El Avisador abril 2015

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El Avisador abril 2015

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DELCEA

BANCO DE IMÁGENES

EL AVISADOR MALAGUEÑO

Caminito del Rey

Fotos Internet

PREMIO “PUBLICACIÓN DEL AÑO 2008”

OTORGADO POR LA ASOCIACIÓN

MALAGUEÑA DE ESCRITORES

PREMIO “SENTIR MÁLAGA 2011”

OTORGADO POR LA FUNDACIÓN

SIGLO XXI DE MÁLAGA

MUY IMPORTANTE

Según la Ley 34/2002 de Servicios de la

Sociedad de la Información y de Comercio

Electrónico (LSSI-CE), y de la Ley Orgánica

15/1999 del 12/12/1999 de Protección de

Datos Española, le informamos que tiene

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de sus datos. Si desea no recibir la revista,

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ÍNDICE

Editorial 03

Matacán 04

Caminito del Rey.

Desde la Osera 11

Recordando a Salvador Rueda.

El Eco de Málaga 20

Joaquín Ramírez López, de botánico

aficionado a descubridor de una especie

inédita en la Península Ibérica.

Escritos malagueños 24

Fundación Antonio Segovia Lobillo.

La jabalina 30

La reina de España visita Málaga en 1862

Tierras de Campanillas 35

El papel de la Iglesia en el partido Rural

de Campanillas.

Argonautas 45

Entrevista al pintor Paco Moreno Ortega.

Curiosidades malagueñas 53

Un nuevo cañón español en los Inválidos

de París.

La ventana soleada 59

Annette Deletaille, 50 años en Coín.

La memoria del Parque 61

El parque de Málaga.

El heraldo 64

Las mezquitas de Málaga.

Colaboraciones 69

“Puerta del Mar” .

Colaboraciones 74

Angelita Rubio Argüelles.

Recomendados 77

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EDITORIAL

(Comentario de Diego Ceano)

Queridos amigos, volvemos a reaparecer después de haber estado casi veinte meses sin

editar El Avisador malagueño. Aunque a muchos de nuestros lectores les pudimos enviar una

nota comunicándoles la razón del cierre temporal de la redacción, a otros no nos fue posible informarles

debidamente.

Para aquellos que desconozcan los motivos de aquel traumático cierre, les informamos

que a mediados de julio de 2013, unos hackers “piratas” informáticos, accedieron a nuestros

equipos informáticos, sustrayéndonos no solo cualquier tipo de dato sino también programas y

hardware con los que realizábamos la mensual edición de El Avisador Malagueño, pero estos

delincuentes, no contentos con esto, se entretuvieron en dañar todo cuanto había en los equipos

informáticos con lo que perdimos hardware imprescindibles como eran el programa de envío de

masivos o el de fichero de datos, etc.

Después de haber denunciado los hechos a la policía, vemos que en estos temas informáticos,

la mala gente va muy por delante de la justicia y no porque los Cuerpos de Seguridad del

Estado no estén preparados o les sobren ganas de atraparles sino porque estos delincuentes suelen

operar, como fue en nuestro caso, desde Guinea u otros países donde no hay legislación sobre

este tema o no existen acuerdos internacionales haciéndoles prácticamente invulnerables.

En fin, habrá que extremar las medidas de seguridad para que no vuelvan a causarnos daños

tan devastadores como el que hemos sufrido.

Han sido muchos los seguidores de esta publicación los que nos han pedido que volviéramos

a editar la revista y aunque el volver a empezar de nuevo nos cuesta de sobremanera, lo

hacemos con toda ilusión, porque si algo nos gusta al equipo que hacemos El Avisador, es conocer

e investigar sobre nuestra ciudad y su provincia, y difundir nuestros conocimientos, investigaciones

y el amor que sentimos por esta tierra única en el mundo como es Málaga.

El Avisador malagueño se presenta con un nuevo formato, con viejos y nuevos colaboradores

y con unas ganas renovadas de compartir la historia y la cultura con todos vosotros.

En esta nueva etapa hemos decidido enviar los enlaces de web donde está alojada la revista

y de este modo al no tener problemas de envíos, debido al peso de la publicación, podremos

dar mayor calidad en fotografías, publicar más artículos y editarla con un mayor contenido.

Igualmente tenemos la intención de editar en papel unas separatas coleccionables al precio de un

euro que se podrán adquirir, gracias a la colaboración del CITI – Centro de Información de Turismo

Interior, en sus oficinas de C/ Ancla nº 1 Málaga (Plaza de la Marina).

Desde este espacio quiero aprovechar para dar las gracias, en nombre de todos los compañeros,

el apoyo y el cariño que hemos recibido tanto de suscriptores locales, del resto de España

y de países como Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Portugal, Brasil,

México y otros donde El Avisador ha sido siempre muy bien acogido.

- 3 -


MATACÁN

CAMINITO DEL REY

Un paseo por el vértigo

Por Diego Ceano González

Dedicado al equipo de trabajadores del Departamento de Turismo y

Promoción del Territorio de Diputación, que con su experto trabajo y

su gran ilusión han hecho posible que este anhelo, de todos, sea una

realidad.

Después de muchos años, el Caminito del Rey vuelve a ser recorrido por una gran cantidad

de visitantes. Sin duda, según nos comentan los expertos, este camino lleva trazas de

convertirse en el segundo monumento más visitado de Málaga después del Tajo de Ronda.

El paso del tiempo es inexorable e implacable

y esto ha hecho que, debido a la falta

de mantenimiento, se produjera un deterioro

brutal en su trazado original. En los años noventa

su estado era calamitoso, la barandilla

casi había desaparecido en todo su recorrido,

partes de pavimento se habían dañado y perdido.

Precisamente fue su peligrosidad una de

las causas que hicieron tomar la decisión de

restringir su paso, aunque aquello hizo que

alcanzara una mayor fama e hizo que muchos

excursionistas se dirigieran a El Chorro para

hacer el caminito, a pesar de su peligrosidad. Esta circunstancia y el hecho de que esta zona de

El Chorro y los Gaitanes está considerada como una de las

zonas más importantes de escalada de Europa, contribuyó

para que se produjeran numerosos accidentes (algunos mortales)

a lo largo de los años, y curiosamente esto hizo que se

acrecentara su leyenda negra.

En 1999 y 2000 se produjeron dos terribles accidentes

mortales que costaron la vida a cuatro excursionistas. Aquello

sobrecogió a todos e hizo que la Junta de Andalucía prohibiera

la circulación por el camino, demoliendo su parte inicial.

Curiosamente esta medida no consiguió frenar el flujo

de excursionistas, que seguían entrando, ahora con un riesgo

más alto de accidentes. La Junta de Andalucía en su afán de

detener como fuera el paso al caminito, decretó la imposición

de onerosas multas para quien transitara tanto por el camino

cortado como por las vías y los túneles del tren por las que se

puede volver del Caminito.

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Sensible a este problema, la Diputación Provincial de Málaga, incluyó en sus presupuestos

del año 2006 una partida con la que iniciar un plan de restauración de dicho caminito. En

enero de 2009 salió a concurso la redacción del proyecto para la reparación del Caminito del

Rey.

Después de muchos años y esfuerzos por parte del Departamento de Turismo y Promoción

del Territorio de Diputación, el Caminito del Rey ha sido, por fin rehabilitado para

satisfacción de todos.

El conjunto de El Chorro y los Gaitanes, así como el Caminito del Rey ha merecido la

consideración de la prestigiosa Lonely Planet, de ser uno de los mejores lugares para visitar en

2015. Llegados a este punto, sería importante que todos conocieran sus anales, dado que como

reza el dicho que mantenemos en El Avisador, “Lo que no se conoce no se puede querer”,

así que apuntamos una breve semblanza de la historia del Caminito del Rey.

No nos cabe duda que en los albores de 1870 un invento revolucionaría, no solo la industria

sino además el modo de vivir de toda la humanidad… la electricidad.

Con la llegada de este gran invento y después de que el ingeniero belga Teófilo Gramme,

presentara su dinamo en la Exposición Universal de Viena, en 1874, se entró en lo que

se dio en llamar la II Revolución Tecnológica. A partir de ahí, con este nuevo elemento, la

actividad laboral no tenía que paralizarse cuando llegaban las horas de anochecida y se dejó de

utilizar las lámparas de gas o petróleo y

este nuevo elemento dio paso a otros

inventos muy importante como el telégrafo,

el alumbrado eléctrico en hogares

y vías públicas y modernizaron los

trasportes. Antes de que existiera la

electricidad el transporte se hacía mediante

carruajes o tranvías de tracción

de sangre, es decir tirados por caballerías,

ahora ya comenzaron a verse los

primeros tranvías con grandes troles

eléctricos que hacían más cómodos y rápidos los desplazamientos.

Aunque en aquellos años eran muchos los que intuían la importancia de la electricidad,

el alto coste de su producción, el hacerla llegar a todos los lugares y el poder realizar una producción

suficiente para poder abastecer a todas las necesidades, hacía que su futuro se viera

incierto. Además aquel invento, en sus albores, solía fallar de manera constante, produciéndose

cortes y habituales averías. Así y todo, la generalidad acogió de gran manera este invento

dado que era más potente, limpio y sin olores desagradables como el de los otros elementos

lumínicos a los que estaban acostumbrados como el petróleo, las lamparillas de aceite o gas.

La necesidad de poseer energía eléctrica hizo que se creara la Sociedad Hidroeléctrica

de El Chorro, la cual comenzó su producción hidroeléctrica en la provincia de Málaga a principios

del siglo XX, llegando a constituirse como la segunda empresa hidroeléctrica de España,

tras la Hidroeléctrica Ibérica, la cual se fundaría en el año 1901.

Como no podía ser de otra manera, aquella empresa fue levantada gracias a la asociación

de grandes familias pertenecientes a la clase alta malagueña, cuyas las obras fueron dirigidas

por don Jorge Loring Heredia e Isabel Heredia Loring (esposa del ingeniero don Rafael

Benjumea) y Francisco Silvela, presidente del Consejo de Ministros y cuñado de Jorge Loring.

Como muy bien relata, en su libro “Historia de la electricidad en Málaga”, la escritora

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doña Francisca Alarcón de Porras, la Hidroeléctrica de El Chorro fue fundada en 1903 con un

capital de dos millones de pesetas.

La primera central se puso en marcha el año siguiente y comenzaron a suministrar

energía a las dos empresas distribuidoras de electricidad que había en Málaga como eran la

Fiat Lux y la Málaga Electricity Company, igualmente se suministraba energía eléctrica a la

empresa de los Larios, concesionarios de los tranvías y de los Ferrocarriles Suburbanos de

Málaga.

Aquel macroproyecto se encontraba con una dificultad muy importante y es que dependían

de un flujo irregular de las aguas del río Guadalhorce, lo que les llevó a padecer importantes

problemas financieros.

Como quiera que Málaga sufrió unas devastadoras inundaciones en 1907, aquella sociedad

se benefició de unas ayudas para las infraestructuras, que libró el estado a través de la ley

de auxilios para obras hidráulicas

de 1911, construyéndose el embalse

del Guadalhorce, garantizándose así

la producción eléctrica.

Como quiera que la Sociedad Hidroeléctrica

de El Chorro, propietaria

del Salto del Gaitanejo y del

Salto de El Chorro necesitaba

construir un canal de agua que recorriera

aquellas laderas desde los

embalses del norte hasta El Chorro

para aprovechar el desnivel y llevar

el agua hasta la central hidroeléctrica,

hizo que la construcción llevara

aparejada un camino anexo con

Familia Heredia – en la Concepción. Foto Archivo Sevillana-Endesa

acceso entre ambos saltos que permitiera la circulación de personas, especialmente operarios

de mantenimiento, transporte de materiales y vigilancia e incluso para que los hijos de los trabajadores

pudieran cruzarlo para desplazarse desde la colonia de trabajadores hasta el colegio,

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El Ferrocarril en el Chorro - Foto: Biblioteca Real de Palacio

ubicado en la iglesia que se construyó junto al embalse del Conde de Guadalhorce, donde

ellos recibían la instrucción escolar.

Se emprendió la construcción de un audaz camino que bordeaba, por la ladera, el desfiladero.

Estas obras comenzaron a desarrollarse en 1901 y duraron cuatro años, concluyéndose

en 1905.

Aquel singular camino, tenía su inicio junto a las vías del ferrocarril y recorría todo el

desfiladero de los Gaitanes. El paso de personas adherido a la pared del desfiladero se construyó

con un trazado de tres kilómetros y un metro de ancho que se mantenía colgado a cien

metros de altura sobres las verticales paredes del desfiladero sobre el río Guadalhorce.

Caminito del Rey a principios del S. XX.

Foto de C. Pedro Cantalejo

Deteriorado Caminito del Rey.

Foto Internet

Durante muchos años hemos podido pasear por el Caminito del Rey e incluso ver en

su parte más escarpada cómo este caminito estaba construido con barras de acero y hormigón

clavadas en la pared vertical y un puente sobre el mismo desfiladero y el canal de agua.

Años más tarde,

en 1921 el rey Alfonso

XIII inauguró la presa

del Conde de Guadalhorce,

y según aseguran algunos

y lo creemos porque

existen fotografías

que lo atestiguan, cruzó

este peculiar caminito

acompañado de un sequito

de personalidades muy

asustadas. Algunas voces

niegan esta afirmación.

A partir de aquel

momento, para algunos,

Visita del general Primo de Rivera acompañado del Conde de

Guadalhorce

- 7 - Foto Archivo General de la Administración


a este caminito, que hasta ese momento se le había denominado como “Balconcillos”. Sería a

partir de los años cuarenta que se le comenzara a conocer como “El Camino del Rey” y sobre

los años setenta “El Caminito del Rey”.

Leyendo el libro del cronista, don Sebastián Lara Centella, nos encontramos con una

curiosa reseña en su libro “El Chorro, cien años de Historia”, que nos dice:

El día amaneció nublado, y una serie de chaparrones intermitentes deslucieron los festejos de inauguración

e hicieron más penosa la visita, que ya de por sí exigía un viaje con etapas por tren y por carretera. No

obstante, el rey se mostró cordial y de buen humor y escuchó complacido todas las explicaciones que Benjumea le

daba sobre las instalaciones, que quiso conocer al detalle. Se sirvió un almuerzo para más de doscientos comensales,

al que estaban invitados personalidades, autoridades, ingenieros y periodistas. A los postres, el Ministro

de Fomento pronunció un discurso en el que destacó la importancia de las obras públicas y el ejemplo que el

Pantano del Chorro representaba para la nación, por su acierto en armonizar el uso industrial y agrícola.

Después del almuerzo, bajo una lluvia torrencial, el Rey se dirigió a colocar la última piedra. Para que el Rey

firmara el acta de inauguración, se había previsto una mesa y un sillón labrados en la misma piedra usada en

la construcción del embalse. El acta firmada por Alfonso XIII dice así: Reinando la Católica Majestad de

Alfonso XIII, el día 21 de mayo de 1921, se terminaron las obras del Pantano del Chorro, y fue colocada la

última piedra por la augusta mano del monarca español, por cuya importante vida hicieron votos todos los que

se honran estampando su firma a continuación de la de S.M. Terminada la ceremonia, el Rey y sus acompañantes

visitaron la presa del Gaitanejo, y atravesaron el Balcón de los Gaitanes, que se había adornado con

una guirnalda sostenida por cuatro águilas disecadas, en la que se podía leer: “Al Rey” . Alfonso XIII quedó

tan impresionado por el panorama que se divisa desde allí que quiso fotografiarse para inmortalizar su paso

por el lugar”.

La famosa Sillita del Rey, donde Alfonso XIII firmó el acta de inauguración – Foto DELCEA

Las obras de “El Caminito del Rey” se desarrollaron entre 1901 y 1905, una obra de ingeniería

tan particular que en su construcción trabajaron pescadores convertidos en albañiles,

pero ahora trabajando tierra adentro.

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Las dificultades y obstáculos para construir el camino tuvieron que ser muchos, sobre

todo teniendo en cuenta los medios existentes en aquella época. Los obreros tenían que trabajar

suspendidos sobre el vacío, atados a cuerdas sujetas a la parte alta del acantilado.

Sobre la construcción de este peligroso caminito existe una leyenda que nos habla que

los propietarios de las hidroeléctricas, gente de la oligarquía malagueña y extremadamente influyentes,

habían conseguido de las autoridades penitenciarias que les enviaran presos que estuvieran

condenados a muerte para que, a cambio de indultos, arriesgaran sus vidas realizando

la peligrosa construcción del caminito, pero la verdad es que esto no es más que una leyenda,

aunque la verdad no es menos curiosa dado que aquellos obreros fueron marineros reciclados

y adiestrados en la tarea que tenían que acometer, y eran precisamente marineros que, aunque

vivían y trabajaban a muchos kilómetros lejos del mar en las tierras del interior, eran unos

verdaderos expertos en trabajar colgados de los cabos y de los mástiles a grandes alturas y para

nada conocían el vértigo, además de ser personas de una demostrada valentía.

Evidentemente, después de peatonalizar aquel camino, a nadie se le escapaba la idea de

lo peligroso e incómodo que este

resultaba, especialmente para los

hijos de los trabajadores.

El Conde de Guadalhorce,

don Rafael Benjumea Burín, casado

con la nieta del magnate malagueño

y ministro de Obras Públicas

en el gobierno de Primo de

Rivera, don Manuel Agustín Heredia

quiso hacer algo para dotar a

este camino de seguridad y que lo

hiciera más cómodo dentro de lo

Don Rafael Benjumea Burín (Conde del Guadalhorce)

Foto: Archivo Oronoz

que se podía hacer teniendo en

cuenta sus características.

Benjumea se dispuso a mejorar

el camino existente entre los dos lados del desfiladero e hizo reformar el puente que anteriormente

había sido diseñado, por el ingeniero de caminos Eugenio Rivera. Este puente

(Balconcillo de los Gaitanes), entre las dos paredes del desfiladero ha sido fotografiado miles

de veces por los visitantes que pasan por el lugar.

Balconcillo de los Gaitanes, original de Eugenio Rivera. Foto: Foto de C. Pedro Cantalejo

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Este balconcillo ha sido también objeto de muchas historias y leyendas, como la que

habla de una supuesta “Lady Godiva”, una señora inglesa de largos cabellos rubios, que un día

desesperada se subió a lomos de un corcel blanco y ligerita de ropa entró en el camino, y

cuando estaba en lo más encrespado de caminito, azuzó al caballo y ambos cayeron al vacío

muriendo, como es lógico, al instante.

Por poco atisbo de sensibilidad que uno tenga, nos damos cuenta que rápidamente,

cuando nos encontramos en ese paraje rodeado de los impresionantes desfiladeros que éste es

un lugar muy especial y con un encanto fuera de toda duda. Ese encanto le ha llevado a que

muchos cineastas eligieran sus parajes para filmar conocidas producciones como: “El puente

de San Luis Rey” con Robert de Niro, “El coronel Von Ryan”, con Frank Sinatra, Trevor

Howard y una actriz muy joven conocida como Rafaella Carrá o “Cuando hierve la sangre”,

en esta última trabajaban Frank Sinatra, Gina Lollobrígida y Steve McQueen.

Ahora, gracias al empeño puesto por la Diputación de Málaga podremos disfrutar de

este paseo, un paseo por el vértigo. El nuevo trazado del Caminito del Rey, pueden verlo en:

https://www.youtube.com/watch?v=fZBAmRH-IfA

Pueden hacer sus reservas para visitarlo en: elcaminitodelrey.info

Datos documentales:

SUDRIÀ, C.: “Notas sobre la implantación y la industria del gas en España 1840-1901”, Revista de

Historia Económica 2, 1983, 97-118; FERNÁNDEZPARADAS, M.

MALUQUER, J.: “Los pioneros de la segunda revolución industrial en España: la Sociedad Española

de Electricidad (1881-1894)”.

MADRID, R.: Consumo y producción de energía eléctrica en Andalucía (1880-1990), tomo I, Sevilla

1996, 69.

Alarcón de Porras, Francisca. “Historia de la electricidad en Málaga”.

González Gazcón, I. “Memoria viva de un siglo” Construcciones y contratas.

Archivos Gráficos:

DELCEA (Archivo Fotográfico DELCEA).

Fotos Internet.

Archivo Oronoz.

Archivo General de la Administración.

Archivo C. Pedro Cantalejo

Biblioteca Real de Palacio

Archivo Sevillana-Endesa

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DESDE LA OSERA

RECORDANDO A SALVADOR RUEDA

82 años después

Por José Antonio Barberá Fernández

De repente se hizo el silencio, enmudeció la

lira, se apagaron las letras, reverentemente los jilgueros

silenciaron los trinos en su ventana, tras las nubes,

lloroso escondió el Sol sus rayos al no poder

alumbrar más sus días, y el cielo, desconsoladamente

lloró por tener que recoger a quien la ciencia no

pudo hacer más por retener en su cuerpo. Salvador

Rueda Santos, aquel triste 1 de abril de 1933, voló

camino de la Gloria, que le abrió sus puertas para

que entrara por la más grande y dorada de ellas, para

recoger lo que por méritos propios había ganado en

la tierra: La Eternidad en el Cielo de las Letras.

Han transcurrido 82 años desde que se le diera

postrera despedida en el cementerio de San Miguel,

al poeta que nació en Benaque, lugar del que

los registros sin alma de la geografía decían: aldea

olvidada, lugarejo adscrito a Macharaviaya, sin posibilidades

de desarrollo urbanístico, humilde por su

situación geográfica. Aldea de forma alargada, es un racimo de blancas casas y calles empedradas,

donde se respira paz y silencio, donde cada vez que he ido me ha maravillado la amabilidad

de sus gentes, que llaman “calle Larios” a la vía donde está la casa natal del poeta. Al fondo,

sobre un murallón que semeja fortaleza, se alza la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación,

construida sobre la antigua mezquita, abandonada y deteriorada cuando la conocí, y

afortunadamente rehabilitada en el año 2003, que por su apariencia externa más me pareció

castillo que lugar de rezos. En este lugar, perdido entre montes y desfiladeros, conocido por

los pueblos de alrededores como “Donde Cristo dio las Tres Voces”, 1 de tan solo 34 casas

por entonces, fue donde nació quien llegaría a ser el verbo poético de nuestra tierra.

Aunque sobre el dintel de la puerta de la casa natal hay una lápida de mármol que dice:

“En esta casa nació el 3 de diciembre de 1857 el gran poeta primero de su época Salvador Rueda fue

coronado en La Habana el 4 de agosto de 1909. El Ayuntamiento de Macharaviaya acordó por aclamación

el 18 de marzo de 1913 rendirle este homenaje”. La fecha del nacimiento no es coincidente con la

que aparece en la partida de bautismo, donde su padre juró que el niño nació el día dos del

corriente mes, a las siete de la mañana 2 , ni con la que aparece en un expediente del poeta que

se encuentra en el archivo del Ministerio de Educación Nacional, 3 donde se da la orden de

1 Así tituló Rueda una novela corta, publicada en Madrid por “La Novela Corta “en mayo de 1919.

2 Folio 210, vuelto, del libro de bautismos de la iglesia parroquial de San Jacinto de Macharaviaya

3 Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Inst. Antonio de Nebrija, 1943, paginas. 30-35.

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que sea jubilado de su puesto de jefe de administración de tercera clase, el 2 de diciembre de

1924, fecha en que se cumple la edad reglamentaria, recompensándosele al propio tiempo, por

sus servicios y merecimientos, con los honores de jefe superior de Administración Civil. Estas

dos indicaciones evitan las hipotéticas dudas sobre la fecha del nacimiento, dejando aclarado

que fue un error la fecha incorporada a la inscripción.

Casa natal de Salvador Rueda en Benaque – Macharaviaya (Málaga)

El temperamento de Salvador, bondadoso y afectivo, benevolente y sentimental, le hizo

dar a su arte una versión ética, al no tener nunca la intención de herir con sus poemas, siempre

libres de sátira y mala intención; la exquisitez en sus letras que, con excepción de algunos

rivales literarios, consiguió la benevolencia de quienes le conocieron, y el gusto de conversar

con él, porque el poeta era un contertulio excelente, artístico, espontáneo, y sus palabras, llenas

de musicalidad, acariciaban los oídos de quienes le escuchaban, usándolas como haces de

luz, nunca castigadoras. Humilde desde la rústica cuna de madera con forma de cajón, de la

que se cuenta que fue a Benaque unos representantes de diferentes corporaciones malagueñas

representativas de la ciudad, para pedir a la madre aquella cuna donde había sido mecido el

glorioso hijo de la Provincia, esta le contestó que no podía deshacerse de ella, porque…

¿Dónde iba a poner las cebollas?

Sobre la educación de Rueda, poco se conoce, tan solo que la providencial figura del

sacerdote apellidado Robles, que se desplazaba desde Benajarafe, le ayudó culturalmente a

desarrollar el conocimiento del latín durante tres años bajo los parrales del huerto, a la vez que

le iniciaba en el gusto por la lectura de los clásicos con las coplas de Jorge Manrique, la voz de

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Garcilaso, la lira de Fray Luis de León y el verso barroco de Góngora. Sin embargo, para

aquel joven que llegaría a ser gloria eterna de las letras malagueñas, su mejor Universidad fue

la que le ofreció la grandiosa Naturaleza que rodeaba la villa de Benaque, su gran maestra e

inspiradora fuente poética.

Este hipersensible ser, nacido a la literatura cuando ya eran maestros de la lírica: Campoamor,

Núñez de Arce y Zorrilla, los escrúpulos pueriles de una envidiosa minoría, evitaron

que fuese coronado poeta en Málaga. Hubo de ser la lejana tierra de otro continente la que, la

noche del 4 de agosto de 1910 en el Gran Teatro de La Habana de Cuba en función de gala, le

coronase como Poeta de la Raza; acto donde el vicepresidente de la República de Cuba, doctor

Alfredo Zayas, pronunció un elocuente discurso, de donde entresaco las siguientes palabras:

“ La corona que Salvador Rueda va a recibir de gente que le admiran y le quieren es corona merecida

por legítima conquista e imperecedera; es aquella que, siguiendo tradicional uso, coloca la mano de los hombres

sobre la frente de los ungidos por la divinidad poética, para significar que no se ha extinguido en el corazón del

hombre…” La laureada y valiosa corona de oro, lo elevaba y consagraba no solamente como

poeta español, sino como trovador del mundo y embajador de arte, belleza, luz y palabra. Fue

donada, años después de su muerte, por la sobrina del poeta, Ana María Vidal Rueda, a la Real

Academia de Bellas Artes de San Telmo, a través de Gustavo García Herrera.

El laurel que los malagueños le debíamos estuvo esperando muchos años, tantos que

jamás llegó a ceñir su ilustre frente, el nimbo de verdes y aromáticas hojas, lo ofrecería a su

memoria una pequeña malagueña de once años, que al amparo de su monumento y sobre un

cuadro con su retrato, le coronó de forma simbólica al cumplirse el 150 aniversario de su nacimiento,

el día 1 de abril de 2007.

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El diario malagueño “La Opinión de Málaga” se hacía eco del emotivo homenaje publicando

en sus páginas la noticia: “Málaga corona al fin a su poeta. “La A.C. Academia de las Artes

y las Letras recordó al escritor Salvador Rueda en su 150 “cumpleaños”. Al acto acudieron unas doscientas

personas y en él se realizó un particular homenaje al escritor de Benaque con la lectura

de diferentes textos del autor por parte de escritores, rapsodas y alumnos del colegio El Limonar,

así como una ofrenda floral, quedando de este modo reflejado, que el homenajeado

no había pasado al olvido setenta y cuatro años después de su partida hacia el Cielo de las Letras.

Tras el sencillo evento, muchos de los que amamos la literatura de este glorioso escritor,

sentimos la satisfacción de haber cumplido con el acto que mereció y debió haber recibido

en vida, que sin embargo, en nada influyó para que tras el tiempo transcurrido, su memoria

continúe viva, igual que su obra, ya que Rueda fue el más grande de los brillantes de nuestra

patria chica en su canto a Málaga en bellísimas estrofas. A Rueda, no le sucedió como a otros

escritores y poetas dignos de mayores alabanzas, estudio y recuerdo que los recibidos en su

momento, quienes tras finalizar su caminar por la vida, desafortunadamente, ellos y sus obras

pasaron al ingrato olvido. La Musa del pueblo, conocedora del distraído trato de la ciudad hacia

sus hijos ilustres, lo recogió en la siguiente y muy antigua copla:

“Adiós, Málaga la Bella, Tierra donde yo nací,

Para todos fuiste madre y madrastra para mí.”

La llegada de la jubilación a los 67 años,

del puesto de Jefe de Primer Grado de la Biblioteca

Provincial, le proporcionó la libertad

necesaria para acudir a los actos culturales,

tertulias, y paseos, ya que le encantaba Málaga,

la ciudad y sus calles, sin embargo, amador del

silencio, la paz y la soledad, siempre que podía

acudía al reconfortante balneario de Tolox,

donde aliviaba momentáneamente la bronquitis

que padecía, o se refugiaba en su Benaque

natal, donde gozaba de la soledad y la meditación;

Salvador decía: “cuando estoy solo, mis ideas

me acompañan. El hombre que se acostumbra a las

ideas no puede vivir sin ellas, y por esto amo el retiro y

amo el silencio”.

Málaga siempre estuvo sobrada de motivos

para la erección de monumentos a sus

hijos ilustres, ya fuesen personajes de la política,

la burguesía, o aquellos cuya relevancia estaba

vinculada con las ramas culturales de la

ciudad, en la que existía una escuela o núcleo

pictórico, dirigido por los valencianos Bernardo

Ferrándiz y Antonio Muñoz Degrain, donde destacaron una serie de artistas malagueños

como Moreno Carbonero, Simonet, Denis, Gartner, Ocón o Martínez de la Vega; siendo otro

ramal importante el literario, donde se situaban importantes escritores como Narciso Díaz de

Escovar, Arturo Reyes, Ricardo León o el propio Salvador Rueda, a quien se pretendió in-

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mortalizar en pétreo reconocimiento ciudadano desde el año 1909, en esta ocasión por iniciativa

de la prensa quincenal “El Porvenir Mercantil”, órgano oficial de la asociación de Dependientes

del Comercio, cuyo proyecto no llegó a tomar formas.

Hubo otro intento en 1922; la comisión de Cultura presentó un informe a la Corporación

Municipal, en el que se proponía la colocación de dos bustos en el parque: uno para Arturo

Reyes y otro para Salvador Rueda, conmemorando los triunfos literarios de ambos escritores,

injustamente olvidados, pero la iniciativa quedó tan solo en eso…buenas intenciones,

que no llegaron a perderse totalmente, porque sobre 1926 resurgieron actuaciones particulares

que reivindicaban el homenaje al poeta, convirtiéndose los medios informativos en los mejores

defensores del proyecto, y ser la revista “Vida Grafica” la que sumándose incondicionalmente

a la contribución ciudadana, publicó el nueve de mayo de 1927, un interesante artículo

de Hernando Gomera, titulado: “Un monumento

al gran poeta Salvador Rueda”. Los grupos

de cierto nivel intelectual, de los escritos

pasan a las palabras, y de estas a la acción,

y son los hermanos José y Manuel

Prados López, escritores y críticos de arte,

quienes encargan una maqueta del monumento

al escultor Francisco Palma García.

El Ayuntamiento malagueño, del que

por entonces era alcalde Enrique Cano Ortega,

en 1928 da un repaso a las deudas sociales

contraídas, y se piensa que el parque,

con su vegetación y arboleda es el lugar

idóneo donde crear una galería icónica de

bustos y figuras alegóricas, así como un

panteón de hombres ilustres. Idea muy bien

acogida en la ciudad, siendo en esta ocasión

la revista semanal “El pregón”, en su edición

del 26 de enero de ese año, la que publica

la editorial titulada “Nuestro Pregón”

llena de ritmo y poesía hacía la iniciativa,

donde se podía leer lo siguiente: “Llénese

nuestro parque de este tesoro ideal, de este espíritu

de justicia. Tenga Cánovas su estatua y Arturo

Reyes su glorieta y Salvador Rueda su columna y

Ricardo León su clara fuentecilla…y como ellos,

tengan pleitesía y recordación todos los que a Málaga

honraron con sus obras”. A partir de este

momento comienza el incondicional aliento

a favor del monumento a Rueda del escritor José Blasco Alarcón, director de la revista “El

Pregón”, creada por aquellos años.

La idea fue una magnífica utopía que asimismo sucumbió a la realidad económica de un

Ayuntamiento endeudado, que hubo de olvidar el hermoso sueño de un parque pleno de monumentos,

estatuas, y columnas que representasen los pinceles, odas y palabras con que los

hijos predilectos de Málaga habían dado continua honra y gloria a la ciudad que les vio nacer.

Sin embargo, José Blasco, consciente de los merecimientos del anciano vate, encumbrador del

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nombre de Málaga gracias a su proceder, escritos y poesía, hace un llamamiento económico al

pueblo a través de la revista “El Pregón”. Petición pública, a la que no tardaron mucho en

unirse personas del ambiente cultural como Salvador González Anaya, Rafael Pérez Bryan,

Antonio Baena o Fernando Guerrero Strachan, siendo el medio de comunicación y propaganda

para conseguir el deseado monumento a Rueda, y encargado de la recaudación económica

por suscripción pública, el indicado semanario. En esta iniciativa participaron miles de

ciudadanos, que con sus donativos, logran la consecución del monumento para el poeta que

cantó “Por ambos Mundos”.

Francisco Palma realizó dos proyectos: el primero constituido por una fuente, donde se

reflejaría en el agua “el alma del poeta, ingenua y transparente” y “su poesía que unas veces se derramó en

raudales y otras manó en veneros humildes”. Para el segundo, se inspiró en un poema de Rueda:

“Naturaleza por manto, /largo cuello para el canto, /el pecho sublime fuente, /la cara al sol, y en la frente/luz

del Espíritu Santo.

Lo concibió como un obelisco sobre basamento, con el retrato en relieve dentro de una

pequeña oquedad, en una de las caras de la estructura piramidal, quedando oculto el vértice

bajo ramas de laureles y coronado por una gran águila con las alas desplegadas. Hubiese sido

el monumento ideal del modernismo, pero nuevamente la problemática económica condicionó

el proyecto, por lo que un año más tarde, Palma presentó el modelo definitivo bastante

más simplificado, donde entre otros detalles, no estaba ya el águila, que se le añadió en el primer

centenario de su nacimiento, quedando el obelisco tal como hoy día podemos contemplarlo

a comienzos del lateral derecho del paseo del parque.

Finalmente, el 18 de enero de 1931, Salvador Rueda, venerable anciano ya, contempla

con lágrimas en los ojos, cómo José Estrada y Estrada, ministro de Fomento, en memorable

acto de justicia coloca la primera piedra, donde su nombre será recordado y glorificado sobre

imperecedero mármol. Llegado el momento de la inauguración, el alcalde, Emilio Baeza,

acompañado del gobernador Civil, Miguel Coloma Rubio; el comandante militar, general Urbano;

escritores, literatos, periodistas y numeroso público, en nombre de la ciudad descubrió

el monumento, pronunciando un discurso; Ignacio Mendizábal y Prados López leyeron brillantes

trabajos, González Oliveros, concejal, una poesía, y González Marín recitó ante su

monumento. Mientras el acto transcurría, la grandeza de alma, la sencillez, la modestia y la

suave armonía del espíritu del poeta, le hacían inclinar su gloriosa cabeza humildemente hacia

el lugar donde nacen las flores, en vez de elevarla orgullosamente al alto cielo, hacia donde se

elevaba, carente de águila aún, el obelisco que daría fe a generaciones futuras de quien fue Salvador

Rueda, el Poeta de la Raza.

Este acontecimiento, tan cercano ya al final de sus días, fue uno de los más emotivos de

su vida, que seguramente le haría recordar aquella importante velada literaria, organizada por

la Asociación de la Prensa de Málaga el 5 de septiembre de 1912, donde acompañado por

otros dos poetas, grandes de las letras malacitana como Arturo Reyes y Ricardo León, recibieron

público reconocimiento y homenaje en el bello y singular Teatro Cervantes, donde les fue

impuesta la medalla de oro conmemorativa del acto por parte de la Reina de la Fiesta Literaria,

la Srta. Isabel Carcer Trigueros.

El maestro de las letras, que siempre padeció un intenso miedo por la señora recolectora

de vidas, comenzó a verla rondar su casa dos años más tarde, cuando aquejado de múltiples

dolencias agravadas por la bronquitis y el deficiente funcionamiento de un corazón, ya cansado

y desbordado por armoniosas poesías, odas y letras, donde no había quedado resquicio

alguno para sentimientos donde no se incluyese el amor que tanto derramó en sus escritos, le

obligaron a guardar cama, siempre asistido por su querido médico Manuel Pérez Bryan, que

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no dejó de estar a su lado tratando de ayudarle en su desmejorada salud, desde que le llamase

en demanda de su auxilio el 19 de enero.

Finalmente llegó la hora del silencio, la muerte llegó sigilosa y tranquila. Sabedora ella

de no ser bien recibida, cerró los que hasta entonces habían sido iluminadores ojos del poeta

en un sueño apacible y sereno, para que no la viese llegar, y, tomándole cariñosamente de la

mano, como solo se hace con quien se ha convivido toda una vida, le llevó alto, muy alto, para

despertarlo en lo más hermoso del Parnaso: la Gloria del Poeta.

Mientras tanto en la tierra, en la humilde casita de la calle Haza Baja nº 37, en las faldas

de la Alcazaba donde había vivido humildemente el poeta, quedaba su cuerpo inerte, vacío de

la imperecedera alma que lo había ocupado durante tantos años, acompañado del dolor, la

tristeza y el llanto de familiares y amigos que lamentaban la desaparición del hombre bueno y

del escritor que acababa de hacerse inmortal.

Con luto en la ciudad, y la oración a flor de labios, Salvador Rueda fue despedido por el

pueblo de Málaga en multitudinario cortejo hasta el cementerio, acompañado por las lágrimas

de un cielo lloroso, que no quiso esconder su pena al ver cómo el cuerpo del poeta, cuya poesía

no está carente de religiosidad y amor hacia todo lo creado, cantor de Dios en muchos de

sus poemas, como en “Lira Religiosa” “…no tuvo siquiera al recibir la tierra, porque un fanatismo tan

cerril como todos los fanatismos se lo impidió, ni el dejo compasivo de un responso que invocara misericordia, ni

el alegre trinar del pájaro, en que su fantasía, como en un verso más, quisiera perpetuarse.” 4

No es fácil entender un entierro laico para el poeta que” Ecléctico en religiones, el arte, en todas,

me agrada; más prefiero la de Cristo, pues son mi palio sus alas” 5 , y de quien tras su muerte, el arcipreste

de la Catedral afirmó que: “Salvador Rueda era profundamente religioso” y que “era el amigo

4 Baltasar Peña Hinojosa, La Unión Mercantil, 2-4-1933

5 Mi Religión, Lira Religiosa, Salvador Rueda

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querido, cuyo recuerdo viene a pedirme hoy el último tributo de mi afecto... cuando el espíritu está sangrando

por el dolor de su pérdida. 6 ” Puede que sea “El Diario de Málaga” en su edición del lunes 3 de

abril de 1933, el que ofrezca algo más de luz sobre esa cuestión en sus comentarios de actualidad,

de donde con el titular de: Entierro laico del Poeta de la Raza, he extraído el siguiente párrafo:

“Todo otro sentido es insidioso, Rueda no adoraba las cosas, sino a Dios en las cosas. Mejor dicho, relacionaba

de continuo la belleza con la divinidad. Era siempre el poeta, y al producirse como tal cuando los

demás hombres se producían como humanos, resultaba incomprendido”.

Muchas fueron las malévolas y resentidas acusaciones hacia el noble poeta, de aquellos

que poco le querían por haber nacido en Málaga, ser honrado, tener talento y haber cantado

en bellas estrofas al sol, al mar y al cielo de nuestra

tierra con el apasionamiento y el color que

solo él supo hacer. La incomprensión y la envidia

siempre tan actuales en todo tiempo, fueron

partícipes de la triste realidad acontecida. Sin

embargo, a estas alturas de tiempo pasado, lo

único verdaderamente importante ha sido que su

memoria perduró y prevaleció en el tiempo: Málaga

le recordó en el primer centenario de su nacimiento

en 1957; y fue conmemorado en el cincuentenario

de su muerte en 1983; se hizo de su

casa natal un museo, y se evocó en el que hubiese

sido su 150 cumpleaños, en el año 2007, ofreciendo

testimonio de su recuerdo la publicación

en 1989, de sus obras en tres tomos, cuya selección,

texto, ensayo y notas fueron preparados

por el profesor Cristóbal Cuevas.

Fue el Poeta, un consagrado desde la cuna

por el Destino, para cantar como las aves, quizás

por ello, dejó mandado en su testamento que le

acompañase un pájaro en una jaula, para seguir

oyendo la divina armonía del mundo.

Para finalizar como nota final este recuerdo

al más alto, original y resonante de los grandes

poetas de su tiempo, nada mejor que sus palabras recogiendo lo más esencial de su vida:

“No he tenido ni una hora de juventud; de niño, he trabajado en mi casa pobrísima, como un hombre; de

joven, tuve que hacerme cargo, por la muerte de mi padre, de los que amaba mi corazón; de hombre, bregué

como un loco, como un desesperado, por elevar sobre mis hombros tan sagrada custodia, a la vez que he sostenido

la espantable lucha de fuera con la pluma, brega de treinta y cinco años, durante los cuales todo el mundo

disparó sin misericordia, sin el menor rastro de piedad, sobre mi yunque, que, en vez de saltar, se endureció de

energía y le hizo inmutable a los martillazos”.

6 La Unión Mercantil, 2 de abril de 1933

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Descansa en paz, en el excelso reino celestial de las letras, poeta, que mientras un solo

malagueño te recuerde y ponga tu nombre en su corazón, tu memoria seguirá viva en esta Málaga

la Bella, paraíso donde naciste, cuyo nombre puso Dios como un lucero en la mitad de tu

frente.

Datos documentales:

Folio 210, vuelto, del libro de bautismos de la iglesia parroquial de San Jacinto de Macharaviaya

Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Inst. Antonio de Nebrija, 1943, paginas. 30-35

Baltasar Peña Hinojosa, La Unión Mercantil, 2-4-1933

Mi Religión, Lira Religiosa, Salvador Rueda

La Unión Mercantil, 2 de abril de 1933

Archivos Gráficos:

Archivo del autor

Hemeroteca Diario de Málaga

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EL ECO DE MÁLAGA

JOAQUÍN RAMÍREZ LÓPEZ, DE BOTÁNICO

AFICIONADO A DESCUBRIDOR DE UNA ESPECIE

INÉDITA EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

Por Salvador Valverde Gálvez

No resulta extraño que en ambientes culturales, rodeados de buenos amigos, surjan

proyectos relacionados, de mucho interés entre conversación y conversación. Así me ocurrió

durante el fantástico ciclo de conferencias organizado por la Asociación de Vecinos de La Roca,

con la participación de ACAMAL, durante los meses de febrero, marzo y parte de abril del

2014. Más exactamente en la segunda ponencia, el 12 de febrero, quiso la providencia que conociera

a Elena San José, vallisoletana de nacimiento y malagueña de corazón, gran conocedora

y enamorada de la Alcazaba de nuestra ciudad.

Me habló de un vecino y amigo suyo, amante de la botánica descubridor de una especie

inédita en la península Ibérica. Sus palabras, que desconocía por completo, me atrajeron desde

el primer momento y, tal como le comenté, quería entrevistarle próximamente para la presente

publicación.

Entrevista con el descubridor

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Acompañado de mi amigo Francisco Ordóñez, vicepresidente de ACAMAL, que hizo

la función de reportero gráfico, ese día llegó, el viernes 4 de abril a las once de la mañana.

Nos recibió en su hogar amablemente y con

muestras de gran sentido del humor, Joaquín Ramírez

López, antiguo empleado de banca, de sesenta y cinco

años de edad y prejubilado hace diez, no tardamos en

darnos cuenta de su pasión por la naturaleza.

No hizo falta ni siquiera que iniciara a “interrogarle”,

pues una vez que tomamos asiento empezó a

narrarnos que su afición le venía desde su más temprana

edad porque, tal como comenta, “estaba en continuo

contacto con la naturaleza al tener su abuelo una finca

en el Arroyo de los Ángeles, al lado del campo”.

Fue aprendiendo de forma autodidacta, sin hacerle

falta docencia alguna salvo consultas a publicaciones

especializadas para saber distinguir cada vez mejor,

con el paso de los años, las distintas especies. Confiesa

Ramírez que realmente empezó “a pegarle fuerte” a la

botánica desde hace aproximadamente diez años, sobre

todo por dos factores importantes: su prejubilación y la

revolución digital. “Tener la posibilidad de hacer seiscientas fotografías y seleccionar luego

sesenta, es la gran ventaja de hoy día… ¡Qué lástima que yo no empezara de nuevo con los

medios que ahora hay! ¿Lo qué yo tendría?”, comenta Ramírez.

Narcissus Elegans

Como suele pasar con todos los aficionados en la materia, empezó a hacer activo su

afición por su tierra, la provincia de Málaga, y cuando la tenía más que pateada, fue incorporándose

a otras como Almería (la que considera más rica en la materia de toda Andalucía),

Granada, Cádiz, Sierra Cazorla y Segura; su frecuencia de visitas depende de la época y cir-

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cunstancias personales. Se marca como reto llegar a sitios interesantes al que difícilmente

otros aficionados suelen frecuentar, y, quizá por eso, en la Sierra del Jobo, se produjo hace

años, uno de los momentos más importantes de su trayectoria: el descubrimiento de una especie

inédita en toda la península Ibérica.

Sin duda, un amante de la botánica no debería tener atrofiado el sentido del olfato, es

más, tiene que ser muy desarrollado para, aparte de disfrutar de la fragancia de la flora, llevarse

gratas sorpresas. Cierto día, Ramírez, cuya mayor especialidad en la materia son las orquídeas

y los narcisos, caminando por la citada sierra, le vino un intenso olor. Se dirigió hacia donde le

indicaba su olfato y se encontró con una especie de la que, asegura, no conocía hasta que indagó

en diversas fuentes de información. No tardó en descubrir que había encontrado una

especie de Narcissus Elegans inédito en toda la península Ibérica, y, una vez comprobado, se

dirigió al prestigioso botánico, mayor especialista de narcisos en el mundo, según Ramírez,

Francisco Javier Fernández Casas, que bastante asombrado certificó el fantástico descubrimiento.

NARCISSUS ELEGANS

Es una especie otoñal que siempre se consideró endemismo magrebí; su área se extiende por

las zonas litorales y sub-litorales de Libia, Túnez, Argelia y Marruecos. En Europa, solo se conocía en

el sur de Italia, en las islas de Sicilia (Italia), y Mallorca (Baleares, España). Aunque sea una especie

“esperable” en Andalucía o Levante, nadie la ha citado previamente de la España continental.

El paisaje de la localidad en la cual se cría es agreste y mediterráneo, con interesantes matices

geomorfológicos. El modulado kárstico desarrollado sobre las calizas, dibujan la más variada gama de

fenómenos entre los que sobresalen las dolinas, torcas, simas, lapiaces, acanaladuras de disolución,

etc.

La población actual estimada es de unas 1.000 plantas y la superficie potencial es de unos 500

metros cuadrados. Florece en octubre-noviembre y se ha visto fructificada en enero. Presenta, a diferencia

de N. serotinus, hojas y flores a la misma vez y la inflorescencia siempre es multiflora.

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Una vez publicado, grandes especialistas acuden a Joaquín para diversos proyectos. Colabora

de reportero fotográfico en ANTHOS (programa desarrollado para mostrar información

sobre la biodiversidad de las plantas de España en Internet, fruto del convenio suscrito

entre la Fundación Biodiversidad, perteneciente al Ministerio de Agricultura, Alimentación y

Medio Ambiente, y el Real Jardín Botánico), con expertos de universidades e incluso con National

Geographic para un reportaje de orquídeas en España. “Aunque cuentan con avanzados

aparatos técnicos National Geographic, sus colaboradores se quedaron muy sorprendidos

por las magníficas fotografías de Joaquín”, comenta Marisa Fernández, esposa de Ramírez a la

que le ha arrastrado su pasión por la naturaleza acompañándolo en numerosas rutas. Y es que

Ramírez cuenta con un archivo personal de más de dieciocho mil fotografías que se pueden

contemplar en su fantástico espacio en internet: naturalezadeandalucia.blogspot.com.

Joaquín

Ramírez, al que

no le faltan ánimos

ni fuerzas

para seguir saliendo

al campo,

piensa que en

España estamos

muy por detrás

de otras naciones

con respecto a la

sensibilidad por

la botánica. Nos

apunta que muy

posiblemente

haya más sorpresas

en un próximo

futuro, adelantándonos

que se puede hacer efectivo otros descubrimientos cuya sospecha la tiene más

que infundada, e incluso que la provincia de Málaga tenga su propia variedad de Narciso.

Mientras tanto, de lo que estamos seguro es que son miles de kilómetros en senderos de los

que todavía Joaquín, con la fuerza de su corazón, recorrerá a pie.

Datos documentales:

Acta Botánica Malacitana-UMA.

Entrevista del autor.

Archivo Gráfico:

Fotos: Joaquín Ramírez López

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ESCRITOS MALAGUEÑOS

FUNDACIÓN ANTONIO SEGOVIA LOBILLO

Moclinejo - Málaga

Por Rafael Bejarano Pérez

El viernes, 14 de junio de 2013, asistí, en Moclinejo, a la instauración de la Fundación

Antonio Segovia Lobillo.

Comenzó el acto a

las ocho de la tarde, como

estaba previsto, iniciándose

con la presentación del

mismo por el señor Colomer,

que tuvo a su cargo

convocar a los distintos

participantes, quienes con

sus palabras, fueron dando

a conocer el sentido de

aquel acto y la personalidad

de don Antonio Segovia.

Luego tomó la palabra

el Excmo. Sr. Alcalde

de Moclinejo, don Antonio

Muñoz Anaya, que nos informó del acto inaugural del Museo de Arte Contemporáneo Antonio

Segovia Lobillo, así como de la próxima celebración y el correspondiente fallo del VII

Concurso de Pintura Rápida Los Viñeros, que tendría lugar el día siguiente, sábado 15 de junio,

y en el que se entregaría el premio de nueva

creación “Antonio Segovia Lobillo”.

Y habló finalmente don Juan Antonio Segovia

Páez, hijo del homenajeado y promotor de los actos

a los que asistimos, y de los que nos congratulamos,

pues siempre será bienvenida una semilla como la de

la cultura, cuyo fruto con el paciente y adecuado laboreo

(a veces duro), el riego del trabajo necesario, y

el humano calor que lo madure darán sin la menor

duda la tan deseada cosecha.

Hace algunos años conocí a Juan Antonio Segovia

Páez que, desde Tenerife, se puso en contacto

conmigo para hablarme del proyecto que tenía: crear

la Fundación Antonio Segovia Lobillo.

Al ser ya una realidad y contar con su establecimiento e inauguración en Vélez, accedí a

participar en el acto, para el que me informé y escribí mi posible intervención, que debía leer

en su momento.

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Fiesta de Viñeros en Moclinejo 9-9-2012


Aquel primer intento en Vélez de Museo y Fundación, con la dotación de cuadros y

documentos del Sr. Segovia Lobillo, no tuvo, según parece, el justo aprecio y se fue al garete,

con el consiguiente cambio de domicilio, estableciéndose en Moclinejo, a donde fui convocado

de nuevo para que interviniese en su inauguración.

Mi actitud en esta intervención pública

que tuvo lugar en Moclinejo, el día 14 del presente

mes de junio (año 2013), hacia las 8’30 de

la tarde o poco más, fue lo más concisa posible.

Tenía el texto que antaño preparé del que

sobraban referencias a Vélez Málaga. Tenía

además notas sobre la vida y obra de Segovia

Lobillo; pero… ahora era otro momento. Mediaba

la decisión de Segovia hijo y la reopción

de Moclinejo. Todo lo demás era igual, pero

había que actualizarlo. Era el mismo legado,

cuadros y textos, donde estaba, no sólo la obra,

sino también la vida de Segovia Lobillo. Ello en

sí tenía un valor, una riqueza que nada tiene que

ver con el dinero. Y ese valor que se deposita

ahora en Moclinejo debe ser cuidado por el

pueblo: ese es su compromiso.

Estoy seguro de que lo cumplirá con creces.

Juan Antonio Segovia Páez

Mientras tanto seguía nuestra amistad y correspondencia con los consiguientes intercambios

del producto de nuestras aficiones: la escritura y la pintura.

Hacia el 2006 (creo no equivocarme de año) recibí una biografía-currículum y las reproducciones

en color de dos series de cuadros suyos, de Juan Antonio Segovia Páez, tituladas

“Encuentros” y “Filosofía quántica”. Para hablar de ello lo mejor será, intercalar aquí lo que

escribí sobre aquella su pintura.

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Juan Antonio Segovia:

Sus “Encuentros” y “Filosofía Quántica”

Lo trascendental se evade de la razón, del

razonamiento; su conocimiento no es científico,

racional, discursivo, sino intuitivo. Rápido, fugaz.

Es una instantánea. El arte, en su esencia –

así lo creemos– es trascendente, participa de esa

radiación que le permite evadirse de su propia

materia. Es una potencia, una energía, que se proyecta

hacia fuera sin menoscabo de su forma matérica.

Y el artista, como en el caso de Juan Antonio

Segovia, es el medio, el transmisor, quien nos

muestra, haciéndonos partícipe de ella, la trascendencia,

lo trascendente. No debemos perder de

vista estas consideraciones.

Los cuadros de Segovia, que presenta en

sus dos series por él denominadas “Encuentros” y

“Filosofía quántica”, nos han producido un verdadero

impacto. Tal vez por ello –por lo emotivo–

se dificulte cualquier comentario; de modo

que, sin pretensiones críticas y queriendo aproximarnos

lo más posible a su obra, comenzaremos

Antonio Segovia Lobillo

por la forma, para así intentar al menos vislumbrar

el fondo, su esencia, la verdad de su ser, del arte que lleva implícito.

Comenzaremos por el formato, es decir el tamaño. No es esta una actitud aleatoria ni

gratuita. La dimensión de una obra tiene su importancia. No más importancia a mayor tamaño,

no más calidad, quede claro; eso sería un error. Pero su tamaño sí es su ubicación. Un

cuadro lo es desde arriba hasta abajo, desde la derecha a la izquierda: todo el espacio que

abarcan sus lados y ángulos, expresivo de intimidad y recogimiento, de expansión y movilidad.

Fácilmente se comprende esto citando los casos extremos: la miniatura y el mural.

Juan Antonio Segovia refleja, a mi juicio, algo de lo dicho en el formato de sus cuadros.

En la serie “Encuentros” el tamaño predominante es de 80x60 cm. (10 obras), sobrepasando

uno dicha medida –100x80 cm.– y algo menos otros dos –80x50 cm.– (la ilustración 6ª, de

20’4x9’9 cm. en la lámina, “Tintas oxidadas y dibujos sobre lienzo”, no indica la medida del

cuadro). La técnica utilizada puede ser mixta, y óleo o tinta oxidada sobre tela o lienzo.

En su segunda serie, “Filosofía quántica”, las dimensiones son menores: tres obras de

60x40 cm., una de 60x30 y dos de 40x40. La representación del Cristo que figura en todas

ellas les da nombre; y su técnica, también en todas, es mixta, sobre madera o “tablé”: barro,

alambres, cartón, telas, papel y colores.

Segovia se enfrenta a tales soportes –madera o lienzo –, sobre los que ha de realizar su

trabajo, con los elementos y materiales que le sean útiles, propicios, adecuados a su idea y ejecución.

Se enfrenta a su obra y con ella a sí mismo; y la realiza en la soledad de su propia intimidad.

No le valen comentarios ni críticas, ni consejos, ni sugerencias. Él abre un camino

hacia adelante, sin enarbolar bandera alguna de vanguardismo. Puede que no rompa moldes,

pero los crea sin tener que destruir nada. Lo difícil es construir, y, Juan Antonio Segovia, ha-

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ciendo ese camino –el suyo– lo demuestra, con todas las dificultades que encierra y a pesar de

ellas.

Aquellas acuarelas o témperas figurativas con las que ilustraba –junto a las obras de

otros artistas – su poemario Alminar, ya están muy lejos, aunque no hayan transcurrido tantos

años; sin embargo, los dibujos a tinta, donde la abstracción predomina, son más próximos a

los óleos que componen sus “Encuentros”; y, si nos fijamos, aquellos poemas son también

encuentros, o reencuentros, con lugares, paisajes, personas y sitios.

Él, Juan Antonio Segovia, el de antes y el de ahora, es el mismo, simplemente evoluciona,

mientras recorre el camino que se ha propuesto andar, sin ambición –es decir, sin ese

“deseo” ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama, a costa de lo que sea y de

quien sea –, sino con entusiasmo, con ilusiones, pero por derecho: con su esfuerzo y su trabajo,

sin atropellar a nadie.

Las abstracciones que lleva a cabo, como suele ser, sugieren formas, pero estas son subjetivas

y, por ello, diferentes, no solo para el artista, sino también para aquellos que las observan;

cuando no, la composición en sí es suficiente: manchas líquidas, fluidas, que discurren

libres por la superficie o inducidas por él. Otras veces son trazos fuertes, vigorosos, que responden

a su impulso, a una intuición, a un instinto, que ejecuta, que plasma con los pinceles o

la espátula, buscando una determinada textura o arañando el empaste y complicando esa

misma textura con la adherencia de elementos extraños hasta la consecución de una pintura

matérica. Esa es en parte su búsqueda. Y esa obra abstracta, es barroca, compleja, bien entonada

en el colorido y equilibrada en su composición, con un cierto horror al vacío.

En su “Filosofía quántica” es donde la materia tiene su más amplia expresión, alcanzando la

evasión del plano, la elevación de la superficie, con la tercera dimensión, para formar un auténtico

bajorrelieve.

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Lo dicho nos aproxima a la forma, apenas vislumbrando el fondo, el contenido esencial

de tales pinturas, donde la narración –la literatura, la anécdota, la escenografía– es nula o mínima:

el pez, claramente figurativo, que se aprecia en Abismal, único cuadro titulado de la primera

serie. La abstracción generalizada en la misma solo da margen a simples conjeturas sobre

el fondo. Sin embargo, el contenido figurativo y manifiesto en los Cristos de la segunda serie

facilita la visión y comprensión de la obra completa, en cuerpo y alma. Ahora bien, si suprimimos

la imagen y el nombre en tales cuadros, tendríamos obras abstractas y matéricas, y ante

ellas volveríamos a imaginar, sugerir y conjeturar sobre su contenido. Pero cada cuadro es

como es, como su autor lo ha concebido y realizado, y por ello no es posible la mutilación;

tenemos que restituirle la figura y el nombre: el

Cristo. Así apreciamos la forma y el fondo íntegramente.

Examinemos ahora, una vez restituidas, tales

obras. A nuestro parecer estos Cristos, en su

fondo, tienen algo singular, un algo muy especial

que, procedente de las formas, les imprime carácter.

Son Cristos “crucificados”, muertos o en agonía;

sin embargo, todos ellos están nimbados de su

gloria. Segovia ha suprimido el calvario, el sufrimiento,

toda la tragedia de su entorno. No le

acompaña el dolor, está rodeado del esplendor de

su propia gloria, tan barroca como en nuestra imaginería.

En estas imágenes el artista ha unido la

crucifixión, que lleva a la muerte, con la inmortalidad

de la resurrección. Ambas cosas, insisto y aclaro,

en una sola imagen. Curioso y peculiar matiz

dentro de la teología cristiana.

De manera consciente o inconsciente –

intuitiva– Juan Antonio Segovia ha llegado a plasmar

con su arte, en una sola imagen una dualidad

religiosa; crucificado-resucitado. Así volvemos a la filosofía, a la religión y al arte, y a ese otro

conocimiento –a esa otra verdad- que no es racional ni científico. Nos estamos refiriendo a las

razones del corazón, aquellas que la razón no conoce.

A partir de ahora y de acuerdo con lo expuesto, debo intercalar el texto que en su día

escribí para leer en el acto que se preparaba para la Fundación.

Antes de escribir tenía que informarme. Siempre tuve conocimiento del proyecto y de

todos los pormenores de la FUNDACIÓN. Aporté a ella un lienzo y un dibujo a plumilla.

Todo se controlaba y hacía a la perfección, con un orden riguroso. El resultado más inmediato

fue una exposición en homenaje a Segovia Lobillo en marzo de 2007. Para entonces ya había

recibido un ejemplar de la “Historia del Arte en Vélez-Málaga”, de Antonio Segovia Lobillo,

y otro libro sobre él, “Antonio Segovia Lobillo.- Toda una época”, de Antonio Jiménez.

Con todo lo dicho y otros textos que me remitió Juan Antonio pude sacar numerosos y

variados apuntes, datos que tendrían su lugar en cualquier momento de mi disertación. Sin

embargo, la selección se hacía obligada, porque su extensión, su amplitud no podía rebasar

unos determinados límites. De aquel material que se me fue facilitando saqué algunas esquemáticas

relaciones. Eran un remedio que podrían ayudarme a salir de algún apuro; unas simples

citas que podría leer con facilidad en cualquier momento:

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Antonio Segovia Lobillo

A) Sus escritos

B) Premios y honores

C) De Antonio Segovia Lobillo se ha dicho…

En cada uno de estos apartados se relacionan sus trabajos y premios, avalados por las

opiniones que les siguen. Es verdad que con todo esto ya iba sabiendo algo del señor Segovia

Lobillo, pero no es menos verdad que aún no lo conocía, aunque me fuera aproximando a su

persona y, sobre todo, a su personalidad Y entonces es cuando surge lo que recojo a continuación,

y me atrevo a proclamar con el rótulo que lo inicia: CONOCER A ANTONIO SE-

GOVIA LOBILLO.

Primero acudo a una frase bíblica, procurando “ver los frutos”, y recuerdo literalmente

a San Mateo, cuando en su evangelio, hablándonos de los falsos profetas advierte que NO

PUEDE ÁRBOL BUENO DAR FRUTOS MALOS; y Segovia, como bueno, nos da de sí lo

mejor.

Ignoro si don Antonio fue consciente de aquella superstición que decían sobre los nacidos

en viernes. Algo pudo oír o conocer nuestro protagonista cuando en algún esbozo biográfico

que le hicieron se menciona el hecho. Pero sabiendo de ello o no su respuesta fue rápida,

contundente, pues desde muy niño tuvo bien clara y precisa su vocación: Comenzó escribiendo

(que no era otra cosa que el reflejo de sus gustos y aspiraciones), y lo hizo durante

toda su vida. Ese hecho no hace más que reflejar su interior, su intimidad.

Antonio Segovia Lobillo había superado cualquier maledicencia y lo había conseguido

con su propio esfuerzo. “Ser hombre quiere decir: sentirse inferior y pasar de la inferioridad a

situaciones de superioridad.” (Alfred Adler)

Nosotros lo entendemos como una superación de sí mismo. Pocas cosas tenemos tan

claras, como tampoco tenemos la menor duda de que Antonio Segovia era todo un hombre,

en el más amplio y digno sentido de la palabra. Sírvanos de modelo y guía, y con esta Fundación,

que él ha propiciado con su conducta y su hacer, con los frutos que ha producido, tenemos

abundante semilla que, en tan buena tierra, ha de seguir fructificando espléndidas y copiosas

cosechas.

Dejemos tantas disquisiciones y controversias, tanta argumentación y explicaciones, y

procuremos descansar de esta batalla de ideas y vocablos que se está haciendo más agotadora

de lo que yo quisiera. Procuremos descansar, que ya lo vamos necesitando y mereciendo, en

ese MOCLINEJO, -olvidándonos de moros y cristianos-, que se ha prestado tan amablemente

a recibir la FUNDACIÓN ANTONIO SEGOVIA LOBILLO, de la que he venido hablando.

Archivos Gráficos:

Foto: Museo Antonio Segovia Lobillo

Foto: Ayuntamiento de Moclinejo

Foto: Rafael Bejarano

- 29 -


LA JABALINA

LA REINA DE ESPAÑA VISITA MÁLAGA EN 1862

Crónica histórica

Por Vicente Manchado Cortez

La reina de España Isabel II, a quien tras su nacimiento

se le rindieron honores como princesa de Asturias,

por ser legítima heredera y sucesora de la corona,

mientras Dios no concediese a los monarcas un hijo

varón, fue elevada al trono por virtud de la ley sálica, al

no haber venido al mundo el descendiente, que llevase

sobre sus sienes la corona de España.

La única visita de la citada reina a la ciudad de

Málaga, se produjo en 1862, dos años después de la

llamada: “Paz chica para una guerra grande”, una vez

ganadas las beligerancias sostenidas contra el sultanato

de Marruecos.

Un millón de reales destinó el Ayuntamiento para

los preparativos de su regia estancia en nuestra ciudad,

cuya alcaldía representaba don Miguel Moreno

Mazón, contribuyendo con la misma cantidad la Diputación,

de la que por entonces era presidente y Gobernador

Civil de la Provincia: don Antonio Guerola, ejerciendo

el cargo de gobernador militar: el General Luis

Bessieres. Para que ningún fallo empañase las disposiciones,

se creó una junta que, durante los dos meses anteriores a la real llegada, se ocupó de

todo lo relacionado con el recibimiento a Isabel.

Llegó acompañada de su esposo, el rey consorte Francisco de Asís, de sus hijos: Alfonso,

príncipe de Asturias, y la infanta Isabel de Castilla. El séquito estuba compuesto por el

presidente del consejo de ministros Leopoldo O´Donnell, duque de Tetuán, título que le fue

otorgado por su majestad, tras ganar la batalla de dicho nombre; el marqués de Sierra-

Bullones, ministro de Marina; el marqués de Vega Armijo, ministro de Fomento y Saturnino

Calderón Collantes, ministro de Estado, además de una numerosa comitiva de funcionarios

del gobierno y altos dignatarios como el duque de Bailén, mayordomo mayor, el marqués de

Alcañices, el duque de Osuna, el duque de Bazalote, mayordomo mayor del rey, los generales

Quesada y Turón, el coronel Cuadros, la marquesa de Malpica, el comandante general de Alabarderos,

duque de Ahumada, el intendente de la Casa Real, Goicorrotea, el secretario particular

de S.M., Miguel Tenorio, el regente real, fiscal y seis magistrados de la Audiencia del Territorio,

el señor Turbino, director del periódico “La Andalucía” y cronista oficial de este viaje,

el embajador inglés, gobernador de Gibraltar, el ministro de Austria, el enviado de Marruecos

y representantes del cuerpo diplomático.

- 30 -


En una de las crónicas de la época, se comentó: “Pocas veces el entusiasmo rebasó límites

de mayor fervor y pocas veces la sociedad de una población hizo tan cálidas demostraciones

de afecto y adhesión como las que el pueblo malagueño rindiera a esta reina, ídolo entonces

de los corazones españoles y merecedora, sin embargo, poco más tarde, por sus infortunios

y desgracias, de que la historia la nombrase como

la de los tristes destinos”.

Esto es así ya que seis años más tarde, tras la revolución

de septiembre de 1868, la reina se vio forzada

a partir hacia su destierro en París.

Desde que la reina llegó al límite de nuestra provincia,

procedente de Granada, fue recibida por los

malagueños con festejos populares, vítores, aclamaciones

y arcos de triunfo: el primero de ellos situado a dos

leguas y media de Archidona, realizado por Emilio

Díaz y sufragado por la Diputación Malagueña.

A las cinco de la tarde llegó la comitiva real a la

hacienda de Teatinos, preparada especialmente para

esta visita por su propietario Eduardo Delius. Sobre las

seis menos cuarto, la carroza real pasaba por el arco

que había levantado el Ayuntamiento en el camino de

Antequera, diseñado por el arquitecto José Triguero,

continuando su entrada a la ciudad por la acera del

Campillo, atravesó el callejón de Florida, la Calzada de la Trinidad, el Callejón de las Huertas a

su salida a Martiricos, el Huerto de los Claveles, la

Alameda baja de Capuchinos, Olletas y plaza de la Victoria,

hasta pasar bajo el arco erigido por la Diputación

Provincial, creación del pintor malagueño y escenógrafo

Manuel Montesinos.

Al decir de los cronistas de la época, el encuentro

de la reina y su familia con el pueblo congregado en

la plaza de la Merced, fue apoteósico. En esa plaza no

se había instalado ningún arco, pero se había efectuado

una total transformación con surtidores de agua, arcos

vegetales y florales, estatuas de mármol, elegante cerramiento

de forja y cientos de tulipas de luz de gas

sobre la arboleda, ofrecían una imagen de ciudad festiva.

Los arcos embellecieron las calles que recorrerían

los ilustres huéspedes de la ciudad, estando situado

en la calle Álamos el construido por el Instituto Provincial

de Segunda Enseñanza, obra del arquitecto Cirilo

Salinas; el costeado por el Liceo y construido por el

Arco ubicado al límite provincia .1862

Arco del Camino de Antequera. 1862

arquitecto Rafael Moreno en calle Carretería, habiéndose proyectado otro en el muelle, por

Joaquín García Toledo y Vicente Moreno Espinosa, a costa del Circulo Malagueño de Bellas

Artes. Los bellos arcos no lucieron solamente en las calles, sino que se instalaron también en

lugares importantes como la Estación de Ferrocarriles, la Industria Malagueña, la Constancia,

- 31 -


y el quiosco del embarcadero; se construyó un castillo de cartón piedra, para ocultar de las

miradas la decrepitud y vejez del cuartel de la Parra.

Junto con su séquito, la reina estuvo tres días en Málaga, alojándose en el edificio de la

Aduana, donde fueron hechas costosas reformas, para adaptarlo a tan importante visita, convirtiéndolo

en una especie de palacio real, improvisando un salón del trono con todos sus

elementos ornamentales, como sillas, tocadores, porcelanas, lámparas, cuberterías y cuanto

fue preciso, todo prestado por las adineradas familias burguesas malagueñas, igual que se hizo

dos años antes durante la visita de

O`Donnell. La soberana llegó a

decir que no echaba en falta las

comodidades de su propio palacio.

Durante la visita, fue puesta

por su majestad la primera piedra

del Hospital Civil Provincial,

y abiertos los primeros 30 km,

para el ferrocarril de Málaga a

Córdoba, inaugurándose asimismo

la fuente de la Alameda, en la

que las aguas conducidas desde la

plaza de Riego, estaban distribuidas

en varios juegos. La Constancia,

puso en marcha la máquina

calórica de Erickson, ante los

La Aduana con el balcón central que hubieron de construir a

toda prisa para que la monarca pudiera saludar a sus súbditos.

monarcas, que también visitaron la Industria Malagueña, el Hospital de San Julián, y la escuela

de párvulos.

Máquina calórica de Erikson 1862, visita Isabel II

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El programa estuvo muy apretado en actividades, no faltando entre ellas actos lúdicos y

religiosos, como la corrida de toros celebrada en la plaza de Álvarez, donde entraron los reyes

y su séquito por los Baños de Las Delicias. Especial visita, la realizada en la mañana del sábado

al Santuario de la Patrona malagueña, Virgen de la Victoria, donde se cantó una salve, seguida

de un tedeum en la Catedral; desde allí fueron a un baile regio en los salones de la Casa-

Banco, en la Alameda Principal; y a visitar al recién inaugurado Monasterio de la Paz, en la

Calzada de la Trinidad, finalizando la agenda con un festejo que muchos malagueños admiraron

por primera vez: la quema de un castillo de fuegos artificiales en el puerto.

Arco de la Victoria Arco de Calle Álamos Arco del Muelle

Medalla conmemorativa de su visita a Andalucía.

Quiosco del embarcadero para recibir a la reina

De todas las celebraciones, probablemente la más importante fuese la notable exposición

de Industria, Agricultura y Ganadería Provincial, instalada por la Sociedad Económica de

Amigos del País, en terrenos del Paseo de Reding. Proyecto de 1858, pero que no pudo llevarse

a cabo hasta 1862, aunque los preparativos comenzaron a principios de 1861, cuando presidía

la sociedad Vicente Martínez Montes, importante personaje en la vida cultural y científica

malagueña, siendo el secretario José de Carvajal-Hué, político republicano, con gran peso en

la vida cultural y política de la ciudad, que había sido ministro de Hacienda con Pi y Margall y

de estado con Castelar. A ellos, según señala García Montoro, hay que considerar como los

- 33 -


verdaderos promotores de la Exposición, donde se buscaba con este acontecimiento “exponer”

la realidad de la economía malagueña.

La reina agradeció al pueblo de Málaga su acogida, paseando sin escolta, con toda confianza

por las calles malagueñas, recogiendo personalmente las solicitudes y memoriales que le

eran presentados, ofreciendo generosamente un donativo a la ciudad de 500.000 reales, para

que fueran distribuidos entre los pobres, entregando asimismo al alcalde antequerano, marqués

de la Fuente de Piedra, otros 5.000 duros para socorro de los desvalidos de Antequera y

su término.

Isabel II, antes de abandonar esta tierra, se deshizo en elogios a Málaga, prometiendo

volver, promesa que nunca llegó a consumar, porque su destino histórico la llevaría cuatro

años más tarde hacia el destierro.

Datos documentales:

Franquelo. Ramón – La reina en Málaga

Biblioteca virtual de Andalucía. “MM. y AA. a Málaga y su provincia en octubre de 1862 (1862) –

Franquelo. Ramón”.

Museo Nacional. “Medalla conmemorativa del viaje de la reina Isabel II a Andalucía”.

La Razón. Isabel II en Málaga

Archivos Gráficos:

Archivo: Biblioteca virtual de Andalucía.

Internet.

- 34 -


TIERRAS DE

CAMPANILLAS

EL PAPEL DE LA IGLESIA

EN EL PARTIDO RURAL DE CAMPANILLAS

Por Josefina Molino Peregrina

El templo parroquial de Campanillas se empezó a construir a finales del siglo

XIX, en este trabajo se analiza el contexto político y social del momento, así como las

vicisitudes de su construcción y la doctrina social aplicada por la iglesia en Campanillas

hasta 1930.

CONTEXTO POLÍTICO Y SOCIAL A FINALES DEL SIGLO XIX

En la segunda mitad del siglo XIX se produjo en España la ruptura del Antiguo Régimen

en el que la Nobleza y el Clero ostentaban unas prerrogativas económicas, políticas y judiciales

que los hacían estamentos privilegiados. La burguesía, una de las clases emergentes,

hasta entonces tenía el poder económico pero carecía del poder político. Las distintas revoluciones

llevadas a cabo durante esta etapa auparon a la burguesía al poder y, por medio de leyes

como la supresión de los Señoríos y los Mayorazgos y a través de las leyes de Desamortización,

se fueron aboliendo los privilegios que hasta entonces tenían la Iglesia y la Nobleza. Esta

pérdida de privilegios no implicó un menoscabo en el poder real de estas dos instituciones,

pues la burguesía las necesitaba para afianzar el suyo. Así la nobleza estableció lazos matrimoniales

con la burguesía y la iglesia emprendió la “catolización de la burguesía anticlerical”.

En Campanillas, a mediados del siglo XIX, el Partido Rural se vio plenamente afectado

por la transformación económica que supusieron las desamortizaciones. Las Dehesas de la

Fresneda y del Prado, propiedad del municipio, fueron privatizadas y la burguesía malagueña

se hizo con la mayoría de las parcelas vendidas. Estas fechas coincidieron con el auge de la

vid, por lo que la mayoría de las tierras se dedicaron a su cultivo. El despegue económico llevó

consigo un aumento de la población, de manera que, a finales del siglo XIX, en el Padrón

Municipal había empadronados en el Partido Rural más de 2.000 habitantes, frente a los 200

que tenía a mediados de siglo.

Un 90% de esa población estaba compuesta por familias de jornaleros que trabajaban

en los cortijos que la burguesía malagueña tenía en la vega. Cada familia tenía una media de 6

miembros. Los niños apenas asistían al colegio por lo que el índice de analfabetismo era muy

alto. Los pequeños propietarios representaban un porcentaje bastante bajo de la población

total, tenían un nivel de vida algo más alto que las familias de jornaleros, en muchos casos para

completar su renta tomaban tierras en arriendo a otros propietarios. La burguesía era el

otro grupo social presente y ausente en el Partido Rural, presente porque participaba de todas

las decisiones políticas, sociales y económicas, y ausente porque vivía en Málaga y su presencia

se circunscribía a la supervisión de la hacienda o a pasar el verano con la familia en la finca.

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Estructura social de la población de

Campanillas a finales del siglo XIX

2%

4% 7%

Jornaleros

5%

82%

Capataces

Labradores

Otros oficios

Propietarios

Gráfico 1. Estructura de la población de Campanillas a finales del siglo XIX

Evolución de la población de Campanillas desde 1850 a 1930

HABITANTES

2400

2200

2000

1800

1600

1400

1200

1000

800

600

400

200

0

1850 1855 1860 1865 1870 1875 1880 1885 1890 1895 1900 1905 1910 1915 1920 1925 1930

AÑOS

Gráfico 2. Evolución de la población de Campanillas desde 1850 hasta 1930

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CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO PARROQUIAL DE CAMPANILLAS

En el contexto antes descrito, el Obispado de Málaga se impuso la tarea de crear una

parroquia en el Partido Rural de Campanillas-Cupiana que desde 1833 había pertenecido a la

Parroquia de S. Pablo y S. Pedro de Málaga. El primer paso fue definir los límites de la nueva

parroquia para lo que se dictó un auto con fecha 11 de mayo de 1892 en el que se señalaban

los siguientes términos:< margen izquierda del río Guadalhorce, desde el camino antiguo de Churriana,

siguiendo los límites de la jurisdicción de Cártama y Almogía, hasta llegar al río Campanillas en el límite de

Málaga por la venta Matagatos, desde esta venta tomando los montes que van a dar a la hacienda de Proalto

en que se encuentran las haciendas y cerros siguientes: Buenavista, cerro Negrete, Andrés Gámez, Sta. Cruz,

Nogales, cerro Arcabucero, Beatros, Piedras Blanquilla y Orozco el Viejo, todas inclusive desde la hacienda

de Proalto tomando la cordillera que conduce al Puerto de la Torre, hasta encontrarse con el arroyo Las Cañas

por terreno de las haciendas denominadas Zaragoza, Valedera y siguiendo la margen derecha de este arroyo

hasta encontrarse con el camino antiguo de Churriana hasta el río Guadalhorce>.

Ante la falta de templo donde instalar la parroquia, se decidió ubicarla en la hacienda

Jurado y se nombró como primer párroco a don José García Gutiérrez, quien tomó posesión

de su cargo ante don Gregorio Naranjo y Barea Maestre-Escuela de la Catedral de Málaga;

don Rafael Zurano García, cura párroco de Churriana; don Francisco Hidalgo Maldonado,

cura párroco de Benamahoma; don José Peñuela García, don Antonio Rodríguez Ferro, clérigo

subdiácono; don Gerardo María Casado y Guerrero; don Eduardo Gutiérrez y Domínguez;

y don Pascual Sánchez Rodríguez.

COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA Y CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO:

En 1895 se nombró párroco a don Antonio López Gil. Al ver este que la capilla se

quedaba pequeña para albergar la parroquia, tomó la iniciativa de promover la construcción

de un templo parroquial. Su propuesta fue bien acogida por los propietarios de la zona. Uno

de ellos, don Santiago Janer, ofreció los terrenos necesarios para su edificación en la hacienda

Sta. María. En prueba de gratitud por la donación de los terrenos se le concedió la celebración,

el día primero de noviembre, de un funeral con vigilia y misa solemne en sufragio de las

almas de los padres y de él mismo cuando falleciera. Además se le daba derecho a ser sepultado

en el mismo templo. La escritura de cesión del terreno se efectuó el 4 de noviembre de

1898 ante el notario de Málaga don Miguel Espinosa y Bustos.

El 20 de enero de 1896, después de una reunión celebrada en la hacienda del Sr. Janer

a la que asistió el Ilmo. Prelado don Marcelo Spinola y Maestre, se formó una Junta con las

personas más influyentes de la zona, con el fin de recaudar fondos para dar comienzo cuanto

antes a la edificación del nuevo templo. El mismo Prelado, hizo donativo de una cuantiosa

suma. Acto seguido se pasó a bendecir y colocar la primera piedra, ceremonia que se desarrollo

de la siguiente manera:


señal de la Cruz invocando a las tres Divinas Personas. Antes de asentarse dicha piedra que era cuadrada, de

veinticuatro centímetros en todas sus dimensiones se colocaron en una caja de plomo incrustando en su centro los

objetos siguientes: un rollo de pergamino con una inscripción latina alusiva a este acto solemne, una medalla

con el busto de Ntro. Smo. Padre el Papa León XIII; otra de plata de cinco pesetas con el del rey niño don

Alfonso XIII, otra de bronce con los Sagrados Corazones de Jesús y María, una lista de todos los los Sres.

que constituyen la Junta designada para coadyuvar a esta obra, varios números de los periódicos de la ciudad

correspondientes al día de la fecha y por último una copia de la presente acta autorizada con las firmas del

Excmo. e Ilmo. Sr. Arzobispo Vicario Capitular, el Señor Cura Ecónomo de la Parroquia, los tres de la

Junta de obras y personas distinguidas de entre los asistentes...>.

Finalizada la ceremonia religiosa el Sr. Janer ofreció un espléndido convite a todos los

asistentes.

En 1897 el nuevo párroco Nicolás Montero se encontró la obra paralizada, solo

se habían levantado las paredes de la nave del templo hasta medio metro sobre las ventanas de

la misma, por lo que se promovió otra suscripción pública entre propietarios, colonos y vecinos

de la parroquia y de esta manera se pudo terminar la construcción de las paredes, la cubierta

y se levantó la Casa-Rectoral, el presupuesto no dio para más y de nuevo se tuvieron

que paralizar los trabajos. En 1899 la influencia ejercida por la familia Heredia, concretamente

de Dª Amalia Loring de Silvela, hizo que el gobierno librara la cantidad que restaba para finalizar

el templo. Las obras salieron a pública subasta y se reanudaron el 12 de abril de 1901 y

terminaron el 15 de noviembre de ese mismo año.

EL TEMPLO

Según consta en el Archivo Parroquial, Libro I de Bautismo, los ingenieros Fernández

de la Somera y Guzmán, propietarios de la zona, se ofrecieron altruistamente a realizar el proyecto,

no obstante, la idea más aceptada fue la diseñada por Manuel Rivera Valentín, arquitecto

de la diócesis por aquella época.

Manuel Rivera Valentín nació en Málaga en 1851, descendiente de familia de artesanos

pudo completar estudios de arquitectura y hacia 1870 se inició en ese oficio. En 1883 fue

nombrado arquitecto municipal, cargo que ostentó hasta 1897. Participó en labores urbanísticas

para el embellecimiento de la ciudad y en trabajos de obras públicas. Durante la mayor

parte de su vida fue arquitecto de la Diócesis de Málaga y participó activamente en el mantenimiento

y construcción de iglesias y conventos. Hacia 1900 fue nombrado arquitecto provincial

y fue miembro de la Academia de S. Fernando. Falleció el 21 de marzo de 1903.

El templo que diseñó Manuel Rivera para Campanillas es similar a las iglesias de los

conventos de las Mercedarias y de las Carmelitas Descalzas de Málaga.

Constaba de tres naves, pero la falta de presupuesto y la reducción del terreno a una

tercera parte hicieron que al final se construyera de una sola nave, con una superficie total de

150 metros cuadrados.

En el interior la cubierta es a dos aguas con una bóveda de medio cañón y ventanales

de medio punto acristalados. La bóveda se sujeta en arcos fajones que descansan sobre pilares

adosados a las paredes. La solería es de mármol así como la mesa del Altar Mayor. Se construyó

un púlpito y un coro. El retablo que se colocó en el Altar Mayor fue pintado por Andrés

Zapata. La puerta del cancel que se colocó provenía del antiguo Convento del Cister, que había

sido derribado hacía unos años y los elementos ornamentales que se había podido salvar

fueron destinados a las parroquias que lo solicitaron. La imagen de la Virgen del Carmen fue

adquirida a un taller de Olot (Gerona) en 1896.

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Foto 1 Interior parroquia de Campanillas

Foto 1 Interior parroquia de Campanillas

Fotos 2 y 3. Distintas vistas de la fachada de la iglesia parroquial de Campanillas.

Fotos: José A. Cortés

En el exterior, la fachada es casi plana, solo sobresalen algunos elementos ornamentales

de poco relieve. La puerta de entrada con forma de arco apuntado, a modo de cornisa tiene

un pequeño frontón, encima del que se sitúan dos ventanales con forma lanceolada que sirven

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para iluminar el coro y, a ambos lados de los ventanales, dos cruces inscritas en un círculo.

Remata la fachada una moldura escalonada y un pequeño campanario.

Adosada a la iglesia se construyó la Casa Rectoral con fachada en esquina y ventanas

adinteladas. El coste total de la construcción del templo y la casa rectoral ascendió a 27.000

pesetas de las que 11.840,24 ptas. fueron aportadas por el gobierno de la Regente María Cristina

y el resto donaciones efectuadas por los feligreses.

Aunque finalmente el templo se consagró a Ntra. Sra. La Virgen del Carmen, en otras

Actas Parroquiales se constata la intención de dedicarlo al Santísimo Cristo de la Misericordia.

Después de muchas vicisitudes, el día 9 de agosto de 1903, don José María Jiménez

Camacho, por delegación de don Juan Muñoz Herrera, Obispo de Málaga, bendijo solemnemente

ante un numeroso concurso de fieles, la nueva iglesia parroquial de Campanillas, bajo la

advocación de la Virgen Ntra. Sra. del Carmen. En dicha ceremonia “La Capilla de la Catedral”,

compuesta por don Manuel Lafuente, tenor; don Ramón Ruiz Ruiz, beneficiado y los

maestros don José Cabas Galvan y don Luis Gutiérrez, cantó la solemne Misa de Calahorra en

fa.

Foto 5. Imagen de la Virgen del Carmen en procesión

a la salida del templo parroquial.

Foto del Archivo Fotográfico y Documental de Campanillas.

LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

EN LA PARROQUIA DE CAMPANILLAS HASTA 1930

Cuando la parroquia de Campanillas se inauguró en 1903, la Iglesia ya había tomado

conciencia del problema social que había provocado la Revolución Industrial en las ciudades y

en el mundo rural la introducción del sistema capitalista en la explotación de la tierra. Su respuesta

se debatía entre la altivez burguesa que pensaba que la pobreza era algo irremediable y

consustancial a la sociedad y la nueva doctrina social de la Iglesia impulsada por León XIII a

través de la encíclica Rerum Novarum .

Dos de los problemas con los que se encontraron los sacerdotes encargados de la parroquia

de Campanillas fueron la dispersión de la población y la composición de la misma.

La labor de apostolado fue difícil, las condiciones de trabajo con horarios de sol a sol

dejaban poco tiempo al campesino o jornalero para poder ir a la iglesia, aunque contaron en

todo momento con el apoyo de propietarios de los cortijos. Algunos obligaban a sus trabaja-

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dores a ir a misa los domingos y les remuneraba el tiempo empleado en ello. Caso aparte eran

los centenares de habitantes que vivían en El Bollo o El Cotarro, lejos de cualquier capilla o

iglesia, que solo acudían a ella, cuando se casaban, bautizaban a los hijos o enterraban a un

familiar.

El acercamiento de la iglesia a la población se hizo, entre otros, a través de dos proyectos:

las Escuelas Parroquiales y la creación de un Sindicato Agrícola.

LAS ESCUELAS PARROQUIALES

Las Escuelas Parroquiales se crearon con la intención de que ayudasen a paliar el problema

del analfabetismo entre las clases más humildes. Se pretendía establecer escuelas en todas

las parroquias. Los párrocos serían los encargados de llevarlas y en principio se subvencionaría

con al menos 30 pesetas mensuales.

En Campanillas coexistieron con las municipales. En algunos casos en los que la escuela

municipal no era rentable por la falta de alumnos, los pocos fondos que aportaba el Ayuntamiento

se pasaban al encargado de llevar la escuela parroquial. Muchas veces estos eran familiares

del párroco. He aquí algunos datos recogidos del Archivo Municipal de Málaga relativos

a las escuelas parroquiales.

En febrero de 1901, la Junta Local de Primera Enseñanza propuso que las cantidades

consignadas en el presupuesto para la instalación y sostenimiento de una escuela en Campanillas,

al ser insuficientes, se aplicasen a subvencionar una escuela parroquial y los pagos se hicieran

al párroco don Nicolás Montero. El 17 de marzo de 1901 se inauguró la escuela parroquial

bajo la advocación de S. Nicolás.

Años más tarde, en 1907, el párroco don Antonio Ríos Ros, sin que sepamos el motivo,

envió un escrito a la Junta Local de Primera Enseñanza para que cesara el pago de la subvención

al profesor José López Palma y para que se le pasase a él.

En 1917, la escuela de S. Francisco, dependiente de la parroquia, tenía unos treinta

alumnos.

SINDICATO AGRÍCOLA CATÓLICO

En 1881 el papa León XIII publicó la encíclica Rerum Novarum. En ella dejaba patente

su preocupación por armonizar las clases sociales. Insta a patronos y obreros al cumplimiento

de sus respectivos deberes: En cuanto a los trabajadores: cumplir con su contrato de trabajo,

no ser violentos ni revolucionarios en la defensa de sus derechos, respetar a los patronos y no

dañar al capital. Por su parte los patronos no debían considerar a los obreros como esclavos,

reconocer la dignidad del trabajo, limitar la jornada laboral y dar un salario justo.

Con esta encíclica la Iglesia trataba de poner freno al alejamiento de las clases trabajadoras

y fue un elemento indispensable en el fomento de las asociaciones obreras y campesinas

católicas.

En este contexto ideológico surgen los Sindicatos Agrícolas Católicos, asociaciones

obreras que nacieron para catequizar y organizar a los campesinos bajo la tutela de la Iglesia y

así alejarlos de los sindicatos socialistas y anarquistas cada vez más presentes en el campo andaluz.

En 1917 se creó la Confederación Nacional Católico-Agraria y en pocos años contó

con 200.000 asociados a pesar de que los sindicatos socialistas y anarquistas estaban cobrando

cada vez más auge. Todo párroco con inquietudes sociales se proponía la fundación de un

Sindicato Católico Agrario. Este hecho se puede incluso ver en la literatura de la época; por

- 41 -


ejemplo, en la obra de Miguel de Unamuno, San Manuel Bueno, mártir, Lázaro propone a don

Manuel, párroco, crear un Sindicato Agrícola para revitalizar la acción social de la parroquia.

Estas asociaciones agrarias de carácter católico estaban tuteladas por la jerarquía eclesiástica;

en algunos lugares crearon cajas de ahorro y ayudaron con créditos agrícolas a los pequeños

propietarios además de realizar una labor social y educativa como la puesta en funcionamiento

de escuelas nocturnas para los obreros y escuelas parroquiales.

Entre 1919 y 1920 los sindicatos católicos en Málaga llevaron a cabo una intensa campaña

de afiliación. En Campanillas el Sindicato Agrícola Católico se constituyó en 1919. En

un principio estuvo presidido por Félix Corrales Aparicio, administrador del Cortijo Quintana,

propiedad de José Gálvez Ginachero. La sede se fijó en la iglesia parroquial. Sus estatutos

se regían por la devoción al catolicismo y estaban sometidos a la obediencia del Papa, diferenciaban

en sus cuotas entre los propietarios obligados a pagar 6 pesetas, los colonos 3 pesetas y

los obreros 1 peseta.

A pesar de que el sindicato estaba dirigido a jornaleros y pequeños campesinos, en

Campanillas no tuvo mucho predicamento, pues apenas había pequeños propietarios y porque

los jornaleros veían con recelo que entre sus componentes estuvieran la mayoría de los propietarios

de la zona, por lo que la actividad desarrollada fue casi nula y su vigencia en el tiempo

corta.

LA PARROQUIA ENTRE 1930 Y 1939

El advenimiento de la República en 1931 trajo consigo una radicalización de la sociedad

en el tema religioso. El anticlericalismo de aquella época era de dos tipos: Uno intelectual y

convencido de la laicidad de la sociedad y otro más visceral y popular que había visto desde

siempre cómo la iglesia había estado al lado del poderoso.

En Campanillas, fracasaron los intentos de la iglesia de acoger bajo su tutela a los campesinos,

y éstos optaron por los sindicatos anarquistas y socialistas, por lo que el distanciamiento

que había entre la iglesia y los trabajadores del campo se hizo cada vez mayor. Durante

el periodo de la Guerra Civil en el que Málaga estuvo fiel a la República, los sindicatos

anarquistas y socialistas prácticamente gobernaron Campanillas. Con el fin de abastecer a Málaga

de productos agrícolas se produjeron colectivizaciones de fincas, que habían sido abandonadas

por sus propietarios, lo que provocó un distanciamiento mayor entre la clase trabajadora

y la oligarquía rural.

La tensión acumulada durante años se manifestó en los asaltos a la iglesia parroquial en

numerosas ocasiones durante la II República.

El primero de ellos, el 10 de mayo de 1931, provocó el cierre de la parroquia hasta

1935. El 12 de agosto de 1935 por orden del Vicario General de la Diócesis don Francisco

Martínez Navas, se encargó al párroco de su apertura, arreglo del edificio y altares. Se compró

ropa nueva y otros enseres sagrados y se mantuvo abierta hasta el 12 de marzo de 1936 en que

fue asaltada de nuevo, al poco tiempo de producirse el triunfo electoral del Frente Popular.

Se volvió abrir el 19 de marzo y al ser de nuevo asaltada se optó por dejarla cerrada. En

estos últimos asaltos se quemó gran parte del Archivo Parroquial a excepción de los libros

Primero y Séptimo de Bautismos, que luego aparecieron en la Comisaría Provincial de Policía

de Málaga. Una vez iniciada la Guerra Civil se desalojó el templo de todos los elementos religiosos

y se convirtió en economato.

Los diversos asaltos y el desalojo de los ornamentos religiosos ha hecho que sobre la

suerte que corrió la imagen de la Virgen del Carmen haya varias historias: hay vecinos que

aseguran haber visto como la imagen era arrojada al río Campanillas; otras versiones dicen que

la imagen fue rescatada por la familia propietaria de la hacienda Sánchez Pastor y que la man-

- 42 -


tuvo oculta en su casa durante el tiempo que Málaga se mantuvo republicana.; también se dice

que la imagen fue llevada al cortijo Sta. Rosalía, propiedad de la familia Olmedo Ledesma, allí

fue escondida en un pozo y pasada la etapa republicana de Málaga, rescatada y devuelta a la

parroquia.

Las tropas nacionales ocuparon Málaga en febrero de 1937 y poco después, el 19 de

marzo de 1937, fue abierta de nuevo la iglesia parroquial. Antes se había hecho la obra de

rehabilitación con la ayuda de la Falange.

A la ceremonia de reapertura asistió mucho público y según algunas fuentes orales, la

imagen de la Virgen fue llevada en procesión desde el cortijo de Sta. Rosalía, una vez restaurada

en un taller de Ciudad Jardín.

Fotos 6 y 7. Fachada principal y patios del cortijo Sta. Rosalía – Foto Juan Mora

ANEXO I

COMPOSICIÓN DE LA JUNTA ENCARGADA DE RECAUDAR FONDOS PARA

LA CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE CAMPANILLAS.

Presidentes Honorarios: Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de la Diócesis y Excmo. don Carlos Larios, Marqués de

Guadiaro.

Presidente efectivo: don Santiago Janer Macías

Vicepresidente: don Alfonso Lapeira

Tesorero: don Nicolás Lapeira

Secretario: don Silvestre Fernández de la Somera

Vocales: Sr. Cura Párroco

D. Diego Salinas Rico

D. Manuel Olivero

D. Francisco Lara

D. Francisco Ruiz Fernández

D. Ignacio Fernández de la Somera

D. Ramón Franquelo y Romero

D. Luis Grund y Rodríguez

D. Emilio Gutiérrez

D. Lucas Carnero

D. José González

D. José Jiménez Subiri

D. Jaime Ortega Sánchez.

- 43 -


ANEXO II

RELACIÓN DE PÁRROCOS HABIDOS EN LA PARROQUIA DE NTRA. SRA.

DEL CARMEN DE CAMPANILLAS DESDE SUS INICIOS HASTA 1937

01-07-1893 D. José García Gutiérrez

10-07-1895 D. Antonio López Gil

23-01-1898 D. Nicolás Montero Estévez

04-01-1902 D. Manuel Ordóñez Ledesma

15-11-1902 / 10-05-1931 se carecen de registros

10-05-1931 don Antonio Ríos Ros (firma don Francisco M. Sanz, como Regente)

27-02-1935 don Joaquín Mercader

25-12-1935 don Francisco M. Sanz

26-05-1937 don Joaquín Mercader

Fuentes y bibliografía:

Archivo Parroquial de Campanillas:

Libro I de Bautismo: Folios 415-417-421

Libro VII de Bautismo: Folio 19

Archivo Municipal de Málaga: Legajo 57-C

Periódico ABC edición de la mañana del viernes 17 de abril de 1936, pag. 37

BRENES COBOS, Sergio: La Asociación de obreros y agricultores La Nueva Flor de Campanillas.

Revista Jábega nº 95. Diputación de Málaga

MOLINO PEREGRINA, Josefina y otros: El partido Rural de Campanillas a finales del siglo

XIX. Revista Jábega nº 95. Diputación de Málaga.

MARQUESÁN MILLÁN, Cándido: La respuesta de la Iglesia Católica ante la “Cuestión Social”, a fines del siglo

XIX y comienzos del XX. http://aragonesasi.com/historia

PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN URBANA DE MÁLAGA. Fichas de Monumentos Arquitectónicos de

Campanillas.

RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco José: Manuel Rivera Valentín (1851-1903) primero de dos generaciones de arquitectónicos

malagueños. Boletín de Arte nº 12. 1991. Págs. 235-254

- 44 -


ARGONAUTAS

ENTREVISTA AL PINTOR PACO MORENO ORTEGA

“La vida me ha otorgado muchos privilegios…”

Por Rafael Moreno Calvo

Con su inconfundible porte de artista, acicalada cabellera blanca y la amplia sonrisa que

le caracteriza, aparece Paco a nuestra cita presuroso y algo extenuado, es como si hubiera batallado

enardecidamente con las agujas del despertador. Sé que le gusta dormir hasta tarde,

pero me prometió acudir a las diez y media a la cafetería después del forcejeo verbal que tuvimos

en un evento cultural esa misma semana. Nos conocemos desde hace muchos años y le

supliqué, entre bromas y veras, que fuera puntual porque la entrevista que deseaba hacerle

requería bastante tiempo. En realidad, nunca me ha dado motivos para dudar de su puntualidad,

sin embargo, tampoco le he dado la oportunidad de que proponga la hora de nuestros

encuentros. No me puedo acomodar a su horario y él lo reconoce.

Después del caluroso saludo de siempre y las preguntas personales de rigor, le comento

más exhaustivamente el

porqué de la entrevista.

Pensativo, y después del

primer sorbo de café se

dispone a hablar. Yo intuyo

que va a comenzar por

su archiconocida y reconocida

trayectoria vocacional

de pintura, narrada

hasta la saciedad en entrevistas

de todos los periódicos

locales: “Bisabuelo

republicano, padre natural

de Comares y casado con

una prima hermana de

Benajarafe, propietario de

cabras y vendedor de leche en Málaga, que a su familia se la conocía como Los Cayetanos, que

ganó la medalla de oro en un Certamen de Pintura convocado por Educación y Descanso, y la

historia del marchante de arte canadiense Alain d´Boer, etc, etc.” pero antes de que abra la

boca, le cambio de tercio:

¿Qué percepción emocional de tu infancia ha prevalecido en tu memoria?

- Bueno…, fue un pequeño accidente que me ocurrió en el Rincón de la Victoria, donde

vivíamos. Yo tenía unos 8 años cuando caí inesperadamente en el sifón de una alberca

mientras mi madre lavaba la ropa. Ella oyó mis gritos y saltó rápidamente al interior. Me sacó

de allí sin lesión alguna, pero me afectó tanto aquel accidente que desde entonces no he deja-

- 45 -


do de sentir un pánico insuperable de las aguas subterráneas, hasta tal punto que me produce

enorme pavor mirar en el interior de un pozo.

Creo que es la primera vez que lo cuento.

Es curioso que no te hayan preguntado en la infinidad de entrevistas que te han hecho

cuál era tu verdadero héroe en la niñez…

- Es cierto…es una pregunta algo tan fuera de lo habitual como la anterior. Siempre

que me entrevistan siguen la pauta estándar…

Bueno, yo me identificaba con muchos personajes de hazañas heroicas que existían por

aquel tiempo, especialmente con todo el plantel de personajes que aparecían en “Flechas y

Pelayos”, una revista infantil vinculada a la Falange Española. Recuerdo que dos de los personajes

eran conocidos por Sherlok López y Watso de Leche. Pero mi héroe favorito era El Zorro,

quizás porque aplicaba siempre la justicia y la moral en todas las hazañas en las que se

implicaba.

Aquí si te puedo contar algo ya conocido por otras entrevistas que tiene que ver con la

pregunta. De niño, vivía con mi familia en una finca cercana al pantano del Agujero. Desde

allí me tenía que desplazar al colegio de San Pedro y San Rafael, situado en la plaza de San

Francisco, donde actualmente se encuentra la Capilla y Casa Hermandad de La Paloma. Mi

madre se preocupaba y me daba dinero para que yo fuera en autobús, pero yo iba andando

cuando el tiempo lo permitía, y con el dinero que me ahorraba del viaje me compraba tebeos.

Ya de niño sentía una afición desmedida por la lectura.

¿Cómo era a, grosso modo, la época de adolescente que te tocó vivir y cuál es tu recuerdo

más nítido?

- Siempre recuerdo con nostalgia mi adolescencia, la infinidad de bonitas experiencias

en la finca, muchos fragmentos de felicidad perdidos en la memoria que he recobrado después

de haber escrito tanto.

Yo era un chaval de 13 años con muchos deseos de abrirme pronto camino, pero un

día caí enfermo de pleuresía pulmonar, una enfermedad extendida en esa época. El doctor me

mandó reposo total, y recuerdo que me pasaba mucho tiempo dibujando o leyendo bajo un

algarrobo que teníamos en la finca. Este período de ocio impuesto y el contacto directo con la

naturaleza hizo que concentrara todos mis esfuerzos en transformar mi vida cotidiana en

memoria poética.

Fue una experiencia inolvidable y allí se empezó a gestar, sin duda, mi vocación de pintor

y a tener conciencia de que sentía una inclinación notable por la poesía. Leía especialmente

las obras de dos poetas: Gustavo A. Bécquer y José Mª Gabriel y Galán, un poeta español costumbrista

bucólico nacido en Frades de la Sierra (Salamanca) y que me acercó literariamente a

esa especie de santuario de la naturaleza en estado puro. Tengo que decir que su influencia fue

decisiva en mi afición a la poesía, y fue tan fuerte la atracción que sentía hacia este último, que

cuando viajé por primera vez a su ciudad natal, tenía la impresión de estar viendo todo tal y

cual hacía mención en sus poemas, la monotonía de los campos, los blancos nubarrones que

cubrían el cielo…

Durante mucho tiempo estuve dudando qué camino elegir, y aunque mi vocación de

pintor ya estaba ligada a mis primeros años de la infancia, he de reconocer que en mi decisión

- 46 -


influyó la convicción de que yo encontraba la literatura algo muy cerebral, lo contrario que la

pintura en la cual percibía una frescura y espontaneidad que iba más acorde con mi carácter.

Tu relación con la plana intelectual del panorama cultural malagueño es algo ambivalente,

incluso nula en algunos aspectos ¿tienes algún motivo especial?

- Sí, una de las razones que ha contribuido a alejarme de la plana intelectual, como bien

dices, es la frivolización que se está haciendo de la cultura. Desde hace tiempo veo una grisura

que presagia una sordidez infinita en el plano cultural. Cuando digo grisura, me refiero a un

bloque de seudoescritores y seudopintores que nos transmite un agobio de mediocridad y

mentira.

Al mismo tiempo hay una corriente de frivolidad que distorsiona bastante el panorama

cultural

malagueño

y está

creando

una

enorme

confusión.

Esto

es mucho

peor en el

mundo de

la pintura

donde hay

embaucadores

que

adquieren

un prestigio

que

no se merecen,

todo ello propulsado por una información bastante distorsionada que relega a un segundo

plano a los verdaderos creadores. La frivolidad me ha parecido siempre muy peligrosa,

una osadía por la que se paga un precio muy alto.

Y como precisamente me considero un defensor acérrimo de la cultura, soy reticente a

la hora de defender ciertos valores, de establecer unas jerarquías fundamentales en el mundo

de la literatura, y particularmente de la pintura.

¿Te atreverías a nombrar a grandes de la literatura o pintura en el espacio malagueño

que tienen un pedestal falso?

- Es una cuestión peliaguda, pero, por supuesto, de esos hay muchos aunque no me

gusta mencionar a nadie en concreto. Lo único que puedo decir al respecto es que hoy día los

verdaderos artistas están ocultos por una gran mayoría de personajes que rayan con un chabacanismo

plebeyo. Ese pedestal siempre falso, está lleno, en general, de estatuas creadas con el

molde de la soberbia y ambición.

- 47 -


Tu faceta de escritor en la que ahora destacas y eres tan prolífico, tanto en poemarios

como en relatos, ¿es un intento de completar esa naturaleza de genio que posees?

- Bueno, creo que exageras en tu concepto de genio. La escritura es una constante que

ya tenía sobradamente consolidada y que siempre ha estado latente en mí. Desde el año 70

hasta el 73, escribía en el diario “Sur”. Tenía asignada la última página con el apartado: “Sonreír

es mejor”, donde escribía greguerías y dibujaba viñetas con una intención satírica casi

subversiva. Eran tan atrevidas que cierto día me llamó el subdirector, Francisco Lancha, comunicándome

que habían censurado algunas y tenía que inventarme urgentemente otras menos

osadas. Ahora he vuelto a retomar esta labor de escribir porque lo consideraba una asignatura

pendiente. Soy de la opinión que la escritura y pintura constituyen dos formas de asomarse

al misterio de estar vivos.

Resulta extraño y paradójico que autores como Jardiel Poncela, Wenceslao Fernández

Flores o Miguel Mihura no sean glorias nacionales cuando en cualquier

otro país se les hubiera reconocido como tales…

- Pienso que fueron ignorados porque al estigma de su ideología política se le unió el

imperdonable error de haber escrito algunas de las páginas más burlescas de la historia de la

literatura española. Además de los problemas con la censura, pues el humor se concentraba en

las publicaciones y periódicos satíricos, se enfrentaban a la mentalidad tan tradicional alentada

por la Iglesia. Si nos detenemos a pensar, el español tiene un humor quijotesco, es decir, es

una persona seria, religiosa, y le da mucha importancia al honor.

La famosa revista humorística y satírica “La Codorniz” impulsada por el dramaturgo

Miguel Mihura que criticaba la situación política y social en clave de humor, fue pionera durante

mucho tiempo. Y siempre ha habido sobrados representantes de la literatura humorística,

condenados al olvido por su ideología. Recuerdo las críticas de un escritor que firmaba con

el pseudónimo Pena, y cuando este murió escribieron: ¡Qué pena que Pena haya muerto!

¿Jardiel Poncela fue, como has dicho más de una vez, quien te emplazó decisivamente

en ese rol de escritor humorístico que hoy aplicas con éxito en tus narraciones?

- Qué gran genio. Su ironía, su talento liberal, su dominio de las situaciones…

Realmente fue muy influyente. Su lectura me enseñó a modelar y madurar esa faceta humorística

tan mía. Experimenté que la sensibilidad se afinaba, que captaba con más acierto las circunstancias

que implicaban a los personajes sometidos a una observación crítica, y aprendí a

reflexionar sobre el tumultuoso mundo de la realidad actual.

Me gusta recurrir a él cuando no estoy inspirado. Tengo una especial curiosidad a ese

todo inagotable.

Tu último libro de poemas, Sopa de sapos, es realmente una crítica visceral de la

sociedad actual. No dejas títere con cabeza… ¿Es aquí donde te sientes más mordaz

al escribir sobre temas de la actualidad?

- Lo estás diciendo con mis propias palabras…Pues sí, me divierte mucho exponer las

incongruencias de todo lo que está ocurriendo en esta sociedad tan intolerante. He comprobado

que la agudeza y el humor corrosivo son las características que definen este poemario.

- 48 -


En él aparecen temas recurrentes como el derrumbe de los ideales, el erotismo, la religión, etc.

Ataco al tinglado que nos manipula con un humor sarcástico que aquí es el ingrediente obligado

a la hora de hacer esa crítica,

no obstante, intento no ser

irreverente y/o herir susceptibilidades.

Con ello quiero demostrar

también no estar al margen de lo

que sucede, y que mi implicación

en estos problemas es total. Me

gusta reflejar esas incoherencias,

esas incertidumbres de la vida,

esos aspectos incómodos de la

sociedad porque, de este modo,

aliento al debate y la reflexión,

un ejercicio moral, diría yo.

¿No está el mundo demasiado

triste como para hacer bromas a

su costa?

- Tengo cuidado de cómo

mirar el mundo porque el mundo

será como tú lo mires…

En mi mundo personal vivo con

unas referencias muy claras en el

que no dejo entrar la triste actualidad.

Pero sí creo que el humor,

por corrosivo que sea, resulta

estimulante. Lo encuentro una

forma distinta de hacernos ver la

realidad, y el sentido bufonesco

de este humor, además de ser un

objeto de denuncia, es una manera

más seria de entender la vida.

El relato, al que no acaban de apoyar las editoriales, dicen que es un género para

iniciados… ¿Te has planteado volver a la narrativa?

- El relato es un género literario como la novela, pero no cuenta con el apoyo editorial

porque el consumo de libros va muy unido a una actitud de esnobismo. Sin embargo, el aprecio

por esta medida breve está vinculado a personas que realmente les gusta la literatura. Después

de “La excursión y otros relatos fantásticos” (Jákara Editores), un libro de relatos cortos

que tuvo una buena acogida, he publicado “La ingravidez del biombo” (Eride Ediciones),

Madrid 2013, que sigue la misma línea. Siento una especial atracción por los relatos de misterio

y terror al estilo de Edgar Allan Poe, uno de mis autores favoritos, aunque yo enfoco muchos

de ellos hacia el mundo sobrenatural que me produce un morbo especial.

- 49 -


¿Qué grado de implicación necesitas cuando trabajas, especialmente en la escritura?

- Depende del estado anímico en que me encuentre, pero fundamentalmente lo hago

como una imposición permanente. Me obligo a estar predispuesto a escribir, no creo en las

Musas. Quizás sea el afán de sumergirme en un mundo de fantasía en el que la vida podría ser

de otra manera.

Eres integrante del grupo literario Los Mittwochs, que ahora ha editado su segundo

poemario, ¿cómo definirías a este grupo?

- Nos conocemos desde hace varios años…tú, precisamente, eres un integrante de él…

Sí, pero me interesa más tu opinión…

- En una de las reuniones que hacemos los miércoles en el Café del Teatro, donde nos

encontramos unos cuantos amigos (Pepi Zea, Lola Calderón, Manolo Becerro, Antonio Haro,

tú y yo) para hablar de poesía y otros temas de más o menos relevancia, se fue fraguando lentamente

la idea motriz de unirnos para editar un poemario conjunto. El nombre del grupo,

casi impronunciable, se tomó de este día de la semana en alemán, y recuerdo perfectamente

- 50 -


que fue una idea tuya que todos acogimos con entusiasmo por unanimidad sin tener en cuenta

la dificultad de su pronunciación. Todavía me cuesta trabajo pronunciarlo bien…

Nuestro primer poemario se titula “Nuevas Miradas” (Jákara Editores), con prólogo de

Diego Ceano, el cual nos denomina como trébol de cinco hojas por la inusual y singular conjunción

de estilos. El libro está ilustrado con dibujos de Manolo Becerro, míos, y otras obras

cedidas por tu hermano, Rogelio Moreno. Este experimento fue bien acogido por todos, pues

aunque la diversidad de estilo poético sea evidente y expresemos de forma diferente el laberinto

de nuestras emociones, existe una buena armonía entre nosotros y el respeto mutuo como

denominador común.

Ahora acabamos de editar el segundo poemario titulado “Diáspora” (Jákara Editores)

que presentaremos próximamente en el Ateneo.

Después de toda tu experiencia en el espacio cultural de Málaga ¿qué es lo que propondrías

para mejorarlo?

Soy un apasionado defensor de la cultura, y creo firmemente en la vitalidad de la literatura

malagueña, sin embargo, se está volviendo anémica, y parece estar abocada a un callejón

sin salida, a un absurdo que podría convertirse en precepto a raíz de los recortes.

A veces tengo la sensación que Málaga parece haber caído en un escepticismo y una falta

de entusiasmo hacia el impulso literario. Para salir de este caos es necesario que las autoridades

competentes se involucren en ello y se incentive la cultura con más dinamismo y apoyo

económico. Como consecuencia se despertaría el interés del público y lo concienciaría al respecto.

He visto que en la programación del “Festival de Cine de Málaga” están proyectando

un filme en el cual apareces con otros amigos del teatro…

- Sí, ha sido una inesperada sorpresa tener la posibilidad de ver esta película después de

50 años. Titulada en español: “El misterio del perfume” (y en inglés: “Holidays in Spain”) es

una producción americana que se rodó en Málaga en los años 64-66. Se comercializó en América

pero aquí nunca se estrenó debido, probablemente, al intento experimental de ambientar

las salas durante la proyección del filme con los distintos perfumes de las flores malagueñas.

Obviamente fue un fracaso total porque la mezcla de olores se convirtió en un hedor indefinido

que hacía insoportable la estancia en la sala.

Los que participamos en el filme de actores secundarios, como Lucio Romero, Fiorella

Faltollano, Pepe Salas, Mari Luz Rizzo, etc. proveníamos del grupo de Teatro de Guillermina

Soto, contemporáneo del que dirigía Ángeles Rubio Argüelles, esposa del escritor Edgar Neville.

Como el filme se desarrollaba supuestamente en la Feria de Málaga, nos obligaron a

aprender a bailar sevillanas.

Pero por mucho cine que hubiera hecho, siempre pienso en la frase de Jardiel Poncela

que decía que “el verdadero escritor solo hará algo en el cine cuando sea a la vez, guionista,

director y montador”.

¿Eres de los que banaliza la importancia del Internet y de los teléfonos móviles?

- Estoy de acuerdo siempre y cuando se haga un buen uso de ellos. Lo que me preocupa

es el manejo de esa misma tecnología como una forma de control, como ya hemos visto

- 51 -


con el caso Snowden. La vigilancia, por medios de cámaras de vídeos, móviles, el GPS, etc.

debería quedar al margen del ciudadano que pierde su libertad e intimidad.

Internet es una herramienta que potencia los mensajes de la comunicación, una representación

de la realidad construida con palabras y una seducción que forma parte de la expresión

verbal. Muchos piensan que es un vehículo perfecto para los solitarios, pero no hay que olvidar

el problema adicional de que no crea vínculos afectivos.

¿Sientes alguna preocupación por la inmortalidad de tus obras?

- En absoluto, soy consciente de que todo acabará algún día. No solo mis obras, sino el

mismo planeta en el que habitamos. La existencia la considero un paréntesis entre dos oscuridades.

Quien le conoce, aprecia enseguida dónde está la base de ser tan querido: una gran

curiosidad intelectual y una humildad igualmente grande.

- Bueno, nos vemos el miércoles, como siempre…

Archivos Gráficos:

DELCEA (Archivo Fotográfico DELCEA)

Foto: Manuel Becerro

- 52 -


CURIOSIDADES

MALAGUEÑAS

UN NUEVO CAÑÓN ESPAÑOL

EN LOS INVÁLIDOS DE PARÍS

Por Antonio Lara Villodres

INTRODUCCIÓN.

No hace mucho tiempo, en un anterior número

de esta revista, comenté de mi estancia en la capital

de Francia, donde pude disfrutar en mis múltiples

paseos por sus calles y plazas, del rico patrimonio

monumental que atesora. Justo en uno de ellos, volví

de nuevo al hermoso complejo histórico del hotel de

los Inválidos de París, lugar donde está situado el

Museo de la Armada francesa.

El macizo recinto, con su dorada cúpula posee

varios pisos, todos comunicados por amplias escaleras.

A largo de sus pasillos, se muestra un sinfín de

ingenios de Artillería, del periodo antiguo. Bajando de

los mismos, vemos ante nosotros un espléndido patio

de Armas donde yacen, posadas en su suelo infinidad

de viejas piezas de artillería de bronce, de diferentes

calibres, que haría las delicias de cualquier conservador

de Museo o historiador militar.

Tenía el presentimiento de que entre todas ellas,

era posible que me encontrara con alguna pieza más de

las fundidas en España o bien en los Países Bajos, durante

el periodo en el que los Austrias dominaron Europa;

pues muchas de ellas, encierran páginas gloriosas

de la historia de nuestro país.

Efectivamente, a pocos pasos de un cañón sacre,

de finales del siglo XVII, fundido por el plomero real

flamenco Bartolomé Cauthals, del cual se dio cuenta

plenamente en el número 73 de la revista El Avisador

Malagueño de 2013, apareció otra pieza, de bronce, de

mediano tamaño, sujeta, y puesta en sentido vertical, a

la pared. Observando detenidamente la pieza, uno de

los aspectos que más sobresalían de la misma fue precisamente

el blasón que lo adornaba. Este estaba situado

en el primer cuerpo de la misma y por sus características deduje que era un escudo espa-

- 53 -


ñol. Esto supuso para mí una satisfacción, ya que había recuperado otro de aquellos antiguos

cañones españoles perdidos, que por azares de la historia, fueron llevados allí. Pero aun quedaba

lo mejor de este trabajo, lograr conocer a quién pudo pertenecer la pieza artillera. Pero

antes de adentrarnos en este trabajo, hagamos un poco de historia.

1. UN POCO DE HISTORIA.

Durante los siglos XVII y XVIII, muchas

de las piezas de artillería salidas de las fundiciones

flamencas o castellanas, llegaron a ser

consideradas como verdaderas obras de arte,

debido sobre todo, a la complejidad de sus

diseños y trabajos, basados en una rica y profusa

decoración cincelada sobre las mismas 7 .

Normalmente en ellas se fijaba el escudo del

soberano en cuestión, el del Gran Maestre o

capitán general de la Artillería y su nombre.

Otras veces, solo se insertaban las Armas del

noble que había mandado fundir dicha pieza,

como es el caso que estudiamos. Igualmente

se le insertaban la fecha de la fundición, y el

nombre del maestro fundidor. En ocasiones,

en cada uno de los muñones de la pieza, iban

insertos respectivamente, el peso y el material

con el que había sido fundido el cañón.

Por último señalar que, normalmente, el fundidor al acabar cada pieza, le otorgaba un

nombre a la misma como seña de identidad. Estos a veces, eran sacados del santoral, como

por ejemplo San José, Santiago Matamoros, etc. Otras aludían a nombres de mujeres, como las

famosas lombardas Jimenas, piezas históricas usadas en el sitio de Málaga, en 1487. O bien a

nombres de animales quiméricos o de ciudades como, por ejemplo, la famosa lombarda llamada

Gijón, usada en el asedio a la ciudad de Antequera. Era en fin, una industria que, aunque

artesanal, era muy personalizada. La impronta del fundidor o creador, en los encargos que

recibía, era una constante.

A lo largo del reinado de los Reyes Católicos, la artillería castellana, formó parte esencial

de su ejército y de sus victorias y conquistas 8 . No es menos cierto que esta, sufrió numerosos

cambios hasta llegar a convertirse con los años, en una de las mayores potencias armamentísticas

de la época junto a Francia. Para ello los monarcas mandaron crear fundiciones en

estratégicos lugares, dentro de la geografía peninsular, con vista a abastecer las necesidades

bélicas del momento. Una vez finalizada la Guerra de Granada, las acciones púnicas se volcaron

contra Francia, y posteriormente, en ayuda de las provincias de África a merced del poderío

otomano. Precisamente las plazas de Málaga y Baza, sobre todo, tuvieron ese cometido

durante el siglo XVI y gran parte del siguiente, hasta que entró en juego Sevilla, con su Real

Maestranza, lo que supuso la lenta caída industrial de aquellas dos importantes ciudades.

7 Se realizaban además de los emblemas, exquisitos dibujos de tipo geométricos o floral, que daban a la pieza de artillería una

imagen de belleza y distinción única.

8 Por citar algunas plazas: la ciudad de Málaga, Setenil, Ronda, etc.

- 54 -


3. DESCRIPCION DE LA PIEZA DE ARTILLERIA.

La pieza de estudio es un cañón de avancarga 9 , en bronce, de tamaño pequeño, cuyas

medidas de longitud son 1,40 cms, desde un extremo o (cascabel), hasta la parte final del otro

extremo (boca). Su peso aproximado es de 200 kilos, y su calibre de 50 mm. Su número de

registro o inventario es el N 572. Se desconoce quien fue su fundidor, aunque es probable que

fuera fabricada en las fundiciones y ferrerías del Señorío de Vizcaya, a inicios del siglo XVII o

bien encargada por el Preboste de Lekeitio a una de las Reales Fábricas de Artillería instalada

en la Península. 10

Este cañón se localiza en la planta baja, pasillo de la iglesia de los Inválidos. Y está

considerada como pieza menor, denominadas como Verso. 11

En la antigüedad, los manuales de artillería solían dividir el cuerpo de una pieza de bronce o

hierro en tres partes fundamentales: Un primer cuerpo, un segundo cuerpo y la caña. El primer

cuerpo partía desde el cascabel 12 , hasta la primera faja. El segundo cuerpo distaba desde

la faja primera hasta la mediación de la caña o tubo. Y el tercer cuerpo, el resto del cañón,

siendo su extremo la boca del mismo. Ciertamente la

na más interesante de esta pieza artillera del siglo XVII,

corresponde prácticamente al primer cuerpo. En él, se

encuentran aspectos y características del cañón como son:

el cascabel, la garganta y lámpara. Aquí en este último lugar,

aparece una pequeña figura trabajada, que representa

una cabeza de león, símbolo de la fuerza. La misma mantiene

sus fauces abiertas y corresponde al oído o fogón de

la pieza. Punto por donde se daba ignición al cañón, como

se puede observar en la foto.

Siguiendo un poco la representación gráfica de la

pieza, nos encontramos más arriba, con el cartucho o rectángulo,

cuyas medidas aproximadas son de unos doce

por cuatro centímetros y se distingue en su interior, una

leyenda que dice: ANTONIO. ADAN. don ADÁN

YLRETEGUI. DL. CONSE.D. SV.MAG. Y SV.S. SE-

ÑOR. don LAS CASAS. D, ÇUBIETA.Y. YARÇA. Que

debe decir. Antonio Adán y Larrategui, del Consejo de S.M. y su Secretario, Señor de las Casas de Zubieta

y Yarza.

Y en la parte superior nos aparece un escudo heráldico, tipo español, que interpretamos

como el blasón de la antigua familia y linaje Adán de Yarza, de Lekeitio, (Vizcaya) cuya descripción

iconográfica es la siguiente:

Cuartelado:, 1º y 4º, de plata un árbol de sinople, con un jabalí de sable alzado a su tronco,

por Adán de Ayarza. 13 Y 2º y 3º, de azur, una cruz flordelisada, de oro y cantonada de una

estrella del mismo meta, en los cantones diestro del jefe y siniestro de la punta, y de un creciente

9 Pieza de artillería que era cargada por la boca.

10 Según la información que poseo, esta pieza es gemela a otra que se encuentra igualmente en el Museo de la Armada de París.

11 Otros autores consultados indican el calibre de la pieza de 4 a 5 centímetros de diámetro

12 El cascabel se denominaba al extremo del cañón, a veces era trabajado primorosamente, tomando formas muy diversas.

13 A. A. GARCÍA CARRAFFA, El Solar Vasco Navarro, San Sebastián, 1967, tomo I, pp. 94 y s. y 357/ Ver ATIENZA, J.

Nobiliario Español.Diccionario de Apellidos españoles. Madrid, 1954, p. 65.

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de plata, en los cantones siniestro del jefe y diestro de la punta, por Zubieta 14 . Lleva una filiera

15 componada.

El emblema heráldico va timbrado con corona

de Señor.

En el segundo cuerpo, a la altura de los

muñones, 16 se encuentran dos asas, que toman la

forma de delfines, muy estilizados. En ocasiones

servían de asideros para el transporte de la pieza

y colocación en su correspondiente cureña o armón

por medio de grúas.

Por último, un tercer cuerpo o caña, que

va desde la zona de los muñones hasta la boca.

En ella se alojan varias fajas, primorosamente

cinceladas y labradas con elementos florales y

geométricos así como todo el tronco de la misma

caña, con líneas facetadas. Es decir, estamos ante

una pieza de artillería, fundida por encargo, para

un importante personaje vasco llamado Adán de

Yarza y Larrategui.

Pero ¿quién fue verdaderamente este personaje

que llevó uno de los más antiguos apellidos

vascos reseñados ya por la historia, en la villa

de Estella,(Vizcaya).

4. ANTONIO ADÁN DE YARZA Y LARRATEGUI.

Por los datos recogidos, este individuo fue Señor de las Casas de Yarza y Zubieta, Preboste

del Solar de Lekeitio y Secretario del Rey Felipe III.

Nació en Logroño, en el año 1555 17 con el nombre de Antonio. Sus padres Juan Navarro

Larrategui y Catalina Saénz de Oyanguren y Legazpi Aguirre, procedían de hidalgas y antiguas

familias vascas. Antonio bien pronto entró en contacto con la Corte del rey don Felipe

II, donde gracias a las influencias y apoyos que traía de su tierra, fue designado para la presidencia

de la Hacienda Pública. Unos años más tarde, se le dio el cometido de secretario 18 del

presidente del Consejo Real. Desde 1586 a 1593 el rey lo nombró contador de la Real Hacienda

en la provincia de Ultramar de Chile. A su vuelta a España, es nombrado Alcalde de la

ciudad de Logroño y poco tiempo más tarde obtiene el título de Secretario del Rey.

Contrajo matrimonio en 1603, con Magdalena Adán de Yarza y Uribe, primogénita del

Preboste mayor del Solar de Lekeitio, Santiago de Uribe y de María de Adán de Yarza

14 MOGROBEJO,ENDIKA. Blasones y linajes de Euskalerría. Bilbao, 1991, tomo I, pp.131 y s.

15 La filiera es una pieza disminuida, o bordura disminuida a su tercera parte de anchura ordinaria. CADENAS Y VICENT, V.

Diccionario Heráldico, Madrid, 1989, p. 93

16 Los muñones eran los soportes donde el cañón se apoyaba en la cureña o afuste. Esta solución permitió el que los artilleros

fueran más eficaces en el tiro.

17 Autores consultados aducen que era de Beasaín (Guipúzcoa) otros indican que nació en Logroño.

18 Antes de la obtención del título de Secretario, su expediente junto al de su esposa Magdalena, fueron previamente revisados

y conformados por la Santa Inquisición de Logroño, quien lo remitió al Consejo Real, en 1585. A.H.N. Consejo de la Suprema

Inquisición. 1370, EXP. 23.

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Idíaquez, Señores de las antiguas Casas de Yarza y Zubieta 19 y con residencia en la Corte de

Valladolid. Pero según se explica, las cláusulas propias del contrato de matrimonio y la legislación

existente sobre la tenencia y posesión de este antiguo cargo, lo hicieron imposible ya que

gozaba de protección del Consejo Real.

Realmente lo que ocurría era que la mencionada merced, se encontraba en poder de

otra persona, designada por el propio Rey y por ello tendría que esperar. Algunos años más

tarde, 1608, logra su objetivo, es decir los nombramientos de Preboste del Solar de Lekeitio 20

y el de Señor de las Casas de Yarza y Zubieta.

Después de tomar posesión del título, se adjudicó el apellido Adán de Yarza cediendo

todos los derechos a su esposa Magdalena. Unos años después, el rey le confió el cargo de

secretario de los Archivos Reales de Simancas, en el que trabajó hasta el año 1614.

Al siguiente año, como consecuencia del doble enlace matrimonial de los príncipes españoles

con los franceses, fue comisionado por el Rey para que formara el séquito real de

acompañamiento en el encuentro real, que se daría en el río Bidasoa. 21

Poco tiempo después es nombrado secretario del Príncipe Filiberto Manuel de Saboya,

con el que viajó a Italia. En el transcurso de 1621, es nombrado Alcaide y Alcalde mayor de

las villas de los Arcos y un año después, el Senado de Messina, le nombró Patricio, con todos

derechos y prerrogativas. Antonio Adán de Yarza y Larrategui falleció en Sicilia en 1624. 22

Antonio Adán de Yarza y Larrategui falleció en Sicilia en 1624.

19 GARCIA CARRAFFA, A. A. Diccionario Heráldico y Genealógico de apellidos españoles y americanos. Tomo I, pp. 223 y

s.

20

Este título concedido por los reyes castellanos aparece desde la constitución de la villa de Lekeitio (Vizcaya) y siempre

recayó en manos del cabeza del linaje Adán de Yarza. El primer preboste fue Rodrigo Adán de Yarza, alcaide del fuero de

Vizcaya, servidor que fue de los Reyes Católicos.

21

El río Bidasoa ha sido en incontables veces, el lugar tradicional donde las familias reales de España y Francia hacían sus

encuentros matrimoniales.

22 Los datos biográficos sobre este personaje han sido recogido en las páginas WEB yarzatarrak.blogspot.com.es y

www.Lekitxo.inf/index.php/es/historia.

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5. LAS FUNDICIONES DE CAÑONES EN VIZCAYA.

Desde tiempos ancestrales se conoce en El País Vasco las ferrerías y fundiciones instaladas

en él, y que durante decenios han funcionado gracias a los grandes recursos naturales de que

han gozado sus ricas tierras, 23 ejemplo de ellos son las de Arrasate, población muy conocida

en la antigüedad por el buen acero que producía sus fundiciones y uno de sus mejores y más

conocidos fundidores fue el maestro Jorge de Urripain; Otras se localizan en Urtubiaga, Fuenterrabía,

24 Beingolea o la de Zuebieta, de la que fue propietaria, un pariente de los Adán de

Yarza, llamada Catalina de Uribe. Durante el siglo XVI, gran parte de esta industria artesanal

se dedicó a la cuchillería, espadas, y armaduras y, muy tímidamente, experimentó la fundición

de cañones de bronce e hierro por encargo. La crisis económica de este siglo XVII que asoló

a España, unida a otras variables, conllevó a la desaparición prácticamente de las mismas.

Datos documentales:

WEB yarzatarrak.blogspot.com.es

www.Lekitxo.inf/index.php/es/historia.

GARCIA CARRAFFA, A. A. Diccionario Heráldico y Genealógico de apellidos españoles

y americanos. Tomo I, pp. 223 y s.

A. A. GARCÍA CARRAFFA, El Solar Vasco Navarro, San Sebastián, 1967, tomo I, pp. 94 y s. y 357/

Ver ATIENZA, J. Nobiliario Español.Diccionario de Apellidos españoles. Madrid, 1954, p. 65.

MOGROBEJO,ENDIKA. Blasones y linajes de Euskalerría. Bilbao, 1991, tomo I, pp.131 y s.

Archivos Gráficos:

Del autor

23 La siderurgia vizcaína desde la Edad Media tuvo numerosas minas de carbón como la de Somorrostro que suministraron la

materia prima a lo largo de cientos de años.

24 En las fundaciones de esta ciudad se fabricaban al por mayor cañones y pólvora.

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LA VENTANA

SOLEADA

ANNETTE DELETAILLE

50 AÑOS EN COÍN

Por Mercedes Sophía Ramos Jiménez

Annette Deletaille, nos dejó la pasada primavera en Coín, localidad donde vivió más de

50 años, seguramente serán pocos los que conocieron la existencia de esta grande de la pintura,

cuyo estilo se basaba principalmente en la disciplina –preciosista-.

Ella creaba incansablemente, su obra extensa y fraguada sobre paisajes serenos y repletos

de azahares culminó con una extraordinaria perspectiva creativa que llegó a influir en su

íntimo contacto con la naturaleza. Annette se introducía deliberadamente, campo a través para

poder plasmar instantes de luz y color a sus innumerables cuadros, en toda su obra se percibe

la nitidez y el raso que se descubre cuando se visitan los parajes de Coín, incluso en algunos

cuadros se puede imaginar el olor a azahar que predomina en el Valle del Guadalhorce.

Annette Deletaille

Realmente digna de todos los merecimientos, premios y reconocimientos, Deleitalle

brillaba por su enorme sencillez y naturalidad, compaginando su carácter con sus convecinos

en un trato cordial y llano durante el largo periodo que convivió entre ellos, ella solía decir

que nunca se sintió una extraña en Coín, y así fue como un día llegó a sus tierras y empezó

una historia de puro enamoramiento con la bella localidad coineña.

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Annette, nació en Bélgica en el año 1925, como todo genio y enlazando con todos

ellos, con muy poca edad y sin descanso dibujaba a todas horas, en todo momento y lugar.

Estudió en Bruselas Historia del Arte y Arqueología y más tarde aprendió técnicas de retratos

y figuras, en ese apartado ganó el “Premio Janssens” a la mejor retratista belga, que le fue

otorgado por la Academia Real de las Ciencias y Artes de Bélgica, también consiguió la “Medalla

de Oro Maestranza” en Amberes y otras muchas distinciones.

Sin embargo, aquí, aunque específicamente sí consiguió reconocimientos al nivel local,

nunca transcendió un premio por toda su trayectoria ni tampoco era grandiosamente reconocida,

por ello, es doblemente valorada tanto en Coín como en toda Málaga, puesto que, a pesar

de no haber expuesto sus obras fuera de su ámbito local, era y es admirada al instante de

contemplar alguno de sus innumerables cuadros.

Ciertamente hubiese sido fabuloso que su espléndida obra se hubiera difundido mucho

más y a todos los niveles, los cincuenta años que residió en Coín de manera meditada y consciente

de su retiro, tal vez le sirvió y le dieron inspiración suficiente para realizar su sueño de

crear sin las interrupciones que produce la urbe de las grandes ciudades, pero indiscutiblemente

los artistas de la talla de Deletaille necesitan una muy buena producción, al menos si quieren

compartir en vida su gran ingenio.

Es cierto que Annette viajó a muchos países con sus alumnos ya que ella daba clases de

pintura y dibujo a niños y niñas coineños, ello la llevó a exponer sus cuadros y sus trabajos,

pero siempre de manera didáctica y compartida, su montante emprendedor le hacía servir para

enseñar a otras personas sus muchas cualidades, eso demuestra los valores entrañables de la

pintora, que, en vez de promocionarse a sí misma compartía conocimientos con todas las personas

interesadas en su arte.

Su obra va más allá en cuanto Annette diseñaba dibujos en cerámicas y murales, quedando

un gran legado en Coín de esas muestras de la artista.

Es así, como fluyó sin ambición ni egocentrismo una artista que ya estaba consagrada

antes de instalarse en nuestra provincia, por lo que debemos estar orgullosos de que figuras de

esta talla hayan preferido nuestra tierra para pasar casi toda su vida, en este caso, a la sombra

de los azahares, naranjos, limoneros y cidros, que definitivamente enamoraron a la pintora.

Nunca será tarde para rescatar su obra y engrandecer su genialidad, ya se sabe, “los grandes

artistas nunca mueren”.

Datos documentales:

Fundación García Aguera

Archivos Gráficos:

Fundación García Aguera

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LA MEMORIA

DEL PARQUE

EL PARQUE DE MÁLAGA,

Un maravilloso vergel

Por José Manuel Díaz Romero

Nuestro parque, tiene una extensión aproximada de casi un kilómetro y si hablamos de

metros cuadrados, podríamos decir que posee alrededor de unos 30.000. Este parque está ubicado

entre La Plaza de la Marina y la Plaza de Torrijos coronada por la fuente de Tres Gracias.

Dentro de su trazado podemos ver un entramado de paseos y senderos que, además de

proporcionarnos el disfrutar de un agradable paseo, nos comunica entre el centro de la ciudad

y la parte este de la capital.

Los inicios del parque a finales del siglo XIX

- 61 -


Somos muchos los que al ver este vergel no podemos imaginar cómo en este lugar estuvo

instalado, hace algo más de un siglo, el mar y el puerto de la ciudad. Este parque fue

construido, por tanto, sobre terrenos ganados al mar, con la ventaja de que la cercanía de la

frescura marina influye para poseer un microclima muy beneficioso para el enriquecimiento

de las plantas.

La historia de este espacio se remonta a los últimos años del siglo XIX, cuando por orden

de la reina María Cristina y con el apoyo del malagueño don Antonio Cánovas del Castillo

desde la jefatura del Estado en Madrid

se comenzaron a plantar las especies

sobre los terrenos ganados al

mar gracias a la construcción de tres

nuevos muelles en el cercano puerto.

En los principios de este parque

se interesó el Marqués de Larios,

aprobándose por el Ayuntamiento

los proyectos donde intervinieron

varios arquitectos: Guerrero Strachan,

Rucoba, Crooke y otros. En

1897 no se pudieron empezar las

obras y los trabajos y la replantación

de sus jardines se prolongaron en el

tiempo hasta 30 años después, hasta llegar a como lo conocemos hoy.

Rellenado de lo que fuera el antiguo puerto de Málaga. S.XIX

Nuestro paseo del parque actual, tiene un montón de historia detrás; los malagueños

podemos estar orgullosos por tener en el mismo centro de la capital unos árboles, setos, jardines

idílicos, y de diferentes rincones y fuentes, y poder caminar por unos contorneados caminos

bajo la bóveda de esa opulencia exuberante de su arboleda, donde las especies más abundantes

son tropicales y subtropicales.

Fotos: Dolores Carretero Vaquer Distintas variedades de flores – Parque de Málaga

En el Parque de Málaga nos encontraremos con el disfrute de la arboleda y la flora, pero

también rincones de estilo romántico y cantidad de detalles de tipo regionalista como bancos

de obra revestidos con azulejos, o distintos bustos y obeliscos en memoria de ilustres malagueños

y personajes culturales importantes. Nuestro precioso jardín no es asunto de un único

paseo sino de varios. Y si quisiera el paseante conocer las distintas variedades de plantas,

- 62 -


flores y setos que en él concurren, también hay que tener presente la época del año en que

dichos paseos se efectúen, de todas formas, seguro que, sea cuando sea, quedarán asombrados

de su belleza y variedad.

Este fabuloso vergel, con una nutrida representación de especies vegetales tanto de carácter

autóctono como exóticos, desde un humilde arbusto de romero, al oloroso arrayán árabe,

junto a grandes palmeras, acacias, y plataneras, es un lugar muy frecuentado por ciudadanos

y visitantes a todas las horas del día.

Dentro del Parque se pueden encontrar hasta 364 especies subtropicales procedentes

de diferentes lugares. A través de sus sendas podremos reconocer la hermosa floresta de los

cinco continentes, destacando una de las mejores colecciones de palmeras que pueden apreciarse

en un espacio público de acceso libre.

El Parque de Málaga reúne en sus poco más de tres hectáreas, la mayor diversidad de

flora tropical y subtropical entre los parques públicos españoles, y a nivel internacional es difícil

encontrar espacios de la misma riqueza.

De nuestras islas podemos recrearnos en la contemplación de un ejemplar del drago de

Canarias. Podemos adentrarnos en un bosquecillo de altos bambúes de Asia, pasear al lado de

palmeras vietnamitas del río Mekong, cycas revolutas de Japón, cycas circinalis de India, o la

caryota urens de Tailandia.

De origen americano son un conjunto de más de 30 palmeras de abanico mexicanas, jacarandas

argentinas, aguacates, o el romántico bosque de ahuehuetes o árboles de la noche

triste, de América del Norte. Destacar las ceibas árboles del sur de Brasil y del norte de Uruguay,

conocidos como palos borrachos por su peculiar forma de hincharse el tronco.

Uno de los especímenes más visitados es el ficus australiano con sus impresionantes y

muy llamativas raíces aéreas, igualmente, y procedente de esta misma zona, la araucaria columnaris

de Nueva Caledonia y la palma real australiana. Podemos terminar la visita recreándonos

en la belleza de los pándanos de África con sus raíces-zancos o la flor ave del paraíso

gigante surafricana.

En su origen, las plantas llegaron al Parque de Málaga de viveros españoles, pero también

de Europa y América, ya que jugó un papel fundamental el gran intercambio comercial

que experimentaba el puerto malagueño, en aquel momento uno de los más importantes del

país.

Las especies están dispuestas en grupos para lo que se ha tenido en cuenta que sean similares

y con parecidas características botánicas. Resultando ser un paradisíaco espacio para el

paseo y el descanso.

Poco a poco iremos desglosando la infinidad de flora, así como los atributos decorativos

que la acompañan.

Datos documentales:

Málaga Turismo - Catálogo botánico, inventario y localización.

Alfredo Asensi y Blanca Díez Garretas "El Parque de Málaga, un ejemplo de

biodiversidad".

Archivos Gráficos:

DELCEA (Archivo Fotográfico DELCEA)

Foto Archivo Narciso Díaz de Escovar.

Foto Archivo Temboury

Foto: Lola Carretero Vaquer

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EL HERALDO

LAS MEZQUITAS DE MÁLAGA

Lugares de oración el 19 de agosto de 1487

Por Eduardo José Caro López

Rafael Mitjana Ardison, arquitecto municipal de Málaga desde 1838 hasta el 1849. Elaboró

un plano de la Málaga musulmana donde entre otras edificaciones hace constar donde

estaban ubicadas las mezquitas de Málaga, pero solo marca cuatro.

En el Archivo Histórico de la Catedral y en el Archivo Histórico Municipal de Málaga,

constan en los Repartimientos de la ciudad que hacen los Reyes Católicos, veinte mezquitas

que son cedidas a la Iglesia, otra que ya habían donado a Dourdux, que fue quien rindió la

ciudad a Isabel y Fernando y también aparece, en el plano de Rafael Mitjana, un morabito en

los arrabales, así como en el plano que también realizó Bejarano Robles sobre la Málaga Musulmana

de 1492, y aparte de estos 21 lugares de oración aparece en el Archivo Histórico Municipal

de Málaga, la cesión de una Mezquita a Álvaro Ferrera, a una legua y media de Málaga,

junto al río Guadalmedina para hacer una venta. Igualmente Francis Carter en su libro “Viaje

de Gibraltar a Málaga” sitúa otras tres en las afueras, una en la torre del Atabal y otra en la

Cruz de Humilladero. También sitúa en Gibralfaro otra mezquita. Más las cuatro que ya habían

sido tomadas anteriormente para construir iglesias, hacen un total de 29 lugares de oración

islámicos en Málaga.

Distribución de las mezquitas en Málaga.

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Cuatro son las mezquitas que señala Rafael Mitjana. La Mezquita Mayor, que algunos

relatores la denominan la Gran Mezquita de Málaga. La Mezquita Menor, y otras dos mezquitas

más en la ciudad.

La primera de las mezquitas de la ciudad, era la Mezquita Mayor. No debemos llamarla

la Gran Mezquita, simplemente porque no lo era. Era mayor que las otras mezquitas, pero su

tamaño lo veremos por su ubicación. Tampoco tenía un patio de naranjos como se cree en las

descripciones de las leyendas malagueñas. Ocupaba la iglesia de El Sagrario, el edificio que hay

entre esta iglesia y la Catedral, y parte del patio que existe entre los tres edificios. La parte estrecha

iba desde lo que hoy es la torre Norte, hasta la torre Oeste de la puerta del Norte, la

que da a la calle del Cister, y la parte más larga, desde la fachada de la Catedral hasta la calle

Santa María.

Lo que hoy se conoce

como la iglesia del Sagrario

es de obra nueva del siglo

XVIII. El anterior edificio

que ocupaba la iglesia de El

Sagrario y el Seminario Diocesano,

tuvo que ser derribado

porque amenazaba ruina.

El padre Pedro Morejón de

la Compañía de Jesús, nos

dice que esta mezquita era la

mejor de España. Hernando

del Pulgar nos relata que fue

consagrada antes de la entrada

de los Reyes en la ciudad,

y fue el lugar donde se celebró

la primera misa tras la

toma de la ciudad.

La segunda de las mezquitas, la mezquita menor, y más pequeña de las cuatro, estaba situada

en la salida de la calle Cañón llegando a la Cortina del Muelle, junto a lo que ahora es la

Catedral. Fue la primera sede del Cabildo Municipal que tuvo Málaga cuando fue tomada por

los Reyes Católicos. Tanto el edificio como la sede del cabildo duraron poco tiempo en ese

lugar.

La tercera de las mezquitas estaba situada en la iglesia del Santísimo Cristo en la calle de

la Compañía. Este edificio fue la capilla del seminario mayor de la Compañía de Jesús hasta su

expulsión, por Carlos III, en 1768. Estos llegaron casi un siglo después de la cristianización de

Málaga, en 1578, y se encontraron un solar para construir. Cuando fueron a levantar el actual

templo se encontraron las antiguas catacumbas de Málaga, pero entre los restos solo se encontraron

restos de niños y cenizas en una vasija, por lo que es posible que no fueran cristianas,

sino romanas. Se habla de que hubo en Málaga un templo dedicado a la diosa Atenea, es muy

posible que esta fuera su ubicación.

La cuarta y última de las mezquitas del plano de Rafael Mitjana, se encontraría hoy en

plena calle del Marqués de Larios, a la salida de la calle Marín García. Su tamaño sería igual al

de la Mezquita Menor. Fue parte del convento de los Trinitarios Descalzos en el siglo XVI y

XVII. Más tarde sería parte del convento de los Dominicos Descalzos en el siglo XVIII, que

por entonces estaba en la calle Almacenes.

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Situación de la Mezquita Mayor


Después de la llegada de los franceses le perdemos la pista al uso de este edificio, que

sería demolido para la construcción de la calle Marqués de Larios a finales del siglo XIX.

En la zona de la calle de la Victoria, aproximadamente donde está la calle Lagunillas,

existía un Santuario o Morabito, llamado de Cidi-Buzedra, a extramuros, una denominación

que en árabe andalusí vendría a significar “Santuario de mi señor Bruzeda”. Según el plano de Bejarano

Robles estaría situado en la calle Lagunillas, pero más llegando a la plaza de la Victoria.

Francis Carter nos habla que en su lugar se puso una Cruz.

Las otras mezquitas son extraídas de los Repartimientos de Málaga, que nuestro querido

Francisco Bejarano Robles tuvo la amabilidad de publicarlos y casi traducirlos del castellano

antiguo a un castellano más legible y entendible cuando fue Archivero Municipal. Los

reyes Fernando y después Juana, dieron órdenes de que las 20 mezquitas de Málaga pasaran a

ser propiedad de la Catedral, exceptuando la que se le había donado a Dourdux. A estas 20

hay que sumar las otras cuatro que ya habían sido construidas en iglesias. La que se había

quedado el Cabildo Municipal, la mezquita menor, pasaba también a ser propiedad de la iglesia

y estaba comprendida entre las 20.

Estos Repartimientos son idénticos a los que figuran en el Archivo Histórico de la Catedral

de Málaga, donde también constan las ventas, cesiones y usos de algunas de estas mezquitas.

Las cuatro primeras iglesias de la ciudad se levantan sobre antiguas mezquitas. Santiago,

San Juan, los Mártires y la ya nombrada de El Sagrario. Para las tres primeras fue necesario

también que la Iglesia obtuviera otras casas y tiendas junto a las mezquitas, ya que éstas eran

mucho más pequeñas que los templos cristianos que se construyeron. Otras mezquitas se

construyeron junto a las puertas de la ciudad, al igual que la de Santiago.

Iglesia de Santiago

Antigua puerta mezquita – iglesia de Santiago

La novena se construyó en la puerta principal de la ciudad. En los Repartimientos se

sitúa frente a la Puerta del Arco, y estaría hoy situada en medio de la manzana de edificios que

hay entre la calle Marqués de Larios, y la calle San Bernardo el Viejo.

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La décima estaba ubicada frente a la Puerta de la Puente, esquina a la calle de la Ronda.

Posteriormente se llamó calle de Santo Domingo, y hoy la conocemos como calle Marqués.

En la actualidad allí solo hay viviendas.

La undécima se ubica en calle la Ronda esquina a calle la Guardas. Hoy se la conoce

como calle Compañía y estaría situada en la plaza de Puerta Nueva.

La duodécima se sitúa en el adarve, cerca de la Puerta de Antequera. Hoy la situamos

en el convento de las Catalinas, en la calle Andrés Pérez.

La décima tercera la situamos frente a la Puerta de Buenaventura, en la que fue la iglesia

de San Pedro de Alcántara, en el edificio, hoy derruido, que se encontraba entre la Plaza de

San Pedro de Alcántara y la calle Plaza del Teatro. Hay quien la ha situado en la que fue la

iglesia de la Aurora del Espíritu Santo, pero esta iglesia se construyó en la parte exterior de la

muralla, tal y como figura en el plano de Carrión de Mulas de 1791.

La décimo cuarta mezquita

la encontramos en la iglesia de

San Julián.

La mezquita décimo quinta

estaría situada entre la calle Granada

y la esquina de calle Ángel.

Este lugar fue, con anterioridad,

la iglesia de las Dominicas del

Ángel, de ahí el actual nombre de

la calle.

La décimo sexta se ubicaría

también en la calle Granada, que

antiguamente se llamó calle Real,

en la que fuera convento de Santa

Clara en la actual Plaza del Siglo.

La décimo séptima, también

en la calle Granada o antigua

Plano de la Málaga Musulmana de Emilio de la Cerda

calle Real, en la esquina de la calle San José, en la que fue iglesia de San José, de donde la calle

toma el nombre.

La décimo octava mezquita la situamos en la actual iglesia de San Agustín.

La décimo novena se ubicaba en la calle Cister. Toma el nombre precisamente del convento

al que fue cedida la mezquita. Esta es la que estaba enfrente de la puerta de la Alcazaba.

La vigésima se situaría en la calle Beatas, que mantiene su nombre desde la época de los

Reyes Católicos, en la que era iglesia de las Monjas Bernardas de la Encarnación. Hoy esquina

de calle Beatas con la calle Marqués de Guadiaro. Hasta el siglo XIX no existía esta calle.

La vigésima primera se encontraba en la calle Nueva, que toma este nombre desde finales

del siglo XV, en la que fue iglesia de Clérigos Menores de la Concepción, hoy sigue con el

nombre de iglesia de la Concepción en la esquina con la calle Francisco de Rioja.

La vigésimo segunda estaba junto a las Atarazanas, en la actual plaza de Félix Sáenz.

Esta se llamaba Bab-Eltee, y además de mezquita era una madraza árabe.

La vigésimo tercera estaba en la calle Beatas, que fue derribada y se cedió como solar.

La vigésimo cuarta estaba en la actual calle Especerías, junto al antiguo Mercado de la

Carne.

La vigésimo quinta estaba en la actual esquina entre calle Comedias y Méndez Núñez.

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La mezquita de la Torre del Atabal, que hoy conocemos como la del Puerto de la Torre, llamada

así porque allí se reunían los moros en los días de fiesta con música y tambores. Estaba

consagrada a Lala Arbeja, personaje femenino que se encontraba enterrado allí. Era considerada

como Santa para los árabes, asceta de profesión, virgen y famosa por su abstinencia y

vida ermitaña. Se creía que era una jarifa o princesa descendiente de Mahoma.

La mezquita que estaba cercana a la Cruz de Humilladero era pequeña, y se le conocía

por Cidi Abdalla.

La última de las mezquitas,

era la que estaba en el castillo de

Gibralfaro. Era totalmente cuadrada

y las puertas estaban recubiertas

de bronce. En las paredes

había molduras de estuco y versos

del Corán. Cuando fue tomada

por los Reyes Católicos la

convirtieron en una capilla dedicada

a San Luis obispo, por ser la

onomástica del día en que entraron

en la ciudad, el 19 de agosto

de 1487.

La mayoría de las mezquitas

fueron donadas a la Iglesia, y por tanto fueron usados los solares para construir iglesias y

conventos. La mayoría de estas se encontraban en estado ruinoso porque eran antiguas y no

de muy buena fábrica en sus manufacturas. Los tiros de las lombardas también hicieron daño

en ellas, aunque su cometido era derribar las murallas, también causaron graves daños a los

edificios cercanos a estas. El otro motivo por el que las mezquitas que quedaron en pie fueron

derribadas fue debido a su tamaño. Fue necesario comprar las casas y tiendas colindantes para

poder edificar los templos y conventos. Por eso, en la actualidad, no ha quedado casi nada de

ellas. Las 20 mezquitas se encontraban dentro de los muros de la ciudad, porque los arrabales

fueron totalmente arrasados por los árabes antes de que llegaran los cristianos, para que no

tuvieran refugio ni parapeto, exceptuando el Morabito, por encontrarse alejado de las murallas

de la ciudad.

Datos documentales:

Hernando del Pulgar, “crónica de los reyes católicos don Fernando e doña Isabel”

Francis Carter, “viaje de Gibraltar a Málaga”

Francisco Bejarano Robles, “historia de Málaga”

Francisco Bejarano Robles, “repartimientos de Málaga”

Cristóbal Medina Conde, “conversaciones malagueñas”

Archivo Histórico Municipal de Málaga

Archivo Histórico de la Catedral de Málaga

Biblioteca Nacional de España

Archivos Gráficos:

Planos y dibujos de Málaga:

Carrión de Mulas 1791

Emilio de la Cerda 1717

Rafael Mitjana Ardison 1848

Biblioteca Nacional: Plano de Rafael Mitjana

DELCEA (Archivo Fotográfico DELCEA)

Plano de la Málaga musulmana de Guillén Robles

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COLABORACIONES

“PUERTA DEL MAR”

Un lugar con mucha historia

Por Juan José Morales ----

Diversos han sido los pueblos que han pasado por nuestra ciudad, y que fueron dotándola

de una infraestructura urbana, aunque es con el pueblo Nazarí, a partir del siglo VIII,

cuando Málaga empieza su formación plena como ciudad, creándose una estructura musulmana

que conservaría y evolucionaría hasta que la llegada de los cristianos produce una reorganización

de la ciudad.

La distribución urbanística de la Málaga Nazarí tiene su centro fundamental en la medina

amurallada, donde vive la población principal; una fortaleza defensiva unida a la residencia

del poder, grupo Alcazaba-Castillo de Gibralfaro y unos arrabales como núcleos de población

resultante del incremento demográfico en la medina y que se adosan a los alrededores del

núcleo principal.

En Málaga nos encontramos con la existencia de dos de estos arrabales, el denominado

DE LA FONTANELLA y que se extendía desde la Puerta de Granada hasta la Puerta de

Antequera, y otro denominado DE LOS MERCADERES DE LA PAJA o ATTABANIM,

que se extendía al suroeste del río Guadalmedina, conectando con la ciudad por la llamada

Puerta del Río o Bab al-Wadis, en los actuales barrios del Perchel y la Trinidad.

Para el acceso a la Ciudad se contaban con una serie de puertas, tal y como describía el

arquitecto don Rafael Mitjana, entre las que nos podemos encontrar: la Puerta de la Espartería

o Bad al Faray, la Puerta del Río o Bad al Wadis, la Puerta de Antequera o Bad al Mal’ab, la

Puerta de Buenaventura o Bad al Jawja, la Puerta de Granada o Bad al Funtanalla, la Puerta

Oscura o Bad al Khal y la “Puerta del Mar” o Bad al Bahr.

- 69 -


En la zona formada entre la Torre Gorda y el Castillo de los Genoveses existía una ensenada,

que fue el primer puerto que tuvo Málaga, siendo la “Puerta del Mar” la que abría la

Ciudad a aquellos que provenían del mar.

Málaga, junto al puerto de Almuñécar, serían de los puertos más importantes del litoral

andalusí, llegando a competir con el de Bezmiliana, localidad cercana, quizás para ayudar al

flujo comercial, puesto que aquella zona, llamada Axarquía, era muy importante para el comercio,

ya que aportaba seda muy apreciada en época nazarí, entre otras cosas.

En 1487 las tropas de los Reyes Católicos llegaron a Málaga. Tras un duro asedio la

ciudad fue tomada ese verano.

Poco después de la conquista, y consciente de la importancia del puerto, tanto por su

enclave defensivo como por ser el punto de partida y entrada de géneros de todo tipo, los Reyes

Católicos trataron de fomentar la actividad comercial del puerto. En 1490 el Ayuntamiento

dispuso que las barcas que pescaban desde las aguas de Bezmiliana a las de Torremolinos,

trajesen el pescado a Málaga, desembarcándolo precisamente en la playa comprendida entre el

espolón de Atarazanas y la Puerta de la Espartería. A veces, en los años de escasez, entraban

por la zona de “Puerta del Mar” los cargamentos traídos de Sicilia o de Berbería, y, en los de

buena cosecha, salían grandes navíos para los galeones del Rey y para el aprovisionamiento de

las plazas de África. Otra de las primeras actuaciones que hace la Corona es, a petición del

Comendador, reforzar la vigilancia de las aguas, así él aprobó el 11 de enero de 1492 la construcción

de un fondeadero defendido por espigones.

A partir de 1487 se producen importantes cambios en la forma de construir la ciudad.

Una de estas necesidades era la de conectar el acceso a la zona portuaria junto a la “Puerta del

Mar” con la Plaza Mayor, hoy Plaza de la Constitución, de forma recta, ya que hasta entonces

solo se podía llegar atravesando un dédalo de callejuelas, con muchas revueltas y encrucijadas,

que dificultaban extraordinariamente el acceso a tan importante salida del recinto amurallado.

Para dar salida a lo que posteriormente sería la calle Nueva, se construyó la segunda “Puerta

del Mar”, existiendo por tanto durante mucho tiempo dos Puertas del Mar en Málaga.

En sus inmediaciones se encontraban la Aduana, la Cárcel de Caballeros y una Capilla

fundada por los frailes de la Victoria, cuya luz servía de faro a los navíos que se acercaban al

puerto. Esta capilla guardaba una escultura de la Virgen con su Hijo en brazos, una advocación

relacionada con el mar. A la entrada de la calle Nueva se construyeron dos torres, una

- 70 -


para la vivienda del carcelero que a la vez cuidaba de la capilla y otra con una campana para

avisar a los vecinos en caso de alarma.

La arena que traía el Guadalmedina y la que aportaban las olas con los temporales, hacían

que la extensión de la playa existente en las cercanías de la “Puerta del Mar”; y la contribución

de los vaciaderos de escombros provenientes de los derribos de casas, dio motivo para

que se construyera un varadero de embarcaciones en los márgenes de dicha Puerta, con la

consiguiente edificación de casas. Una de aquellas manzanas era la de Arriarán, cuyo grupo de

17 viviendas también fueron conocidas como Isleta o Isla de Arriarán, ya que las crecidas del

mar las rodeaba con sus aguas dejándolas con forma de isla.

El año 1621, temiendo que la armada holandesa atacara nuestra ciudad, se ordenó la

demolición de cuantas construcciones había por el arenal de la “Puerta del Mar”, y entre ellas

la ermita o capilla de la Virgen del Mar, cuya imagen fue trasladada a la iglesia de la Victoria.

Los referidos aportes de arena y escombros hicieron que la antigua Torre Gorda de vigilancia

quedara obsoleta, erigiéndose bajo la advocación de San Lorenzo una nueva torre para

estos fines, que estaba situada a la altura de la actual Alameda, concretamente junto a la calle

que recibe el nombre de dicho santo.

Una vez demolida la “Puerta del Mar” con sus torres y su muralla, la zona adquiere

gran interés urbanístico y aparecen los edificios que definirán la arquitectura de la zona.

A comienzos de la segunda mitad del siglo XVII, se inicia la urbanización del arenal

existente delante de la “Puerta del Mar”, plantándose árboles entre la Torre de San Lorenzo y

la Puerta de la Especerías siendo el germen de lo que posteriormente se conocería como la

Alameda.

En este marco es donde, aproximadamente en 1776, la familia Ugarte-Barrientos manda

construir una casa palaciega de dos plantas con tres fachadas, la principal dando a la calle

“Puerta del Mar” y las otras dos a la Alameda y a la calle Panaderos. Desde su construcción y

durante muchos años fue su residencia familiar y en ella pasó su infancia doña Josefa María de

Ugarte–Barrientos y Casaux escritora y poetisa malagueña con cuya obra “El Cautivo” fue

inaugurado el Teatro Cervantes de nuestra capital.

Con el incremento del

comercio malagueño hacia el

último tercio del siglo XVIII, la

antigua Aduana establecida en

“Puerta del Mar”, venía a ser

insuficiente y quedaba alejada

de los embarcaderos del muelle,

por lo que en 1788 se inició

el proyecto para trasladarla a su

ubicación actual, inaugurándose

la nueva sede en el año 1826.

De nuevo en la calle

“Puerta del Mar”, nos encontramos

con que los cambios

urbanísticos se continúan desarrollando

con la apertura de incipientes comercios como la farmacia de don Pablo Prolongo

García, situada en la esquina con calle Martínez, en 1833 o la instalación del primer aguaducho,

quiosco en el que se vendían agua, refrescos y otras bebidas, a la derecha de la entrada a

“Puerta del Mar” por la Alameda en 1844.

- 71 -


También en esta calle se instala el primer establecimiento hotel. Fue tras la adquisición

en 1865 por don Antonio María Álvarez Net del palacio de los Ugarte-Barrientos, y una vez

terminada su remodelación, entre finales del S. XIX y principios del S. XX, cuando se instaló

el Grand hotel du Roma (conocido en la ciudad como hotel Roma) que estuvo en funcionamiento

hasta el año 1907 donde, como muchos de los edificios del centro histórico, sufrió los

efectos de las inundaciones que se produjeron en Málaga el 23 de septiembre de ese año por

el desbordamiento del río Guadalmedina, la famosa “riá”.

En 1877, la fundación de

la Compañía de Ferrocarriles

Andaluces por parte de don Jorge

Loring y Oyarzábal y don

Joaquín de la Gándara y Navarro,

instala en la calle “Puerta del

Mar” las oficinas centrales de

dicha compañía.

Posteriormente a los acontecimientos

de 1907, el edificio

donde estuvo el hotel Roma fue

alquilado a la Sociedad Franco-

Española de Grandes hoteles,

pasando a engrosar la lista de

hoteles que esta compañía tenía

en nuestro país y cambiando su

nombre, por el de hotel Regina,

adaptando el interior de sus instalaciones acorde a un hotel de lujo, ya que la ciudad no contaba

con ninguno en esa época, incluso se convierte en uno de los primeros edificios de la

ciudad en contar con ascensor.

El hotel Regina se convierte desde entonces en el preferido de la burguesía malagueña

de principios del S. XX y en su magnífico patio y salones se celebraban innumerables tertulias,

veladas literarias, artísticas y políticas. Durante la época que se reseña fue el lugar de referencia

para hospedar o agasajar a “alto nivel” a ilustres viajeros que viniesen de visita a la ciudad.

- 72 -


Entre los huéspedes ilustres que albergó el hotel Regina, a principios de los años veinte

del siglo pasado e invitado por un viejo amigo de su familia que pasaba los inviernos en la

ciudad y se hospedaba en el hotel, cabe destacar la presencia de Gerald Brenan, que por entonces

era un joven escritor británico que estaba realizando alguno de sus viajes por las Alpujarras

granadinas y volvía a Málaga a descansar.

La actividad del hotel Regina entra en declive como consecuencia de la inauguración de

otro establecimiento hotelero de lujo en la ciudad, el hotel Príncipe de Asturias (posteriormente

hotel Miramar), y cesó definitivamente coincidiendo con la Guerra Civil Española. El

fin de la Guerra Civil marca el

inicio de otra nueva etapa en la vida

del edificio. La familia Álvarez,

propietaria del mismo, realiza una

nueva adaptación de la estructura

interior con el fin de adecuarlo a la

nueva actividad que va a albergar,

el alquiler de despachos y oficinas.

De esta forma en la década

de los años cuarenta del S. XX se

instala en el edificio la sede de la

Comisaría General de Abastecimientos

y Transportes, organismo

que tramitaba en Málaga las célebres

cartillas de racionamiento con

las que la población de la ciudad se abastecía de los productos de primera necesidad.

Datos documentales:

Padre Andrés Llordén OSA- Testamentos.

Bueno Muñoz, Antonio – El libro de Málaga

Madoz - Málaga

Archivos Gráficos:

DELCEA (Archivo Fotográfico DELCEA)

Archivo fotográfico Fundación UNICAJA

Archivo fotográfico Manuel Ocón

Archivo fotográfico Juan Temboury

- 73 -


COLABORACIONES

ÁNGELES RUBIO ARGÜELLES

Por María Pepa Lara García

Nació en 1906, hija de Carlos Rubio, quien fue decano de la Facultad de Medicina de

Cádiz y de Carlota Alessandri, una de las primeras promotora del turismo en Torremolinos.

En la revista “Vida Gráfica”, el día 26 de octubre de

1925, publicaron un extenso reportaje de la boda, que tendría

lugar dos días después, de Angelita Rubio Argüelles y Edgar

Neville Romrée, escritor y agregado diplomático. Publicaron

varias fotos de los novios y una de la casa Villa Carmen, propiedad

de los padres de la novia, donde tendría lugar la ceremonia

nupcial.

El artículo incluía dos poemas dedicados a los novios de

Fernando de Haro y José Sánchez Rodríguez. La novia tenía

19 años.

Unos meses después, en la “Gaceta de Madrid” del día 9

de marzo de 1926, aparecía publicada la concesión a Edgardo

Neville y Romrée del título de conde de Berlanga del Duero.

La inquietud artística del joven matrimonio la vemos reflejada en otro artículo inserto

también en “Vida Gráfica” con el título “Un teatro aristocrático”, en el que se hacía eco del es-

- 74 -


treno de la obra de Edgar Neville y José Luis López Rubio titulada “Aventura”, representada

en el “teatrito” instalado en el chalet de los condes de Berlanga del Duero, e interpretada por

jóvenes de la aristocracia malagueña. Tuvieron dos hijos: Rafael y Jaime.

En 1928 marcharon a Hollywood,

junto con otros escritores españoles,

a realizar las versiones en castellano

de las películas americanas. Allí

se hizo amigo de Charles Chaplin, entre

otros. Años después, Edgar Neville

continuó con su labor diplomática, y

en 1933 fue enviado a Argelia, donde

Ángeles continuó su vocación teatral

representando algunas obras entre la

colonia española residente.

Después de la Guerra Civil tuvo

lugar la ruptura matrimonial. Ángeles

se traslada a Málaga, y a partir de 1940,

se dedica a tareas sociales y obras teatrales

benéficas. Por su labor de historiadora

local -publica varias obras sobre

el tema en ese periodo-, en 1942,

es nombrada académica de Bellas Artes

de San Telmo. Publicó también

novelas inspiradas en su paso por

África del Norte: “Reporter en peligro”,

“Secretos del safari” y “Rey del

desierto”. A partir de 1955 colaboró

con Radio Juventud en un programa

semanal sobre teatro. También interpretó

obras de teatro por la provincia, entre 1949 y

1952. En el año 1957 consiguió el título de profesora

diplomada de Declamación y, un año después, creó la

primera compañía estable de la ciudad: A. R. A. (las

siglas de su nombre). En 1959 organizó el que sería el

primer festival greco-latino de teatro en el marco del

Teatro Romano que dirigió hasta 1983. El 27 de diciembre

de 1962 se inauguró el Teatro-escuela A.R.A.,

situado en la actual Plaza de Torrijos. Tenía tres escenarios

giratorios y una compañía estable. Permaneció

tres años. Después, en diciembre de 1972, se trasladaron

al Corral de Comedias, situado en la calle Puerto,

junto a la plaza de Toros, hasta su desaparición en

1983. Por este Teatro-escuela pasaron numerosos intérpretes

que, más tarde, consiguieron triunfar en el

cine o en teatro: Antonio Banderas, Fiorella Faltoyano,

María Barranco, Tito Valverde, Raúl Sender,

Antonio Melibea y un largo etcétera.

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El 30 de marzo de 1984 el Ayuntamiento Pleno le

concedió a título póstumo -había fallecido días antes- la

medalla de la ciudad, y el 18 de abril de 1994 comenzaron

una serie de actos que culminaron con una exposición celebrada

en el Archivo Municipal a la memoria de Ángeles Rubio-Argüelles.

Finalmente, años después, la Corporación

Municipal puso su nombre a una calle de la ciudad.

La labor que realizó Ángeles en pro del teatro en Málaga

-durante más de treinta años ininterrumpidamente- fue

impecable; y, quizá, poco valorada y conocida hoy en día.

Creemos que la ciudad está en deuda con esta mecenas

que dedicó toda su vida a las artes escénicas.

Datos documentales:

Fondos propios

Archivos Gráficos:

Archivo familiar ARA

Fotos: DELCEA

- 76 -


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Necrológica

Nos sentimos tristes cuando un amigo se nos va y

más cuando, como en este caso, se trataba de uno de esos

amigos que dejan una profunda huella en el corazón de

todos cuantos le tratamos.

Leandro Ramírez Raya nos dejó el pasado día 12

de marzo, a la edad de 58 años. Todos sus amigos, aquel

fatídico día viernes 13, que fue cuando nos comunicaron

el deceso, recibimos la noticia como una descarga eléctrica

que nos dejó paralizados. No… no podía ser cierto…

apenas unos días antes habíamos estado pergeñando proyectos

culturales de futuro. No… no podía ser cierto…

Leandro era un hombre vitalista, un hombre que estaba viviendo un segundo renacer junto a

su amada, su compañera Silvia Estrada.

Ese día todos sus amigos sentimos que moríamos un poco y en esos momentos en que

uno es incapaz de hablar y los ojos se nos ahogan de

lágrimas, nuestra mente se revela con vehemencia

contra lo humano y lo divino, contra esta estúpida

vida que hace que nazcamos llorando y muramos

padeciendo, esta vida fútil por la que pasamos creyéndonos

comer el mundo y no somos más que el

puchero de ese mundo que nos devora.

Leandro vivió intensamente, amó con pasión

y fue un espejo de aguas cristalinas en el que mirarnos...

fue ¡MUY BUENA GENTE! pero esta vida

ingrata se lleva a los mejores y ahora le ha tocado a

él.

Desde El Avisador Malagueño queremos

rendirle a Leandro Ramírez Raya, este pequeño recuerdo…

un recuerdo emocionado a un colaborador

de El Avisador Malagueño y de la revista Matacán,

de muchas asociaciones culturales malagueñas

y peruanas, pero especialmente a un AMIGO DE

TODOS. Sin duda no le vamos a olvidar, él pasa a

ocupar un puesto meritorio en el cuadro de honor de nuestros sentimientos.

Ahora descansa en paz… ahora todos nos sentimos huérfanos. Así es la vida.

Desde El Avisador Malagueño queremos expresar nuestro más sentido

pésame a todos los familiares y allegados de Leandro Ramírez Raya

(Q.E.P.D.)

Amigo, siempre te recordaremos.

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