario primerizo, estoy

predicando con el ejemplo de profesionalidad que me mostrasteis.

Tenéis muchos motivos para celebrar este 25 aniversario, pero seguro

que el hacer feliz a una generación completa de jóvenes, es uno de los más

especiales. ¡Feliz 25 aniversario, IES Príncipe de Asturias!

Pascual García Pérez

Antiguo alumno del IES Príncipe de Asturias.

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25 años de innovación y calidad educativa

Finalizaba ya el primer curso que se realizaba en el nuevo IES Príncipe

de Asturias de Lorca. Durante el curso 92-93 se constituía legalmente el AMPA,

concretamente el 25 de mayo de 1993, comenzaba una andadura de

colaboración con el centro, docentes y equipos directivos que 25 años después

sigue en plena actividad.

Han sido muchos padres y madres implicados en estos años, desde el

primer presidente, Francisco Martínez Serna, hasta el actual, y han sido muchas

actividades las realizadas por el Centro con la colaboración de esta Asociación.

Dando un repaso al libro de actas se puede comprobar que esta Asociación ha

sido bastante activa, ha habido numerosas charlas, actividades extraescolares,

o felicitaciones al centro y docentes como la del año 1996 en la que todos los

alumnos del centro que se presentaron a selectividad en la convocatoria de

junio aprobaron la prueba. También, la disposición de las cuentas bancarias del

AMPA ha sido útil para el pago de viajes, libros y cualquier otra actividad

propuesta por la Dirección o los distintos Departamentos. Por supuesto también

hubo reivindicaciones y quejas que trataron de solucionarse.

Esta Asociación también tuvo sus momentos difíciles, llegaron tiempos

de crisis y esto afectaba a los padres y madres. Fue también menor la

participación e implicación en el AMPA, sin embargo no cesó en su actividad y

siempre hubo personas dedicadas a ella, personas preocupadas por la

educación en general y en la de sus hijos en particular.

Hoy el AMPA del IES Príncipe de Asturias de Lorca sigue estando activa,

a la disposición de todos los padres y madres de alumnos, docentes y Equipo

Directivo del Centro, con las ganas y ánimos de participar en todo aquello que

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25 años de innovación y calidad educativa

nos sea posible y allí donde podamos aportar nuestro granito de arena para el

buen funcionamiento de la actividad escolar y del centro en general.

Hoy, 25 años después, seguimos …

COLABORANDO

25 AÑOS DE AMPA.

Juan Carlos Quiñonero Martínez

Presidente AMPA IES Príncipe de Asturias.

Día del libro

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25 años de innovación y calidad educativa

Actualmente tenemos dos hijos en el IES Príncipe de Asturias. Uno está

en primero de bachillerato y el otro en el Aula Abierta. Queremos felicitar al IES

Príncipe de Asturias no solo por su veinticinco aniversario, sino también por el

buen funcionamiento del Centro en general. Estamos contentos y satisfechos

de que nuestros hijos estudien en este instituto.

Nos gustaría, sobre todo, hablar de nuestro hijo José Carlos. Él es autista

y hace ya cinco años lo acogisteis dentro de un proyecto nuevo para vosotros,

el Aula Abierta. Era la primera en un instituto público en Lorca. Supongo que al

principio tendríais vuestras dudas, lo desconocido a veces asusta, pero desde

luego no ha podido funcionar mejor.

Nos recibisteis con mucha ilusión y ganas de trabajar cada día.

Además, habéis conseguido integrarlo en actividades y hacerle partícipe de

numerosas actividades y, lo más importante, le habéis dado la oportunidad de

seguir con su educación en un centro ordinario y público.

Sin duda alguna a mi hijo le está beneficiando mucho el instituto y

aunque a veces le cueste, sobre todo algunos cambios, está aprendiendo a ser

mucho más autónomo en la cocina, el huerto, durante las excursiones, en su

clase de referencia, y en muchísimas cosas más… Vemos cómo va cambiando,

cómo va evolucionando y sobre todo lo vemos muy contento.

Ha tenido mucha suerte con todos los docentes que han estado y con

todos los que están trabajando con él. No nos queda duda sobre vuestra gran

labor diaria, ni tampoco sobre la buena elección que hicimos como padres al

decidirnos por vuestro centro. Lo vemos tan feliz e integrado, que para nosotros

como padres es una gran satisfacción y tranquilidad.

Gracias de corazón.

Micaela Correas Bravo y Juan Antonio Millán Miñarro.

AMPA

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25 años de innovación y calidad educativa

Oí hablar del Príncipe, como se le suele llamar, cuando los primeros

niños de doce años pasaban al instituto. Ese mismo año, a mi hijo mayor le tocó

entrar en el primer curso que se hacía en la ESO. Puedo decir que cuando nos

dieron la primera charla, mi intranquilidad se fue, salimos del salón de actos muy

animados con lo que los profesores y el director nos hicieron sentir. Nos

transmitieron tranquilidad, eran los primeros que se iniciaban en esa andadura

en un instituto que estaba pensado para cuando fuesen un poco más mayores.

Desde entonces hemos vivido muchas anécdotas con nuestros hijos a

través del instituto como viajes al extranjero que no salen y se forma revuelo,

concurso de tartas, concurso de cómics, congresos que les hacen pensar en

cómo puede ser su futuro, noches eternas de exámenes de bachillerato, la

alegría y los nervios de ir a recoger las notas, intercambios con otros países, el

chocolate de Santo Tomás y mucho más.

Sufrimos un terremoto que dañó el edificio pero, por suerte, no resultó

tan grave como en otros centros de la ciudad. Como consecuencia, en ese

momento, se nos presentó un problema, la incertidumbre de no saber dónde

iban a hacer nuestros hijos el examen de selectividad, además de la falta de

unas condiciones mínimas de estudio para poder prepararse y sacar buena

nota. Sin embargo, puedo decir que siempre tuvimos la información que

necesitábamos y, nuestros hijos, el apoyo del profesorado.

Yo, como madre, no puedo estar más agradecida, puesto que mis hijos

en este instituto no solo han tenido profesores sino también espejos en los que

mirarse. Los he visto hablar de profesores con ilusión de seguir sus pasos, no en

la docencia sino a la hora de disfrutar de lo que estudian y que le guste lo que

hacen, no son todos, pero si un alto porcentaje de ellos.

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25 años de innovación y calidad educativa

Así que, felicidades por estos veinticinco años de trabajo, gracias por

enseñar a nuestros hijos con paciencia y tranquilidad, que no es fácil en esa

edad, además de aguantarnos como padres y darnos la confianza de poder

hablar con vosotros y resolver nuestras inquietudes. Por esta razón, siempre os

estaré agradecida y espero dentro de otros veinticinco años poder escribir de

nuevo.

Juana Martínez Gázquez (AMPA)

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Departamento de Orientación y Aula Abierta.

Actividades llevadas a cabo gracias a la colaboración del AMPA.

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25 años de innovación y calidad educativa

El grupo “25 aniversario IES Príncipe de Asturias” ha sido desde el

momento de su creación el catalizador de toda la actividad generada

alrededor de este acontecimiento. Nos ha permitido concentrar las

aportaciones de todos aquellos que, a lo largo de veinticinco años, han

formado parte de nuestra comunidad educativa, agilizando el intercambio de

información y ofreciendo en su muro una muestra significativa de todo lo

acontecido en nuestro centro a lo largo de toda su trayectoria.

Cerca de un millar de miembros han colaborado con sus comentarios,

imágenes y videos, de manera que, lo que hasta hace poco eran recuerdos

casi privados, ahora también forman parte de nuestro patrimonio colectivo, y

nos permiten rememorar los grandes momentos que hemos disfrutado juntos.

Por todo ello, gracias a todos por compartir vuestros recuerdos, por haber

aprendido, enseñado, trabajado y vivido en el Príncipe.

FACEBOOK Y EL XXV ANIVERSARIO

Nuestra Historia en un escaparate.

JEFATURA DE ESTUDIOS

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25 años de innovación y calidad educativa

EQUIPOS DIRECTIVOS

1992-1994

Director: Rafael González Sánchez.

Secretaria: Matilde Ayuso Rivero.

Jefa de Estudios: María José Martín Ros.

1994-1997

Director: Juan Manzanares Rael.

Secretario: José Avellaneda Bermejo.

Jefatura de Estudios: José Antonio García Murcia y Elena Gómez Pérez.

1997-2017

Director: Juan Ferrando Blanquer.

Secretaría (por orden de incorporación): Luis Sánchez Cañizares, Isabel Cuadrado Reverte

y Andrés García López.

Jefatura de Estudios (por orden de incorporación): Benito Guirao García, Isabel Cuadrado

Reverte, Julia Balsalobre Marzo, Mª Gracia Martínez Vizcaíno, MªJesús Gavilán Ciudad,

Antonio Martínez Hernández, Alfonso Cabrera Cánovas, Martín Jiménez Simón, Manuela

Pallarés Ruiz, Luis Nicolás Ortiz y Luis Sánchez Cañizares.

Equipo Directivo del 25 aniversario

(de izq. a dcha: Luis Nicolás Ortiz,

Juan Ferrando Blanquer, Manuela

Pallarés Ruiz, Luis Sánchez Cañizares

y Andrés García López).

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Inauguración del IES Príncipe de Asturias el 20 de noviembre de 1992 por D. Felipe de

Borbón, príncipe de Asturias.

Claustro de profesores del 25 aniversario.

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