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6 months ago

ensayo la columna de hierro

que gracias a que este

que gracias a que este conservara las cartas que Marco escribió en las diferentes etapas de su vida se pudiera conocer a un Marco fuera del contexto de político y abogado, sino también sus impresiones sobre la vida, los recuerdos que de ella tenía y el análisis de sucesos que en su momento, con otra decisión tomada, pudieron haber tenido un mejor final. La relación ambivalente que sostuvieron Julio César y Marco desde un inicio estuvo sesgada por la habilidad mental del primero y la desconfianza combinada con prudencia del segundo; Julio era un personaje cautivador, siempre moviéndose en los medios adecuados para poder obtener sus propios fines, ya que al final, siempre fue fiel a si mismo; en cambio Marco, conservó su espíritu crítico e irreverente como un estandarte de su personalidad, lo que le valió los conflictos y desacuerdo con Julio. A pesar de las circunstancias adversas en las que se encontraron en muchos episodios, desde la infancia y en la vida adulta, cuando Marco era un abogado y este un aristócrata poderoso, hasta cuando se confrontaron en la política real, donde mediaban intereses personales pero también los de una nación, y aún en el exilio, siempre guardaron un cariño mutuo, tal vez camaradería, quizás solo un noble cariño. A la muerte de Scaevola, y en la dictadura de Sila, Marco se consumó como un importante abogado. Sila había derrotado a Cinna y tomó el control de Roma. Entre ellos hubo una relación que podría llamarse extraña, Sila apreciaba a Marco por haber sido discípulo de su amigo Scaevola, sin embargo, Sila también reconoció en Marco su alto compromiso con la virtud de la justicia, lo que generó que este lo respetara como abogado y como persona. Durante esta época, donde Roma se había pervertido, en la que la plebe admiraba y apoyaba a los políticos en el poder que fueran condescendientes con ellos, los que les regalaban pan de manera gratuita, solo a cambio de su voto, y circo, para mantenerlos ocupados y entretenidos mientras se requería su apoyo. Roma se mostraba en decadencia, la justicia había perdido su valor, el senado se había convertido en una conglomeración de ancianos ricos, que estaban muy alejados de

la naturaleza de su concepción, hombres sabios que aconsejaran y contrapesaran a sus gobernantes para que las acciones sobre el pueblo siempre fueran justas y no surgieran tiranos que explotaran a la nación para fines personales, sin embargo, ellos ya eran una tiranía también. En esos días, se acusó a un capitán militar que había sido seguidor de Sila, el cual se le acusaba por la publicación de un libro que hablaba sobre los excesos y arbitrariedades de la clase política de Roma, algunos de los delitos imputados eran la traición al Estado, de subversión, de tratar de derribar al gobierno legítimo, incitación al motín, desprecio a la sociedad y la autoridad, falta de respeto al Senado y a Sila. Marco, por atención a Ático aceptó defender a este acusado, ya que consideró que su honor estaba siendo mancillado, así como la injusticia a hombre que se había expresado libremente. Este caso representó un ataque a Sila en cuanto a su postura de dictador, pero también como un ataque al ejército, ante el cual no tenía buena aceptación, por lo que trataron de convencer a Marco que dejara el caso y ofrecían una cantidad por hacerlo. Sin embargo, el decidió llevar este caso para su exposición ante el Senado, para lo cual contó con la ayuda de su amigo Nöe, productor de espectáculos y de Roscio, actor reconocido de la época. En el momento en que se expuso el caso ante el Senado, presidido por Sila, teniendo como expositor a Julio César, Marco hizo que se conglomeraran asistentes de todo estrato social, los cuales fungieron como espectadores, y ante su defensa del caso explicó que las mismas leyes no prohibían el derecho a expresarse, así como la investigación de extractos de obras escritas por autores de respeto por los romanos. Con una actuación y con el público expectante realizó un montaje que sirvió de la exoneración del acusado, librándolo del delito de traidor y solo acusado de plagio, consiguiendo con ello su liberación y la devolución de sus tierras. Se advierte que para evitar el desaire de Sila, este estuvo informado de tal acto, caso no diferente a los espectáculos simulados por los actuales gobiernos, teniendo como ejemplo la sobreexposición del caso Duarte en nuestro Estado, volviéndolo mediático, promocionando una campaña de odio y repulsión que se lograría callar con el castigo del pueblo mediante el voto, y que el actual Gobernador callaría la catarsis colectiva con la aprehensión del ladrón, buscando castigo a él y

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