Memorias de Nómada # 2

memorias

Memorias de nómada es una revista digital que tiene como objetivo difundir a los nuevos talentos de las artes visuales, literatura, música, teatro y producciones audiovisuales.

memorias nomada

de

Cultura y Arte Numero 2 - Ano 1


EDITORIAL

SEGUNDA LLAMADA

consejo

editorial

Esta edición está dedicada a un escritor hidrocálido, amado por

muchos, desconocido por más: Fernando Paredes. Lo que habíamos

pensado como un artículo se convirtió en un homenaje al

escritor. La entrevista a Edna Rodríguez, esposa y compañera ; y

a su amigo y editor, Leonardo Garvas, así como tres dedicatorias

postmortem, y su propia obra “Mi tío Humberto” son un intento

de conocer, de asomarnos a la intimidad del autor.

De alguna manera, los demás artículos se relacionan con el homenajeado:

Jhonny escribe en Bitácora de supervivencia acerca de

los artistas emblemáticos que fallecieron; Graciela nos cuenta

sobre las poetisas suicidas y las coincidencias que las unen, Yobaín

en Síndrome de papelera tiene un interesantísimo artículo sobre las

bibliotecas como símbolo de la subversión ; y en Recomendaciones

tenemos los libros más tristes, un track de canciones melancólicas y

las películas que nos hicieron llorar. Después de todo, ¿qué tiene de

malo la tristeza?

En el área local tenemos a la talentosa artista Marilyz Tamez con una

muestra de su obra en la Galería y en La H no es muda de Jesús, un

artículo sobre la tlapalería La Tristeza que muchos conocemos por su

nombre tan peculiar y por estar en uno de los barrios principales del

centro, Santa Ana. Por último, agradecemos a los que se suscribieron

y enviaron sus colabora- ciones. En especial un agradecimiento a

Tony Peraza quien

nos regaló esta hermosa

ilustración c o m o

patada de la

buena suerte.

Katia Rejón Márquez

Yobaín Vázquez

Luis Cruces Gómez

Katia Rejón

Jhonny Euan

Jesús Cámara

Graciela Montalvo

Elías Hernández

Hugo Coop

*Colabora en esta

edición:

Rubén Cabrera.

Estudiante de artes

visuales de la UADY

Portada: “Fernando

Paredes” de Luis

Cruces Gómez

Memorias de nómada

es una publicación

bimestral gratuita de

Mérida, Yucatán,

México, disponible en

línea y para descargar

en: www.memoriasdenomada.com

Contacto:

memoriasdenomada@

gmail.com


ÍNDICE

Poetisas suicidas . . . 2

Por GRACIELA MONTALVO

Artículo sobre las poetas Sylvia Plath,

Alfonsina Storni, Virginia Woolf

Lectores radicales . . . 4

Sección SÍNDROME DE PAPELERA por Yobaín Vázquez

¡Lectores del mundo, uníos!

De la alegría a la tristeza . . . 7

Sección LA H NO ES MUDA Por Jesús Cámara Ríos

Artículo sobre la tlapalería “La Tristeza”

Sobre los nombres que se borran . . . 9

Sección BITÁCORA DE SUPERVIVENCIA Por Jhonny Euan

Para aquellos héroes que se han ido

Marilyz

Tamez . . . 12

Sección GALERÍA

El mundialmente desconocido

Fernando Paredes Milonás . . . 16

Sección MAL DE PUERCO Por Katia Rejón

¿Y quién es ese tal Fernando Paredes?

Tú fuiste el último cirio

que le iluminó la piel . . . 18

ENTREVISTA A EDNA RODRÍGUEZ

¡Saque el pecho, enderece la espalda!

¡Esto es la guerra! . . . 20

ENTREVISTA A LEONARDO GARVAS

No todo está perdido . . . 22

DEDICTORIAS POST MORTEM A FERNANDO PAREDES

Recomendaciones . . . Última página

MÚSICA, PELÍCULAS Y LIBROS PARA SOLTAR EL LLANTO


Poetisas suicidas:

Mujeres para

no olvidar

“Don´t let yourself go, ‘cause everybody cries and everybody hurts sometimes…everybody hurts…”expresa

una canción de la banda de rock estadounidense R.E.M. dejándonos en claro que no somos excepcionales

y todos tenemos motivos para pensar en la muerte por elección. Enfermedades, trastornos, soledad, estos

parecen ser una epidemia que se va expandiendo entre las personas, y más entre los escritores ¿De qué

sirve la grandeza en el talento si no hay felicidad? La vida no ha sido suficiente para aquellas escritoras

como Alfonsina Storni o Sylvia Plath cuyas obras son un legado lleno de encuentros íntimos como lo es su

poesía.

No sorprende que algunos artistas terminen

atentando contra sus propias vidas. La locura

-etiqueta para referirse a cualquier desequilibrio

mental- con el paso de los años se ha ganado un

puesto de respeto por su vínculo con la literatura,

sobre todo con los poetas. No obstante, la soledad

que conlleva padecer cierto tipo de afecciones

hace que el universo de las palabras terminen

cavando una tumba a disposición de quienes lo

padecen.

Virginia Woolf fue una de las escritoras británicas

más brillantes del siglo pasado. Su muerte a causa

de la bipolaridad –trastorno que en aquel tiempo

se desconocía- la hizo tomar la decisión de ahogarse

en el río Ouse y acabar con sus males. Conocida

por sus novelas y ensayos, Woolf acredita

como una mujer que no deberíamos atrevernos a

olvidar, porque sus escritos marcaron un hito en la

novela y en el movimiento feminista. Sus últimas

palabras están plasmadas en una nota que escribió

a su marido, haciéndole saber sus intenciones:

“…Ya no queda en mí nada que no sea la certidumbre

de tu bondad. No puedo seguir arruinando

tu vida durante más tiempo. No creo que dos

personas puedan ser más felices de lo que lo

hemos sido tú y yo”.

Sylvia Plath es reconocida como una de los principales

cultivadoras del género de la poesía confesional

junto con Anne Sexton, cuya vida terminaría

en 1974 tras suicidarse al encender el motor de su

automóvil y provocarse una intoxicación por

monóxido de carbono. Plath fue una de las poetas

cuya frase “la tercera es la vencida” lejos de ser

alentadora, terminó por ser fúnebre. En su adolescencia,

como si de una mala profecía se tratase,

dejaría en claro que podía ser la mejor en lo que

se propusiera y con esa manía de anotarlo todo en

su diario, escribe con indicios abrumadores de

grandeza y soledad: “Nunca jamás conseguiré la


perfección que anhelo con toda mi alma… mis

pinturas, mis poemas, mis cuentos”. Pero sus mayores

dolencias se debieron principalmente a la

muerte de su padre y el abandono de su marido, el

reconocido poeta Ted Hughes, algo que nunca

superaría. El 11 de febrero de 1963, durante la

mañana y antes de que sus hijos despertaran, de

una bandeja con el desayuno junto a la cama de

los niños. Se dirigió a la cocina, tapó todos los

resquicios, encendió el gas e introdujo la cabeza

en el horno. Sylvia Plath encontraría un escape y

no la perfección anhelada.

Luego de ser operada de una mastectomía en

1935, Alfonsina Storni poeta y escritora argentina,

se volvió cada vez más huraña al grado de evitar a

sus amistades. Ella consideraba que el suicidio

era una elección concedida por el libre albedrío, de

hecho así lo había expresado en un poema dedicado

al también suicida Horacio Quiroga, quien

había sido su amigo y amante. Por ello, el desconcierto

que dejó su muerte fue sostenido por las

cartas que Alfonsina había dejado y por el título,

de lo que fue su último poema “Voy a Dormir”. La

madrugada del 25 de octubre de 1938, Alfonsina

abandonó su habitación y se dirigió al mar, dejando

su vida tras cada paso que daba.

Florbela Espanca y Alejandra Pizarnik, dos escritoras

y poetas de Portugal y Argentina respectivamente,

no solo tuvieron en común su amor por las

letras, sino también la forma como decidieron

terminar con sus vidas, pues a pesar de haber residido

en distintas épocas y lugares, ambas murieron

ingiriendo barbitúricos y lo hicieron a la misma

edad: 36 años, y por si fuera poco, dichas poetas

ya habían intentado suicidarse dos veces. Florbela

lo haría el 8 de diciembre de 1930, día de su cumpleaños.

Y Alejandra el 25 de septiembre de 1972.

Woolf, Plath, Sexton, Storni, Espanca y Pizarnik

tienen en común el sentimiento depositado en

cada uno de sus versos y sus últimos suspiros.

Aquellas poetas trazaron un camino al permanecer

en el colectivo de aquellos escritores

prisioneros de su creatividad, sin siquiera ser conscientes

de ello. Conocer parte de su historia,

brinda una perspectiva que valora la literatura

femenina y su aportación a la lírica, esto es sin

duda por los diversos estilos, temáticas, y contribuciones

a las corrientes y épocas a las que pertenecieron

cada una de ellas, además de poder

apreciar su independencia y esfuerzo depositado

en el recorrido que siguieron en las letras.

Por Graciela Montalvo


Sindrome de Papelera

Lectores radicales,

bibliotecas subversivas

Diez años después de iniciada la independencia de

México, José Joaquín Fernández de Lizardi, escritor

del Periquillo Sarniento, tuvo la idea de crear un servicio

de préstamo de libros y periódicos. De este modo,

el 23 de julio de 1820 fundó la Sociedad Pública de

Lectura, institución considerada como la primera

biblioteca pública en el país. Su lema era claro: “ser

útiles a nuestros semejantes, prefiriendo el bien público

al privado”. Por un breve tiempo, el proyecto de

Lizardi haría accesible la información y conocimiento

de su época a una mayoría sin suficientes recursos

para comprar los textos que circulaban, hasta ese

entonces, entre un puñado de ilustrados.

Es difícil pensar que la fundación de una

biblioteca representa un acto subversivo, pero en 1820

constituyó un hito —ahora olvidado— de la historia

nacional. La Sociedad Pública de Lectura no sólo

contravenía a la lógica generalizada de resguardar y

proteger el conocimiento de la chusma, sino que

ofrecía además una independencia complementaria a

la del yugo colonial: una independencia ilustrada que

tanto haría falta en la clase baja, que muy poco sabía lo

que pasaba en el mundo o en otras partes del recién

formado territorio mexicano.

Una biblioteca pública es subversiva porque

sus fundamentos ideológicos, tal como deja patente el

proyecto de Lizardi, son subversivos. Una biblioteca

también emana subversión en sus usuarios y bibliotecarios.

La investigadora y crítica del neoliberalismo,

Naomi Klein, ha explorado esta característica de las

bibliotecas en una conferencia

4


Sindrome de Papelera

por Yobaín Vázquez

5


Sindrome de Papelera

Lista de bibliotecas

públicas:

B. P. C. E. Manuel

Cepeda Peraza

Calle 55 No 515 X 62,

Centro, 97000 Mérida,

Yuc.

Contacto: 923 2177

El Buen Saber de la Lectura

Calle 100 Núm. 515 por la 67-A Mulsay C.P. 97249

Contacto: bp6918@dgb.conaculta.gob.mx

Eligio Ancona

Av. de Los Itzaes S/N por la 59 y 65 Int. Ceba C.P. 97000

Contacto: 987-32-52 Correo: bp1329@dgb.conaculta.gob.mx

La Magia de los Libros

Col. Emiliano Zapata Sur

Calle 92 Núm. 59 Por 143 Emiliano Zapata C.P. 97000

Contacto: 920-48-15 Correo: bp7328@dgb.conaculta.gob.mx

Francisco Montejo

Fracc. Francisco Montejo Calle 55 Núm. 182 Por 42 C.P.

97200

Correo: bp7872@dgb.conaculta.gob.mx

Leer Para Aprender

Fracc. Fidel Velazquez, calle 57 Por 46 S/N Fraccionamiento

Fidel Velázquez C.P. 97116

Correo: bp8429@dgb.conaculta.gob.mx

Chuburna De Hidalgo

Col. Chuburna de Hidalgo Calle 21 Núm. 100 por la 18 y

20 C.P. 97200

Correo: bp2287@dgb.conaculta.gob.mx

Mundo de la Lectura

Fracc.Poligono 108 Itzimna, calle 27 Diagonal 322 Por

26-C y 26-D Fraccionamiento Polígono 108 Itziman C.P.

97144

Correo: bp8287@dgb.conaculta.gob.mx

Para ver la biblioteca de tu colonia entra a:

http://www.rednacionaldebibliotecas.gob.mx/

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LA H NO ES MUDA

De la Alegría

a la Tristeza:

historias de barrio

El antiguo barrio de Santa Ana, situado al norte del centro de la ciudad (calle 60 por 47) se distinguía por ser

constituido de pequeñas chozas habitadas en su mayoría por artesanos y trabajadores que se encontraban

alejados del centro de la ciudad en donde se establecían los españoles acaudalados. El crecimiento de este

barrio comenzó en la segunda mitad del siglo XVIII cuando el entonces gobernador del estado, el general

Antonio de Figueroa y Silva ordenó la expansión de la calle que comenzaba desde el palacio episcopal y se

extendía hacia el norte, llegando en ese entonces solamente al parque de Santa Lucía. Desde entonces, el

parque junto con el barrio y su iglesia muestran una constante evolución y se han distinguido por estar rodeados

de comercios dedicados a la artesanía y al trabajo manual meridano.

7


LA H NO ES MUDA

Entre ellos, se encuentra uno en particular que se

distingue tanto por su nombre como por la larga

trayectoria que ha tenido. “La Tristeza” es el

nombre que lleva la tlapalería de la familia de don

Luis Gamboa que abrió sus puertas desde el año

1964. Particularmente adoptó ese nombre ya que

la familia Gamboa se dedicada al negocio de las

herramientas y contaban con un local llamado

“La Alegría” ubicado detrás de la iglesia del

barrio de Santiago. Por la necesidad de mantener

a su familia y su espíritu emprendedor, don Luis a

la edad de 24 años emprendió otro negocio similar,

pero en un barrio distinto de la ciudad buscando

contrastar con su antiguo establecimiento.

El gusto de la familia por las tlapalerías comenzó

debido a que ofrecen artículos que no son perecederos,

incluso argumenta tener artículos almacenados

desde hace más de 20 años que aún

siguen en perfecto funcionamiento a comparación

de establecimientos que desechan un porcentaje

de su dinero con insumos descompuestos lo

cual le hace pensar que es uno de los principales

motivos por el que muchos establecimientos han

cerrado e incluso vendido sus locales a los alrededores.

Al entrar a la tlapalería, inmediatamente puedo

observar los muebles viejos, las cajoneras

antiguas que ya no suelen utilizar las tiendas y los

muebles más altos cubiertos por una densa capa

de polvo. Caminando entre los pasillos traseros

me topo con anaqueles que contienen cientos de

pequeñas puertas, cada una con la etiqueta

señalando el artículo que puedes encontrar dentro

de ella, sin duda, “La Tristeza” no busca esconder

el tiempo que lleva en el negocio de las tlapalerías,

incluso, es don Luis el que nos cuenta

acerca de la apariencia del lugar, dice estar

orgulloso de él, ya que al paso de los años ha visto

la transformación del barrio, pero su negocio

sigue estando tal cual a como lo abrió en el 64,

dice estar alegre de permanecer atrapado en el

siglo pasado.

El nombre, junto con la fachada y la apariencia

del lugar le han dado la fama y el reconocimiento

que ahora tiene, incluso apareciendo en

programas de la televisión nacional. También,

don Luis se siente alegre cuando parte del turismo

pasa por las puertas de su local y después de mirar

un poco hacia adentro comienzan a entablar una

conversación o incluso, tomarse una fotografía

con él y sus productos.

De esta manera don Luis ha visto pasar tantos

años como negocios desde su local ubicado frente

al parque y destacó que en los últimos años, el

barrio ha tenido un nuevo florecimiento desde

que se remodeló el parque y su mercado, debido a

que atrapa a los turistas con su arquitectura colonial

y el negocio de las artesanías, el bordado a

mano, la escultura y la gastronomía que han

caracterizado a Santa Ana desde hace casi 250

años.

Por Jesús Cámara Ríos

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BItacora de supervivencia

Sobre los nombres

que se borran

Por

Jhonny Euan

La cita era a las 6 de la tarde. Habíamos llegado

casi al mismo tiempo y decidimos ir al café más

cercano.

Ella pide un capucchino mientras yo sigo mirando

el menú. Ve la hora en su teléfono y empieza a

hablar sobre su día, los estudios y las novedades

que nos interesan.

“Me parece muy duro saber que todo sigue, que

en la vida tienes que avanzar, y de repente algo te

lo parte todo”, dijo Gustavo Cerati en una de sus

últimas entrevistas en México, antes de sufrir un

accidente cerebrovascular que lo dejó en coma

por cuatro años y ocasionó su muerte el año

pasado, para culminar la historia de un referente

del rock en español de los últimos tiempos.

La conversación sale a flote porque se escucha

“Cosas imposibles ” de Cerati, en la cafetería.

—Es que Cerati fue un artista espectacular, capaz

de causar admiración e idolatría en miles de

personas en todo el mundo. Con su muerte de

un vacío que sólo se consuela con su talento.

Mi amiga es una fanática de Gustavo. Sin pudor

se tatuó una frase del músico en el brazo: “Mereces

lo que sueñas”. Aquella tarde, yo llevaba una

playera blanca de John Lennon, otro genio de la

música que dejó su huella en la historia y cuya

muerte provocó mucha frustración.

En 1980, el famoso ex- beatle, murió asesinado

por un supuesto fan que le disparó cinco balas, de

las cuales cuatro impactaron en la espalda y

hombro izquierdo. Luego de cometer el crimen, el

sujeto permaneció en la escena, sacó un libro de

su bolsillo y lo leyó hasta que llegó la policía. El

suceso trágico agigantó la imagen de John, un

ídolo para multitudes por su música y su forma de

pensar acerca de la vida.

El mesero viene a pedir la orden: dos frapuccinos.

— Te recomiendo el libro “Hombre sin mujeres”

de Murakami, y “Diablo Guardián” de Xavier

Velasco, en especial el último, que de hecho, es

mi favorito.

—¡Va! Gracias. Oye, ¿y tu has leído el cuento “El

rastro de tu sangre en la nieve”?

—¿De quién?

—Es un cuento de Gabriel García Márquez.

“Gabo” el más periodista que escritor, que falleció

en abril de 2014, retorciéndole el corazón a

muchos lectores del realismo mágico y de la literatura

en general.

—Qué triste. Hay personas que simplemente por

ponerle amor, dedicación y compromiso a los que

les gusta hacer se vuelven referentes, sea el

medio en el que se desarrollen.

—¡Claro! saltan a la fama haciendo lo que aman y

la entrega total es lo que los vuelve dignos de

admiración.

—Es por admiración y cariño que sientes como

tuyo el dolor de una familia cuando pierde a un

ser querido. Como Carlos que lloró al saber que la

mamá de Jim había muerto, en la novela “Las

batallas en el desierto”.

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—¡Ah! Ya sé. Yo leí un ensayo sobre José Emilio

Pacheco, y fíjate que el autor, un compañero de

clases, se dejó llevar por su tristeza, pues repetía

el nombre completo de Pacheco en cada párrafo.

—Lo comprendo— entre risas— En verdad hay

personas que se vuelve parte de ti, que nos

parece injusto su fallecimiento— dice la chica,

que además de pasar sus ratos libres leyendo

también es amante del cine. Adora a actores

como Jesse Eisenberg o Andrew Garfield.

Para muchos cinéfilos y fans de Batman, todavía

es una desgracia la manera de morir de Heth

Ledger, el considerado mejor actor en el papel del

villano del murciélago, Joker.

En The Dark Knight (2008), interpretó al malvado

payaso y fue merecedor al Oscar a mejor actor de

reparto, premio que no pudo recibir en persona

por morir semanas antes por una sobredosis accidental

de medicamentos recetados.

—A veces uno cree que por ser prodigiosos en su

profesión merecerían vivir más, pero todavía no

he visto a alguien que logre escapar de la muerte,

que en cualquier momento nos amortigua,

recordándonos nuestra vulnerabilidad.

La banda de Grunge Nirvana fue la precursora del

último gran movimiento del género rockero y su

vocalista, Kurt Cobain, fue la voz de toda la generación

noventera.

Cobain se convirtió en un ídolo, una estrella internacional

que simplemente hacía lo que le gustaba,

tocar con su banda canciones sobre la rabia,

el inconformismo y el descontento social, pero no

pudo evadir los reflectores, el éxito atrajo miradas

a su vida, y él, siendo una persona hipersensible,

terminó hundiéndose por las críticas y la fama.

—En estos tiempos de redes sociales, que

permiten expresar hasta lo más tonto, he visto

mares de lamentos. Desde las desafortunadas

muertes de “Chespirito”, hasta Jenni Rivera,

Robin Williams, etc.

Cuando fallece alguien que apreciamos es un

momento doloroso. Sea tu amigo, familiar, o sea

un artista, que seguramente jamás conociste,

pero aún así es inevitable el golpe en el corazón

al saber que los ídolos también se marchan.

—Y cuando mueren, generalmente tienden

a revalorar su vida y publican tributos,

libros…

—¡Sí!, como el nuevo libro que

salió de Cerati o el documental de

Kurt Cobain.

—¡Cómo olvidarlo! el famoso Kurt

y su Nirvana, los reyes del rock en

los 90´s.

IlustracióOn por

RubEén Cabrera

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Mi tío Humberto Por

Fernando Paredes

Sólo quiero que escuches la historia de mi tío Humberto.Era

alérgico al polen y siempre tenía la nariz

colorada y los ojos vidriosos. En realidad era alérgico

al aire: todo lo que viajaba en él lo lastimaba. Tenía

cuatro muelas de oro y podía recitar el abecedario en un

solo eructo.

Buena gente, mi tío Humberto. Se casó con una bruja de

magia blanca, nada peligroso. Todos sus hijos murieron

a los cuatro años. Tuvo doce. Le gustaba jugar fútbol

todos los domingos y después beberse un cartón de

cervezas él solito. Era portero.

Se fue a jugar, pues, y en el momento en que viajaba por

los aires para detener un tiro chanfleado al ángulo derecho,

lo picó una abeja en un cachete. La pelota entró y mi

tío cayó aterrorizado al suelo. Los contrincantes

celebraron el gol y los compañeros se culparon unos a

otros. Mi tío se levantó de un salto y comenzó a correr con

rumbo a los vestidores en busca de su medicina. No llegó;

las piernas y los brazos se hincharon en segundos y era

imposible definir dónde comenzaba la cabeza y dónde

acababa el cuello. El cuerpo de mi tío era un tumor creciendo

justo en la media cancha y nadie supo qué hacer. Una

bola de carne restirada y manchada de moretones oblicuos

se revolcaba en sus narices, emitiendo guturales alaridos y

destrozando los shorts y la camisa, como un Hulk a punto de

nacer.

Mi tío Humberto reventó ahí mismo. Su carne se rompió y

dejó escapar litros y litros de un líquido rosado y fragante.

Todos vieron anonadados cómo la materia corporal se disolvía

sobre el pasto, en un proceso orgánico a la velocidad de la luz,

dejando solamente aquel adorable e indefinible aroma en el

aire.

Cuando nos llamaron para comunicarnos lo ocurrido y fuimos

presurosos al lugar del accidente, nos encontramos con un

montón de futbolistas aficionados hincados y tomados de las

manos, en una especie de comunión mística, alrededor de un

macizo de girasoles muy grandes plantados en el medio campo.

Dejaron de rezar y nos contaron que ahí mismo era donde mi

tío había caído, que los girasoles nacieron y crecieron

espontáneamente, que ellos estaban maravillados y que las

cuatro muelas de oro, única prueba de que aquello era mi tío,

estaban todavía en el lugar en que quedaron.

Mi tía Laurita, su esposa, entró en la floresta y encontró las

muelas. Apenas estuvo nuevamente fuera, ella gritó: “¡Abejas!”

La cancha cerró durante quince días. La cantidad de abejas

llegó a números apocalípticos y los residentes de los alrededores

estaban literalmente paralizados dentro de sus casas.

Curiosa labor para el H. Cuerpo de Bomberos: incendiar un

campo, apagarlo, fumigarlo, desyerbarlo y dejarlo ahí,

hecho trizas.

Todos los bomberos fueron picados.

Ninguno desertó.

Mi tía Laurita se encerró en su recámara y se tragó una a

una las muelas de su marido. Desnuda, se paró frente al

espejo. Tomó unas tijeras y cortó a tajos su largo cabello

negro. Después se acostó en la cama y esperó. Su vientre

comenzó a calentarse y suaves ondas le ablandaron los

huesos. Con un dolor sólo comparable al del parto,

comenzó a orinar un chorro de oro fundido que acabó

por deshacerle las entrañas.

- ¿Por qué me cuentas todo esto?

Fernando Paredes (1978-2012) Autor de Matamoscas, colección Primer Libro, con el cual ganó el premio del Instituto

Cultural Aguascalientes 2007. Participó como cuentista en Al diablo adentro (2009), y El cuerpo remendado (2011). Publicó

en la Revista Parteaguas, Revista Replicante. Y post mortem se publicaron sus cuentos en Archipiélago del Desierto (2012),

Historias Maravillosas (2012) y en la Revista Tierra Baldía.

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Maryliz Tamez ( Apol Chiks)

Mérida Yucatán, 1990

Estudió Artes Visuales en la Universidad Autónoma de Yucatán.

Su trabajo abarca el dibujo y la ilustración tradicional y digital.

Su obra se concentra en la exploración y el uso del color en la

acuarela, a través de sueños e ideas que se ven representados

en ella, contrastando la inocencia del ser en

contraposición con temas o acciones que podrían llegar

a considerarse melancólicas o poco convencionales.Ilustraciones

expresivas y viscerales, su concepción

es una visión particular, una introspección del

entorno, mostrando una realidad que transmite

fuertes sentimientos que le ayudan a desarrollar

una especie de catarsis. Es una prolífica ilustradora

con imaginería en ascenso.

12

“Mi trabajo no pretende agradar ni

desconcertar, sin embargo los personajes

que muchas veces utilizo son

quizá una forma de sublimación utilizada

para amortiguar algunas de

las que considero mis peores pesadillas,

mis pensamientos más recurrentes

o mis sentimientos más profundos.

Con esto me refiero a que

lo más cercano a mi objetivo

sería el poder canalizar todas

estas emociones e ideas en cada

una de mis producciones.”


GALERIA

Acuarela sobre Papel fabriano

2015

Acuarela sobre Papel Canson Grano fino

2015

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GALERIA

Acuarela sobre Papel Arches

2015

Acuarela sobre Papel GUarro

2015

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GALERIA

Acuarela sobre Papel GUarro

2015

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MAL DE PUERCO

Por

Katia Rejón

EL MUNDIALMENTE

DESCONOCIDO

FERNANDO PAREDES

MILONÁS

Conocí a Fernando Paredes Milonás justamente cuando ya no existía. Una nota entre tantas de Internet llamó mi

atención: Bibliotecario del Congreso se suicida. Dentro de la noticia el reportero decía como una curiosidad que el

bibliotecario también era escritor. Busqué su nombre y leí por primera vez –de muchas- a Fernando. En 2014

después de devorar Matamoscas (2012), Al Diablo Adentro (2009), El Cuerpo Remendando (2011) y los primeros

números de la revista Turgente, todos de la editorial Disculpe las molestias de Leonardo Garvas, amigo y editor de

Fernando, organicé un homenaje pequeño en la Biblioteca Central Manuel Cepeda Peraza que incluyó una interpretación

musical, visual y lectura en voz alta de sus escritos. Nadie en la sala conocía a Fernando entonces, pero

al terminar la lectura no quedaba ningún ejemplar de Matamoscas, ninguna revista con sus textos, y como si fuera

algo imprescindible, un error imperdonable de mi parte, me preguntaron ansiosamente el segundo nombre, el

segundo apellido de ese tal Fernando, y por qué no dije más sobre él.

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MAL DE PUERCO

Entonces soy todos los defectos de la Historia.

Hay al menos treinta adolescentes, agrios y somnolientos.

Ninguno, me dicen, ha leído más allá de la caja del

cereal. La literatura, opinan, sirve para ser más cultos,

mejores personas y ampliar el vocabulario. Nunca han

oído el nombre de García Márquez, ni de Elena Garro, a

Octavio Paz lo medio ubican pero ni por asomo les

suena Edgar Allan Poe.

Les digo que el tema de hoy es el cuento. Berrean como

si les hubiera pedido hacer veinte abdominales.

-Necesito a dos que lean fuerte.

Nadie. Elijo dos nombres al azar y a cada uno le entrego

una hoja con “Mujeres” de Fernando Paredes Milonás.

En medio de la lectura, uno de atrás comienza a reírse,

casi al tiempo que otro lo voltea a ver ofendido mientras

le hace ¡shht! La lectura es un poco torpe y la entonación

no es la adecuada, pero no se rinden.

-Lea usted, maestra.

Abro Matamoscas y comienzo a leer el cuento “Insomnios”.

Ya no hay nadie que impida las risas, tardo como

quince minutos leyendo y me da la impresión de que mi

voz puede verse. Corona, el estudiante incontenible,

tiene sus ojos fijos en las letras de mi voz, de cuando en

cuando se sobresalta y sonríe. Paso a “Ella llora”. Llevo

como treinta y cinco minutos leyendo, empiezo a perder

la voz y el aire. Cierro el libro y me pongo de pie, de

atrás se oye un lamento:

-No, otro, lea otro, maestra.

-Ya me cansé, contesto.

Maria José levanta su mano y me dice:

-Yo lo leo.

Al final de la clase otro estudiante se acerca a mí

con su libreta y una pluma. Quiere que escriba

los títulos que leímos y dónde los puede

encontrar.

¿Quién fue el imbécil

que nos sacó de las

cavernas?

Lo que pasa cuando uno

lee a Fernando es

que se da cuenta de que hay alguien en algún lugar del

planeta que entiende al mundo, a la humanidad, a sí

mismo y se burla de todos ellos. Sin idealismos, sin

víctimas, sin disculpas, el mundo de Fernando es el

nuestro, el que queremos ocultar. Así es leer al

Muerto*.

Sus cuentos parecen ser pedazos de su vida, todos

juntos son como un diario maltrecho con saltos de

tiempo, los mismos personajes con otro nombre, vistos

desde otra luz, y ficciones ocurrentes. Al leer “Solicitud”

me lo imagino a él mismo, en algún lugar hidrocálido

mirando una “fotografía submarina de un delfín

que tenía impreso en letras manuscritas este pensamiento:

Hoy es un buen día para vivir”. La ironía está

en todas partes, pero él la observa detenidamente y la

describe. Sus ideas, son también las ideas de sus personajes:

“ ¿A quién chingada le importa el arte? Soy un

perro que necesita dinero; al arte le sobran prostitutos.”

o “A la vida no le hacen falta innovaciones, ni estéticas

caóticas, ni vómitos intelectuales. La belleza sigue

estando donde mismo, en las cosas simples, en las

pocas palabras. En la entrepierna húmeda de la noche”.

Así como sabe describir el dolor y la decepción sin

decir qué le duele o qué lo decepciona, como en “El

nombre que mata”, uno de mis textos favoritos por la

manera en la que convierte una cosa corriente en un

recuerdo insoportable: “el nombre que mata salió

disparado de tu garganta, explotó en tu boca y en un

segundo partió en dos el aire, al muro de tu casa, la tranquilidad

del vecindario…”. Pero también la belleza, la

contemplación no de lo hermoso por estética sino

aquello que resulta invaluable por verdadero y defectuoso

como en Trust. “Tus pies son feos, romos, duros,

amarillos. Me gustan (…) De alguna forma, la luz de la

lámpara hace de tu cabello un paisaje, un campo sembrado

de trigo y cebada; o la tersa pelambre de un felino

recostado al sol. No hay arte después de ti, sólo un Dios

eternamente contento”.

Yo quisiera contar alguna anécdota, la vez que nos

vimos en alguna calle y me contó un chiste, o me

preguntó por qué llevaba un uniforme tan feo, o alguna

cosa para recordarlo vivo. Pero no hay. Fernando como

persona es alguien que hubiera deseado tanto tanto

conocer. De Fernando como escritor sólo sé que es

aquél dice la canción que no recuerdo qué dice después.

*En su ciudad natal , amigos y familiares conocían a Fernando Paredes como “El Muerto”.

17


.

Tu FUISTE EL ulTIMO CIRIO

QUE LE ILUMIno LA PIEL.

ENTREVISTA A EDNA RODRÍGUEZ

.

Edna Rodríguez, Ednushka, es la mujer con quien Fernando pasó los últimos cinco años de su vida y

tuvo una hija. Actualmente ella tiene dos niños, un esposo y un montón de recuerdos para compartir.

Quería que ella contara lo que vivió con Fernando, sin embargo, me encontré con que yo tenía el

ticket número equis y cacho, que ya antes le habían pedido lo mismo, y ella ya había comenzando a

tejer su historia.

.

MN: Me comentabas que estás escribiendo un libro

acerca de lo que vivieron juntos, ¿cuándo decidiste

escribir esto y por qué?

E: No estoy segura, pero yo diría que hace poco

porque llegó mi momento. Cuando Fernando murió

escribí muchísimo, pero para nada pensando en escribir

un libro, más bien necesitaba contarle a mis amigos

cómo me sentía, quería expiar mi culpa, contar

detalles que me ayudaran a entender mejor lo que pasó

y lo que pasaba conmigo.

Estaba ensimismada en mi dolor, hasta que al fin un

amigo me puso en mi lugar: "Creo que muchos queremos

conocer a Fernando Paredes, el que tú conociste y

nosotros no". Tenía razón, así que me di cuenta que no

estaba preparada para hacerlo y dede escribir. Con

tantos cambios en mi vida y mudanzas, fue bien difícil

darme tiempo para leer, mucho menos para retomar la

escritura. Sin embargo, la necesidad de hacerlo no se

murió nunca, sólo estuvo en pausa. Hace poco vi una

convocatoria para un concurso de literatura, justo

después de haber leído varias novelas que me pasaron

este año. Fue en junio cuando terminé de leer el libro

autobiográfico de Vargas Llosa, y al cerrarlo pensé "yo

también quiero contar mi historia", lo que para mi

suerte coincidió con los tiempos de aquella convocatoria.

18


Ahora estoy más tranquila, nos hemos establecido

temporalmente en una ciudad, mis hijos y mi esposo son

muy cariñosos conmigo, mi mente está más clara. Algo

bien importante aún, es que ahora vivo sin remordimientos,

lo que me brinda una perspectiva más

amplia. No es lo mismo escribir con dolor y culpa que

hacerlo estando en paz con mi pasado. Me permite

recordarlo con más objetividad y creatividad. Ahora

quiero escribir este libro para mis amigos, y con esto

incluyo también, tanto a los que quizás jamás conoceré

pero que recibirán con agrado mis textos, como a los

que se hicieron amigos de Fernando al leerlo, aunque no

lo hayan conocido, amigos que quisieran conocerlo

ahora a través de mí.

MN: ¿Cómo conociste a Fernando?

E: Por Internet. Él escribía cuentos en una comunidad

virtual en la que ambos participábamos, una vez

comentó un escrito mío y a partir de ahí supe de él, me

gustaron tanto sus cuentos que le comentaba todo lo que

publicaba. Después nos hicimos amigos por chat, y unos

meses más adelante nos pusimos de acuerdo, tenía

muchas ganas de conocer al tipo detrás de "Aristidemo"

(su pseudónimo). Viajé de Puebla a Aguascalientes sin

conocer la ciudad, sin saber nada bien de él. El plan era

regresarme a los siete días, pero cuando ya me iba, me

pidió que me quedara, y yo, por supuesto, acepté. Viví

con él los últimos cinco años de su vida.

MN: ¿Él se consideraba a sí mismo un escritor?

E: Sí, así tuvo que ser. Él sabía que escribir lo transformaba.

En su momento, incluso, tocó varias puertas

para que le publicaran; muy joven viajó a Xalapa en

busca de oportunidades, él quería vivir de la escritura.

Lo paradójico del caso es que eso no pasó. Ni siquiera

cuando ganó el concurso del ICA (Instituto Cultural de

Aguascalientes). Nos reíamos porque ironizaba al

respecto: "Éste es el único concurso en el que se me

ocurre participar, para que gane y no haya dinero de por

medio: Grandioso".

MN: ¿Qué amaba Fernando y qué cosas le parecían

insoportables?

Lo diré con sus propias palabras: ¿Qué amaba? "Comer,

cagar y conversar. En ese orden". ¿Y qué odiaba? "Mi

secreto es que odio a todos".

MN: Tú que lo conociste en la cotidianidad, ¿cómo

era? ¿sus personajes, su narrativa son un reflejo de su

vida personal? ¿qué tan apegadas son sus historias con

su forma de ver la vida?

E: Una vez le comenté algo cuando todavía no lo

conocía en persona: "Pienso que tus personajes son

muchos, pero a la vez son uno mismo, se me antoja

pensar que eres tú, solitario y versátil". Le pareció atinado.

Ahora podría corroborar la premisa de que su narrativa

fue un producto de su experiencia y su imaginación,

y los conocimientos que él poseía, ampliaban estos dos

campos. Él, desde luego, no estaba casado con la realidad,

sino con contar algo que lo satisficiera.

¿Cómo era él en la cotidianidad? Se me ocurre que la

respuesta depende del ángulo en que se le mira. Estoy

convencida de que él mismo respondería algo distinto a

lo que yo pudiera decir, y no sería la misma respuesta si

hiciéramos esta pregunta hace unos años atrás, hoy, o en

los próximos años. Aún así, de eso versará mi libro.

MN: ¿Quiénes eran sus escritores favoritos?

E: Fernando Pessoa, Salvador Elizondo, Elena Garro,

Nietzsche, Jorge Ibargüengoitia, Rubém Fonseca,

Charles Bukowski, Günter Grass, Heinrich Böll, Kafka.

Estos me vienen a la mente primero, pero debieron ser

más.

MN: ¿Cuál era el cuento que más le gustaba leer y compartir?

E: El primer cuento que me leyó fue el de Pessoa:

Tabaquería. Y si él debía contar algo suyo en auditorios

casi siempre pretenciosos, procuraba que no fuera muy

largo y que fuera efectivo para que los escuchas rieran.

Por ejemplo: Matamoscas, La mundialmente desconocida

poetisa Candela Farías, De cómo preparar viruleanos

y textos por el estilo.

MN: ¿Qué es lo que más recuerdas de Fernando?

E: Basta con asociar cualquier pensamiento aleatorio,

para tener un recuerdo claro de él. Tomaré uno: Lo

recuerdo solo, cada quien ocupado en algún cuarto de la

casa, a sabiendas de que estábamos ahí, uno cerca del

otro. Yo estaba en la computadora, él con un libro. Por

supuesto, tenía que haber música. Él siempre la elegía.

Eso me agradaba mucho porque era un melómano, y por

lo tanto tenía un gusto muy fino y amplio que adaptaba

al horario, al humor, al clima, a todo en su conjunto.

Me complacía escucharlo reír desde mi cuarto, porque

se podía uno dar cuenta que lo disfrutaba muchísimo, y

no era una, sino dos o más veces. Se le oía pararse del

sofá y caminar ida y vuelta leyendo en voz alta hasta

que hallaba la cadencia, el ritmo, ¿su revelación? Aquello

era, según yo, un indicio de su felicidad.

19


I.

SAQUE EL PECHO, ENDERECE LA ESPALDA,

VEA AL FRENTE

I.

I.

ESTO ES LA GUERRAI.

Entrevista a Leonardo Garvas

20

MN: Alguna vez leí que Fernando Paredes había

dejado la prepa y nunca se arrepintió de ello, el

cuento “Estudiante empapelado” parece apoyar

esta idea, me da la impresión de que no estaba

dispuesto a aceptar cosas que no lo hacían feliz

o le parecían absurdas. ¿Qué opinaba Fernando

sobre la educación pública y académica?

¿Cómo se convirtió en el gran escritor que fue?

L: Me parece que no tenía interés de cursar una

carrera, pero estaba haciendo trabajo académico

ahí en el centro de investigación de Aguascalientes.

Eso habla mucho de la capacidad que

lo caracterizaba. Creo que él tenía un talento

innato crítico hacia lo establecido o lo costumbrista

y eso le permitía alejarse de las formas

tradicionales y ser original. También tenía una

curiosidad por leer, saber, sin la necesidad de un

instituto que se lo marcara. No sé eso de dónde

apareció o nació en él.

MN: ¿Cómo se conocieron y cómo era su

relación?

L: Nos conocimos en una red social primitiva que

está especializada en publicar cuentos, poemas

y ensayos, loscuentos.net. Ahí yo buscaba

autores que me convencieran y me topé con él y

con otros dos de los autores de Al diablo adentro.

Los otros los conocí en ficticia.com.

MN: Como editor y escritor, ¿qué opinas de la

obra de Fernando?

L: En una cultura donde es muy difícil salirse de

las formas tradicionales, se agradece mucho la

presencia de un escritor tan fresco y auténtico.

Me gusta la profundidad que pueden llegar a

tener sus textos, en medio de una simpleza o

abordándolos desde una perspectiva muy


casual y asequible para todo público. Aparte, su

musicalidad y prosa son muestras de grandes

dotes literarias.

MN: ¿Fernando quería ser conocido, leído, le era

indiferente, o todo lo contrario?

L: Sí, estaba interesado en ser leído, en ganar

dinero de ello, pero al mismo tiempo por ratos, al

ser un gran lector, se sentía inseguro de su

trabajo. Cosa que le pasa a todo escritor cuerdo.

Me hubiera gustado que viera el alcance que ha

tenido y lo mucho que ha influido a tantos

jóvenes y adultos.

MN: ¿Hay alguna anécdota que te haga

recordarlo tal y como fue? ¿Qué recuerdas más

de él?

L: Nuestra convivencia fue mayormente virtual,

pero no dentro de la virtualidad tan efímera que

puede ahora llegar a practicarse. Se trataba de

escribir, recibir o dar una opinión, discutir, todo

con herramientas muy básicas de internet. Me

parece que la fuerza y la certeza de sus opiniones

y sus críticas son lo que más recuerdo de

él.

MN: Entiendo que tú editas y publicas parte de

su obra, ¿qué experiencia has tenido en la

recepción de su obra?

L: Tiene varios admiradores, lo siguen y buscan

lo que vayamos publicando de Fernando. No hay

otra persona que lo edite y lo publique, según

tengo entendido, quizá por la visión que se

necesita para creer en su trabajo, visión que yo

he podido reforzar por medio del cariño que han

demostrado sus lectores.

MN: ¿Hay algún discurso recurrente en su obra?

L: Las incongruencias de la sociedad, la insignificancia

de nosotros los seres humanos, el humor,

el amor. Esas son las que ahora recuerdo.

MN: ¿Qué le gustaba, qué amaba Fernando?

¿Qué odiaba?

L: Era fan del cine y de la buena literatura. Detestaba

el mal cine, pero más detestaba la mala o

aburrida literatura.

MN: ¿Por qué decidiste crear un Premio de

Cuento Fernando Paredes?

L: Me parece que la idea de un escritor que nació

o se dio a conocer en las redes sociales es un

buen símbolo para aquéllos que ahora quieren

hacer lo mismo.

MN: ¿Hasta dónde crees que la obra de Fernando

pueda llegar?

L: Hasta donde sus lectores quieran.

Leonardo Garvas (Ciudad de México), es director

de la editorial Disculpe las molestias y la

revista Turgente. Ha participado en los libros Al

diablo adentro (2009), El Cuerpo remendado

(2011) y otros. Escribe en la revista digital El

Cantor, Errr-magazine, entre otras. Actualmente

imparte talleres de cuento, presenciales y en

línea. Fue amigo y editor de Fernando Paredes.

21


NO

TODO

ESTA

PERDIDO

22


Dedicatorias post-mortem.

Nubes Negras.

Por: Daniel Cardona Ochoa

Desde Montreal Quebec, Canadá.

2012-04-21

El día que me enteré me asomé por la ventana

de mi habitación. Un piso 12. Desde allí las

personas en la calle pueden verse tal como son:

minúsculas.

Alguna vez me preguntaste mi opinión acerca del

gran Frusciante. Pude haber buscado en Google

pero te respondí que no tenía ni puta idea de

quién era el fulano. Me dijiste "claro que sí, es el

bajista de los Chilli Peppers". Tal vez era el

guitarrista o tal vez el baterista. Tal vez no se

apellide Frusciante. El hecho es que me hiciste

cómplice de una pequeña parte de tu complejo

universo.

Miro de nuevo hacia abajo.

Veo a esas almas andando de acá para allá y

pienso que la vida es un globo que inflamos sin

control, como lo hacen los pequeños en sus fiestas

de cumpleaños, soplan y soplan y el globo se

hace cada vez más hermoso, pero todo tiene un

límite y al final se escucha un BOOM, el globo

hecho recuerdos, y el niño llorando, asustado al

percatarse de su poder destructivo, del daño que

puede hacerle a sus tímpanos.

Miro hacia arriba. Alli sigue esa nube negra. Y te

imagino acostado sobre ella, fumándote un

cigarro y escribiendo una historia imposible

acerca de un globo que no se revienta a pesar de

las bocanadas de aire caliente que le inyecta

incansablemente un gigante cubierto de granos.

Voy a la cocina. Me sirvo un trago. Me digo que

hay múltiples entradas pero una única salida. Es

la misma para todos. Unos la toman más rápido,

otros se tardan un poco más. Cada quien decide

cuándo y cómo, al final vamos a encontrarnos en

el mismo lugar y alli vamos a tomarnos esas

cervezas que algún día nos prometimos.

Empieza a llover. Las hormigas que caminan 12

pisos más abajo corren en busca de abrigo.

Tú no te mojas, estás encima de la nube.

El destiempo

Por: Beatriz Patraca

La Jornada de Oriente

2012-04-12 04:00:00

Siempre le decía que nos reuniríamos en Tlaxcala,

en el bar de don Benja. No sé por qué pero

pensaba que en ese lugar se sentiría cómodo

con el sonido de las fichas de dominó de fondo.

Le contaba que también invitaría a Iván Farías, a

quien conoció en un encuentro de escritores, y a

Pedro, Ipatzi y Gaby Conde a quienes no conocía

en persona aunque formaron parte del

mismo proyecto literario. A lo mejor también

Leonardo se anima y viene, le dije. Y él me decía

que sí, que teníamos que brindar aunque fuese a

destiempo. Hoy sé que no brindaremos nunca,

que los destiempos rara vez se producen y que

se nos quedarán pendientes esas cervezas

como tantas otras cosas.

En los periódicos siempre vemos que las

necrológicas, los homenajes y los textos se dedican

a personas con un grado de popularidad que

les permita ser noticia.

Fernando Paredes nunca quiso ser popular

aunque iba destacando porque tenía un talento

que lo rebasaba. Además de participar en

antologías de cuentos y en diferentes revistas

23


como Replicante, Dixo o Parteaguas, ganó el

premio estatal de cuento en Aguascalientes con

su libro “Matamoscas”. Sin embargo, su vida

literaria se gestó sobre todo en la red. Sus textos

han circulado por Facebook –aunque siempre se

negó a sacarse un perfil en las redes sociales

habituales–, en diferentes blogs y en páginas

literarias. Era desapegado y compartido con sus

letras y aunque vanidoso, nunca se tomaba en

serio a sí mismo. Eso de los premios, la trascendencia,

el bombo y el platillo, lo tenían sin cuidado.

Tuvo oportunidad de hacerse hueco entre su

generación pero, según sus propias palabras, le

daba flojera el ambiente literario y las envidias

locales y nacionales.

Es probable que quien lea esta columna no sepa

quién fue Fernando, que el interés por el tema se

circunscriba a unos cuantos y que sea sólo un

pequeño homenaje muy personal. Lo que es

seguro es que todos hemos perdido a un amigo

y entonces coincidirán en que cuando se recibe

una noticia así, el ambiente se llena de una

imposibilidad muy densa en donde el recuerdo

es la venganza del destiempo, de lo aplazado, de

lo postergado.

Fernando Paredes Milonás

Por: Dm A Rd. (A. Dominguez)

2015-10-9

Mérida, Yucatán.

cigarro delicado delincuente y platicar con el tono

de un coro de ranas.

Abril de los desconocidos.

Tenía como plan juntar suficiente dinero para

viajar a Aguascalientes y visitar a cada escritor

desconocido. A todo hombre que sobrevive: no

esperes nada, arrójalo todo, pierde todo el

tiempo y vive como un niño sin hogar, conquistando

cada minuto. El Diablo Adentro fue por

casualidad, El Cuerpo Remendado, un regalo.

En traje de astronauta.

Me sentí triste, y recordé con horror lo triste que

me pongo. Saber que no hallaríamos calma. Que

cada pequeño trozo de meteorito que toca la

primera capa de la tierra empieza a desvanecer

en su luminiscencia. Sentí esa ráfaga anónima

sonreír y doler. Perdimos en otro escenario la

oportunidad de estrechar nuestros egos, burlarnos

de nosotros mismos y llorar como niños

abandonados el acabose de una botella de

whisky. ¿De qué sirve la literatura? ¿De qué

sirve una AK-47? ¿De qué sirve traernos la

noche cuando estamos dormidos?

Suéter de cachemir.

Fernando en todos los idiomas es una página a

la que siempre vuelves para deslizar lentamente

una aguja dentro de un globo rojo.

24

Mi cuento favorito “Edi, Edi”. La delgada hemorragia

cerebral que llamamos cordura, entre lo

sensato de permanecer con vida. El extraño y

ese instinto paranoico que me habita. Una vulva

de miel en los labios. La válvula de escape que

significa escribir, su transformación de lo cotidiano

en un mundo perfecto para la habilidad: Matamoscas.

Pero preferiría llevarme a la nada un


Y QUÉ TIENE DE MALO LA TRISTEZA

… se nos cubren los ojos de raíces agrias (Rogelio Guedea)

Patriotismo de Yukio Mishima

“El veintiocho de febrero

de 1936, al tercer día

del incidente del 26 de

febrero, el teniente

Shinji Takeyama, (…)

tomó su espada de

oficial y ceremoniosamente

se vació las

entrañas en la

habitación….”

Carta al padre de Franz Kafka

“Queridísimo padre:

Hace poco me preguntaste

por qué digo que te

tengo miedo. Como de

costumbre, no supe darte

una respuesta, en parte

precisamente por el

miedo que te tengo…"

La Tumba de las luciernagas

(1988). Considerada como una

de las mejores películas antibelicistas

de todos los tiempos, y una

obra maestra del cine de

animación.

I’m not gonna

miss you

Glen Campbell

Fjour piano

Sigur Ros

Boys don’t cry (1999). Basada

en la historia real de Brandon

Teena, un joven transgénero de

Nebraska, Estados unidos.

Wish you were

here

Pink Floyd

No oyes ladrar a los perros de Juan Rulfo

“—TÚ QUE VAS allá

arriba, Ignacio, dime si no

oyes alguna señal de algo

o si ves alguna luz en

alguna parte”.

Semos malos de Salarrue

“Y Goyo Cuestas, que

nunca en su vida había

hecho una caricia al hijo,

lo recibía contra su

pestífero pecho, duro

como un «tapexco»; y

rodeándolo con ambos

brazos, lo calentaba hasta

que se le dormía

encima…”

Cancion de

Las cantinas

Mercedes Sosa

Todos los caminos llevan a

casa (2002). Shin JeomHee.

Corea, del Sur. La historia de un

niño a quien la familia deja junto

a su abuela durante una temporada

al no poderse hacer cargo de

él.

Tropikalisimo

Afrodita

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completely

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