Vida y Paisaje

bancoagricola

EL SALVADOR

vida y paisaje

life and landscape

Federico Trujillo

Fotografía • Photography

Carmen González Huguet

Escritora y poeta • Writer and Poet

Lissette de Schilling

Coordinación Editorial • Editorial Coordinator


Cerro El Pilón y Volcán Ilamatepec, zona occidental.


econocimientos

acknowledgements

Jaime Velásquez

Presidente Junta Directiva

President Board of Directors

Rafael Barraza

Presidente Ejecutivo

Executive President

Coordinador general - General coordination

Cecilia Gallardo

Joaquín Rivas

Coordinación editorial - Editorial coordination

Lissette de Schilling

Escritora - Writer

Carmen González - Huguet

Fotografía - Photography

Federico Trujillo

Asistente de fotografía - Photography asistant

Nelson Crisóstomo

Diseño Gráfico - Diagramación

Graphic design, layout

Eduardo Herrera

Visión Corporativa

704.943 697 284

E49 El Salvador: vida y paisaje : Life and landscape / coordinación

general Cecilia Gallardo; coordinación editorial Lissette de

sv Schilling; escritora Carmen González Hugüet; fotografía

Federico Trujillo; Traductor Anna Lucía Canessa. -- 1 a ed. --

San Salvador, El Salv.: Banco Agrícola, 2015.

156 p.: principalmente il. ; 34x29 cm.

ISBN 978-99961-955-0-1 ( tapa dura )

Traducción - Translation

Anna Lucía Canessa

Supervisión de producción digital y proceso de impresión

Digital production and printing process supervision

Lissette de Schilling

BINA/jmh

1. Paisajes-El Salvador. 2. Naturaleza en el arte-El Salvador.

3. Turismo-El Salvador. 4. Monumentos hitóricos-El Salvador.

I. González Hugüet, Carmen, texto. II. Trujillo, Federico, fot.

III. Banco Agrícola de El Salvador, ed. IV. Título.

Impresión - Printing

Artes Gráficas Publicitarias, S. A. de C. V.

Empastado - Binding

Librería y Papelería La Ibérica, S. A. de C. V.

Banco Agrícola agradece el valioso apoyo para la realización

de esta edición a Dr. Maximiliano A. Martínez y Enrique Fuentes.

© 2015. Banco Agrícola. Derechos reservados.

Queda prohibida, como lo establece la ley, la reproducción parcial o total de este

libro sin previo permiso por escrito del editor, con excepción de breves fragmentos

que pueden usarse en reseñas en los distintos medios de comunicación, siempre que

se cite la fuente.


Laguna de Alegría, departamento de Usulután.


Vista de San Salvador.


Cerro Verde y volcán Ilamatepec.


contenido

content

caminando por los cerros

walking the hills

22

bajo la sombra de los volcanes

beneath the volcano-s shadow

50

los rostros cambiantes de las aguas

the faces of waters

84

verdes eternos

eternal green

136


San Idelfonso, departamento de San Vicente.


presentación

La breve extensión del territorio de nuestro país guarda la obra de la naturaleza que se despliega en

sitios de extraordinaria hermosura. Esto es motivo para realizar una nueva edición de la colección

El Salvador, un Rincón Mágico. Un conjunto de paisajes soñados se despliega a través de estas

páginas, que son parte de una serie cuya producción lleva más de dos décadas deslumbrándonos

con su encanto y colorido, al entregar al mundo la riqueza de nuestro terruño.

Banco Agrícola se enorgullece en presentar, a través de su Programa de Fomento Cultural, otro

volumen que exalta y comparte el honor de haber nacido en esta tierra tan generosa y fecunda, tierra

que ha permitido que nuestra gente cultive las peculiaridades de nuestra idiosincrasia, así como su

proverbial laboriosidad.

La imponencia de nuestros volcanes y cordilleras, las bellas planicies y los innumerables nacimientos

de agua: todos han contribuido a dibujar el perfil de nuestro territorio, donde los accidentes naturales

se conjugan con los asentamientos humanos y crean una diversidad de paisajes en la que conviven

la flora, la fauna y la tierra labrada por la voluntad de salir adelante y la esperanza de un futuro

promisorio.

Este paisaje irrepetible e irreemplazable es un regalo a nuestros sentidos. A través de estas páginas

queremos reconocer este suelo, y hacer conciencia a nuestros conciudadanos de la importancia de

amarlo y de cuidarlo para que los hijos de nuestros hijos hereden este Rincón Mágico.

Flor y semilla, tallo y profunda raigambre, copa florida y corteza arrugada, de nuestra tierra crecen

los árboles a cuya sombra un pueblo teje, incesantemente, la vida, y se asoma al futuro. Que al

recorrer estas páginas, podamos decir como el poeta Hugo Lindo:

“Yo soy de este lugar. Le pertenezco…

Toda su orografía es mi sustancia.

Sus ríos cruzan, tibios, por mis venas,

y el aire que lo arropa es el mismo aire

que en la voz se hace sílaba o poema…”

Sirva este libro para recordarnos lo que nunca debemos olvidar: somos de aquí, y a esta tierra que

ha de cubrirnos los párpados un día, siempre debemos volver. Porque es nuestra. Y porque todos y

cada uno somos suyos.

12


Río Sapo, Municipio de Arambala, departamento de Morazán.


Río Grande, departamento de San Miguel.


foreword

The brief extension of our territory keeps the creation of a nature which unfolds itself into

extraordinary, beautiful sites. This represents an excellent opportunity to bring up a new

edition to El Salvador’s Collection; “Rincón Mágico”. A set of dreamed landscapes displays

throughout these pages; which forms a part of a set whose production carries more than

two decades dazzling us with its charm and color, when giving to the world the richness of

our homeland.

Banco Agricola feels proud to present; through its Cultural Promotion Program, another

volume which exalts and shares the honor to have been born in this so generous and fertile

land; a land which has allowed our people to grow the singularities of our idiosyncracy, as

well as its proverbial industriousness.

Our volcano’s and range´s impressiveness, the beautiful plains, and numberless water

sources; all of them have contributed to draw the expression of our territory. We are able to

see where natural, accidental landscapes combine along with human settlements and create

a diversity of settings; in which it is expressed and carved on earth, the will of men to go on

and coexist with its vegetation and wildlife, for the hope of a promising future.

This unrepeatable and irreplaceable landscape is a gift to our senses. Throughout these

pages, we want to recognize the land, and give conscience to our fellow citizens about

the importance of loving and taking care of it, so that the children of our sons inherit

El Salvador´s “Rincón Mágico”.

Flower and seed, stem and deep traditions, blooming treetop and wrinkled crust; people

weave beneath the shadow of trees that grow from our soil, and constantly, into life, as

future approaches. As we read forward, we hope to quote what Poet Hugo Lindo said:

“I am from this place. I belong to it…

All its orography is my substance.

Its rivers cross, warm, through my veins,

And the air which covers it, is the same air

That in the voice becomes a syllable or poem…”

We hope this book helps to remember what we should never forget: we are from here, and

to this land which will cover our eyes one day, we will return; because it is ours and because

all and each one of us belongs to her.

15


Tormenta nocturna sobre cordillera El Bálsamo.


Vista del volcán de San Miguel desde la Zona Norte.


introducción

Si fuéramos pájaros y pudiéramos volar sobre el territorio de nuestro país, tal vez nos

sorprendería grandemente advertir lo variado que es el relieve en estos escasos veintiún

mil kilómetros cuadrados: al sur, el enorme Océano Pacífico, el más extenso del mundo,

bate interminable, bañando con sus mareas nuestras costas. A veces la orilla azul del

océano orlada de blanca espuma se estrella contra los altos farallones de roca. Otras,

besa con dulzura las playas de arena gris.

Esta cinta de costa corre a lo largo de 321 kilómetros, desde el río Paz hasta el golfo de

Fonseca, interrumpida solo a la altura de la playa de Los Cóbanos por la arena blanca

de su arrecife de coral.

Apenas unas decenas de kilómetros más al norte, el paisaje asciende por un lento

declive hasta las airosas cumbres de un horizonte poblado de volcanes. Varias cadenas

montañosas atraviesan nuestro país de este a oeste, como parte del “Cinturón de Fuego

del Pacífico”: un rosario de fallas tectónicas y cráteres que delinean el paisaje desde

Tierra del Fuego hasta Alaska, y que forman la columna vertebral de nuestro continente

americano.

Desde las costas que bañan las heladas aguas del mar de Bering, el cinturón continúa

hacia el oeste, a lo largo de la geografía de Japón, modelada a golpe de erupciones

y de fatídicos terremotos, lo mismo que en las islas Hawái, Taiwán, Filipinas, Nueva

Guinea y las lejanas tierras de Nueva Zelanda.

El paisaje salvadoreño sube desde el mar hasta las cumbres de Chalatenango y

Morazán. Esta región, en otra época tan aislada, es ahora conectada por la Carretera

Longitudinal del Norte, que va desde la ciudad de Metapán, en el departamento

de Santa Ana, hasta el municipio de Concepción de Oriente, en La Unión.

El Salvador, en alusión a su verdadero nombre indígena, Cuscatlán, es un pequeño

joyel que encierra en su breve extensión un tesoro de maravillosos paisajes soñados,

encanto y colorido que cautivan nuestro corazón.

Esta tierra alimenta las raíces de los millones de hombres y mujeres que desde tiempos

ancestrales en ella se han asentado y han construido su existencia. Aquí nacieron,

y aunque la distancia a veces los aleja, siempre regresan en carne o pensamiento.

Esta tierra es la madre que nunca olvida a sus hijos y que los alimenta con inagotable

generosidad. Deleite para el espíritu en la belleza de sus rincones y dulzura que surge

pródiga de los surcos.

19


introductión

If we were birds, and could fly the territory of our country, we would be highly impressed

about how much we would have to warn about the diversity found in the landscapes in

these few twenty one thousand square kilometers. At the south, it joins the Pacific Ocean:

the most extense one, bathing our coasts with endlessly shifting ties. Sometimes, the blue

shores of the ocean covered with white foam clash against the high steef rock. In others,

the sea touches with sweetness the beaches of gray sand.

This belt runs 321 kilometers along the coast; from Rio Paz up to Golfo de Fonseca.

However, Los Cobanos does make an interruption because of it’s white sand from the

coral reef.

Just a few dozens of kilometers to the north, the landscape begins to rise through a

slow slope all the way up to a horizontal airy summit; populated by volcanoes. Several

mountain ranges cross the nation from east to west, which line up to the “Ring of Fire”:

a rosary of tectonic faults and craters which form up the scenery starting from Tierra del

Fuego up to Alaska, and they make up the vertebral column of our American Continent.

The belt continues moreover to the west. It stretches, touching the coasts with cold waters

from the Bering Sea, running all the way as far as reaching Japan’s geography; composed

by eruptions and fatal earthquakes, just like in Hawaii, Taiwan, The Philippines, New

Guinea, and the far away lands of New Zeland.

The Salvadorean landscape begins its elevation from seashore; meeting the summit

at Chalatenango and Morazan. This region, isolated at some point in time, is now

connected by the Northern Highway, which goes from the City of Metapan, in Province

of Santa Ana, to the town of Concepcion de Oriente, located at La Union.

A paradise in the palm of a hand; El Salvador is a small jewel which encloses dreamed

landscapes in a brief extension, full of charm and color, captivates our hearts.

This earth feeds the heritage of millions of men and women who have settled since

ancient times on it and have built up their existence. It was here that they were born; and

even if the distance tears them apart, they always come back in the flesh or spirit. This

is the earth that never forgets its children and inexhaustible feeds them with abundance

of generosity. Its spectacular angles and corners become delightful to the soul; and

sweetness arises lavishling from the groove.

20


Laguna Bruja, departamento de San Vicente.


caminando por los cerros

walking the hills


24

Caminata al cráter del volcán Ilamatepec, departamento de Santa Ana.


Desde la noche de los tiempos,

millares de pasos han recorrido nuestro terruño

de norte a sur y de este a oeste;

no hay en El Salvador horizonte

que esté demasiado lejano.

Todo está ahí, “detrás de aquellos cerros”,

hasta el mar esconde su secreto

tras una fila de montañas azules.

Vinieron caminando desde el norte lejano,

donde una profecía les ordenó

buscar una tierra de tesoros.

Aquellos cazadores se aposentaron junto al fuego,

y en el amanecer de una nueva jornada,

iniciaron la siembra.

Así, los errabundos nómadas

se convertieron en agricultores.

Sus manos laboriosas acariciaron el barro,

tejieron redes, alzaron piedras

para el culto divino y, consagraron con su trabajo

y su fervor, la tierra

para sustento de los suyos.

Y después, nuevos hombres cruzaron el mar,

y vestidos de hierro, conquistaron esta comarca,

mezclando su sangre con la de los antiguos ancestros.

Una nueva estirpe surgió de aquel choque violento,

y sus hijos levantaron ciudades y torres con campanas

que cantaban en una lengua nueva.

Llegó después la hora de inaugurar la libertad.

Y nuevos símbolos se alzaron

para dibujar la faz de la nación.

Así entramos a un nuevo mundo,

donde la antigua paz del sembrador

por momentos se olvida.

Pero la tierra siente,

tan próxima a los pasos que cruzan,

incesantes, por todos los senderos, y sigue,

como antes, brindándonos el fruto de su entraña.

Esta tierra que a todos nos cobija y que,

desde el abismo del tiempo,

custodia para nosotros una herencia preciosa.

Since the dawn of times,

millions of steps have travelled our land

from North to South and East to West;

there is no horizon in El Salvador too far away.

Everything is there,

“behind those hills”,

even the sea hides its secret

behind a chain of blue mountains.

They came walking from the distant north,

where a prophecy commanded

to seek a land of treasures.

Those hunters settled next to the fire,

and at the dawn of a new working day,

started to plant.

That is how the wandering nomads

became farmers.

Their laborious hands caressed the clay,

weaved nets, raised stones

for the divine worship, and sanctify; with their work

and their passion, the land

for the livelihood of their own.

Moreover, new men crossed the ocean,

and covered up with iron, conquered this region,

mixing their blood with the one of the old ancestors.

A new race emerged from this violent clash,

and their children raised buildings and towers with bells

which would sing in a new language.

Time to open up to liberty came.

New symbols arose

to draw the face of the nation.

This is how we became into a new world,

where the antique peace of the sower

is forgotten from time to time.

But the land feels,

so close to the steps that get crossed,

ceaseless, through all the paths, and continues,

like before, providing the fruit of her womb.

This land which warms us up and that,

since the abyss of time,

guards a precious inheritance for all of us.

25


26

Volcán Chinchontepec, departamento de San Vicente.


Parque Los Volcanes.

Zona occidental, al fondo volcán El Chingo.

27


Imagen de la mujer dormida en el Cerro de Guazapa.


Complejo Los Volcanes.

Flores de la zona.


Cerro El Pital, departamento de Chalatenango.


Caminata en el volcán Quezaltepec, San Salvador.


Boquerón, departamento de San Salvador.

El espíritu renueva su energía entre valles y montañas.

The spirit renews its energies in the midst of valleys and mountains.

33


Volcán de Izalco, departamento de Sonsonate.


Ciclistas en la Laguna Verde, Apaneca.

Caminata en Volcán Ilamatepec, Santa Ana.


Panorámica del Peñón de Comasagua, La Libertad.


Cadena montañosa, departamento de Morazán.


El Pital, departamento de Chalatenango.


Perquín, departamento de Morazán.


Las Pilas, departamento de Chalatenango.

Patria, en tu pequeña geografía

cabe toda la luz, la gama de los verdes,

el arrullo del ave.

40


Montecristo, Metapán, departamento de Santa Ana.

Homeland, in your small geography

embraces all light, shades of green,

the sing of birds.

41


Zona cafetalera Comasagua, departamento de La Libertad.


Beneficio de café, Juayúa, departamento de Sonsonate.

De tu vientre, tierra fecunda,

y del esfuerzo de tus hijos,

nacen la riqueza y el sustento.

From your womb; fruitful land,

and from the effort of your children,

richness and livelihood are born.

43


Valle de Jiboa, departamento de San Vicente.


46

Cerro Guaycume, Apopa, departamento de San Salvador.


Vista del Picacho desde Apopa, departamento de San Salvador.

47


Volcán Ilamatepec, Izalco, Cerro Verde y Lago de Coatepeque.


ajo la sombra de los volcanes

beneath the volcano ’ s shadow


Vista de San Salvador.


Pequeña patria, tu verdor florece

entre montañas rudas y magníficas,

valles donde la vida se remansa,

cielos que en el ocaso se desangran

y, heridos, caen al mar, que en su mutismo,

guarda tesoros viejos y naufragios.

Tierra, tu orografía se despliega

en aristas y vórtices profundos,

y coronan tus anchos horizontes

una extensión de cráteres azules.

Cincelada por grandes terremotos,

violentas erupciones,

golpes de lava ardiente, vendavales,

la tierra fue ensanchando sus colinas,

mientras el agua dibujó hondonadas,

quietas cavernas, silenciosas grutas,

floridos llanos y paisajes dulces

donde el viajero del afán reposa.

Al norte la escarpada cordillera

de Alotepeque-Metapán custodia

las torres ancestrales de la iglesia

de San Pedro y sus gráciles campanas.

Al sur, como un dragón, desde Tacuba,

la sierra repta entre cafetos, bosques,

piedras abuelas, pueblecitos plácidos,

en una fila de dormidas cumbres.

En ella brillan, verdes, Apaneca,

Ataco, Los Naranjos y Juayúa,

hasta el árido cráter de Santa Ana,

montaña abuela a cuyos pies destaca,

como una flor de ópalo, Coatepeque.

Y más allá, los árboles de bálsamo

pueblan la cordillera de Jayaque

con su savia aromada y su corteza

de perfumada esencia bienechora.

Prolonga la alta sierra su osamenta

de lava congelada

y hacia la Mar del Sur se precipita

en un oscuro litoral basáltico.

Y después la apretada orografía

remata sus alturas con la rúbrica

volcánica y excelsa de Ilopango,

donde turquesas límpidas y espumas

tejen un nido de esmeraldas vivas.

Al otro lado del profundo valle,

donde la capital corona sus afanes,

alzan sus cimas de verdor perenne

el Boquerón, el Jabalí, el Picacho,

que en la vigilia de la Patria cuidan

a la ciudad de laborioso cauce.

Y allá más lejos, sobre el lago alzada,

la doble cumbre airosa señorea

del valle de Jiboa su fecunda

heredad de dulzuras, San Vicente.

Y mucho más lejanos, casi blancos,

al lado de Berlín y de Alegría,

los picos de Tecapa Chinameca

con su frente de luz tocan el cielo.

Corazón que se sale de la tierra

en su latir de pertinaz retumbo,

Chaparrastique con su abierto cráter

a la ciudad de San Miguel se asoma.

Y más al norte, como en una ensarta

de gemas vivas vibran Ciudad Barrios,

Gualococti, Osicala, San Isidro,

San Simón, Yoloaiquín, hasta Chilanga,

pueblos dormidos a la verde sombra

de los cafetos de su fértil huerta:

sierra de Corobán-Cacahuatique.

En Morazán, como la lenta escala

del patriarca Jacob, se trepa al cielo

la prolongada sierra de Arambala

que cobija a Perquín y a San Fernando.

Al centro, en las comarcas fronterizas,

Chalatenango afina su estatura

en El Pital, donde la nieve pone

pétalos de blancura en cada hoja.

Es esta mi heredad, mi geografía,

que pueblan aves de sonoro trino.

Pétrea flor, verticales catedrales,

ángeles que custodian el silencio

en alturas de vértigo y neblina:

Volcanes, lava antigua que alimenta

suelos feraces y profundos surcos.

Guardianes que en la noche de los tiempos

emergieron del mar,

tejieron puentes entre recién nacidos continentes.

Tutelares, callados: a su vera, florida,

se establece la energía tenaz de las aldeas.

Y aquí, junto a la luz de los volcanes,

surge este pueblo terco y su linaje,

que se aferra a la tierra

en su apretado ramillete

de sueños palpitantes.

Este es mi pueblo, mi querencia humana.

Estoy sembrada en su raíz oscura.

Y habremos de surgir hacia la vida

como surgen la flor y la semilla.

53


Little homeland, your greenery blossom

among rough and magnificent mountains,

valleys in which life allays,

heavens which bleed at sunset

and, hurt, fall into the ocean, which in its muteness,

keeps old treasures and shipwrecks.

Land, your orography displays

in edges and deep turbulent spirals,

and your broad horizons crown

an extension of blue craters.

Carved by huge earthquakes

and violent eruptions,

slamed by hot molted lava, storms;

the earth stretched its hills,

while the waters drew hollows,

still caverns,

quiescent grottos,

blooming flats, and sweet landscapes

were the traveler rests from its eagerness.

At the north, the rocky mountain range

of Alotepeque-Metapan guards

the ancestral towers of the Church

of San Pedro and its graceful bells.

To the south, just like a dragon, from Tacuba,

the mountain chain creeps among coffee trees,

forests,ancestral stones, calm little towns,

in a line of sleeping summits. Apaneca,

Ataco, Los Naranjos, and Juayua

shine green

up to the dry crater of Santa Ana,

an elderly mountain. At its feet, Coatepeque highlights

like an opal flower.

And more over, balsam trees

inhabit the mountain range of Jayaque

with its sap smell and

its perfumed essence of benevolent crust.

The high range extends its skeleton

of solid lava

and heading to the south sea, rushes

into a dark balsatic seacoast.

And then the tight orography

tops off its heights with the tall volcanic feature

of Ilopango, where turquoise and foam

weave a lively emerald nest.

At the other side of the deep valley,

the capital crowns its labors

beneath the shadow of

El Boqueron, El Jabali, El Picacho Volcanoes,

in its evergreen.

There, the homeland vigils

a laborious city.

And farther away, above the lake, rises

the double summit that dominates gracefully

from the Jiboa Valley, its fruitful

sweet property, San Vicente.

And stretching some more into the east, almost white,

nearby Berlin and Alegria,

the pinnacles of Tecapa-Chinameca

touch the heavens with its forehead.

El Chaparrastique,

heart that arouses from the earth

in its pertinacious, beating, boom,

thrusts out from its open crater to the City of San Miguel.

Onto the north, like a live stripe of gems,

vibrate Ciudad Barrios,

Gualococti, Osicala, San Isidro,

San Simon, Yoloaiquin, up to Chilanga,

sleepy villages onto the shadow

of the coffee trees of its fruitful orchard:

Mountain Range Coroban-Cacahatique.

In Morazan, like the slow ladder

of Patriarch Jacob, Arambalas Range

climbs in a long form into the heavens

covering Perquin and San Fernando.

To the center, to the frontiers regions,

Chalatenango tunes up its height

in El Pital, where the snow puts

white petals in each leaf.

This is my inheritance, my geography,

in which birdsongs inhabit.

Petals of flowers, vertical cathedrals,

angels keeping high, the silence

of intense rhythm and mist:

Volcanoes, ancient lava that feeds

fertile and deep grooves.

Guardians which emerged from the sea back in time,

weaved bridges between newborn continents.

Silent protectors, in its flowering edge,

establish the energy of the tenacious villages.

And here, at the light of the volcanoes,

arises this stubborn people

and its ancestry,

which holds to its land in its tight

bundle of throbbing dreams.

This is my homeland, my human fondness.

I am planted in its dark root.

And we shall raise up onto life;

just like a flower and a seed come up.


Santa Tecla, departamento de La Libertad.

55


Santa Tecla, ciudad de las neblinas,

entre verdes colinas reclinada.

En sus antiguos muros se agitan

campanas y palomas.

Santa Tecla, departamento de La Libertad.

In green hills, reclines the city of mist,

Santa Tecla.

Bells and doves

dance in its antique walls.

56


Cordillera del Bálsamo, Santa Tecla, departamento de La Libertad.


Cráter Volcán Quezaltepec, departamento de San Salvador.


Faldas del Cerro San Jacinto, departamento de San Salvador.

59


Comasagua, departamento de La Libertad.

Comasagua,

mirador para asomarse

a un cielo de cristal

y a un horizonte poblado

por montañas azules.

Comasagua,

a balcony to lean out into

a crystal sky

and a horizon inhabited

by blue mountains.

60


Altamira, departamento de San Salvador.


Panorámica zona sur, Gran San Salvador.


Los Chorros, Carretera Panamericana, departamento de La Libertad.

Entre verdes montañas,

añosos árboles meditan y se asoman

al misterio del agua que nace entre las rocas.

Between green mountains,

long-lived trees muse and care to lean out

to the misterious birth of waters that emerge among rocks.

63


El Playón, entre Quezaltepeque y San Juan Opico,

departamento de La Libertad.


Cojutepeque, departamento de Cuscatlán.

El Sartén, Apopa, departamento de San Salvador.

66


Apopa, departamento de San Salvador.


Cordillera al norte de Chalatenango.


Santiago de María, departamento de Usulután.


Santiago de María, departamento de Usulután.

Aromada de cafetos en flor

y custodiada por cumbres e izotes,

Santiago de María amanece

con la suave frescura del rocío.

The smell of coffee trees in blossom

and guarded by peaks and “izote”,

Santiago de Maria awakens at the dawn of the dew.

with the soft coolness from the dew.

71


Berlín, departamento de Usulután.

San Simón, departamento de Morazán.

72


San Sebastián, departamento de San Vicente.


Cerro El Pilón, Cordillera de Apaneca.


Volcán de San Miguel desde la Bahía de Jiquilisco.


78

Volcán de San Miguel.


Ciudad de San Miguel.

79


San Bartolo, Los Núcleos, departamento de Chalatenango.

Los hombres con sus blancas construcciones

y un horizonte de montañas

casi besan el cielo.

Men with white constructions

and a horizon of mountains

almost kiss the sky.

80


San Bartolo, los nucleos, departamento de Chalatenango.


Lago de Coatepeque, departamento de Santa Ana.


los rostros cambiantes de las aguas

the faces of waters

Cascada El Balsamar, San Julián, departamento de Sonsonate.


Como sangre que viaja por tus venas

recorre el agua la extensión florida

de tu cuerpo gentil, Patria querida,

poblada de vergeles y colmenas.

Coronada de rosa y azucenas

en el fulgor del alba, bendecida

por el rocío, surges a la vida

con veneros de luz a manos llenas.

Nube y espuma forman tus afluentes

y riegan tu fecunda orografía

y alimentan veneros y torrentes.

En sus rostros cambiantes la porfía

de las aguas se vierte entre tus fuentes

y nutre sin cesar tu geografía.

Tierra del corazón, en tus entrañas

guardas los cauces de feraces ríos

que riegan campesinos sembradíos,

urbes pujantes, ínsulas extrañas.

Va el agua dibujando las montañas,

valles agrestes, árboles umbríos

entre recodos claros, caseríos,

aldeas quietas, plácidas cabañas.

El agua se hace aire con la espuma,

pone su impronta fiel en el paisaje,

borra colores con pincel de bruma

y, hecha rocío, escribe su lenguaje

con la delicadeza de una pluma

que, vuelta nube, brilla en el celaje.

Waters run through the extense colors

of your gentle body.

Like blood traveling through its veins, dear homeland,

you are inhabited by orchards and beehives.

Crowned with roses and lilies

in the spark of dawn, blessed

by the dew, you arise into life

with hands full of light beams.

Clouds and foam shape up your tributaries

and irrigate your fertile orography

and feed springs and streams.

In its different faces, the strive

of the waters pours from its fountains

and feeds your geography.

Land of the heart, you keep in your womb

the riverbeds of ferocious streams

which irrigate the sowing of peasants,

foreceful cities, distant islands.

The water defines the mountains,

wild valleys, shadowy trees

among clear angles, hamlets,

calm villages, peaceful cabins.

The water makes itself air in the foam,

faithful portraits the landscapes

and erases color with mist brushes.

And, spilling dew, writes its language

with the feathers finesse,

and torn into a cloud, shines all over the heavens.

86


Cascada del Río Sapo, departamento de Morazán.


Río Torola, departamento de Morazán.


90

Afluente en Bosque El Imposible, departamento de Ahuachapán.


Rio zona Santa Rosa Guachipilín, departamento de Santa Ana.


Cascada El Balsamar, San Julián, departamento de Sonsonate.


Río Caserío La Laguna, departamento de Chalatenango.

Entre el follaje siempre verde,

con paciencia infinita,

las corrientes acarician la entraña de la piedra

hasta vencerla.

Among the foliage which is always green,

with infinite patience,

the currents pet the core of the stone

until it overcomes.

93


Río Sumpul, departamento de Chalatenango.


Cascada El Balsamar, San Julián, departamento de Sonsonate.

Cansada de arrastrarse

por su profundo cauce,

la serpiente del agua quiere ser cabellera,

lluvia menuda o perla de rocío,

y salta hacia el abismo,

vertical y flexible,

con voluntad de acróbata.

Tired of crawling

in its deep channel,

the water becomes a horses tail,

little rain or dews pearl,

and jumps into the abyss,

vertically and flexible,

like an acrobats talent.

96


Cascada zona La Montañona, departamento de Chalatenango.


Cascada Montecristo, Metapán, departamento de Santa Ana.

La poza ahonda

el misterio del agua

poblado de rumores y de espumas.

The pond deepens

the mystery of the water

inhabited by rumors and foams.

99


Unión de los ríos Lempa y Torola.

Como las venas en el cuerpo joven

de la tierra, los ríos

trenzan su sangre cristalina.

Like veins in the young body

of the earth, the rivers

weave its crystalline blood.

101


102

Río Lempa, departamento de Chalatenango.


Cultivo de tilapia, departamento de Chalatenango.

103


Regadío Bajo Lempa, departamento de Usulután.


El Cajón, Río Lempa.

Tierra del corazón,

el río Lempa te recorre

como una larga

cabellera adornada de esmeraldas.

Land of the heart,

Lempa’s River runs

like a long

tail decorated with emeralds.

106


Caserío, Río Lempa.


108

Lago de Suchitlán, departamento de Cuscatlán.


Embalse de Presa 5 de Noviembre, departamento de Chalatenango.

109


Presa hidroeléctrica 5 de Noviembre.


Club de golf, Lago de Ilopango.


Ribera, Lago de Ilopango.

Con vocación de joya,

bajo el cielo sereno

Ilopango cultiva su silencio

hecho turquesa.

Like jewels calling,

under the silent sky

Ilopango plants its silence

made up of turquoise.

113


Vista de la laguna de Alegría y Santiago de María, departamento de Usulután.


Lago de Güija, departamento de Santa Ana.


Lago de Güija, departamento de Santa Ana.

Desde el abismo del tiempo,

y en la heredad de la leyenda,

Güija custodia ciudades sumergidas

y una lengua olvidada

que canta en sus riberas

solo el rumor del agua.

Since the abyss of time,

and in legend land, Guija guards

underwater cities

and a forgotten language

that sings only the whisper

of the water at its banks.

117


118

Laguna de Apastepeque, departamento de San Vicente.


Laguna de Apastepeque y Laguna de Chalchuapa o Bruja, departamento de San Vicente.

119


Laguna de Chanmico, departamento de La Libertad.


Danza de pescadores, Las Tunas, departamento de La Unión.


Amanecer, Playa El Tunco, departamento de La Libertad.

Tras los celajes de una tarde lenta

el sol despide al día y sus afanes,

y busca su reposo detrás del mar

y su constante oleaje.

Behind the late afternoon, heavens colors

reflect the sun waving good bye to another day

and its hard work,

and seeks for rest behind the ocean

and its constant waves.

124


Atardecer, Costa del Sol, departamento de La Paz.


Bahía de Jiquilisco, departamento de Usulután.


Isla Conchagüita, Golfo de Fonseca, departamento de La Unión.


Puerto de Cutuco, departamento de La Unión.

Se asoma al mar Cutuco

en el balcón de la bahía tersa.

El mar trae rumores,

habla con voz de caracola

y custodia misterios.

It approaches Cutuco Sea

at the balcony of a smooth bay.

The ocean brings rumors,

speaks like a seashells voice

and guards mysteries.

129


Bahía de Jiquilisco, departamento de Usulután.


132

Bahía de Jiquilisco, departamento de Usulután.


Transportando cocos de Isla Espíritu Santo, Bahía de Jiquilisco, departamento de Usulután.

133


Bahía de Jiquilisco, departamento de Usulután.


Bosque, sierra de Apaneca.


verdes eternos

eternal green


138

San Lorenzo, departamento de Ahuachapán.


Te cubre un verde vestido

como colcha de retazos.

Lo tejen los fuertes brazos

que labran en el ejido.

Yo recojo ese latido

de tu alegre corazón

y se me vuelve canción

tu bendita geografía

que brilla en la lejanía

en la florida estación.

Tierra fértil, primavera

que abrevas verdes eternos,

no derrotan los inviernos

tu sustancia verdadera.

Tus brazos de enredadera

hasta las copas levantas

y el duro suelo quebrantas

al paso de la raíz.

En la mata de maíz,

pródiga, tu ser decantas.

Los ríos y sus afluentes

te bañan en la espesura

y tus frutos se maduran

entre cauces y corrientes.

Nutres jardines y fuentes,

campos de futuro grano

bajo el cielo del verano

y la lluvia de cristal.

Paraíso original

en la palma de la mano.

A green dress covers you

like a quilt with odds and ends.

Strong arms weave

the style tissue.

I pick up the joy

of your heart beating,

and your blessed geography

becomes a song

which shines at the long distance

of the colorful season.

Fruitful land,

which gives to drink

eternal greens in springtime,

winter does not defeat the real substance.

Your arms, like bindweeds,

reach up the top,

and break the hardness of the soil

on where roots clear a path.

Your being pours abundance through

the corn plant.

The rivers and its affluents

bath all over in the wild forest

and your fruits mellow

among riverbeads and streams.

You nourish gardens and springs,

fields of future grain

under the summer’s heaven

and cristal rain.

Original paradise

in the palm of your hand.

139


El Pital, departamento de Chalatenango.

141


Bosque de Montecristo, departamento de Metapán.


Hongos sobre tronco de árbol.

Incontenible,

de ti brota la vida

con profusión de verdes en los campos,

en el humilde nido

o en el tronco de un árbol.

Uncontainable,

from you, springs the life

with abundant green colors in the fields,

in a humble nest

or in the trunk of a tree.

143


Cerro Corobán, departamento de Morazán.


146

Los Andes, departamento de Santa Ana.


Plan de los Naranjos, departamento de Santa Ana.

147


Volcán de Conchagua, departamento de La Unión.


Bosque de Helechos.

La niebla teje sueños invernales,

helechos de verdor recién nacido

y borra los contornos de los árboles.

The mist weaves its winter dreams

and erases the outline of the trees,

between new born green ferns.

149


Cordillera del Bálsamo, departamento de La Libertad.


Valle de flores rojas, Longitudinal del Norte.


Esta es mi tierra, luminosa y fértil,

Y en ella hice mi nido, mi raigambre.

Un cielo de cristal, un valle verde,

donde crecen jardines siempre amables.

This is my homeland, bright and fruitful,

and I made in it my nest, my tradition.

A crystal sky, a green valley,

where gardens always grow gentle.

153


Cordillera del Bálsamo, departamento de La Libertad.


Esta edición consta de 2,500 ejemplares, de 156 páginas.

Para la producción digital se utilizaron:

Hardware: Plataforma Macintosh

Software: Adobe InDesign CS5, Adobe Photoshop CS5

Fuentes tipográficas: Optima, Cicle.

El Salvador, vida y paisaje, se terminó de imprimir

en Artes Gráficas Publicitarias, S. A. de C. V.

San Salvador, El Salvador, octubre de 2015.

Banco Agrícola, El Salvador, C. A.

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