Hermandad La Merced - Revista La Reseña 2018

HermandaddeLaMerced

Organo informativo oficial anual de la Hermandad de Jesús Nazareno de La Merced de La Antigua Guatemala.

LA MERCED, LA ANTIGUA GUATEMALA 2018 • 18 EDICIÓN


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Editorial

Floridalma Carrillo de Gaytán

Cuaresma tiempo para redescubrir

el camino de la caridad

Fray Eduardo Pérez Simancas

Párroco de San Sebastián, La Merced.

Porque todos tenemos una

historia que contar…

Manuel Antonio Estrada Ortiz

Presidente

La Orden de La Merced

Fr. Antonio López Martín

Mercedario

Me vio a los ojos

Jesús de la merced

Danny Gamboa

El Peregrino

William Gabriel Castellanos Mayén

Aquí estoy mi Jesús, aquí me

tienes…

Walter Enrique Gutiérrez Molina

Los retratos de Jesús Nazareno

de la Merced de La Antigua

Guatemala

Fernando Urquizú

El Último Turno de

Viernes Santo

Erick Reyes Andrade

La marcha fúnebre titulada “En

memoria a ti”

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Indice

Fotografía de Portada: NELO MIJANGOS

Diseño y Diagramación: CESAR HERNANDEZ

Impreso en: LA COPIA FIEL LITOGRAFIA®

Permitida la reproducción parcial o total citando la

fuente. Derechos Reservados 2018 ®

Hermandad de Jesús Nazareno de La Merced

de La Antigua Guatemala

Cuaresma y Semana Santa - Año del Señor 2018

Fotografía: J. Francisco Pelén

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Editorial

Floridalma Carrillo de Gaytán

El tañer de los bronces mercedarios de La Antigua

Guatemala, nos convocan a vivir nuevamente, el

misterio de la pasión, muerte y gloriosa

resurrección de nuestro Señor Jesucristo, en esta

antañona y mística ciudad. Los sentidos se

sumergen entre el ritual aroma de incienso, corozo y

pino; mientras en nuestra mente, se adivina una mirada

penetrante, que al mismo tiempo se torna compasiva;

se dibujan unos labios entreabiertos que más que

cansancio, expresan ternura y misericordia. Y aferradas

al madero de la cruz, unas manos morenas, signo de

nuestra redención… ¡Es la imagen de JESÚS

NAZARENO, el NAZARENO DE LOS ANTIGÜEÑOS!, cuya

imagen rememora la entrega y el sacrificio del Hijo de

Dios en aras de la salvación de la humanidad.

Confesamos el privilegio que tenemos de haber nacido

en esta tierra bendita y ser herederos de la devoción,

que nuestro JESÚS NAZARENO inspira a su pueblo,

legado ancestral que se transporta en el tiempo, hacia

el presente de las nuevas generaciones. Cómo se

conmueve el alma, cuando vemos el peregrinar de

nuestros hermanos: la mujer morena enfundada en la

policromía de un güipil, rogando por un mañana más

justo; o el trabajador que ofrece su jornada para llevar

el sustento familiar; o el profesional que pide fortaleza

para ser honesto y probo; escuchamos también la

oración paterna y materna que imploran la luz para

guiar a sus hijos. No falta el niño y el joven que ofrendan

su alegría e ilusión… y como visión etérea, llegan los

venerables abuelos que agradecen la sabiduría que

regalan los años.

Dentro de este contexto, agradecemos a Dios, toda esa

demostración de fe que se enriquece con la

“Ser mercedario,

es liberar al mundo con

ternura y misericordia”

tradición antigüeña, en que se

conjugan los talentos de artistas y

artesanos que vierten su corazón a

través de su genio creador. Todo se

materializa entre aromas, formas,

colores y notas musicales.

Evocamos entonces a nuestros

mayores, que nos hicieron

depositarios del tesoro de nuestras

creencias; más de alguno sonreirá

desde la dimensión eterna y otros aún

recorren los cortejos procesionales de

Domingo de Ramos y Viernes Santo,

mientras las venerables abuelas

elevan sus oraciones, aprisionando

entre sus manos el Santo Rosario. En

esta evocación descubrimos a JESÚS

NAZARENO como la fuente primigenia

de las vivencias de fe, en el seno de la

familia antigüeña, que van

enraizándose de generación en

generación. Es así como el joven

padre de familia no puede esconder el

orgullo de integrarse a las filas, con su

pequeño hijo en brazos, mientras

mamá extasiada, contempla aquel

capullo morado con destellos blancos,

que cuida con sus amorosas manos.


Fotografía: Francisco Pelén

Sabemos que JESÚS, ha tenido

predilección por los niños, porque

poseen las características idóneas

para gozar del reino de su PADRE, y

aunque ellos son aspirantes para

llevarle en hombros, no lo son para

ganar su amor… ¡Ya lo tienen

ganado!

Dentro de la legión de hermanos

que profesan su devoción por el

NAZARENO DE LOS ANTIGÜEÑOS,

llegan con su frescura y vigor,

aquellos jóvenes que dentro de

este mundo materialista, desafían

tantos antivalores que azotan hoy

a nuestra sociedad, para compartir

con Él, el peso del madero y el

sufrimiento de su madre María…

Así lo hizo un joven mercader

llamado Pedro Nolasco, nacido en

un pueblo cercano a Barcelona.

Sentía día tras día, una llamada

especial de Dios. Veía las miserias

e injusticias que ocurrían en el

mundo en el que vivía. Un día,

agotado de mirar hacia otro lado

ante una realidad que no podía

tolerar, se interrogó si estaba

haciendo todo lo que estaba en su

mano o, por el contrario, no estaba

siendo fiel a lo que su corazón le

exponía a gritos. Así brotó el

carisma mercedario, que se dedica

a luchar por la libertad de los

cristianos que habían abandonado

la religión y, sobre todo, de

aquellos que, en situación de

esclavitud, estaban en peligro de perder su fe. “Y, a

su lado, la Virgen María, por la que Nolasco sentía un

profundo amor. Sería Ella quien, en la madrugada del

2 de agosto de 1218, se le apareciese rodeada de

ángeles y de santos para dejarle un mensaje: «En

voluntad de mi Santísimo Hijo y Mía, funda en el

mundo una Orden que, en mi honor, deberá llamarse

Orden de la Virgen de la Merced de la Redención de

Cautivos”.

Es de gran bendición para la Hermandad de las

Consagradas Imágenes de Jesús Nazareno y María

Santísima de Dolores, vivir este año del Jubileo de la

Orden de la Merced, que gracias a Dios, arriba a sus

800 años de Fundación y tener al mismo tiempo, el

privilegio de compartir el Carisma Mercedario.

JESÚS NAZARENO:

Te rogamos que bendigas a nuestros guías espirituales de

la Orden de la Merced, para que sigan difundiendo tu

palabra y fortaleciendo el espíritu de San Pedro Nolasco,

que nos llama a “Ser redentores de nuevos cautivos”

(Himno del Jubileo), porque… “Ser mercedario, es liberar al

mundo con ternura y misericordia”.

También te damos gracias por esos hombres y mujeres que

integran la Hermandad Mercedaria, bendice a sus familias

que muchas veces se ven privadas del padre, de la madre o

del hijo, porque están trabajando para ti. Bendice a los

hermanos y hermanas cargadores, así como a los

colaboradores que con su esfuerzo, contribuyen a

mantener vivas nuestras tradiciones de Cuaresma y

Semana Santa.

¡Amén!

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Cuaresma

tiempo para redescubrir

el camino de la caridad

Fray Eduardo Pérez Simancas

Párroco de San Sebastián, La Merced, Antigua Guatemala

En las cosas necesarias, la unidad;

en las dudosas, la libertad;

y en todas, la caridad. San Agustín

Por tanto, el que está en Cristo

es como una nueva creación,

Fotografía: www.semanariofides.com

Pasó lo viejo y todo es nuevo.

“Cuando uno tiene a Dios en el corazón, se renueva todo por

dentro, está abierto a todo cambio y va dejando a un lado

todo lo que le quita la vida, todo lo que es mediocridad,

todo lo que le encierra en sí mismo y se vuelve en Amor a los

demás. “

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

El Evangelio nos da la ley de la caridad, muy bien definida por

las palabras y ejemplos constantes de Cristo, el buen

Samaritano. Él nos pide que amemos a Dios y a todos nuestros

hermanos, sobre todo los más necesitados. La caridad, en

verdad, nos purifica de nuestro egoísmo; derriba las murallas

de nuestro aislamiento; abre los ojos y hace descubrir al

prójimo que está a nuestro lado, al que está lejos y a toda la

humanidad. La caridad es exigente pero confortadora, porque

es el cumplimento de nuestra vocación cristiana fundamental y

nos hace participar en el Amor del Señor.

Nuestra época, como todas, es la de la caridad. Ciertamente,

las ocasiones para vivir esta caridad no faltan.

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Cada día, los medios de

comunicación social embargan

nuestros ojos y nuestro corazón,

haciéndonos comprender las

llamadas angustiosas y urgentes

de millones de hermanos

nuestros menos afortunados,

perjudicados por algún desastre,

natural o de origen humano; son

hermanos que están

hambrientos, heridos en su

cuerpo o en su espíritu,

enfermos, desposeídos,

refugiados, marginados,

desprovistos de toda ayuda; ellos

levantan los brazos hacia

nosotros, cristianos, que

queremos vivir el Evangelio y el

grande y único mandamiento del

Amor.

Informados lo estamos. Pero,

¿nos sentimos implicados?

¿Cómo podemos, desde nuestro

periódico o nuestra pantalla de

televisión, ser espectadores fríos

y tranquilos, hacer juicios de valor

sobre los acontecimientos, sin ni

siquiera salir de nuestro

bienestar? ¿Podemos rechazar el

ser importunados, preocupados,

molestados, atropellados por

esos millones de seres humanos

que son también hermanos y

hermanas nuestros, criaturas de

Dios como nosotros y llamados a la vida eterna?

¿Cómo se puede permanecer impasible ante esos

niños de mirada desesperada y de cuerpo

esquelético?

¿Puede nuestra conciencia de cristianos

permanecer indiferente ante ese mundo de

sufrimiento? ¿Tiene algo que decirnos todavía la

parábola del buen Samaritano?

Al comienzo de la Cuaresma, tiempo de penitencia,

de reflexión y de generosidad, Cristo nos llama de

nuevo. La Iglesia, que quiere estar presente en el

mundo, y sobre todo en el mundo que sufre, cuenta

con vosotros. Los sacrificios que haréis, por

pequeños que sean, salvarán cuerpos y confortarán

espíritus, y la “civilización del Amor” no será ya una

palabra vacía.

La caridad no vacila, porque es la expresión de

nuestra fe. Que vuestras manos se abran pues

cordialmente para compartir con todos aquellos que

vendrán a ser por ello vuestro prójimo ‘‘.

‘‘Servíos unos a otros por la caridad” (Gal 5, 13).

Con este mensaje de san Juan Pablo II invitamos a

todos los hermanos y hermanas a que vivamos

juntos este tiempo de cuaresma, tiempo de

conversión, en la verdadera búsqueda del Dios de la

vida, que nos ha entregado a su propio Hijo como

nuestra Salvación. Que tengamos todos una santa y

bendecida cuaresma, y que este tiempo maravilloso

de conversión nos lleve a un verdadero encuentro

con Cristo Resucitado el centro de nuestra historia, y

que solo en él repose todo lo que somos.

Citamos en esta nota el Mensaje del Papa Juan Pablo II para la cuaresma de 1986. Un

mensaje realmente actual en nuestros días y al cual debemos de prestar mucha

atención.

Fotografía: www.citywonders.com

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Porque todos tenemos una

historia

que contar…

MANUEL ANTONIO ESTRADA ORTIZ

Presidente

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Es –casi- toda una vida

en la que he escuchado

innumerables historias

que cada uno cuenta y es, en

cada relato, donde se refleja

cada vivencia con Jesús

Nazareno de La Merced de La

Emérita y Benemérita Ciudad.

No sé, talvez será una historia

de regocijo espiritual, o

alguna que hable por sí sola

de la alegría por algún triunfo

obtenido… o quizás de un

momento triste o de aflicción;

la pérdida de algún ser

querido o la llegada de un

nuevo integrante de la

familia… la despedida sin

retorno de algún Socio de la

Hermandad o la Copa por el

triunfo obtenido por el Equipo

Antigua GFC ya en tres

oportunidades…

La presentación en el templo,

de algún niño en sus cuarenta

días de nacido; una bendición

de vientres.

Fotografía: Nelo Mijangos

Un joven confirmando o una graduación… Una

quienceañera, una pareja de novios en el día de

su aniversario o en el día de su boda…

Aquellas parejas que celebran su aniversario de

Matrimonio… aquellos momentos para

acercarnos y sentir el aroma fresco de cada

huerto de la cuaresma…

Nunca falta una imagen que refleje cada

momento vivído con el Nazareno de Los

Antigüeños.

O simplemente para decir buenos días, buenas

noches… dar gracias por un favor recibido o

sencillamente poner con fe, a los pies de Jesús

o de su Santísima Madre, alguna dolencia o

enfermedad… algún momento difícil que

atraviesa la familia o para pedir la bendición y

así conseguir un buen trabajo…


Fotografía: Marcela Molina

Todos los que nos hemos

acercado a la nave lateral del

Templo Mercedario hemos

llegado con la firme esperanza

de encontrar algo de paz para

nuestro abatido corazón y

consuelo como bálsamo de

amor para nuestra alma.

Y es que sabe, nunca falta

una celebración de una

familia antigüeña, sin que se

recuerde algo vivído en La

Merced… Si con Jesús, el

colocho… o la Virgen de

Dolores.

Yo tengo tantas… pero tantas

historias que contar: desde

adornar el VI Paso del

Viacrucis y la alfombra de

Viernes Santo que hacía mi

abuela Leonor frente a las

cinco puertas… o en

Navidad, la bisabuela Rosaura y la abuela

Soledad recibiendo a los Santos

Peregrinos… La presencia de mis Padres

en La Hermandad durante muchos años…

el amor de mi familia puesto de manifiesto

en cada grupo parroquial con su trabajo…

y mil cosas más…

En todos estos años vivídos junto a Jesús

Nazareno he escuchado innumerables

historias de angustia y de dolor; de

aflicción e incertidumbre; de pena y de

desesperación… pero también me ha

correspondido vivir momentos de euforia y

alegría; de agradecimiento y bendición;

de amor y de esperanza…

Es por eso que yo hoy le pregunto a Usted,

¿Qué es lo que hoy nos tiene

que contar?

¿Cuál es su Historia?

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Fotografía: Roberto Masaya

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La Orden de

La Merced

Fr. Antonio López Martín

Mercedario Q.E.P.D.

Pedro Nolasco, quince años de

haberse dedicado a la redención de

cautivos, juntamente con varios

compañeros y al ver que el número

de cautivos en vez de disminuir

crecía en forma desmesurada, por

inspiración divina, para poder

continuar la obra de Dios iniciada por

él. La noche del 1 de agosto de

1218, ocurrió la intervención de

María santísima en la vida de Pedro

Nolasco; una experiencia personal

mariana sorprendente que iluminó su

inteligencia y movió su voluntad, para

que convirtiera un grupo de laicos en

una Orden Religiosa que con la

aprobación de la Iglesia y protección

y amparo del Rey Aragón continuara

la obra de misericordia comenzada.

Intervienen en esta fundación de La

Orden de La Merced y el Obispo de

Barcelona, Don Berenguer de Palou;

su proyecto, inspirado por Dios y a

través de María, fundar una Orden

Religiosa Redentora, bajo el

Patrocinio de María Santísima.

El 10 de agosto de 1218 se

constituyó oficialmente la nueva

Orden Religiosa Redentora de

Cautivos. En la Ciudad de Barcelona,

el Obispo Berenguer de Palou, dio a

Pedro Nolasco y compañeros las

vestiduras blancas que llevarían

como propia de la Orden; les hizo

entrega de la Regla de San Agustín y

autorizó para que en el hábito de la

Orden figurara el signo de la Catedral

de la Santa Cruz. Luego Pedro

Nolasco y los primeros Mercedarios,

emitieron allí mismo, delante del

Obispo, la profesión religiosa.

Fotografía: www.catholicireland.net

De las Primeras Constituciones de la Orden de La

Merced en 1272, se destacan entre otros, tres

elementos que son muy importantes y que se

refieren a la fundación: el nombre, el Fundador, y

el fin de la Orden. El nombre definitivo es, Orden

de la Virgen María de la Merced, de la Redención

de Cautivos. Pedro Nolasco fue constituido como

Servidor, Mensajero y Fundador. Finalmente su

labor es la de visitar y librar a los cristianos que

están en cautividad y en poder de los sarracenos o

de otros enemigos de nuestra ley…

La Orden de La Merced nació como Orden

Religiosa redentora con carácter militar. Los títulos

de Maestre es para el Jerarca Supremo de la

Orden; que es el Padre General, con sede en

Roma; el de Comendador, el título de Prior es para

el Superior de Barcelona y el de Comendador para

el encargado de la encomienda o casa, que solo

usaban las Ordenes Militares.

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La organización de la Orden en el

primer siglo, era de la siguiente

forma: Pedro Nolasco desde 1218

hasta su muerte desempeñó el

cargo del Primer Maestre, como

autoridad suprema. En segundo

lugar estaban los Lugartenientes

que eran los que representaban al

Maestre con amplias facultades

para proceder en asuntos de la

Orden, con los Obispados en los que

se hallaba presente La Merced.

Después estaban los

Comendadores que hoy se llaman

Superiores locales y son los

encargados de administrar los

bienes y atender a los religiosos de

la Comunidad que se les ha

confiado.

A partir de 1240 ya existían los muy

importantes donados que emitían

los votos religiosos y pondríamos

compararlos a lo que hoy llamamos

Hermanos Cooperadores.

La confirmación Pontificia de la

Orden la efectuó el Papa Gregorio

Noveno, el 17 de enero de 1235, en

Perusa, con la bula Devotionis

Vestrae, incorporando así a la nueva

Orden a la Iglesia Universal.

El fin principal de la Orden de La

Merced, fue la redención de

cautivos y para poder realizar ese

ministerio, los frailes tenían que

hacer colectas de limosnas para la

redención. Todo religioso en fuerza

de su profesión, quedaba convertido

en autentico limosnero para dicha

actividad. Para tal efecto la orden,

muy pronto encontró un original

medio de promover la ayuda popular

a favor de los cautivos, recorrían

ciudades y pueblos predicando la

próxima redención y recogiendo

limosnas para las Iglesias. Cumplido

este cometido, a los cautivos se les

proporcionaba el vestido y viáticos

para el camino, y se les despedía

para que regresaran a su tierra con “gozo y alegría”.

Otro medio lo fue la colocación estratégica de alcancías

en las Iglesias. Pedro Nolasco también canalizó la

colaboración de los seglares en la recolección de

limosnas, utilizando personas sensibilizadas con el

problema del cautiverio que voluntarios o contratados,

estaban al servicio de la Orden.

Otros colaboradores para este ministerio lo fueron

cofrades seglares mercedarios que agrupados en la

Cofradía de la Limosna de los Cautivos, instituida

también por Pedro Nolasco, los cuales cooperaban con

los frailes en el Hospital Santa Eulalia y fueron medio

auxiliar eficiente en la colecta de la limosna para la

redención.

Los mercedarios pronunciaban cuatro votos: pobreza,

castidad, obediencia, y cuarto: " estar dispuestos a

entregarse como rehenes y dar la vida, si fuese

necesario, por el cautivo en peligro de perder su fe".

Muchos eran, por entonces, los cristianos que eran

capturados y vendidos como esclavos a los

musulmanes de África, lo que ocurrió hasta que

desapareció la piratería. Los mercedarios cumplieron

con la promesa hecha y en su historia constan,

perfectamente documentadas, 344 redenciones y más

de 80,000 redimidos. Se dedicaban a liberar cautivos

cristianos de manos de los sarracenos, llegando incluso

a dar la vida por ellos, ya que cuando faltaba el dinero

para liberarlos, ellos mismos se quedaban como parte

del pago corriendo el riesgo de ser torturados e incluso

asesinados si no se llegaba con el dinero del rescate.

Muchos corrieron esta suerte, entre ellos: San Serapio

(prisionero, torturado y asesinado), San Pedro Armengol

(prisionero y torturado, sobreviviente pero con graves

secuelas físicas), San Ramón Nonato (prisionero y

torturado, sobreviviente), etc.

Actualmente la Orden de La Merced tiene más de 160

casas y 9 Provincias. El ministerio principal es atender a

las personas que están privadas de libertad y a sus

familiares, tanto en el aspecto espiritual, como legal y

social, en aquellos lugares donde hay religiosos de La

Merced.

La Orden de La Merced en Guatemala

La presencia de la Orden de la Merced en Guatemala,

comienza con la presencia de Fray Bartolomé Olmedo, de

quien se dice que posiblemente fue el primer sacerdote

que pisó Guatemala por los años 1515. Los mercedarios


fundaron el primer convento en Santo Domingo alrededor

de 1514; en Panamá, en 1522; en León de Nicaragua, en

1528; en Santa Marta, Colombia en 1530. En América del

Sur y Guatemala, en 1536. Finalmente en México en

1592. En mayo de 1563 se creó la Provincia de Nuestra

Señora de la Presentación y si bien en esa fecha no era

todavía casas formadas, si estaba a punto de serlo las

encomiendas de Huehuetenango, San Pedro

Sacatepéquez y San Juan Ostuncalco en la sierra de

Guatemala.

La obra de los mercedarios fue ingente y no solo la

construcción del templo y convento tal como se puede

observar, en La Antigua como en la ciudad Capital.

La primera Iglesia fue el centro residencial y formativo que

estuvo vigente hasta el año de 1773, fecha en la cual la

Antigua fue trasladada a donde se encuentra hoy la Nueva

Guatemala de la Asunción, conocido el lugar como "Valle

de la Ermita"; con esto quiero indicar que el templo quedó

no solo en ruinas por el terremoto , sino totalmente

despojado de su ornamentación: Retablos, Imágenes,

Pinturas, Vasos Sagrados y objetos de culto fueron estas

dos iglesias en forma consecutiva en donde los religiosos

hicieron un gran apostolado atendiendo a las personas

que día a día y domingo a domingo asistieron a oír la

Santa Misa y a recibir los medios de santificación,

especialmente el Sacramento de la Confesión.

Además la Merced era el convento mayor de donde los

religiosos salían periódicamente a ejercer su apostolado.

Así sabemos que los mercedarios cristianizaron a los

indios lacandones que estaban ubicados en San Mateo

Ixtatán en el departamento de Huehuetenango, habiendo

sufrido muchas dificultades. También trabajamos

arduamente los mercedarios en la Cristianización de los

indios en Peten Itzá y en otros muchos lugares de

Guatemala y de Centroamérica.

La segunda venida de los mercedarios en Guatemala

En febrero de 1962 llegan los padres mercedarios José

María Fabián Rubio, Ignacio Zúñiga

Corres, y Fray Celso Leal Requejo,

con el objeto de fundar una casa en

Guatemala; después de haber

estado hospedados con los Padres

Franciscanos, posteriormente

residieron en la octava calle de la

zona nueve frente al Parque de la

Industria, el 10 de febrero de 1964 el

Señor Arzobispo Mariano Rosell y

Arellano les entregó la iglesia de

Belén, a la que incorporó el Padre

Antonio López Martín, como capellán

el 5 de Julio de 1964. El 16 de junio

de 1,966, los Padres Franciscanos

Gargallo y Ángel Tello Lecina pasan a

formar la segunda comunidad

mercedaria a Quetzaltenango.

A raíz del terremoto de 1,976 el 30

de Abril Mario Cardenal Casariego

nos entregó la iglesia de Capuchinas

primero para descombrarla y

después de haber realizado ese

trabajo, para reconstruirla y es así

como el 19 de marzo de 1,981 se

inauguró la iglesia de Capuchinas en

el aspecto arquitectónico. El 30 de

Abril de 1976, nos entregó la

parroquia de San Sebastián, de la

Merced de la Antigua Guatemala, por

medio del Obispo Auxiliar Monseñor

Ricardo Ham. Posteriormente se

construyó el Seminario Mercedario

en Ciudad San Cristóbal Mixco.

El 23 de marzo de 1,980 se fundó la

casa de Fátima en Panamá y el 14

de noviembre de 1,985, la parroquia

de Nuestra Señora de la Merced. En

1996 se fundó la casa de El

Salvador, en la ciudad Mereliot,

Antigua Cuscatlán.

www.minube.cl/fotos/paulinette

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14

25de Marzo


30

de Marzo

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Fotografía: La Hermandad

Me vio a los ojos

Jesús de La Merced

Danny Gamboa

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Yvalió la pena el cansancio,

los desvelos, los repetidos

viajes a La Antigua… las

carreras, el sueño y las

jornadas largas de trabajo que

vivimos porque al final tenemos

en las manos un documento

histórico y atemporal del Jesús de

los antigüeños, que hace una

pausa en el tiempo para contar

relatos, vivencias y escuchar

narraciones que nos ayudarán a

familiarizarnos y a comprender el

porqué de esta inigualable

manifestación de fervor de un

pueblo hacia Jesús Nazareno de

La Merced.

En lo personal fue un proyecto

diferente, especial. No sabía

muchas cosas y fue de mucho

aprendizaje y en muchos

sentidos. Extensas horas de

trabajo en la producción y post

producción, así como el apoyo de

varias personas dan este resultado final. Conocer y

entablar profundas conversaciones con Fray

Fernando fue algo enriquecedor.

Profundas de su parte ya que yo era todo oídos y

preguntaba a lo que tenía duda. El estar de cerca

con la gente de la Hermandad y conocer el trabajo

arduo que muchas personas desconocen, ver cómo

colocan los enormes y artísticos telones que

servirían de escenario para las velaciones, escuchar

anécdotas de famosos alfombreros antigüeños, así

como de colaboradores, devotas y cucuruchos, le

dan un sabor relevante a este trabajo. Son muchas

las personas involucradas en las actividades que

conllevan la cuaresma, personas que dedican su

tiempo y trabajo para que todo salga a la perfección.

La idea inicial era hacer algo corto, conciso, pero

conforme pasaban los días, la información era más y

toda era relevante, así que no se podía omitir. En

conjunto con algunos miembros de la Hermandad se

armó la idea central y se le dio forma. Queríamos

algo diferente para poder mostrar a los

guatemaltecos la procedencia de tan venerada

imagen, sus registros de antaño, pero también, a un


Jesús vivo que mora entre nosotros, un Jesús que logra

penetrar en nuestra alma y nos recuerda que está

vivo… lo cual no fue difícil.

Desde los preparativos, la armada de los turnos, ver

como planchaban al vapor los trajes de los

colaboradores, cómo con tanta delicadeza van

armando los adornos que vestirán las andas con

pequeños detalles que quizá desde una banqueta no

logran contemplarse, pero que son detalles que en

conjunto logran que la belleza de los solemnes cortejos

dibujen estampas que proyectan a una Antigua

Colonial hacia el mundo entero de una forma única,

como en ningún rincón del planeta, porque la Semana

Santa en Antigua no tiene comparación.

Teníamos en mente poder ofrecer a la población un

documental que llegara al corazón y narrara lo que

queríamos de una manera sencilla. Este documental

es el resultado de la colaboración de varias personas

que desinteresadamente aportaron conocimiento,

tiempo y dedicación.

Estoy satisfecho con el resultado, esperando poder

aportar más a la familia mercedaria y a quienes

quieran conocer más sobre Jesús por medio de lo que

pueda ofrecer como fotógrafo y como productor

audiovisual, porque yo crecí siendo cucurucho, porque

mis primeros pasos en la fotografía fueron en

procesiones y porque me

apasiona la Semana Santa

guatemalteca y todo lo que ella

conlleva.

Tanto color, tantos rostros,

desde los norteamericanos,

pasando por Centroamérica,

hasta llegar al extremo sur,

europeos y asiáticos, se van

conjugando con los rostros

chapines para matizar las

miradas en una sola

dirección… todas van hacia

Jesús de La Merced.

Contemplar esto desde el ojo

de la cámara fue diferente.

Había estado ahí, lo había visto

antes pero no lo había

observado. No se necesita ser

cucurucho para descifrar

muchas de las miradas, para

comprender esos ojos que

buscan un encuentro con

Jesús y entender cuando

alguien me diga “Me vio a los

ojos”.

Fotografía: Danny Gamboa

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Fotografía: Aldo Fernández

El Peregrino

William Gabriel Castellanos Mayén

Año de 1998, inicia la más bella historia de

los miles de aspirantes mercedarios. A

iniciativa de la Sub-directiva sección

Guatemala, se aprueba ante la Asamblea

general, el primer Cortejo Procesional Infantil.

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Santísima Virgen de Dolores

quien rodeada de niñas

cargadoras revestidas con

característico color blanco

hacen su pequeña penitencia.

Fotografía: Aldo Fernández

Incertidumbre, nerviosismo y entusiasmo se vivían

en los corazones de quienes en ese entonces

conformaban las filas de la Hermandad de La

Merced. Esa tarde del Miércoles Santo, se vivía un

pequeño Domingo de Ramos, a diferencia que los

cargadores serían los más pequeños de las largas

y eternas filas mercedarias. Característica especial

es que a la usanza de los mayores, los cucuruchos

llevarían en sus manos una pequeña lanza que

fuera un obsequio para todos los niños al

momento de realizar su inscripción.

Y es así... 30 niños cucuruchos levantarían las

andas y a los acordes de la marcha fúnebre "Jesús

El Peregrino", inspiración del recordado maestro y

compositor Manuel Antonio Ramírez Crocker,

dedicara a la pequeña imagen Nazarena quien

peregrina piadosamente en las casas de los fieles

devotos mercedarios; lo acompaña la réplica de la

Con el transcurrir del tiempo,

la devoción de los niños y

niñas en participar en los

cortejos procesionales

infantiles ha incrementado

año con año siendo una de

las actividades más

esperadas por los pequeños

que imitando la devoción de

sus padres y teniendo su

particular Fe participan con

mucho amor. Ahora muchos

de esos niños que iniciaron la

bella tradición de las

procesiones infantiles

mercedarias, ya siendo

adultos emociona ver como el

semillero año con año se

fortalece y engrosan las filas

de lo que ya hace 20 años dio

un inicio.

“La Oración más grata es la

de los Niños...”

19


20

Fotografía: Nelo Mijangos


Fotografía: Nelo Mijangos

Fotografía: Roberto Masaya

21


Aquí estoy mi Jesús,

aquí me tienes…

Walter Enrique Gutiérrez Molina

Quién de los que nos decimos católicos no ha escuchado la

frase que da nombre a este artículo? En la voz de alguna

persona devota, el canto que inicia con estas palabras se

vuelve un verdadero mar de sentimientos y expresión de la

más genuina fe conservada a través del tiempo. El Viernes Santo de

2006 tuve la gran bendición de llevar en hombros a la Consagrada

Imagen de Jesús Nazareno de la Merced en la tanda 30, es decir, la

que inició la procesión.

Apresuradamente salí de la Nueva Guatemala de la Asunción rumbo

a La Antigua. Faltando diez minutos para las seis logré llegar al

crucero del templo mercedario no sin vencer algunos obstáculos,

especialmente la gran cantidad de fieles que se habían congregado

ya en el atrio y el sagrado recinto. Después del rezo del Padre

Nuestro, la centuria romana ejecutó una fanfarria, luego el clarín

anunció el silencio y después la banda interpretó la Marcha Fúnebre

de Federico Chopin. El monumental mueble en el que es portado

Jesús Nazareno avanzó por la nave central. Hasta aquí mi relato

puede parecer similar a otras salidas procesionales.

Sin embargo al llegar al bajo coro, el anda se detuvo, fue colocada en

el suelo y la banda terminó de tocar. Justo cuando se empezó a

empujar el anda sobre los rieles, la voz de una mujer entrada en

años se dejó escuchar en medio de los fieles: “Aquí estoy mi Jesús

aquí me tienes” fue lo único que cantó sola. De inmediato un

gigantesco coro formado por la multitud de devotos a los que nos

integramos también los cucuruchos le siguió: “Humillado pidiéndote

de hinojos una mirada de tus dulces ojos que inflame con tu amor mi

corazón…” Los que no respondían al canto era porque el llanto no se

los permitía. Impresionante momento;

pocas veces tiene uno la oportunidad

de vivir un instante tan intenso.

La impresión no se borró de mi mente y

no me he cansado de comentarla con

personas allegadas y devotas. Me

propuse entonces escribir este pequeño

ensayo sobre algo tan sencillo pero tan

lleno de sentimiento, devoción y amor a

Jesús Nazareno como los alabados de

pasión, no solo en La Merced antigüeña

sino en todos los lugares donde la

Semana Santa es conmemorada con

gran piedad.

Contando con el apoyo de algunos

miembros de la hermandad mercedaria,

se localizó a la responsable de tan bello

acto: la señora Amalia Hernández

Castellanos. Como buena antigüeña,

piadosamente acude a ver todas las

procesiones de Cuaresma y Semana

Santa. Sin embargo es el Nazareno de la

Merced quien mueve sus más profundos

sentimientos. Cuenta doña Amalia que

allá por los años sesentas trabajaba en el

hospital infantil Elisa Martínez de Arévalo

y con los niños que cuidaba solía ensayar

este canto para ofrendarlo al paso del

bello Nazareno. Desde aquellos años,

siempre trata de llegar el Viernes Santo al

monumental templo mercedario. -Antes

salía la procesión a las 8:00- relata. Este

año que saldrá a las 5:00 hará el

esfuerzo de llegar más temprano para

acompañar con su voz la salida de la

procesión.

Fotografía: J. Francisco Pelén

22


-El Señor siempre me ha protegido. En una ocasión, estando muy

cerca de los rieles que conducen el anda hasta el atrio, recibí un

empujón cayendo de espaldas sobre la alfombra; milagrosamente no

me golpeé siendo diabética y con una cirugía reciente en la pierna-

Nos contó mientras buscaba algunas fotos de Jesús Nazareno.

Tratando de rastrear este maravilloso canto, nos trasladamos a la

Nueva Guatemala donde la señora Socorro viuda de Chavarría –doña

Coco- en el histórico templo de San Francisco nos contó que ella

cantaba en un coro en la parroquia Santa Marta en el año 1943 y

que allí aprendió este alabado. Seguramente que el alabado en

cuestión formó parte originalmente de los homenajes a Jesús

Sacramentado como lo atestigua el hecho de encontrarlo en un

himnario dedicado al Santísimo, la Inmaculada Concepción y el

Corazón de Jesús, fechado en 1930 e impreso en la Tipografía

Sánchez & de Guise, integrándose luego a las interpretaciones

ejecutadas al paso de nazarenos y sepultados. La letra parece

ceñirse más a la figura de Jesús con la cruz a cuestas ya que implora

“una mirada de sus dulces ojos”.

Aún así, podemos conjeturar que su aparecimiento debió realizarse

después de las dos primeras décadas del siglo XX, cuando como

producto de la Reforma Liberal de finales del siglo XIX; la renovación

del culto a partir del pontificado de León XIII; la revolución mexicana

de 1910 y su creciente influencia en la música popular

guatemalteca; y el mejoramiento de las imprentas y su acceso a las

masas, se vivió un acercamiento del pueblo a las formas

tradicionales de la liturgia.

Cuando los gobiernos liberales guatemaltecos desmontaron el

aparato eclesiástico que operaba en Guatemala desde la colonia, el

catolicismo profundamente arraigado en la población tuvo que

buscar formas alternas de mantener el culto y la liturgia. La música,

parte fundamental de éstos se vio debilitada en sus formas más

elaboradas al no contar con sus grandes patrocinadores, como por

ejemplo las ordenes religiosas. El pueblo buscó entonces nuevas

formas de alabar a Dios, proliferando las expresiones menos

académicas y más vernáculas.

Siguiendo la tesis del historiador Fernando Urquizù, es

paradójicamente en el período liberal donde se fortalecen las

expresiones religiosas que subsisten hasta nuestros días. Esto

obedeció fundamentalmente a la asimilación de nuevas formas de

expresión ideológica y artística que el pueblo incorporó a su universo

religioso.

A finales del siglo XIX, el Papa León XIII intenta insertar a la Iglesia

Católica dentro del marco de un mundo cambiante y abiertamente

laico que se alejaba rápidamente de los cánones tradicionales de la

religión. El documento más fuerte sin duda alguna fue la encíclica

Rerum Novarum, publicada en 1891 y que contenía un fuerte

pronunciamiento en cuanto al “nuevo orden” socio-económico de la

sociedad contemporánea. Paralelamente a este pronunciamiento,

los esfuerzos de la Iglesia se dirigieron a modernizar el culto,

haciendo más cercanos los sacramentos, la liturgia y aprovechando

nuevos elementos tales como la fotografía para extender y fortalecer

el imaginario colectivo.

A finales de la primera década del siglo XX se desarrolló en el vecino

país del norte una revolución cuyos efectos políticos, sociales y

económicos influyeron de diversas formas sobre nuestro país

gobernado férreamente por aquellos años por el licenciado Manuel

Estrada Cabrera. Sin embargo dentro de la cultura popular

encontramos varios elementos ligados a

ese movimiento popular. Uno de los más

destacados en este aspecto es quizá la

proliferación de corridos populares que

tienen mucha influencia de los que se

hicieron en México por aquellos años.

Junto a los corridos fueron importados

cantos religiosos populares como el

famoso “Tu Reinarás” que tanto arraigo

tiene en nuestros días.

A la par de esto, imprentas como

“Sánchez & de Guise” que ya

funcionaban desde finales del siglo XIX,

incrementaron su producción haciendo

accesibles a una base mayor de población

los cantos, novenas y devocionarios que

hasta en ese momento se conocían,

motivando también la producción de

nuevos elementos que enriquecieran y

modernizaran el culto.

Según apunta el doctor Carlos Navarrete

en su libro “El romance tradicional y el

corrido en Guatemala” se han podido

identificar alabados derivados del

“Alabado Viejo” que procede del siglo XVII

y que es adjudicado a Fray Antonio Margil

de Jesús de la Orden de los Recoletos.

Este alabado influye concretamente en el

famoso “Venid Pecadores”, situación que

demuestra el arraigo, la pervivencia y el

profundo sentimiento que a través de los

siglos ha despertado en los guatemaltecos

la devoción por la pasión redentora de

Nuestro Señor y los dolores y lágrimas de

la Santísima Virgen María.

Son, pues, nuestros cantos populares más

conocidos como “alabados”, tesoros poco

estudiados y en vías de extinción. Después

del Concilio Vaticano II se han introducido a

la liturgia cantos de origen protestante en

detrimento de aquellos creados por la

piedad popular especialmente antes de la

primera mitad del siglo XX.

En la ya cercana Semana Santa

prestemos oídos no sólo a nuestras

sentidas marchas. En alguna esquina,

tras un balcón, en la puerta del templo o

en medio de la concurrida plaza, alguna

persona piadosa, como doña Amalia o

doña Socorro, envolverán a Jesús o la

Virgen con las notas de su oración

convertida en canto. Sintámonos parte

de ese sentimiento y cantemos con ellas;

no permitamos que las grandes y

legítimas expresiones de nuestra

devoción se extingan. Sigamos haciendo

de nuestra Semana Santa el bastión

de la religiosidad y tradición que aún

hoy representa.

23


24

Los retratos

de Jesús Nazareno

de la Merced de

La Antigua Guatemala

Fernando Urquizú

La presente exposición realiza un breve esbozo

de los retratos de fotografía de la escultura

actualmente conocida como Jesús Nazareno de

la Merced de la Antigua Guatemala, que tiene

como hilo conductor su utilidad en los distintos

imaginarios en que se reflejan, a través de sus

imágenes que nos acercan a otras realidades de su

historia que concatenada determina su función

social actual.

La fotografía y la devoción

La fotografía es un producto del desarrollo de la

ciencia y el arte que permite la captación de

momentos que pueden ser almacenados bajo

distintos soportes, que ya a mediados del siglo XIX

había alcanzado la comercialización a nivel global,

estandarizando los procesos de toma de imágenes y

su revelado. Sin embargo, la Iglesia Católica no

permita su uso en aquellos tiempos por tener un

carácter de producción en serie. Este punto de vista

cambió, cuando llegó al trono de San Pedro el Papa

León XIII, quien encabezó un proceso de

actualización del catolicismo en la última década de

este siglo, que incluyó la reproducción mecánica de

las imágenes para ampliar el registro y propagación

de las devociones.

Este proceso fue aplicado en la arquidiócesis de

Santiago de Guatemala por el Arzobispo Ricardo

Casanova y Estrada con el fin de dar seguimiento a

la reproducción de imágenes, y al nuevo papel de la

Iglesia en el capitalismo como forma de organización

social y como medio interlocutor entre las

diferencias de los distintos grupos sociales para

proteger a los pobres, también fundamentó el uso

de la fotografía de las “imágenes milagrosas” en la

difusión y cumplimiento del Evangelio.

Una variante de la fotografía es

el llamado retrato de aparato

que consiste en un registro de

una imagen de cuerpo

presente con el fin de ser

reconocida a primera vista por

el público relacionado a ella.

En este caso específico, la

escultura de Jesús Nazareno

de la Merced de la Antigua

Guatemala, partiendo de la

explicación de otro retrato del

mismo género de las

autoridades eclesiásticas que

generaron la reorganización de

su culto.

El registro en imágenes de la

historia de Jesús Nazareno de

la Merced de la Antigua

Las fotografías permitieron

poner los retratos de personas

e imágenes religiosas al

alcance de las masas, razón

que nos explica la presencia de

retratos iconológicos e

iconográficos en la cambiante

difusión del evangelio que se

desarrolló con el siglo XX. El

entendimiento de este

principio nos permite

establecer e interpretar las

imágenes derivadas de este

proceso de reorientación de la

proyección de la imagen de la

Iglesia a sus fieles, que en la

Antigua Guatemala fue

conducido en una primera

etapa por el fotógrafo Juan

José Yas.

El primer punto de referencia

es un retrato de visita pastoral

del Arzobispo Casanova y

Estrada en la que figura de

manera sedente con capa,


mitra y báculo como símbolos de su autoridad. junto

a su equipo de trabajo en el lado derecho de esta

fotografía figuran los presbíteros Luis Montenegro y

Eugenio Novi que fueron los reorganizadores de las

tradiciones de Cuaresma y Semana Santa en la

Antigua Guatemala, bajo la dirección del gran líder

religioso entronizado a manera de pastor de un

pueblo.

Primera visita de Ricardo Casanova y Estrada a la Antigua G., con la presencia

simbólica del arzobispo de Guatemala junto a los reorganizadores de Cuaresma y

Semana Santa de la Antigua G. los presbíteros Luis Montenegro y Eugenio Novia

en la primera década del siglo XX captada por Juan José Yas.

El registro de los reorganizadores de las tradiciones

fue enriquecido de manera lógica con el retrato de

los bienhechores de

la Sociedad de Jesús

Nazareno de la

Merced de la Antigua

Guatemala, siguiendo

la lógica de

ordenamiento que

nos permite

actualmente

comprender el papel

de la escultura como

eje de las tradiciones

de hace poco más de

una centuria.

Fotografía de exteriores de los bienhechores de la

Sociedad de Jesús Nazareno de la Merced de la

Antigua Guatemala en cuya imagen podemos

apreciar el seguimiento de una política de registro

del movimiento religioso católico del país.

El retrato

iconográfico e iconológico de Jesús Nazareno de la

Merced de la Antigua

El desarrollo ordenado de la Sociedad de Jesús

Nazareno de la Merced de la Antigua Guatemala,

que posteriormente fue

cambiado al de hermandad,

pronto demandó la

reproducción de sus retratos a

gran escala para surtir la

demanda de una ciudad que

vislumbraba un futuro

desarrollo basado en un

capital proveniente del cultivo

del café que buscaba

ampliarse al turismo

procediendo al rescate de los

espacios ganados por la ruina,

la propiedad privada y el

comercio informal del que fue

rescatado paulatinamente, en

un proceso respaldado por un

grupo de vecinos que fincaban

el futuro de las nuevas

generaciones en el recate de

la Antigua Guatemala, que se

planteó, no solo de sus

edificios, sino de sus valores

morales e inténtales

expresados en sus devociones,

que se habían mudado a la

capital pero que sin embargo,

dada la riqueza cultural de la

capital del antiguo reino

habían quedado en algunos

rincones de la ciudad en casas

e iglesias valiosas esculturas

como la del Señor Nazareno

de San Jerónimo, que fue

trasladado y reorientado su

culto desarrollado en la iglesia

de San Jerónimo, que se mudó

a San Sebastián y luego a la

iglesia de la Merced de la

Antigua Guatemala.

Una vez restaurada la

escultura de Jesús Nazareno y

trasladada a la iglesia de la

Merced como punto de

arranque de su nueva historia,

se procedió a visibilizarlo como

una nueva fuente de devoción

25


26

Turno para cargar en las procesiones

del año 1919 de Jesús Nazareno de

la Merced de la Antigua Guatemala

personalizada con sus

devotos mediatizada con el

uso de la fotografía, situación

perceptible en una nueva

fotografía de aparato que

podemos apreciar un

fotoimpreso de 1919, que se

acercó a sus devotos a través

de los turnos.

Este impreso permitió

acercar a los devotos a la

recapitulación de la fe en la

medida que refleja los

símbolos iconográficos que

debe portar un nazareno

como la cruz a cuestas,

túnica morada o roja, un

cíngulo atado a la cintura y al cuello, corona de

espinas completados por un nimbo que acentúa el

carácter sobrenatural del personaje representado.

Esta presentación de la imagen de Jesús permite

asociarla fácilmente a las lecturas del Nuevo

Testamento contribuyendo así, de manera eficaz a la

comprensión del mensaje iconológico de dicha

escultura que permitió precisar de manera más exacta

la función didáctica en la enseñanza y recapitulación

de la Pasión de Cristo en los fieles.

En este orden de ideas una fotografía que dio base

visual a un turno se transformó en un documento

jurídico en la medida que debela un propietario de un

derecho a llevar en hombros a la escultura que al

paso del tiempo cobra especial vigencia, cuando se

transfiere a nuevas generaciones que le adjuntan el

valor sentimental de pertenencia y recuerdo pasando

a constituirse en parte fundamental de una nueva

fuente arqueológica denominada “patrimonio

industrial” como evidencia material realizada por

medio de maquinaria.

El retrato de la historia

El desarrollo de la devoción a Jesús Nazareno de la

Merced de la Antigua Guatemala unido a la

reorientación del uso de la

tierra en la Antigua

Guatemala provocó que

paulatinamente fuera

identificado por la

historiografía liberal como

una pieza fundamental del

“patrimonio tangible de

Guatemala” generador de

manifestaciones intangibles,

ambas útiles para el turismo.

En este orden de ideas se

planteó una primera historia

de Jesús Nazareno de San

Jerónimo para tratar de

explicar el movimiento de

grandes masas de devotos

en la ciudad, a cargo del

periodista cultural Víctor

Miguel Díaz a finales de la

década de 1920, cuando

nuestro país de convertía en

destino turístico mundial.

El correcto entendimiento de

este proceso nos explica la

presencia de un fotoimpreso

generado de la escultura de

Jesús Nazareno de la Merced

de la Antigua Guatemala en

la página 145 del primer

registro formal, no

necesariamente científico de

las obras del arte nacional

expuesta en su obra: “Las

Bellas Artes en Guatemala”,

publicada en la Tipografía

Nacional en 1934, que hace

evidente la percepción de

esta imagen como parte

fundamental del patrimonio

del país, que había

sobrevivido en la Antigua

Guatemala que debía ser

revalorizado y a que se


fieles seguidores como el hermano

Pedro de Betancourt, quien vivió en

esta ciudad en siglos pasados cuyo

espíritu y mensaje aún puede

advertirse en cada uno de los

vestigios de sus monumentos. Los

mensajes religiosos de fraternidad

se fueron imponiendo a pesar de

exigencias y diferencias entre las

personas hasta desarrollar los

Acuerdos de Paz de 1996, a la par

que la tecnología fue transfiriendo

las imágenes de soportes

materiales a digitales, poniendo la

imagen del Señor al alcance directo

de los fieles por medio de

computadoras, teléfonos

inteligentes y otros dispositivos.

Fotoimpreso de la escultura de Jesús Nazareno de la Merced de la Antigua

Guatemala, que figura en la página 145 del primer registro formal, no

necesariamente científico de las obras del arte nacional expuesta en la obra:

“Las Bellas Artes en Guatemala”, publicada por Tipografía Nacional,

Guatemala, 1934.

contaba con el escenario perfecto para revivir

en este lugar con mucha gloria sus

procesiones.

El siguiente paso fue, emprender un estudio

profundo de los monumentos de la Antigua

Guatemala, con el fin de proponer la idea de

pervivencia de una cultura intangible que

expresa nuevos imaginarios, con utilidad no

necesariamente para personas del mismo

credo que ha exigido un proceso de

actualización constante de las imágenes de

Jesús Nazareno de la Merced de esta ciudad,

para abarcar un público local que se debatía en

un conflicto armado interno que recibía su

consuelo en ambas partes del conflicto, que

encontraban en el heroísmo de Cristo y sus más

Fotografía a colores de Jesús Nazareno de la

Merced de la Antigua Guatemala

27


El Último Turno

De Viernes Santo

Erick Reyes Andrade

(Hermano cargador desde hace treinta años)

Fotografía: Roberto Masaya

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Aquel Viernes Santo del año 2006, tenía la

angustia de solo poder cargar en

hombros a la imagen de Jesús Nazareno

de la Merced una sola vez, pero en el

acompañamiento del mismo por las calles

empedradas antigüeñas hice las cuentas

sobre las cuadras que hacían falta y resulta

que el último turno era el que yo tenía, eso

llenó de emoción todo mi ser por lo que a

pesar del cansancio que se puede llegar a

tener en esos momentos existía el honor de

poder cargar otra vez, la adrenalina dio bríos

nuevos a la tarde cerca de la hora nona,

llevando la lanza tradicional simbólica a mi

lado estaba frente a la cruz atrial esperando

el paso cadencioso del andas procesional,

esa maravilla barroca de 80 almohadillas


que desde mis más tempranos recuerdos ha

portado con el respeto sacro a la venerada

imagen del Maestro Redentor.

Se acerca la imagen a su templo con una mirada

que resalta todos los sentimientos que la

espiritualidad puede hacer emerger en quien

está cerca, y allí buscando el número que tengo

asignado que era par con una felicidad radiante

pero al mismo tiempo con la mayor solemnidad,

surge un estado de éxtasis pero también de una

comunión total, es una emoción espiritual que el

peso del andas con todo el ornamento es

insensible, uno apoya la cabeza a la misma

como si se tratara de buscar ese consuelo que

calma cualquier angustia o buscando regocijo.

A pesar que se vuelve complicada la subida de

las gradas atriales para dar una vuelta de 180

grados para que la imagen de Jesús tenga frente

al pueblo que le acompaña y así tener la

bendición permanente hacia toda la feligresía

eso no importa porque se mantiene un contacto

que prodiga paz y armonía.

Ha llegado el momento de bajar el andas y

ponerla sobre rieles porque la puerta al templo

no es tan alta ni tan ancha y así se puede

proteger todo el mueble con la joya sagrada de

nuestra devoción, entrándola con un empuje

suave procurando entre todos los hermanos

cargadores cuidar todos los detalles, y en el

momento que pasa la imagen de Jesús

Nazareno bajo el portal del templo empieza la

ejecución de la marcha “La Granadera”, cuando

ya está toda la procesión adentro del templo y

bajo el coro del mismo con una fuerza rítmica

pero firme se levanta el andas con las notas de

“La Marcha Fúnebre” de Chopin, ese es el

instante en que la religiosidad está en todos

nuestros corazones como cargadores y el

bamboleo se hace solemne con ese sentimiento

de que se hiciera lo más largo posible este

camino para no dejar de cargar, la marcha es

imponente y el eco envuelve la atmósfera dentro

del templo, cada uno es una oración que lleva en

sus hombros la imagen de

quien nos enseñó la lección

mas grande, esa unidad que

existe por medio de las andas

que más allá de escuchar la

marcha también se escucha

las oraciones algunas veces

entre sollozos de tristeza, de

alegría petitoria, o de

consuelo que todos los

hermanos cargadores sienten

y esto es algo comprensible

para quien lo vive, es una

transformación que procura

Cristo allí en la nobleza,

humildad y en el amor para

cada uno de nosotros; este

tiempo que deja una marca

indeleble en la memoria de

cada hermano cargador llega

a su fin cuando se pone el

andas sobre los burros de

madera y aún allí existe una

oración profunda de

agradecimiento hacia la

imagen donde buscamos esa

mirada que brinda paz.

Fotografía: Roberto Masaya

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Marcha dedicada a la

consagrada imagen

de Jesús Nazareno

de la Merced de la

Antigua Guatemala el

sábado 09 de diciembre

2017, surge por la petición

especial de la esposa del

compositor guatemalteco

Carlos Vargas quien

después de escuchar el

motivo por el cual se

solicita la misma accede a

iniciar con la composición.

La solicitud de la marcha

se debe a que cada vez

que visitan la capilla del

Nazareno Mercedario a

ella la traslada a aquellos

años vividos con la familia

La marcha fúnebre titulada

“En memoria a ti”

y recuerda que fué la

primer procesión en la cual

su padre y su tío ya

fallecido, iniciaron su vida

como devotos cargadores,

ambos llevaban la

devoción a tan bella

imagen desde el año de

1983 y desde entonces

año con año cargaban en

hombros cada Domingo de

Ramos y Viernes Santo a

Jesús de la Merced por las

calles empedradas que

caracterizan aquel lugar.

Aquellos tiempos desde el

año 2011 ya no son lo

mismo después del

fallecimiento del tío quien

era fiel devoto y por

problemas de salud del

padre de la esposa del

mencionado compositor.

Para ambos es un

privilegio y honor dedicarle

la marcha a Jesús

Nazareno pues es una

pequeña ofrenda por todas

las bendiciones que a

diario recibimos de él,

sentimentalmente engloba

muchos recuerdos de

antaño que solo se pueden

vivir al lado del Nazareno

Mercedario antigüeño, y

las notas plasmadas en la

composición son basados

en los recuerdos de tantas

semanas santas pasadas

más no olvidadas.

Fotografía: Marcela Molina

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