Documento Vamos que vamos - Prisa Ediciones

prisaediciones.com

Documento Vamos que vamos - Prisa Ediciones

Una propuesta para pensar

juntos sobre ética y fútbol

con el libro

Vamos

que vamos

Un equipo,

un país

de Ana Laura Lissardy


2

Agradecimientos

A Adela Cortina por su

contribución a esta tarea,

con la cesión de derechos

para este trabajo.

Este material es una obra

colectiva, creada y diseñada

en el departamento editorial de

Ediciones Santillana S.A., por el

siguiente equipo:

Edición

Alejandra Campos

Ana Laura Lissardy

Colaboración especial

por Fundación Celeste:

Fernando Castellanos

Agustín Reyes Morel

Corrección

María Eugenia Martínez

Diseño y diagramación

Gabriela López Introini

Proyecto generado

por: Fundación celeste: Fernando

Castellanos

por: Santillana: Julián Ubiría y

Fernando Rama

Ediciones Santillana S.A. Fundación Celeste


Presentación

Ediciones Santillana S.A. Fundación Celeste

Desde que, a mediados de 2010, el proyecto del libro Vamos que vamos llegó a la

Fundación Celeste —entonces con un título provisorio—, fue visto como otra oportunidad

para llevar a cabo lo que la Fundación se propuso hacer: fomentar los valores

del deporte en la educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En este caso,

sería a través de una obra escrita, con testimonios de los integrantes de la Selección

Uruguaya de Fútbol que crearon y dieron impulso a la Fundación.

Fundación Celeste colaboró en todo lo que estuvo a su alcance para que el libro se

hiciera realidad. A su vez, desde Santillana establecieron una donación por cada ejemplar

vendido y se incluyó a la Fundación en la campaña promocional y en la difusión

del libro. Asimismo, el Ministerio de Turismo y Deporte apoyó económicamente el proyecto,

haciendo viable su realización.

La propuesta de Ana Laura Lissardy de escribir un libro sobre los veinticuatro protagonistas

de Uruguay en el Mundial de Sudáfrica —mediante entrevistas y testimonios

personales—, surgió al ver el estado de ánimo, el optimismo, la fe que esos

muchachos despertaron en nosotros. Su realización enfrentó no pocas dificultades.

Sin embargo, se concretó y el libro estuvo publicado muy cerca del inicio de la Copa

América 2011.

Salió a la venta el 16 de junio. La recepción que tuvo en el público superó todas las

expectativas: Vamos que vamos se transformó en un éxito de ventas y durante varias

semanas lideró las listas de los más leídos en la categoría de no ficción nacional.

Paralelamente surgió un impacto inesperado: el libro comenzó a ser usado por docentes

de enseñanza primaria y secundaria en distintos puntos del país. Empezaron a usarlo

para trabajar los más diversos temas, desde valores hasta geografía. ¡Y los alumnos lo

disfrutaban! Así comenzaron a llegar comentarios, anécdotas, agradecimientos.

Entonces, entre Fundación Celeste y Santillana resolvimos dar un paso más, arriesgado

pero estimulante, a sabiendas de que sería un aporte de interés general. Nos

propusimos elaborar materiales que sirvieran de apoyo para docentes, familias o

los propios adolescentes y jóvenes —alumnos de centros educativos o integrantes

de clubes deportivos— que quisieran usar el contenido del libro para pensar temas

como valores, derechos humanos, sentido de la vida y más.

El resultado está en las páginas siguientes. Es un material de uso libre y gratuito y se

editó solo en formato electrónico para que fuera accesible a todos los interesados.

Es una contribución de bien público, sin más pretensiones que sacarle el mayor provecho

a la lectura de Vamos que vamos, apoyada en las semblanzas de vida de esos

jóvenes que tanto admiramos y que hoy son los nuevos ídolos de nuestros chicos.

Fernando Castellanos

Director Ejecutivo de

la Fundación Celeste


Introducción

por Agustín Reyes Morel

Suele decirse que en Uruguay hay tres millones de directores técnicos o, al menos,

tres millones de comentaristas. Suele decirse, también, que la mayoría de

las discusiones que entablamos son sobre fútbol o política. Seguramente todos

hemos participado en intercambios más o menos acalorados sobre cuál es el

equipo más grande del fútbol uruguayo. El debate casi siempre llega a un punto

en que uno de los interlocutores muestra la que cree su carta ganadora: una

enumeración de logros deportivos de su equipo o de las figuras que integraron

sus filas, o el año de su fundación que lo convierte en el decano. Casi siempre el

rival de turno dirá, para contraatacar: “Ah, pero yo creía que por grande querías

decir otra cosa”. Y presentará credenciales que, según su parecer, muestran la

superioridad de su equipo. Es probable que esa discusión no sea saldada pero,

si los interlocutores estuvieran realmente interesados en definir el asunto, lo

primero que deberían preguntarse es: ¿de qué hablamos cuando hablamos del

equipo más grande? En el fondo de este tipo de preguntas se encuentra uno de

los deseos más básicos de las personas: poder entenderse con los demás y comprenderse

a sí mismas.

¿Nos comprendemos unos a otros?

Necesitamos

comprender y ser

comprendidos.

La filósofa alemana Hannah Arendt decía que la comprensión es el modo específicamente

humano de vivir. 1 Necesitamos comprender y ser comprendidos, y uno de

los primero pasos para eso es buscar ponernos de acuerdo sobre el significado de

los términos que usamos. Esto no evitará todos los desencuentros y los debates

—porque algunas diferencias no son sobre palabras sino sobre hechos—, pero nos

ahorrará esas discusiones que terminan con alguien diciendo “es que no comprendés

lo que digo”.

La comprensión es un ejercicio que requiere aclarar los conceptos, acordar que en determinado ámbito

cierta palabra tendrá tal sentido. Pero va más allá del uso correcto del lenguaje común. Cuando realmente

comprendemos no solo entendemos qué quiere decir el otro, sino que logramos ponernos en

sus zapatos sin abandonar los nuestros. Podemos acceder a su punto de vista y es entonces cuando

generalmente exclamamos: “¡Ahora te entiendo!”.

4

Para poder comprender al otro, en la base tiene que haber un acuerdo tácito entre

las personas en diálogo sobre el significado de las palabras que utilizan. Por eso,

antes de que empecemos a dialogar a partir de esta guía y del libro, es conveniente

aquí precisar la distinción entre algunos términos que muchas veces se confunden.

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Definamos algunos términos: ética y moral

Por ejemplo, dos campos en los que habitualmente se generan confusiones por

usar los mismos términos con significados diferentes son la ética y la moral. Incluso

los conceptos ética y moral muchas veces se utilizan como sinónimos en

el habla cotidiana. “Es una persona de una moral intachable” o “su conducta ética

deja que desear” son frases en las que los términos parecen ser lo mismo.

Pero a veces no es así. Por ejemplo, en ciertos campos educativos se enseña que

la moral es vivida, mientras que la ética es pensada. Entonces, ¿son lo mismo?

Quizá pueda ser útil aclarar el sentido de estos y de otros términos vinculados a

los comportamientos humanos voluntarios.

En el fútbol no solo

se pone en juego una

pelota, sino también

valores, virtudes y

hábitos.

En este proceso de comprender mejor, el fútbol puede dar buenos ejemplos. Albert

Camus, el escritor argelino-francés, solía decir que todo lo que había aprendido

en la vida sobre el deber y sobre la ética se lo debía al fútbol. Porque en

el fútbol no solo se pone en juego una pelota, sino también valores, virtudes y

hábitos. Se puede considerar como un bonsái del universo moral de los hombres.

En este sentido, las fichas de trabajo que siguen nos ayudarán a profundizar esta

relación. Mientras tanto, en la introducción se intentará responder a la pregunta:

¿De qué hablamos cuando hablamos de ética (o moral o valores o virtud)?

La discusión sobre si las palabras ética y moral tienen el mismo significado sigue

abierta. Depende del contexto de aplicación y de quiénes las definan. En este

documento se tomará en cuenta la reflexión de Adela Cortina, filósofa española

que trabaja desde hace treinta años en estas cuestiones. 2

Así, es posible distinguir ética de moral y es posible hacerlo asociando cada concepto a un protagonista

central en la historia de la filosofía occidental. Porque cuando se habla de ética es necesario mencionar

a Aristóteles (Grecia, siglo iv a.c.). Para este pensador, la ética tenía que ver con la posibilidad de

determinar e intentar alcanzar la vida buena del individuo y de la comunidad. No darse a la buena vida,

sino comprender cuál es la forma de vida que vale la pena ser vivida.

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La ética tenía que ver

con la posibilidad de

determinar e intentar

alcanzar la vida

buena del individuo y

de la comunidad.

La felicidad y las virtudes

Según Cortina, este es el ámbito de los máximos deseados, de los ideales a alcanzar.

A veces el concepto de vida buena se traduce por felicidad, y sin ser del todo

correcto, sirve como orientación. Porque, más allá de sentimentalismos, cuando

se pregunta a las personas por su modelo de felicidad, generalmente enumeran

los estados o actividades que las hacen plenas.

5


Para Aristóteles, la felicidad no era arbitraria ni impulsiva, sino que dependía de

un ejercicio racional: el hombre debía poder determinar qué era lo que lo definía

y, entonces, la vida buena sería desarrollar plenamente esta esencia.

Casi siempre, determinar qué es lo que nos define y actuar en consecuencia implica adoptar ciertos

hábitos o disposiciones respecto a nuestras condiciones naturales. Porque alcanzar la vida buena depende

en alguna medida de la fortuna, pero en gran parte del esfuerzo y de la constancia.

¿Cómo llama Aristóteles al hombre que ejercita de forma óptima aquello que lo

define? Virtuoso. En este marco, la virtud es la práctica excelente de la función

propia de cada persona.

Las prácticas

virtuosas son

aquellas que mueven

a los demás al elogio.

“La sociedad los

quiere no por ser

excelentes, sino

porque ponen la

excelencia al servicio

de la comunidad”.

Algunos ejemplos de comportamientos virtuosos pueden leerse en las fichas que

siguen, así como en las páginas del libro. Pero no solo dentro de un campo de

fútbol, sino también en la vida cotidiana de los jugadores o en su relación con los

compañeros.

Como dice Aristóteles, las prácticas virtuosas son aquellas que mueven a los

demás al elogio. Y lo hacen tanto por la belleza de su ejecución como por la posibilidad

de observar a una persona haciéndose dueña de sí misma y ofreciendo

sus capacidades para la consecución de un bien común.

Aplicando palabras de Cortina a los integrantes de la selección uruguaya, “la sociedad

los quiere no por ser excelentes, sino porque ponen la excelencia al servicio

de la comunidad”. 3 Así como los árboles se conocen por sus frutos, la identidad

de una sociedad se intuye a través de aquellos a quienes admira y coloca

como referentes.

La justicia y los valores

6

Pero la perspectiva de Aristóteles funciona sin necesidad de complementos

cuando las personas viven en una comunidad integrada, en la cual los ideales

de felicidad están articulados entre sí. Pero, ¿qué pasa cuando los hombres comienzan

a organizarse en sociedades más complejas? Entonces es posible que

el proyecto de una persona interfiera con el de otra, o que ciertas formas de felicidad

se desarrollen limitando la libertad de algunos individuos. En ese caso, se

hace imprescindible introducir el concepto de moral.

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Cuando se habla de moral es necesario mencionar a Manuel Kant (Alemania, siglo xviii). Para este pensador,

la moral no tenía que ver directamente con la felicidad, sino con el comportamiento correcto

hacia los demás. La pregunta que se hacía no era “¿cómo puedo determinar mi modelo de vida buena?”

sino “¿cuál es el trato que debo tener con los demás para que cada uno pueda buscar su modelo de

vida buena?”.

La preocupación de Kant es, en el fondo, por la justicia. Es decir, por el tipo de reglas y principios que

nos aseguren una convivencia en la que nadie esté excluido en la búsqueda de la felicidad.

Los filósofos que han seguido a Kant en esta perspectiva, definen la moral como

una práctica racional y comunicativa en la que intentamos alcanzar consensos con

los demás sobre las normas que nos afectan a todos.

Por ejemplo, Cortina dice que como ciudadanos debemos acordar y respetar un

conjunto de valores mínimos. Por valores se debe entender el conjunto de aptitudes

de las cosas, personas e instituciones para satisfacer las necesidades y deseos

de los hombres.

Cada persona solo

podrá realizarse

plenamente si

reconoce y es

reconocido por los

demás en su igual

dignidad.

¿Qué quiere decir una persona cuando afirma que cree en el valor de la igualdad?

Que cree en la capacidad de individuos y grupos para tratar a los demás sin discriminaciones

arbitrarias.

Tal como lo presentan Kant y sus seguidores, en el fondo del concepto de moral

está la intuición de que cada persona solo podrá realizarse plenamente si reconoce

y es reconocida por los demás en su igual dignidad, de que la confianza, el respeto

y la estima en sí misma es el producto de relaciones de confianza, respeto y estima

mutuas.

¿Por qué leer el libro y estas fichas?

El libro y las fichas presentan múltiples ejemplos de historias personales que

crecen a partir de la mirada de reconocimiento brindada por alguien significativo;

mirada que permite al individuo comenzar a comprender finalmente quién es en

esencia.

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Desde Aristóteles hasta nuestros días, cientos de filósofos, escritores y teóricos

han afirmado que las narraciones literarias son una de las herramientas más

efectivas para comprender. En particular, son el vehículo ideal para entender situaciones

que se alejan de la perspectiva habitual del lector.

7


Los cuentos y las novelas nos ayudan a ubicar en nuestro horizonte historias

y personajes diferentes a nosotros. Los buenos cuentos y las mejores novelas

hacen algo más: nos cambian definitivamente ensanchando nuestro horizonte.

Y lo hacen porque estimulan la imaginación, esa maravillosa capacidad que, al

decir de Arendt, nos permite poner a cierta distancia lo que nos resulta demasiado

próximo y salva los abismos que nos separan de aquello que nos resulta

demasiado ajeno.

En definitiva, cuando comprendemos a partir de la literatura se desvanecen las

diferencias temporales y culturales, “quedando solamente nuestra compartida

condición humana, primitiva e intacta, abierta a todas las posibilidades que nos

vuelven seres vulnerables, finitos y necesitados de reconocimiento”, como afirma

la filósofa uruguaya Helena Modzelewski. 4

Ojalá que el libro y estas fichas ayuden a los lectores —adultos, jóvenes y niños—

en la tarea permanente de comprenderse y comprender al otro, es decir,

en la tarea común y conjunta de humanizarse.

Agustín Reyes Morel

Es licenciado en Filosofía por la Universidad de la República (Uruguay) y doctorando en la Universidad

de Valencia (España). Es docente e investigador en la Universidad Católica del Uruguay

y en la Universidad de la República. También es socio en la consultora Proa - Iniciativas

en comunidad.

1

Esta idea está presente en casi toda la obra de Arendt, pero se profundiza en

el libro Ensayos de comprensión: 1930-1954, publicado por Caparrós Editores

en Madrid, en el año 2005.

2

La bibliografía de Cortina es muy extensa. Sobre estos temas pueden consultarse

los libros Las fronteras de la persona. El valor de los animales, la

dignidad de los humanos (Taurus, Madrid, 2009), El quehacer ético. Guía

para la educación moral (Santillana, Madrid, 1996), Ética sin moral (Tecnos,

Madrid, 1990).

8

3

Cortina realizó esta afirmación en su discurso de apertura del xxi Seminario

de la Fundación Étnor sobre Ética Económica y Empresarial, realizado en

Valencia, el 5 de octubre de 2011.

4

Modzelewski presenta esta idea en su artículo «Enseñanza de la literatura

para una apertura a la alteridad», publicado en la revista uruguaya Actio en

diciembre de 2006. La cita corresponde a la página 75 de ese texto.

Ediciones Santillana S.A. Fundación Celeste


Ediciones Santillana S.A. Fundación Celeste

>>ficha 1

El desafío

de ser

persona

Este material se estructura a partir de dos libros. El contenido

corresponde al texto para educación secundaria de

Ética 4 ESO 1 . Los textos que aparecen bajo el título “Casos”

son citas del libro Vamos que vamos. Un equipo, un país 2 .

1

Adela Cortina, M.ª Begonia Domené, Domingo García, Emilio Martínez, Juan Manuel

Ros y Norberto Smilg. Madrid, Santillana, 2003.

2

Ana Laura Lissardy, Montevideo, Aguilar, 2011.

9


El camino de ser persona

Nacemos seres humanos, pero ser personas es una vocación que nos ocupa

toda la vida. Nuestra salud, nuestra intimidad, la relación con los demás, el oficio

o profesión que ejercemos, la libertad que tenemos para tomar decisiones y el

sentido que seamos capaces de dar a nuestra existencia son aspectos fundamentales

para ser verdaderamente personas.

Preguntas para compartir

• ¿Se nace persona o nos hacemos personas?

• ¿Es posible ser persona sin relacionarse con los demás?

Problemas éticos

Entre los problemas que nos afectan a lo largo de la vida, se destacan —por

cantidad e intensidad— los que se crean a partir de nuestras relaciones con

los demás. Tanto es así que el filósofo Jean-Paul Sartre llegó a decir que “el infierno

son los otros”. Esta afirmación resulta exagerada, pues si bien es cierto

que las relaciones humanas generan problemas, también lo es que son una

gran fuente de satisfacciones.

Nuestras relaciones se desarrollan en diversos ámbitos: la familia, las instituciones

de educación, el barrio, el lugar de trabajo... Y buscamos un tú especial

y único al que acompañar y que nos acompañe en el camino de la vida. Los

problemas están servidos, porque no hay dos personas iguales ni que vivan

los acontecimientos de la misma manera o tengan idénticas expectativas de

vida. Pero no es mejor —ni siquiera posible— la soledad. Decía Aristóteles que

el hombre no puede vivir separado de otros hombres: sin ellos se hace un animal

o un dios, y es mucho más habitual lo primero que lo segundo.

Los peligros que más frecuentemente acechan nuestras relaciones varían

según el ámbito: la convivencia con nuestros padres, con nuestros amigos,

compañeros de estudio o trabajo, las relaciones de pareja... Sin embargo, no

podemos olvidar que aprendemos a ser personas y lo hacemos, para bien y para

mal, de las personas con las que convivimos. En gran medida, quiénes lleguemos

a ser dependerá del reconocimiento que recibamos (o que no recibamos)

de nuestros padres, amigos, compañeros, vecinos y colegas.

10

casos

Sebastián Eguren

La Fundación Celeste, cuya idea inicial fue de Eguren, es apenas una muestra de su solidaridad, que

empezó a forjarse en su infancia, en el barrio montevideano de Villa Española, donde se ayudaban

unos a otros para subsistir.

“El juego en equipo, que para él es tan importante, no es otra cosa que un reflejo de su forma de ser en la vida.

‘También soy así como persona. Quizás sea por donde viví y por mi familia y amigos, que son muy solidarios.’

Eguren se crió en Villa Española y fue ahí que empezó a aprender, viendo esos gestos hacia los demás

y practicándolos. Cuando había, por ejemplo, largos cortes de luz por no haber pagado las facturas, se

ayudaban entre los vecinos para que, igualmente, en esa casa no faltara nada.” (p. 113)

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Diego Forlán

Nació y se crió con dos profesionales del fútbol: su padre y su abuelo. Es nieto de inmigrantes que

se esforzaron y lucharon para empezar una vida desde cero en Uruguay. Hoy, Forlán es esforzado y

profesional, como ellos.

“De esa suma (y multiplicación) nació en Montevideo, un día de mayo de 1979, Diego Forlán Corazo,

con las piernas de su padre y el temple de su mamá. Nació con una historia y con una misión. La misma

que llegaba de España y de Uruguay, para unirse dentro de él. Una misión de superación personal,

como la de su abuela Maruja. De tesón, como la de su abuelo Juan Carlos. Y de excelencia, como la de

su papá. Diego Forlán Corazo no había abierto aún los ojos y ya era un profesional.” (p. 140)

Álvaro Fernández

Su pueblo, Pueblo Agraciada, su mujer, Verónica, y un compañero de Wanderers, volvieron a ese niño

inquieto y ansioso el hombre tranquilo y paciente que es hoy, tan parecido a la gente de su tierra,

además.

“Ese niño tan inquieto y agarrado a sus raíces, ese joven tan de su lugar se convirtió en hombre poco

a poco. Fue dejando detrás la inquietud y la ansiedad. Templando su carácter. Volviéndose cada vez

más igual a su pueblo y a su tierra, tranquilo y seguro. (...). En esa paulatina transformación del niño

inquieto en el paciente y tranquilo colaboró mucho Verónica, su mujer (...). ‘Ponía cabeza cuando estaba

mal. Ella me pone los pies sobre la tierra’ (...) La otra persona que fue fundamental para Álvaro en

esa tarea de ‘bajarlo a tierra’ y convertirlo en un hombre cada vez más tranquilo fue Julio Rodríguez,

un compañero suyo de Wanderers, adonde pasó a jugar después de Atenas y donde debutó en Primera

División. Julio, en los momentos en los que Álvaro no lograba jugar como quería y sabía, o directamente

cuando no jugaba, le decía:

—Flaco, tenés que estar tranquilo, con los pies en la tierra. Porque en el fútbol no son todas maduras.

Van a venir las verdes también y tenés que seguir preparado.” (pp. 276-278)

Diego Lugano

Su preocupación por alcanzar una mayor justicia social (que hoy se ve, entre otras cosas, en su rol

protagónico en la Fundación Celeste) la heredó de su madre, de su abuela y de su entorno.

“De niño, Lugano acompañaba a su madre, Diana, a los hogares del inau (entonces iname) de

Canelones, donde ella enseñaba manualidades. Él vivía con sus padres y sus dos hermanas

(y luego con su madre y sus hermanas, cuando los padres se separaron), y pudo ver que

existía otra realidad. Otras caras. O, más aún, otras emociones, preocupaciones o sueños

rotos, detrás de un mismo gesto de picardía o de una misma travesura. Detrás de un

rostro aparentemente risueño o de un chiste contado al pasar. ‘Y sí, se veían realidades

crueles. Crueles. Hay gente que no la pasa tan bien. Eso, más el hecho de que fui al

colegio María Auxiliadora y a un liceo de hermanos, que hacíamos retiros espirituales

y actividades a beneficio, y al hecho de que mi abuela me llevaba a misa todos los domingos...

Creo que todo eso como que te genera cierto sentido social.” (pp. 30 y 31)

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Tres requisitos son fundamentales en toda relación humana satisfactoria y plena:

el afecto, el respeto y la estima.

El afecto es el lazo más básico, el que se establece con los padres, la familia y

las personas más cercanas. Es el tipo de relación que nos ayuda a reforzar la

confianza en nuestros deseos y creencias. Por el afecto que se nos da, en forma

de atenciones y cuidados, desarrollamos nuestras facultades físicas y mentales,

y él constituye el fundamento de nuestra personalidad, de tal modo que la carencia

de afecto daña nuestro cuerpo y nuestra mente.

caso

Nicolás Lodeiro

El afecto y la protección de su familia le dieron la seguridad y la confianza necesarias

para lograr sus objetivos.

“Fue el menor y más mimado de la selección. Como lo había sido toda su vida. Era el más chico

de tres hermanos (mucho más chico), el hijo que no habían tenido sus dos tías solteras, y el

consentido de su abuela Pichona. (...) Es quizás ese lugar de protegido que ocupó desde la

infancia el que le dio la confianza y la seguridad necesarias y suficientes para lograr lo que

se proponía. Y para convertirse en un convencido de que los objetivos basta proponérselos

para conseguirlos. ‘Cuando te ponés algo en la cabeza —ilustra Nico— y tenés que llegar

a ese examen, querés salvar, pero no tenés los materiales... Bueno, andá a buscarlos, te

juntás con otros a estudiar, te tomás un café de noche, te acostás un poco más tarde. Y,

si realmente querés salvar, lo vas a salvar.’ ” (pp. 199 y 200)

El respeto es tan importante como el afecto porque nos permite valorarnos

a nosotros mismos y a los demás como personas, es decir, como seres que,

siendo diferentes, son esencialmente iguales.

Finalmente, la estima impregna el tipo de relación que nos posibilita tomar conciencia

de que nuestra vida y la de los demás son dignas de ser vividas, de que

somos únicos, irrepetibles y valiosos.

Sin afecto, respeto y estima será muy difícil que vivamos una vida auténticamente

humana y, más difícil aún, que ayudemos a los otros a hacerlo.

12

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casos

Durante el Mundial de Sudáfrica, incluso quienes no jugaban y sufrían por eso, respetaron la decisión

del técnico y respetaron también a sus compañeros, no haciéndoles pesar su dolor por no poder

estar dentro de la cancha.

Walter Gargano

“A pesar de haberlo pasado mal los primeros días del Mundial por no haber jugado como esperaba, se

lo tomó con buen humor. O, al menos, no hacía pesar a los demás si estaba mal. ‘Hay veces que me

encerraba en el cuarto y no hablaba, y no era yo. De rabia y calentura’, cuenta ahora. (...) Cuando ya

se había descargado, salía de la habitación e intentaba sonreír. ‘Trataba de reponerme y entrenar al

máximo para que me vieran que estaba bien, que no iba a caer porque no me hubieran puesto. Era un

grupo cariñoso y los que jugábamos menos le metíamos onda también.’ ” (pp. 73 y 74)

Nacho González

“Al partido siguiente calentó esperando entrar, pero no entró. Y así sucedió en cada uno de los partidos

del Mundial. Y, aunque le costó entenderlo, lo aceptó: ‘Me mordí los labios y me aguanté. Aunque

fue duro porque tenía muchas ganas de jugar y me tenía mucha confianza. Los días, para los que no

jugábamos, no eran fáciles.’ No lo eran ni durante los partidos ni fuera de ellos. ‘El hincha a veces

es muy duro con los que no juegan. A veces son sarcásticos y otras veces ni se acuerdan de uno;

no te piden autógrafos, ni te sacan fotos, ni te llaman a los programas. Y para nosotros eso no es

fácil de llevar. Pero somos profesionales. Y yo, como cristiano, tenía que bancármela.” (pp. 253

y 254)

Por tanto, para que nuestras relaciones con los demás no sean equivocadas, es

conveniente que estén presididas siempre por el respeto y, si es posible, también

por el afecto y la estima, aunque estos últimos no se pueden exigir.

Sea cual sea el ámbito en que nos relacionemos y por mucha confianza que tengamos

con las personas que están en él, es bueno que ofrezcamos el respeto y que lo

exijamos de los demás. Tratar mal a alguien o consentir que alguien nos trate mal

es una indicación clara de que esa relación no nos va a hacer mejores, ni a nosotros

ni a la otra persona. La estima vendrá después, si es que viene, pero solo perdurará

si antes ha habido respeto, y entonces la relación será sólida y consistente.

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Son muy importantes los gestos, las palabras y las acciones, porque muestran la

disposición de una persona hacia aquellas con las que se relaciona. El desagrado,

el rechazo, la desconsideración o la censura que podamos sentir hacia el otro se

traslucen, a veces sin que nos demos cuenta. Pero de la misma manera que nosotros

los percibimos, también se perciben en nosotros. Por eso debemos hacernos

cargo de nuestros gestos, de nuestras palabras y de nuestras acciones, para que

podamos tratar a cada uno de la forma que se merece. Y como no nacemos con un

cupo de relaciones asignado de antemano, si vemos que en una de ellas falta el

afecto o la estima, y sobre todo, el respeto, quizá lo más prudente sea dejarla y seguir

caminando. Afortunadamente, el mundo está lleno de personas muy diversas.

13


¿Y la salud?

Se define a la salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social,

aunque comúnmente entendemos por salud la ausencia de enfermedad. A veces,

la enfermedad no es accidental, sino que nos la provocamos nosotros mismos,

como un mecanismo de defensa ante una situación que no sabemos cómo

resolver, o como consecuencia de sufrimientos.

La enfermedad también viene como consecuencia de malos hábitos (como fumar

o comer mal) o de conductas irresponsables (como consumir drogas o no

prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual).

El aseo, una variada y equilibrada alimentación, el descanso necesario y una actitud

positiva ante la vida son elementos indispensables para una buena salud.

Cuidar la salud es uno de los primeros deberes éticos, porque cuando se deteriora

disminuyen de raíz nuestras oportunidades en la vida. Además, hacemos que

lo que nos quieren también limiten sus posibilidades para poder atendernos.

La falta de higiene y de orden, la mala alimentación, el escaso descanso y una

actitud negativa hacia la vida nos acarrearán, seguramente, problemas más o

menos graves de salud.

Hoy son enfermedades sociales la depresión, el vacío existencial o la actitud

consumista, que se traduce en una pulsión por tener cosas, estados o eventos

que desaparecen —o desaparece su valor— rápidamente.

14

casos

Diego Pérez

De niño, pasaba las tardes con sus abuelos y su tío Washington, que no hablaba y casi no se

movía por un derrame cerebral que tuvo al nacer. Desde entonces, ya se preocupaba por él.

Ahora se preocupa por la salud de toda su familia y por la de sus compañeros de equipo.

“Todas esas tardes con sus abuelos y su tío (porque sus padres trabajaban), de asistencia y sacrificio,

fueron generando algo que, con la muerte de ellos dos, terminó de surgir en él: se convirtió

en un preceptor y custodio de la salud de los demás. ‘Antes de los partidos, estoy haciendo

el calentamiento y, durante los masajes, rezo. Pido a la Virgen un buen partido, pero, más que

nada, pido por la salud de todos los jugadores. Y cuando entro en la cancha pienso en mis hijos,

mi señora, y también pido salud. Creo en Dios a mi manera: me siento y hablo directo con

él. Le agradezco y le pido salud. Nada más. Es lo más importante de la vida.’

Tan importante es para él que retó a su padre a que, si iba al Mundial, tenía que adelgazar

treinta kilos (y los adelgazó), y a su madre también le pidió que cuidara su dieta.” (p. 217)

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Diego Forlán

Su dieta, su disciplina, su cuidado personal y el respeto por sus horarios de descanso son fundamentales

para que hoy Forlán sea quien es. Tanto, que los compartía con sus compañeros de la

selección.

“En el mundo-Forlán los gestos de apoyo y cariño pasan por otro lugar. Son los

que aprendió. (...) Son tranquilizar a Luis Suárez cuando se preocupa y amarga

porque no pudo marcar un gol. (...) Son, también, enseñarles su rutina personal de

entrenamiento matutino y los tips de su dieta a varios jugadores de la selección.

‘Tengo ideas que me da un profe amigo mío que tiene conocimiento y yo tengo mucha

confianza en él. Y los jóvenes me han preguntado qué tipo de rutina estaba haciendo,

hace cuánto que la hacía y por qué.’ Son gestos de cariño. Solo que diferentes

a los de los demás.” (pp. 145 y 146)

Sugerencia de actividades generales

Para intercambiar y dialogar

Formen un grupo de cinco voluntarios que tendrá como tarea la

elaboración de una encuesta. Las preguntas deben estar hechas de

modo que quienes respondan expresen:

• si sus relaciones con los demás son satisfactorias.

• los rasgos que más valoran en sus familiares, compañeros y amigos.

• los elementos que fallan más frecuentemente en las relaciones con los demás.

• los aspectos que cada uno tiene que corregir y los que deben corregir los demás

para que mejoren las relaciones.

Una vez confeccionada y respondida por el resto de los compañeros, pongan en

común los resultados y elaboren un informe entre todos.

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Tabárez:

el hacedor

“Observaron a esos 23 hombres haciendo bromas y riendo. Observaron a esos 23 y ni a uno

solo en silencio. A esos 23 tan distintos y tan juntos. A esa suma de historias que estaban

ahí por un objetivo común. Observaron y guardaron silencio. Estar mentalizado, decía Tabárez,

es estar feliz en el lugar en el que se está”. (pp. 330)

• De acuerdo a este texto, ¿qué características de ser persona tienen que existir en el equipo celeste

para que “esos 23 tan distintos” estén “tan juntos”?

• ¿Qué significa para ti estar feliz? Compártelo con tus compañeros y luego responde: ¿todos piensan

lo mismo?

15


Luis Suárez:

la actitud

“Sofía tenía 12 años cuando lo conoció, lo intuyó y le dijo ‘vos podés’. Esas dos palabras,

seguras y repetidas, le cambiaron la vida. ‘Fue un cambio muy grande en todo sentido. Yo

era muy vago para estudiar y ella me ayudó a darme cuenta que no era por burro que no me

iba bien, sino porque no quería’. Dejó de salir tanto, empezó a ir a clases habitualmente y a

llevar una vida más ordenada.”

Sofía “(...) en poco tiempo era ya un pilar fundamental de su vida. Lo había cambiado completamente,

transformado. Lo había renacido. Porque era la primera persona que, manifiestamente,

había creído en él.” (p. 125)

Jorge Fucile:

el optimismo

“Como llegaba de un cuadro chico, cuenta, lo primero que se preguntaron todos fue: ‘¿Quién es

este Fucile?’. Y, al enterarse de que llegaba de Liverpool, la respuesta fue un ‘es de Liverpool’

despectivo. Así que se propuso demostrarles a todos quién era. El primer partido con la selección

fue un amistoso contra Rumania en Estados Unidos. Llamó a su padre y este le aconsejó

que, simplemente, hiciera lo que él sabía y tranquilo, que los estudiara. Así que entró al campo

de juego y observó a esos futbolistas que jugaban en Europa y que creía más rápidos y fuertes

que él. ‘Uno no sabe con qué está combatiendo. Pero, poco a poco veía que no era la gran cosa,

que eran iguales. Y me dije que esos monstruos que juegan en equipos tan grandes no eran

más que yo.’ Uruguay ganó 2 a 0. ‘Y la gente empezó a saber, un poquitito, quién era Fucile.’ ”

(p. 59)

• Luego de leer los fragmentos sobre Luis Suárez y Jorge Fucile, ¿qué crees que

fue importante para que lograran sus objetivos?

• ¿Qué personas a lo largo de tu vida te alientan o te han apoyado para lograr

cosas? ¿En qué forma lo hicieron? ¿Con gestos, palabras, acciones o de otra

forma?

• ¿Cómo alientas o acompañas a otras personas?

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>>ficha 2

¿Cómo

orientarnos

en la vida?

Casos: Fernando Muslera, Diego Godín, Mauricio Victorino, Edinson Cavani, Álvaro

Pereira, Juan Castillo, Sebastián Abreu, Maximiliano Pereira, Egidio Arévalo Ríos,

Andrés Scotti, Sebastián Fernández, Martín Cáceres, Martín Silva.

>>Próxima edición 2012

Ediciones Santillana S.A. Fundación Celeste

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