Memorias de nómada Numero 6

memorias

Revista cultural

memorias nomada

de

Cultura y Arte Numero 6 - Ano 1


INDICE

La literatura flaca

y pelona

Por Yobain Vazquez p.02

Nosotros solo queremos

hacer desmadre

Por Jhonny Euan p.04

La literatura flaca

y pelona

, ,

Por Yobain Vazquez p.02

,

Nosotros solo queremos

hacer desmadre

Por Jhonny Euan p.04

Estrella

Por Mateo Peraza p.07

Por Graciela Montalvo p.29

TOP TEN: Muertes absurdas

de escritores

, ,

INDICE

,

Galeria

Sharon Sttu p.10

,

Los origenes del

Vampiro literario

,

Por Miguel Civeira p.13

,

Por Jesus Camara p.18

cultural

Necropolis

, ,

, ,

,

Estrella

Por Mateo Peraza p.07

,

Galeria

Sharon Sttu p.10

,

Los origenes del

Vampiro literario

Por Miguel Civeira p.13

,

Necropolis

,

cultural

,

Por Jesus Camara p.18

Cementerios, exhumaciones y

antropologia fisica

Por Belem Ceballos p.20

Cementerios,

,

exhumaciones

,

y

antropologia fisica

Por Belem Ceballos p.20

Las grietas del

feminicidio

Por Efrain Tzuc p.26

Las grietas del

feminicidio

,

Por Efrain Tzuc p.26

TOP TEN: Muertes absurdas

de escritores

Por Graciela Montalvo p.29


EDITORIAL

Ilustración por Luis Cruces

En esta edición decidimos abrir la

convocatoria al público para participar

en la revista. El requisito era la

muerte, por lo cual el número 6 de

nuestra revista contiene artículos sobre

feminicidios, la muerte desde una

perspectiva social; sobre los asesinatos y

suicidios adjudicados a la lectura de una

obra y la figura del vampiro en la literatura,

dos artículos sobre los cementerios, de los

cuales uno de ellos inaugura una nueva

categoría en la revista, antropología social; un

artículo acerca de la música local del género

metal, un top ten de las muertes más

extrañas de autores. El cuento “Estrella”

de Mateo Peraza Villamil y la

obra fotográfica de Sharon

Sttu.

Agradecemos infinitamente su

participación e interés en la revista

y esperamos recibir más

propuestas y -como dice el proverbio

chiapaneco- que no muera la flor

de la palabra.

Katia Rejón

Portada por Sharon Sttu (fragmento)

01


02

Está muy gastada la anécdota de Werther, el

libro que consiguió persuadir a los jóvenes para

que se suicidaran. Sea cierto o no, esto indica

que la literatura no siempre es cándida y que te

hace mejor persona; a veces induce a colgarse

de un árbol o tomar pastillas de cianuro. Goethe

no planeó que su libro se prestara para cometer

actos ajenos a la simple lectura, pero es indiscutible

que su pluma fue letal. Dicho esto, lo que

toda persona coherente debe reflexionar es:

¿quién garantiza que leer veinte minutos al día

no se trata de un plan malévolo para escuchar

voces que digan: “mátate”, hasta lograr el cometido?

Gracias a Dios no existen personas coherentes,

o de lo contrario, los libros serían más

impopulares.

Muchos piensan que un montón de hojas

impresas y encuadernadas son inocentes,

cuando en realidad son la peor arma de destrucción

masiva. La peor, digo, porque se conserva

en estantes y libreros, se acumulan en hogares y

oficinas. Es como preservar dinamita en un

jardín de niños. Para que no parezca absurda

esta comparación hay que advertir algo: leer no

basta para ser lector. Existen millones de lectores

que abren un libro sin capacidad crítica y

buen juicio. De común, estos lectores interpretan

literalmente lo escrito y por eso, cuando un

narrador emite una frase motivacional, la

validan como cierta y ley de vida. Por eso,

cuando un personaje se suicida, allí van los

lectores crédulos a tirarse de un techo. Pobre

literatura, cuántos crímenes se han cometido en

tu nombre.

Insisto, los libros son peor que la peste.

Asesinan cuando se les mal entiende por estupidez

o para sacar provecho. Por ejemplo, los

papas e inquisidores y en general los fundamentalistas

de cualquier credo o ideología. La Biblia

ha matado menos usando su grosor para descalabrar

a un cristiano y más por ser usada para

enardecer a ignorantes y convocarlos a la


03

SínDROME DE PAPELERA

matanza. Lo mismo pasa con el Corán y el Mein

Kampf. Da miedo la literatura porque de los

millones de lectores de El guardián en el centeno,

un loco llamado Mark David Chapman no escuchó

la voz de “mátate” sino la de “mátalo”, y con esa

orden asesinó a John Lennon. ¿Qué tal que en este

momento algún orate esté leyendo Platero y yo y

decida que esa lectura lo obliga a matar a Peña

Nieto?

Tal parece que la literatura está hecha para

la ruina de los lectores y, como daño colateral, a los

que lo rodean. Pero las víctimas favoritas de la

literatura son los escritores. Aquellos que dan su

vida a las letras, a veces no reciben más recompensa

que la depresión y el suicidio. Tal vez el deterioro

de ciertos escritores tenga que ver más con

enfermedades mentales, pero es innegable que el

acto de escribir agrava todo malestar. El caso más

emblemático es el de John Kennedy Toole, que

prefirió matarse cuando rechazaron su novela La

conjura de los necios. Sin embargo, la literatura es

caprichosa, se le podría preguntar, ¿por qué no te

llevaste a Vargas Llosa cuando era joven y escribía

buenas novelas? ¿Por qué no recogiste en tu seno a

Carlos Fuentes antes que publicara libros como

quien escribe recados cada vez que sale de su casa?

Quizá ese es otro tipo de muerte más dolorosa: la

muerte literaria y de las ideas. Aunque hay algunos

escritores que nacieron muertos, pienso en Yordi

Rosado, Carlos Cuauhtémoc Sánchez y Paulo

Coelho; muertos sí, pero con torta bajo el brazo.

Toda esta locura de muerte provocada por

la literatura se ha volcado contra ella. Se dice que

la literatura ha muerto. ¿De qué o por quién? La

proclaman quienes nunca han publicado un libro,

gente que no sabe escuchar un poema o que escriben

cuentos con las patas. La formularon los críticos

literarios que critican y critican hasta llegar a

puntos críticos en los que no dicen nada que no sea

mera especulación. Fuera de ellos, ¿quién sostiene

que la literatura ha muerto? ¿Los escritores? ¿Los

editores? Peor, los filósofos que dijeron haber

matado a Dios, cuando hoy en día anda vivito y

coleando. O que dijeron acabar con el humanismo,

y sin embargo, aún se le ve causando estragos en la

humanidad. La literatura está herida, pero no de

muerte. Puede ser que darla por enferma terminal

sea una venganza por todas las cosas malas que ha

causado. O una solución práctica: quizá muerta la

literatura, se acabó la rabia.

La literatura, pelona y flaca, vivifica la

imaginación; a cambio, roba un poco de nuestra

vida. Le ofrendamos valiosas horas que ya nadie

repone. Si tomamos en cuenta los estragos del

sedentarismo que obliga la lectura, el IMSS o el

ISSSTE ya deberían emitir un comunicado advirtiendo

que leer libros es un factor de riesgo para

desarrollar enfermedades crónicas degenerativas y

mortales. Hay que pensar dos veces antes de iniciar

un libro: ¿y si me mato por leerlo? ¿Y si alguien me

mata por leerlo? ¿O me convierto en asesino? ¿Qué

pasaría si sus hojas estuvieran envenenadas como

en El nombre de la rosa? La probabilidad de que

un librero se caiga encima de nosotros son altas. La

posibilidad de que una novela de Héctor Aguilar

Camín no mate de aburrición son bajas. Todo esto

debe pensarse también a la hora de incitar a los

demás a la lectura: son vidas que corren peligro,

que tienen las horas contadas.

Ah verdad, se les borró la sonrisa a los promotores

de lectura.


04

Nosotros

i

solo

queremos

Hacer

desmadre

Por Jhonny Euan

En algunos lugares apartados de la ciudad se viven noches brutales y más oscuras de lo normal, casi tirando a lo

fúnebre. La música es el motivo, ésta se torna alocada, perversa, hasta satánica y transgresora de la paz. Se acompaña

con alcohol, drogas, mucho sudor y jóvenes haciendo desmadre.

Una tocada es la causa de un par de horas desenfrenadas en algún bar o local. Estos eventos, que se promocionan

en redes sociales con imágenes grotescas y tipografía casi inentendible, son una ola sonora que no cesa y que en

cada ocasión se refuerza con la presencia de jóvenes y adultos que escuchan música estridente, les gusta romperse

la madre en un mosh pit, y emplean el gesto de la mano cornuta para cualquier aprobación.

Estos toquines son parte de la cultura urbana de la ciudad, a muchos les asusta porque confunden a un músico de

Death Metal con un asesino serial; y a otros simplemente les apasiona hasta el extremo. Basta pararse a las afueras

del lugar donde se efectúa una tocada para observar el outfit -que muchos repudian- casi obligatorio. El color

negro no puede dejarse en casa, no es que se vaya a un velorio, pero es parte esencial cuando se va a escuchar

heavy metal. Son las citas perfectas para el atuendo básico: botas negras tipo obrero, con pantalones de mezclilla

rotos y playeras negras con el logo de una banda, acompañadas por un chaleco de mezclilla lleno de parches. Esto

se combina con una buena melena para poder hacer Headbanding, y algunas pulseras en las muñecas.


05

Bitácora de supervivencia

Hay quienes usan cazadoras biker llenas

de estoperoles puntiagudos, guantes y

cadenas en los pantalones junto con un

cinturón de balas y peinados punks. O

simplemente desnudos de cintura para

arriba exhibiendo la galería de tatuajes. Es

la moda común en las fiestas musicales, un

estilo que viene de mucho años atrás, con

personajes como David Bowie o las

bandas Kiss, Guns N' Roses, Slayer, Sex

Pistols, Black Sabbath, Ramones, Metallica,

entre otros.

Un estilo y música que siguen vigentes y

que atemorizan a los parientes y adultos

mayores, que por el aspecto que lucen o la

voz exasperante de la canción que

escuchan por horas los satanizan y argumentan

que oyen música del diablo, o de la

muerte. Lo último se refuerza, sin objeción,

por la ropa negra y sucia, las calaveras en el

collar y los posters de la muerte, cruces

invertidas y pentagramas que suelen pegar

en las paredes del cuarto.

En Mérida, el Heavy Metal tiene muchos

seguidores y hay varias bandas metaleras

que suenan potentes con sus voces agudas y

sus rolas rompe tímpanos y de latigazos

eléctricos. Estas agrupaciones glorifican las

noches de adrenalina y dignas de un buen

mosh con golpes y gritos ensordecedores, y

claro, el agitar sin parar la cabeza. Además

de divertir, diversifican los géneros musicales,

los combinan y hacen más rica la

muestra underground en la ciudad.

Existe toda una red de estos eventos y de

lugares para festejar al metal pesado, la

información fluye por las redes sociales y el

fanatismo hacia este género se refleja en la

apariencia. Por esto, también en Mérida hay

personas que consideran el gusto por el

Black Metal -por ejemplo- como una

afición aberrante e irracional hacia música

pecadora y de muerte. Creencia que se

fortalece con el performance de algunas

bandas yucatecas; los integrantes se pintan

las caras al estilo Corpse Paint, mezclan

sonidos de gemidos, voces bestiales, aullidos;

algunos rompen botellas en el escenario,

actúan de zombies con sangre que se

duda sea ficticia; se drogan, se retuercen al

tocar y disparan sudor y gritos de agonía y

locura a los presentes.

Todo lo anterior hace que algunas personas

–parientes, conocidos, amigos- vean estas

preferencias musicales como adoraciones

diabólicas que convierten a sus escuchas

como maniáticos hijos de la oscuridad, y


06

que deben confesarse o regresar a cómo de

lugar al camino correcto. Tienen que quemar

discos, playeras, tirar la cabeza de chivo,

costurar los pantalones, quitarse los piercings,

pintar las paredes, cortarse el cabello,

bañarse e incluso asistir a un oficio de exorcismo.

La justificación de la sociedad para su exagerada

intolerancia es que todo se relaciona

con la muerte. Las canciones son ritos

satánicos, invocaciones al demonio, rezos

de ultratumba. Quizás lo sean, en algunos

subgéneros, pero se olvida lo esencial: es

sólo música, arte. Es un estilo con acordes

de guitarra, sincronización de batería y manifestación

del talento artístico de individuos

comunes y corrientes que no pretenden

matar a nadie, violar a la más guapa ni

mucho menos incendiar una iglesia, solamente

quieren tocar Crossover Thrash,

quizás Black Metal, Death Metal, o hasta un

hardcore punk, ska core o Metalcore. Quieren

hacer desmadre.

, ,

Fotografias por Roger Sanchez

Caldo de mierda es la página de Roger Sánchez A. comprendida como un zine/crónica

virtual, nace en el 2015 para unificar la vivencia y el retrato. Absolutamente todo lo que

usted pueda leer es extraído del ambiente que se vive durante la tocada.

http://putridsoullove.tumblr.com/


07

HOJA DE Arce

Ilustración por Raquel Martínez

ESTRELLA

Por Mateo Peraza Villamil

Sé simple. Sé tú mismo. Nunca transites por

caminos hechos. Abre los tuyos. Sé liviano. No

tengas miedo a perder. Sé empático. Navega

contra la corriente. En una conferencia X dijo:

“Cuando tengas la llave tírala y abre la puerta a

patadas”. Sentí que a mí me lo decía, que sus ojos

se aferraban a los míos mientras, en la primera

fila, sostenía uno de sus libros contra mi pecho.

Supuse: Me lo dijo a mí. X me tomó en cuenta,

sabe que lo admiro. Al final del evento había una

fila kilométrica para los autógrafos y cuando

llegué, sacudió su cigarro, miró hacia arriba,

como buscando una estrella, y dijo: Hola, Camarada,

¿para quién es la firma? Es para mí, dije.

Claro, dijo él, pero cómo te llamas. Ignacio, contesté.

Ah, qué curioso.

Escribió:

“Para Ignacio, que lo disfrutes”.

Sé feliz. Divergente. Nunca camines lo que ya

fue recorrido. Explórate. Luego lo vi acicalarse

el bigote y firmar, uno tras otro, los ejemplares de

su última novela. Me dio gusto estar ahí, respirar

el aire de aquella mañana limpia como la mirada

de un niño. Después caminó solo hacia las

puertas de cristal mientras la gente lo saludaba, le

decían: X, gran novela, me ha encantado, es

genial como desenmascaras al gobierno, la

manera en la que reivindicas a Latinoamérica. La

literatura es el hombre y la letra. Es estilo. Es uno

mismo. Así que me dirigí hacia el camino de X

para tropezar abruptamente, escupirle un comen-


08

tario casual. Pero no lo conseguí y pronto me

encontré persiguiendo su espalda de ropero entre

las calles de la Ciudad de México, entre la gente

que no sabía quién era X y entre la gente que sí lo

sabía, que le hacía venias o le extendía tímidamente

una mano. Sé independiente. Nunca cedas

a la presión. Crece hasta perder el suelo.

Y como un personaje de sus novelas, X se instaló

en un puesto de tacos y exigió dos amablemente.

Sus bigotes se embarraron de salsa, de la bandera

mexicana, de las excrecencias que escurrían de

la tortilla a su boca o a su playera negra, donde

asomaba la barriga de un hombre feliz, pleno,

que puede darse el lujo de comer a la vista de

cualquiera. Tomé una mesa contigua y esperé.

Una camarera diminuta y estrábica se detuvo a

mi lado y dijo: ¿Qué le servimos, Güerito?, a lo

que contesté: Lo que esté comiendo el señor de

enfrente. ¿Cuál? El de enfrente, el que tiene bigotes.

La verdad no sé qué pidió el señor, Güerito,

porque ya se lo comió. Bueno, lo que vaya a

pedir ahora, sírvame lo mismo.

Al poco tiempo tuve bajo mi nariz tres tacos,

cuyo contenido no pude descifrar. La mesera

habló con el taquero y este volteó a verme con

las cejas arqueadas, con un cuchillo en la mano

derecha que, moviéndose de aquella forma,

denotaba suspicacia. No temas. Las decisiones

deben tomarse tarde o temprano. El miedo es la

moral. El miedo es subjetivo. El taquero

atravesó el vapor de la plancha y le susurró algo

a X, quien se inclinó para escuchar. No contengas

tus emociones. Perder es un estado de ánimo.

X volteó, me escrutó con los ojos semicerrados

.Lo miré sin respirar y en ese juego sentí que

algo de él entraba en mí, como diría Nietzsche,

algo del abismo entraba en mí, se diseminaba

como líquido espeso, se repartía con ímpetu en

mi sangre. Se levantó. La vida es una ruleta. La

vida gira, de pronto caes. Inició la caminata a un

ritmo distinto porque, mucho después reparé en

ello, ya intuía la persecución. El sentido llega

con la secuencia.

X atravesaba la Alameda y yo lo medía cada vez a

mayor distancia, zigzagueando entre los puestos,

el ruido, el tráfico, adentrándonos poco a poco a

Garibaldi, rebasando Garibaldi, arribando a

Tepito. Por un momento lo perdí. No sientas

preocupación. Las oportunidades se repiten. La

vida es un ciclo interminable. Y en el mar de seres

humanos que pululaban por los pasillos descubrí

la aureola de su calvicie, que sobresalía por su

estatura y chusquedad junto a un puesto de zapatos.

Bien Ignacio, me dije, es el momento. Brinqué

del pasillo a la calle; caminé a mayor distancia

para mejorar mi campo visual. A lo largo del

recorrido X intentó pedir un taxi, intentó, volteando

de soslayo, ubicarme entre la multitud, y al

no conseguirlo abandonó su papel de presa,

volvió a ser él, el verdadero, el novelista gigante

,humilde , el novelista sin miedo, el mismo que

yo necesitaba para no morir y el mismo al que le

toqué la espalda con el filo de mi cuchillo. Suave,

le dije, camina suave y hacia donde yo te diga.

¿Qué quieres?, inquirió, sobresaltado. Vi los

vellos de su brazo levantarse. Tengo dinero,

susurró. Acabo de cobrar. A mí no me interesa tu

dinero, repuse, me interesa tu talento, me interesas

tú, y no te queda mucho tiempo de vida. Estás

enfermo, lo he visto en televisión. No podemos

permitir que te vayas para siempre. No entiendo

de qué hablas, dijo. Suave, exigí, suave, yo

mismo me encargaré de llevarte a donde debemos

ir. ¿Dónde es eso? Mi casa, contesté, iremos a mi

casa y ahí podremos asegurarnos de que tu herencia

intelectual nunca se pierda. Pero de qué

manera conseguirás eso—bajó el tono de su voz,

probablemente asumió que yo era un enfermo y

debía tratarme con cautela—. No hace falta que

me lleves a ningún lado. Toma el dinero que tengo

aquí—metió la mano en el bolcillo del pantalón—son

casi 15 mil pesos. Suave, repetí,

enterrando un poco más el cuchillo en su espalda;

la punta hizo brotar un piquete de sangre que se

propagó en su playera. Aquí da vuelta.

Luego, en la casa que ves ahí, la roja, quiero que


09

subas las escaleras, entres junto conmigo y

saludes a la señora que estará en la recepción. Es

la casera, es una anciana, no podrá ayudarte.

Quiero que la saludes y luego me sigas como si

fueras mi amigo o mi amante. Correcto, dijo X,

con la voz entrecortada.

Los logros se obtienen al llegar a la meta. La meta

es el final del destino. Tú decides el destino.

¿Qué pasa si la casera pregunta mi nombre?,

mencionó X. De una u otra forma darán contigo.

En menos de una hora comenzarán a buscarme.

Tengo una reunión en quince minutos. Calla,

calla—puse el cuchillo cerca del omoplato y lo

acaricié—. Sube las escaleras, haz lo que te dije.

después de la meta, es la victoria. La expectativa

no debe opacarla. La realidad es el presente. X

prendió el cigarro y el humo se filtró directamente

hacia la ventana. Era una imagen hipnótica: él

fumando, el humo rodeándolo como si tuviera

vida propia y luego saliendo por la ventana, hacia

la calle, como si quisiera auxiliarlo o indicarle

una ruta de escape, algo imposible a esas alturas.

Guardé el cuchillo en el saco. La casera nos miró

extrañada, probablemente adivinado de qué se

trataba aquel evento fortuito. Buena tarde Ignacio,

dijo. Buena tarde señor… X, agregué, este es

mi amigo X, señora. Vinimos a resolver unos

asuntos financieros. Ella debió pensar: ¿Qué

asuntos? , si las piezas de aquí son

baño-habitación. No hay espacio ni para poner

una mesa. Pero dijo: Ah, qué bueno, Ignacio, qué

bueno conocerte un amigo. X sudaba, volteaba

hacia los lados en busca de un objeto contundente.

Algunas gotas de orina o unos gramos de mierda

bajarán por su pierna en este momento, conjeturé.

Bueno, seño, vamos a subir. Claro, que

les vaya bien.

La televisión estuvo prendida desde la mañana,

cuando vi en el noticiero matutino que X daría

una conferencia. Le pedí amablemente que se

sentara en el único sofá de la pieza. Pero me

miraba estupefacto, petrificado. ¿Cuántos de tus

libros preservas en tu casa?, pregunté ¿Qué?,

contestó. No te hagas al listo—saqué el cuchillo.

Le mostré las dos caras. Amabas reverberan con

la luz que entraba a raudales por la ventana—. Es

mejor que dejemos algo en claro: a todo lo que

pregunte, tienes la obligación de responder. Puedo

fumar, dijo X, como si no me hubiera escuchado.

Sin con eso estarás tranquilo, sí, dije. Un paso


10

SHARON STTU

Sharon Torres Talavera tiene 23 años y es de Mérida, Yucatán. Se dedica a la

fotografía desde hace 5 años y en los últimos dos ha expuesto en eventos como

la Noche Blanca, con el colectivo Kodeak y en F2 Estación Visual como parte de

un diplomado de fotografía.

Gran parte de su obra combina el diseño y la fotografía intervenida, retratos y

escenarios urbanos.A principios del próximo año tendrá una exposición en el

Centro Cultural Colibrí precisamente con fotografías intervenidas.


Galería

11


12

Galería


LOS ORÍGENES DEL

VAMPIRO LITERARIO

por Miguel Ángel Civeira González

Hay algo de fascinante y perturbador en la figura del vampiro,

el no-muerto. Es esa violación a un principio que

consideramos inviolable: la muerte es definitiva. Lo

muerto que regresa es una aberración, una blasfemia contra

el orden natural del mundo. Si lo muerto, además, se

alimenta de lo vivo, la transgresión a ese orden se hace

completa. El vampiro representa el triunfo de la muerte

sobre la vida.

Para comprender la evolución de este personaje hay

que irnos al pasado, antes de los metrosexuales u homoeróticos,

antes de Bela Lugosi y Max Schreck, antes

incluso de Bram Stoker y su Conde, al momento

justo del arribo del vampiro a la literatura occidental.

Vampiros legendarios

Ilustraciónes por Miss Kanto

Existen en el folclor y las mitologías de

muchos pueblos alrededor del mundo,

desde Mesopotamia hasta Mesoamérica,

desde África hasta Australia, historias de

seres sobrenaturales que se alimentan de la

sangre o la energía vital de los mortales. De

todos los mitos y leyendas en las que aparecen

vampiros o seres análogos, todo parece

apuntar a que el que influyó de forma más

directa en la literatura vampírica es el que

aparece en los países de Europa Oriental.

Rastrear su origen y desarrollo sería una tarea

titánica. Bástenos con saber que para el siglo XVIII

la leyenda se presentaba de la siguiente forma:

Los vampiros eran cadáveres que por las noches

escapaban de sus tumbas y chupaban la sangre de los vivos

mientras éstos dormían, tras lo cual volvían a su lugar de

descanso. Ahora bien, la víctima en cuestión no veía al

vampiro, sino que sentía los efectos de sus ataques y

13


14

cuando junto a sus parientes y vecinos caía en la

cuenta de que la causa del mal era un no-muerto, se

revisaban de inmediato las tumbas de los recientemente

fallecidos para dar con él. Entonces encontraban

algún cuerpo que, a pesar de las semanas o

meses de enterrado, no había sufrido corrupción

alguna; presentaba lodo en sus pies o zapatos, como

si hubiera salido a caminar, y si se le cortaba, la

sangre fluía. Para evitar que el vampiro se levantara

de su tumba, se le clavaba al fondo del ataúd con una

estaca de madera o metal; para destruírsele de una

buena vez, había que decapitarlo e incinerar el

cuerpo. La víctima podía comer la tierra de la tumba

del vampiro o bañarse con su sangre para evitar

ulteriores ataques. Pero había que tener cuidado,

porque quien moría por causa de los ataques del

vampiro podía convertirse en uno y continuar el

ciclo indefinidamente. Además, también podían

convertirse en vampiros los suicidas, los asesinos

brutales y las personas injustamente acusadas y

ejecutadas por un crimen no cometido.

Grosso modo, ése es el mito ya formado, que se dio

a conocer en los países de Europa Occidental tras la

conquista de amplios territorios en la Península de

los Balcanes por parte del Archiducado de Austria,

territorios que hasta entonces estaban bajo el poder

del Imperio Turco Otomano. Hacia 1718, con la

ocupación austriaca, las leyendas y supersticiones

de estas remotas zonas del continente pudieron alcanzar

los países de Europa Occidental.1

En 1728, Michael Ranft (1700-1774), un teólogo y

académico alemán, escribió un reporte sobre el vampirismo

titulado Über das Kauen und Schmatzen der

Todten in Gräbern. Ranft intentaba explicar el

fenómeno vampírico mediante la razón, y atribuía

los extraños sucesos a causas naturales mal interpretadas

por los supersticiosos. Éste es sólo un ejemplo

de la fascinación que el tema produjo en Austria y

Alemania, donde aparecieron muchos otros textos al

respecto, incluyendo reportes oficiales.

Un supuesto caso de vampirismo en Hungría fue

recogido en 1732 en el número de marzo, página

681, de la revista londinense The Gentleman’s Magazine,

que aparentemente introdujo la palabra

vampyre al vocabulario anglosajón2. En dicha

publicación se reportaban los ataques de un vampiro

en algún lugar de la lejana Hungría. Durante todo el

siglo XVIII aparecieron no pocos reportes, artículos,

ensayos y demás textos que discutían la posibilidad

de que los vampiros existieran en realidad, tanto en

Inglaterra como en Francia. Entre aquellos textos

destaca el libro de Dom Augustin Calmet, Dissertations

sur les Apparitions de Anges, des Démons et

des Esprits et sur les revenants et vampires de Hongrie,

de Bohême, de Moravie, e de Silésie3, aparecido

en 1740 y traducido al inglés en 1759, que

retoma, entre otros, el caso mencionado por The

Gentleman’s Magazine.

Aunque el mito vampírico tiene un origen balcánico,

el hecho de que se conociera en Occidente a través

de los territorios austriacos y húngaros, hizo de estas

tierras el hogar de los vampiros en el imaginario de

los europeos. Como sea, el mito se mantuvo prácticamente

inalterado a lo largo de más de ochenta

años: los vampiros eran criaturas nocturnas, sin

alma ni voluntad, sin poderes especiales o apariencias

específicas, que por las noches salían de sus

tumbas para alimentarse con la sangre de campesinos

supersticiosos. La literatura lo cambió todo.

Vampiros poéticos

Parece ser que Heinrich August Ossenfelder

(1725-1801), poeta alemán, fue el primero en introducir

el tema del vampiro en la literatura creativa.

En 1748 la revista alemana Der Naturforscher

publicó un poema de Ossenfelder titulado El Vampiro.

En él, el enunciante lírico es un hombre a quien

su amada ha rechazado por seguir las enseñanzas


moralinas de su devota madre. Entonces, el amante

amenaza a la muchacha con tomar venganza sobre

ella, al entrar en cuarto durante la noche, como un

vampiro, y poseerla en un arrebato apasionado, tras

lo cual le preguntará “son mejores mis enseñanzas

que las de tu madre”.

Como se ve, Ossenfelder usa al vampiro en

un sentido metafórico. El acto de depredación

vampírica es comparado con el acto sexual,

empezando por la irrupción a media noche en el

cuatro de la doncella; “beber el púrpura de tus mejillas”

se refiere a la pasión de los besos, “tirites

exhausta y como muriente caigas en mis brazos”,

habla del agotamiento físico después del orgasmo.

Esto es muy interesante porque muestra que ya

desde esta primera obra se hace la relación entre

vampirismo y sexualidad, en oposición al mito original

en el que los vampiros eran seres aborrecibles y

repugnantes.

Por otro lado, el poema presenta el triunfo del deseo

y la sensualidad sobre la represión religiosa (no es

gratuito que la joven amada se llame Christiane, es

decir “Cristiana”), al tiempo que compara la devoción

de la piadosa madre con las supersticiones del

vulgo que cree en vampiros. Es también de llamar la

atención que Ossenfelder se esfuerza por incluir

referencias que remiten a Hungría, el hogar de los

vampiros por excelencia: el río Tisza, la ciudad de

Tokaj, y la figura de los Heydukes, un cuerpo de

infantería del ejército húngaro.

Este breve pero significativo poema constituye la

iniciación perfecta para la carrera literaria de los

vampiros, que en los primeros años se dio en el

terreno de la lírica. Por ejemplo, en 1797 Johann

Wolgang von Goethe (1749-1832) publicó La novia

de Corinto.

Aparentemente, según una nota de John Aster, el

traductor al inglés de este poema (la traducción data

de 1835), Goethe se inspiró en un episodio relatado

por el autor griego Flegón de Tralles (siglo II), en el

cual una doncella visita a su amado después de

muerta4. Lo novedoso es que Goethe convierte a su

doncella en un vampiro (en el original en alemán no

aparece la palabra, que sería Vampir, pero en su

traducción Aster no duda en escribir vampire) que

busca beber hasta la última gota de sangre de un

hombre que se deje seducir.

Goethe parte de algunos rasgos del mito vampírico

original (la vampira es víctima de una muerte injusta)

y le agrega un par de atributos nuevos, principalmente

que es hermosa y seduce a su víctima (recuérdese

que en el mito original el vampiro no era visto,

sino que sólo se sentían los efectos de sus ataques),

lo que prefigura obras posteriores, en las que la

vampiresa será una criatura voluptuosa y seductora,

una especie de súcubo. La otra novedad es que la

vampira queda en posesión de la vida de su víctima

apropiándose de un rizo de su cabello, algo que

remite más bien a leyendas relacionadas con la

brujería, con las que Goethe debía estar familiarizado.

En 1773 Gottfried August Bürger (1747-1794)

escribió Lenore, una balada gótica de fantasmas y

castigo del más allá. No se trata de una historia de

vampiros, pero dos versos del poema inspiraron un

par de las obras vampíricas más importantes: de Laβ

tuhn die Toten, viene el título del cuento Dejad a los

muertos en paz, de Ernst Raupach; mientras que Die

Toten reiten schnell (“los muertos viajan rápido”) es

mencionado en Drácula.

George Gordon, Lord Byron (1788-1824) hizo una

mención al mito del vampiro en su poema narrativo

The Giaour (1813), en el que se dice que un asesino

puede convertirse en vampiro después de la muerte y

depredar a sus seres queridos en castigo por sus

crímenes. Esta obra podría constituir la primera

15


16

mención de la palabra vampire en la literatura inglesa.

En el poema Christabel (la primera parte fue compuesta

en 1797 y la segunda en 1800) Samuel Taylor

Coleridge (1772-1834), narra un historia sobrenatural

y misteriosa: la heroína epónima se encuentra

con una enigmática muchacha de nombre Geraldine,

que dice haber sido raptada por bandidos y abandonada

en el bosque. Christabel lleva a Geraldine a

hospedarse en su castillo, donde ella vive con su

padre, el barón Leoline. Una visión, experimentada

por el bardo del barón, sugiere que Geraldine es

maligna y está por depredar a Christabel. El poema

queda inconcluso. No se trata de una historia de

vampiros, por lo menos no hasta donde Coleridge

reveló, pero la trama sirvió de inspiración a Sheridan

Le Fanu para la creación de su famosa Carmilla.

Vampiros narrativos

John William Polidori (1795-1821) era hijo de un

distinguido académico italiano que residía en Inglaterra.

En 1816 se convirtió en el médico personal de

Lord Byron, el poeta por excelencia del romanticismo

inglés. Ese mismo año, Polidori acompañó a

Byron y a su amante Jane ‘Claire’ Clairmont en su

viaje a Suiza, donde se encontraron con Mary

Godwin Wollstonecraft y su futuro esposo, Percy

Bysshe Shelley.

La anécdota es bien conocida: una noche tormentosa

Byron propuso una competencia sobre quién podría

escribir la mejor historia de fantasmas. Shelley y

Clairmont no presentaron obras, Byron dio a conocer

el boceto de una historia que nunca terminó5,

Mary Godwin concibió Frankenstein (publicada en

1818) y Polidori planteó la trama de su única novela,

Ernestus Berchtold, y retomó el esbozo de Byron

para realizar la que sería su obra más famosa, The

Vampyre (ambas publicadas en 1819).

The Vampyre deja de lado la imagen del cadáver

maloliente que se arrastra de su tumba durante las

noches para atormentar a los campesinos, y presenta

por vez primera la imagen del vampiro aristocrático,

seductor y manipulador, con un poder tal que se

siente incluso a distancia, y con una malignidad que

casi supera lo creíble. Ruthven tiene también la

facultad de ganarse el respeto y hasta el servicio de

malandrines, sinvergüenzas y villanos, que cumplen

la voluntad del noble vampiro. Lord Ruthven sería,

como muchos de los vampiros que le siguieron, un

depredador sexual. Y, por supuesto, está el detalle de

que bebía sangre y de que para obtenerla mordía la

yugular de sus víctimas, aunque no se especifica que

tuviera colmillos puntiagudos.

Pero lo curioso es que si Polidori traslada al vampiro

de la campiña húngara a los salones de bailes de

Inglaterra e Italia, no es porque tuviera la intención

de reinventar el mito del vampiro, sino de utilizarlo

para un fin más pedestre: hacer una feroz crítica de

su empleador, el mismo Lord Byron. Los atributos

del vampiro aristocrático no son más que las características

de Byron, aumentadas para efectos macabros

y melodramáticos. El nombre del malévolo

ente sobrenatural, Lord Ruthven, es una referencia

directa a Clarence de Ruthven, protagonista de

Glenarvon, novela en la que Lady Caroline Lamb,

amante despechada de Byron, se desquita del poeta

romántico mostrando al gran público sus peores

defectos.

Sin querer Polidori le dio al no-muerto sus características

definitorias: desde entonces casi todos los

vampiros serían aristócratas seductores, manipuladores

y malvados. Asimismo, Lord Ruthven tiene

una fuerza física extraordinaria, rasgo tradicionalmente

atribuido al vampiro literario. Pero en The

Vampyre también planteó otros atributos que se han

descartado con el tiempo. Por ejemplo, el vampiro

de Polidori podía ser muerto como cualquier ser

humano, con un balazo, por ejemplo, pero podía


17

revivir si recibía los primeros rayos de la siguiente

luna llena. También debía casarse con una doncella,

que moriría en su lugar para que el pudiera continuar

con su antinatural y blasfema existencia. Estos

últimos atributos continuaron apareciendo en obras

inglesas a lo largo del siglo XIX, entre las que destacan

las piezas teatrales The Vampyre (1820) de JR

Planché, y The Phantom (1856) de Dion Boucicault.

Pero sobre todo, Polidori le dio al vampiro su característica

más aterradora: que destruye a sus víctimas

no sólo físicamente, sino moralmente, acaba con sus

vidas, su cordura y sus almas. Estas características

se desarrollarían y evolucionarían en diversas obras

narrativas a lo largo del siglo XIX, entre las que

destacan Vampirismo de E.T.A. Hoffman (1821),

Dejad a los muertos en paz de Ernst Raupach

(1823), La muerte enamorada de Teófilo Gautier

(1836), la épica novela de folletín Varney, el vam-

piro de James Malcolm Rymer (serializada entre

1845 y 1847), La dama pálida de Alejandro Dumas

(1849), la excelente novela corta de vampirismo

lésbico Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu (1872)

y el inmortal cuento de Guy de Maupassant, El

Horla (1887) que mezcla elementos de ciencia

ficción con el mito vampírico.

Como se ve, antes de que Bram Stocker decidiera

nombrar Drácula al vampiro titular de su novela, los

no-muertos habían recorrido un largo camino por la

literatura. El conde tenía un rancio y distinguido

abolengo cuando se convirtió en el arquetipo de los

vampiros por excelencia.

1 The Cultural –Historical Origins of the Literary Vampire in

Germany, artículo de Heide Crawford, aparecido en el número 7

(2005) de Journal of Dracula Studies.

2 La valiosísima compilación de Margo Collins Before the Count

(Zittaw Press, 2007), recoge íntegramente esta nota y otros textos

relevantes de la época. Encontré también una versión facsimilar

de la revista en Internet Library of Early Journals.

3 Fragmentos de esta obra aparecen en la misma compilación

arriba mencionada.


18

Necrópolis cultural

El cementerio general cumple 195 años

de servicio en la ciudad

Por Jesús Cámara Ríos

“El lugar lógico para encontrar una voz de otros tiempos es

un cementerio de otros tiempos.”

-H. P. Lovecraft (1890 – 1937) Escritor Estadounidense


19

La h no es muda

En 1821 comenzó a operar el primer cementerio

municipal en Mérida. Fue ubicado a las afueras

de la ciudad como dictaban las leyes, exactamente

en la antigua carretera conocida como La

Vera Real a Campeche (Actualmente calle 66).

El Cementerio General, como se le nombró, se

estableció al sur de la ciudad en los terrenos de

la extinta estancia ganadera Xcojolté.

Actualmente, debido a su antigüedad la mancha

urbana de Mérida ha dejado al Cementerio General

muy cerca de lo que ahora percibimos como

el centro de la ciudad. Este panteón cuenta con

más de 25 mil bóvedas y osarios en los que se

guardan los restos dentro de ataúdes y sarcófagos

de distintas familias que habitaron la ciudad

desde el siglo XIX.

El gran camposanto cuenta con una colección de

73 mausoleos y monumentos de distintos estilos

arquitectónicos. Los que más destacan llevan

los apellidos Colina, Torre, Trujillo, Cámara y

Gorocica así como los apellidos de grupos

extranjeros que llegaron a trabajar a la ciudad

como Daguer, Duch, Wabi, Sauri y Lixa.

También alberga grandes mausoleos destinados

a los trabajadores del volante, ferrocarrileros,

baratilleros y el monumento a los creadores de

la canción yucateca donde se encuentran las

criptas de reconocidos músicos y compositores

como Guty Cárdenas, Rosario Sansores, José

Antonio Zorrilla, Antonio Mediz Bolio, Augusto

Cárdenas Pinelo, Pepe Domínguez, Wello

Rivas y Luis Rosado Vega, entre otros.

Otro de los magestuosos monumentos que

alberga el Cementerio General es la Rotonda de

los hombres ilustres en donde descansan los

restos del ex Gobernador de Yucatán

(1922-1924), Felipe Carrillo Puerto, también

tres de sus hermanos; Wilfrido, Edesio, Benjamín,

Manuel Berzunza y nueve personas más

que fueron fusiladas la madrugada del 3 de

enero de 1924 en el terreno del cementerio

después de ser capturados en las costas de

Holbox al intentar huir de los rebeldes delahuertistas

que iban en contra del entonces presidente

Álvaro Obregón.

Desde 2013, el Ayuntamiento de Mérida declaró

el Cementerio General como Zona de Patrimonio

Cultural por lo que en la actualidad la

administración plantea diversos programas que

permiten la conservación y la reactivación del

espacio. También se trabaja en lograr una

declaratoria por medio del Instituto Nacional de

Historia (INAH) para nombrar al panteón “Zona

de Monumentos Históricos” por el gran acervo

arquitectónico y cultural que alberga el sitio.

Los problemas de la actualidad con esta

necrópolis es que se ha quedando sin espacio ya

que la demanda actual es de 120 bóvedas mensuales

(dato que estima que en cinco años ya no

habría espacio en los actuales panteones de la

ciudad por lo que actualmente se promueve la

actividad de la cremación de los restos mortales),

la falta de limpieza, mantenimiento, el

vandalismo y la profanación que ataca las

tumbas por lo que se requiere un sólido plan de

acción para proteger la integridad del cementerio

más antiguo de la península y uno de los más

antiguos de todo el país.


Antropología

CEMENTERIOS, EXHUMACIONES Y ANTROPOLOGÍA FÍSICA:

LOS ESPACIOS DE MUERTE EN MÉRIDA, YUCATÁN.

POR Belem Alejandra Ceballos Casanova

Mucho se ha cuestionado sobre el papel del antropólogo y su utilidad

en la sociedad actual. No se diga ya del antropólogo físico cuya

imagen queda reducida a un personaje de serie televisiva en la que se

desempeña resolviendo crímenes y, donde a ojo de buen cubero, logra

descifrar enigmáticos designios en los que la muerte de algún individuo

juega un papel esencial. Según Lagunas (2006: 213), en México

éste desconocimiento de la labor del antropólogo físico se debe a que

ha permanecido instalado en los laboratorios de osteología, en los

museos o en los centros de investigación sin que se haya dado a

conocer públicamente lo que puede hacer, lo cual además ha

redundado en que no desempeñe a plenitud el papel que le corresponde

dentro de la sociedad.

20

El antropólogo físico, por mencionar una descripción sucinta, es

quien se encarga de la caracterización de rasgos osteológicos para

la identificación de la población de origen, del sexo, la edad al

momento de la muerte, las

patologías y lesiones, así

como las causas de la

muerte. Ciertamente su

contribución se

encuentra principalmente

en el campo

de las ciencias

forenses aunque su

labor no es como se

demuestra en las series

transmitidas sino que

requiere gran precisión a


21

través del uso de toda una metodología científica.

Pero también es quien funge como especialista

en las excavaciones arqueológicas para

comprender los rasgos biológico-culturales de

los antiguos pobladores (Barrales 2008: 5;

Lagunas 2006: 211).

Sin embargo, en ocasiones existen problemas

cotidianos en las cuáles el antropólogo físico

podría jugar un papel esencial. En primera

instancia, sabemos que les corresponde a las

autoridades del Estado ser las primeras en

conocer qué tipo de profesional debe prestar

sus servicios para abordar ciertas situaciones,

si bien no necesariamente para resolver un

problema, sí para que un servicio sea otorgado

de la mejor manera posible y mediante el

entendimiento de todas las partes involucradas.

Aunque también sabemos que en no pocas

ocasiones las autoridades pasan de largo frente

a aquellos que podrían realizar contribuciones

útiles.

Una de estos problemas se ha observado en los

últimos años, aproximadamente desde el 2010

hasta el año en curso, con respecto a la falta de

espacios en los cementerios de la ciudad.

Mérida cuenta con cinco cementerios: el

Cementerio General, el cementerio Xoclán, el

Panteón Florido, Jardines de la Paz y

Chuburná; y con treinta y tres en sus respectivas

comisarías (Rico 2015). Sin embargo, de

entre estos cinco cementerios en Mérida, solamente

el de Xoclán posee espacios disponibles

que se calcula que tendrán un funcionamiento

de aproximadamente cinco o seis años antes de

llenarse.

Ésta falta de espacios no solamente se ha

detectado en Mérida, también comienza ya a

afectar a algunos poblados, en los cuales ha

salido a relucir el aprovechamiento de los

osarios para optimizar al máximo los espacios;

aunque en otras ocasiones los restos simplemente

son sacados de las tumbas y depositados

a las afueras del cementerio en total abandono

y sin mayor trato, o incluso son extraviados

–tal es el caso de Chemax- (Le Guen 2008:

114), lo cual crea contrariedades de salud

pública.

A esto se suman otras circunstancias: el descuido

de muchas tumbas que llevan más de una o

dos décadas de abandono y dejan a la total

intemperie los restos óseos de los inhumados;

problemas económicos de los usuarios para

costear la permanencia de los restos en sus

tumbas y que lleva a trasladar dichas osamentas

a la fosas comunes ya repletas, siendo que

los montos varían de acuerdo al tamaño y

ubicación de la tumba (Zapata 2015:126); y

finalmente la inaplicabilidad del mismo reglamento

del servicio público de panteones

(Fuentes 2007) al momento de la exhumación

de las fosas así como la inexistencia de un

protocolo o un método adecuado para

realizar tal procedimiento. Todo lo

anterior ha devenido en un trato

indigno de los restos mortuorios.


22

A la vista de ésta situación surgen diversas

cuestiones: ¿es posible brindar una solución

viable a la falta de espacios en los cementerios

de Mérida? ¿No tendría un campo abierto el

antropólogo (físico y social) para intervenir en

éstos contextos?¿Causaría algún perjuicio esta

falta de espacios en las prácticas arraigadas de

los ciudadanos al modificar las formas de

enterramiento? ¿No conformaría labor del

antropólogo mediar en éstos escenarios para

llegar a una resolución aceptable?

La postura del ayuntamiento de Mérida ha sido

de búsqueda de nuevos espacios para la

creación de otro cementerio, aunque la urbanización

ha ocasionado que cada vez haya

menos espacio en la ciudad como para destinar

terrenos a una nueva necrópolis. E incluso

recurrir al establecimiento de plazos de exhumación

de los restos no ha sido una actuación

viable, ya que las osamentas que son desenterradas

terminan en las fosas comunes ya atestadas.

En 2014, se propuso que las incineraciones

fueran la solución ante la inminente

falta de espacios que habrá en unos años

(Ricardez 2014), sin embargo esto atenta de

cierta forma a las prácticas tradicionales o al

pensamiento conservador de los habitantes de

Mérida, ya que se sigue prefiriendo la inhumación,

en especial por motivos religiosos.

También se tiene en manos la creación de un

cementerio vertical en Dzityá -zona cercana a

Mérida a razón de 24km. No obstante, cabría

analizar el nivel de aceptación de ésta propuesta

entre la población, así como las ventajas o

desventajas de que los meridanos llevasen a

sus fallecidos hasta ese lugar.

Todo lo anterior deja un panorama desolador y

contradictorio: cementerios sin espacio, pero

gran número de tumbas abandonadas y nunca

intervenidas (los restos se encuentran a la

intemperie, pero nunca se ha hecho algo al

respecto), tumbas en las que los restos fueron

exhumados para ser llevados a la fosa común

pero fosas comunes llenas y en las que los

restos óseos reciben un trato indigno.

Precisamente en ésta salvaguarda de la dignidad

de los restos mortales se encuentra la

importancia de contar con un profesional, ya

que cabe mencionar quejas en contra de los

encargados de las inhumaciones y exhumaciones

que despojan a los fallecidos de sus

pocas pertenencias valiosas (medallas, anillos,

aretes, etc.). Incluso se ha sabido de casos en

los que al re inhumar individuos a las fosas, los

restos son empujados al interior de forma

brusca “pisándolos” sin ningún tipo de respeto

o incluso revolviendo los restos de tumbas que

contenían dos o más sujetos. Supongo que se

piensa, que después de todo, son los olvidados.

Dentro del área legal, los restos esqueletizados

resultan el medio más seguro

para la identificación e individualización

de una persona, por lo

cual se supone que deben ser

protegidos con rigor. Lo

anterior se considera en

vista de que de estos

restos es posible sustraer


23

muestras de ADN que señalen por ejemplo la

disposición genética de una persona a determinadas

enfermedades, información que en un

caso extremo podría ser utilizada por las compañías

aseguradoras para no otorgar su servicio.

De cualquier forma, sin llegar a tocar

situaciones excesivas del abuso, mal uso o mal

trato de los restos, cabe mencionar que simple

y llanamente, en los derechos humanos se

reconoce ésta dignidad humana no sólo como

la protección de los datos genéticos sino como

la protección de los restos mortales de una

persona (Tidball-Binz 2009; Consejo Internacional

para la Rehabilitación de las Víctimas

de la Tortura 2011). E incluso sin tener que

recurrir a un discurso acerca de los derechos,

como humanos que somos, toca en las fibras de

nuestro ser en un sentido ético el resguardo de

los restos mortales de quien alguna vez fue

como nosotros.

La participación del antropólogo físico en los

cementerios sería de gran relevancia en la

investigación académica no solo del campo

antropológico, sino desde el punto de vista de

otras ciencias como la medicina, la biología, la

odontología, la arqueología biológica –o

bioarqueología- e incluso las ya mencionadas

ciencias forenses. Ya que por lo menos en el

Estado, debido a la falta de muestras óseas de

individuos de la población actual, muy poco se

ha podido profundizar en las investigaciones

sobre todo en temas de salud en los que es

necesario contar con los restos óseos y se

termina por recurrir a la información oral que

los familiares puedan aportar con respecto al

fallecido, o incluso a las muestras arqueológicas

que distan mucho de las características que

hoy día posee la población; y por tanto se llega

a resultados no idóneos o inaplicables al

pretender vislumbrar efectos de problemas de

salud actuales –como la diabetes o la obesidaden

restos óseos prehispánicos que no presentaban

dichas patologías al menos con tanta

frecuencia.

Mediante el mantenimiento de una ética profesional

y el consentimiento familiar y legal, el

antropólogo físico podría llegar a crear una

fuente de datos para subsanar las dudas planteadas

acerca de los restos óseos de la población

vigente. Por tanto, frente a casos de restos no

reclamados, una propuesta basada en la observación

de colecciones de universidades es que

con el debido trámite, dichos restos podrían ser

de utilidad para la elaboración de una base de

datos que brinde información acerca de la

defunción y las características óseas de la

población del estado de Yucatán.

De hecho, algunas universidades ya llevan a

cabo éste tipo de procedimientos, tal es el caso

de la Facultad de Ciencias Antropológicas.

Incluso en casos en los que los familiares

prestasen el permiso del análisis de

los restos humanos, pero no

consintieran que una universidad

o institución se quedara

con ellos, los datos obtenidos

podrían conformar una

base de datos fotográfica o

digital solamente


24

empleada con fines de investigación, que

igualmente sería de importancia.

Desde el mismo campo de la antropología

física dicha base de datos conformaría una

colección de referencia para comparar otras

muestras bajo estudio, ya que en la antropología

forense sobre todo en México normalmente

se analizan individuos esqueletados

siguiendo parámetros de poblaciones europeas

o norteamericanas; lo cual genera un sesgo al

llevar a cabo las interpretaciones, ya que existe

una notoria diferencia entre los rasgos físicos

de una y otra población. Sin embargo, es necesario

que los familiares de los fallecidos y las

autoridades competentes comprendan la

importancia del antropólogo físico en la intervención

o manejo de los restos óseos.

El antropólogo físico en su intervención en las

inhumaciones y exhumaciones seguiría un

proceso metodológico desde el momento de

acercase a conocer qué fosas serán exhumadas

y dar a conocer el papel concreto que desempeña.

Es necesario seguir un método al exhumar

la fosa y en el cuidado que se proporciona

a los restos óseos para identificar adecuadamente

a qué individuo pertenecen en el caso de

tumbas que poseen más de un sujeto enterrado.

No solamente es relevante la participación del

antropólogo físico, sino del antropólogo social

para llevar a cabo entrevistas o encuestas a los

familiares y a la población en general, para

comprender la forma de pensar con respecto al

uso de osarios o la aplicación de la cremación

y apoyar por tanto a la toma de decisiones

adecuadas para el manejo de ésta situación.

Indudablemente las concepciones acerca de la

muerte así como los tratamientos que se han

proporcionado a los cuerpos y los lugares

destinados para el enterramiento han variado a

través del tiempo dependiendo de circunstancias

diversas. En el área maya los cuerpos eran

inhumados debajo de las viviendas; posteriormente

y con la llegada de los españoles, los

enterramientos pasaron a ser realizados en las

iglesias y después se desplazaron a los cementerios,

generalmente alejados de la población

para evitar la propagación de enfermedades

(Castillo & Serrano 2013; Segurola & Muro

1993: 402). De hecho, tal y como los conocemos

en la actualidad, los cementerios son un

elemento bastante reciente en nuestro entorno

cultural (Segurola & Muro 1993: 401). Todos

estos cambios fueron generados como fruto de

la modernización y tenderemos a seguir observando

modificaciones con el paso del tiempo.

Finalmente, la antropología tanto física como

social que se imparte como profesión en las

facultades del Estado Mexicano debe

realmente ser tomada como una herramienta

útil en la resolución de problemas sociales sin

relegar a éstos investigadores a los centros o

institutos, haciéndolos formar parte activa

de la sociedad, para que al mismo

tiempo la colectividad reconozca

lo que les es posible aportar.

Definitivamente lo que se

pretende en el caso expuesto

es brindar un mejor trato a

los restos óseos abandonados

creando espacios


25

libres en el cementerio. Se propone en

conclusión un acercamiento sensible al modo

de pensar y a las preferencias de los familiares

de los fallecidos para el tratamiento y forma de

inhumación de los cuerpos en el futuro,

contando con el dato plus que esto generaría al

analizar los restos como una muestra referencial.

Cabe hacer hincapié en que la falta de

espacios en los cementerios es un problema

cada vez más común en distintos lugares, ya no

solamente en Mérida y en los poblados de

Yucatán sino que al ser una situación vinculada

a la urbanización, irá conformando un problema

común en otras ciudades.

REFERENCIAS

Barrales Rodríguez, Dehmian 2008 Vida y muerte en San Miguel Allende, Guanajuato, México: Tres casos de estudio. Atlantic International

University, Honolulu, Hawaii, San Miguel de Allende, Guanajuato, México.

Castillo Canché, Jorge Isidro y José Enrique Serrano Catzim. 2013 La administración del cementerio: disputa entre el Ayuntamiento de

Mérida y la jerarquía eclesiástica, 1820-1823. Temas Antropológicos. Revista de Investigaciones Regionales 36(1): 33-53.

Fuentes Alcocer, Manuel Jesús. 2007 Reglamento del servicio público de panteones del municipio de Mérida. Ayuntamiento de Mérida,

Estado de Yucatán. En Diario Oficial del Estado de Yucatán.

Le Guen, Oliver 2008 U béel Pixán: el camino de las almas. Ancestros familiares y colectivos entre los mayas yucatecos. Península.

3(1): 83-120.

Ricardez, Cecilia. 2014 Falta de espacios 'entierra' al cementerio de Xoclán. Milenio Novedades.

Rico, David 2015 Saturados los cementerios en Mérida. Por esto.

Segurola Jiménez, Marco y Koro Muro Arriet 1993 Los cementerios en el contexto urbano. El cementerio de Tolosa. En

Historia- Geografía 21:399-412.

Lagunas Rodríguez, Zaid 2006 La antropología física forense, una especialidad necesaria. Ciencia Ergo Sum

13(2): 211-217.

Zapata Bello, Rolando Rodrigo 2015 Legislación fiscal del municipio de Mérida. Ejercicio fiscal 2015. Ayuntamiento

de Mérida.


Las grietas del feminicidio.

Karime del Rosario, Carolina, Gladys, Reina Alejandra, Frida Sofía, Marisela, María del Carmen,

María Paulina, Yuriku, Alejandrina, Martha Eugenia, Karina de Jesús… y la lista sigue.

26

Existen muertes que agrietan a la sociedad, que demuestran

problemas culturales irresueltos, que nos

encaran y revelan las estructuras más básicas sobre

las que se construye la vida en común, como los feminicidios.

Los feminicidios son asesinatos de mujeres por

razones de género, es decir, por la idea histórica,

cultural y social de que los hombres estamos autorizados

para ejercer el poder, la dominación y el

control sobre las mujeres, sobre sus cuerpos y sobre

sus propias vidas, así como por el desprecio, el

placer, la discriminación y/o el odio hacia ellas

(Ramos, 2015). El feminicidio es un mecanismo de

terror para delimitar con violencia las fronteras del

género.

¿Quiénes son aquellos hombres feminicidas? ¿Cuáles

son las condiciones socioculturales de estos hombres

violentos? ¿Qué problemas atraviesan quienes

asesinan a las mujeres sólo por ser mujeres? ¿En

dónde está la anormalidad, la particularidad, la diferencia

entre estos hombres machistas, asesinos, y el

resto de los hombres?

Sorprendedescubrir que, en esencia, no la hay. Que

el contexto en el que nacemos y crecemos los hombres,

genera aprendizajes constantemente reforzados

por nuestros círculos cercanos y por los medios de

comunicación masiva, que nos colocan a los hombres

como amos, dueños y señores poseedores del mundo

y lo que existe en él, haciéndonos competir entre


27

nosotros y aliarnos cuando esta supremacía se

encuentra en riesgo.

Si bien otras violencias como la pobreza, la discriminación

y la marginación social y cultural, crean entornos

propicios para la violencia contra las mujeres, es

necesario señalar que todos los hombres somos

ejecutores de la misma. De tal forma que los feminicidas

son parejas, ex parejas, conocidos, desconocidos,

familiares o vecinos; que en la casa o en la vía

pública matan a mujeres estudiantes, trabajadoras

sexuales, profesionistas o amas de casa, solteras,

casadas o separadas; lesbianas, bisexuales y heterosexuales;

sin importar si son niñas, jóvenes, adultas o

de la tercera edad.

#YucatánFeminicida

“El Estado en donde no pasa nada” es un pacto entre

hombres, y algunas mujeres de poder, que oculta la

violencia en Yucatán. De 2008 a 2016, cincuenta y

siete mujeres, cuando menos, han sido asesinadas por

razones de género en nuestro Estado. En 7 de cada 10

casos, el agresor era alguien cercano a la víctima.

Las razones por las que en Yucatán no existe sentencia

alguna por el delito de feminicidio son retrocesos

legislativos, incapacidades técnicas en la investigación

y falta de perspectiva de género en el proceso

penal, sin olvidar la evidente misoginia en algunos

casos. Es el extremo desentendido de la autoridad que

no acepta un problema social que puede incrementar,

especialmente cuando Yucatán es el cuarto lugar

nacional en casos de violencia hacia mujeres casadas

o unidas en el ámbito privado (ENDIRH, 2011).

Un grito hacia los hombres

Ya sea en las calles con manifestaciones multitudinarias

en todo el país como la del 24# o en las redes

sociales, las mujeres nos cuestionan y señalan por ser

históricamente omisos e irresponsables con la violencia

que, como colectivo, los hombres ejercemos

sobre ellas. Desde la franca ridiculización hasta la

mudez, los hombres aún no hemos logrado asumir


28

nuestra responsabilidad como colectivo que ejerce la

violencia de género, nos encontramos incapaces para

reconocer los privilegios que el sistema patriarcal nos

provee y carecemos de herramientas para reunirnos

con otros hombres y proponer-nos soluciones reales.

Son necesarios espacios para que los hombres aprendamos

formas distintas de relacionarnos, para que

entendamos que los privilegios no son derechos, sino

formas en las que se ejerce la dominación, que los

feminismos son cuerpos teóricos y prácticas a través

de las cuales podemos entender la desigualdad y la

violencia de género, y que es nuestra responsabilidad

eliminar la violencia que nosotros mismos ejercemos.

INEGI. (2015). Panorama de violencia contra las

mujeres en Yucatán (ENDIREH 2011). Aguascalientes,

Ags. Recuperado a partir de http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/productos//prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos

/nueva_estruc/702825053536.pdf

Ramos, G. (2015). Estudio del Feminicidio en Jalisco.

Guadalajara, Jalisco: Sindicato de Trabajadores

Académicos de la Universidad de Guadalajara.

Por Efrain Tzuc

,

Entra a yucatanfeminicida.org


29

Top ten:

muertes

absurdas de

escritores

Por Graciela Montalvo

1

En esta ocasión me he encargado de

hacerles un listado acerca de las diez

muertes más ridículas o increíbles de

escritores que plasmaron la última página

del libro de sus vidas de una manera incoherente.

.Esquilo- Dramaturgo griego (525 a.C. -

456 a.C.)

Considerado como el fundador de la

tragedia griega. Según la leyenda, Esquilo

decidió exiliarse al campo después de que

el oráculo predijese que iba a fallecer

aplastado por una casa. Curiosamente,

murió al ser golpeado por el caparazón de

una tortuga que fue soltado por un quebrantahuesos

desde el aire.

cuando una noche paseaba en barca en el

río Yangzi, se lanzó al agua ebrio para

abrazar el reflejo de la luna, ahogándose.

3. Nikolái Gógol- Escritor ruso (1809-

1852)

Durante los últimos diez años de su vida

nunca durmió acostado, por miedo a que

pensaran que había fallecido —en una

carta a un conocido le pidió que sólo lo

enterraran cuando su cuerpo mostrase ya

signos muy evidentes de descomposición.

Gógol dede comer, y al cabo de nueve

días de ayuno, falleció. Al final de su vida

su estado mental estaba seriamente deteriorado.

2

. Li Bai- Poeta chino (701- 762)

Los expertos creen que su muerte fue el

resultado de un envenenamiento por mercurio

después de un largo historial de consumo

de elixires taoístas para la longevidad,

mientras que otros creen que murió

por envenenamiento con alcohol. La leyenda

romántica sobre la muerte de Li Bai

habla del fallecimiento de un poeta,

4. Gustav Kobbé- Crítico de música y autor

estadounidense (1857-1918)

Murió cuando le cayó un avión al barco

que el mismo navegaba en Long Island

Nueva York.


30

5. Arnold Bennett- Novelista británico

(1867- 1931)

Murió de fiebre tifoidea en su casa en

Baker Street, Londres, después de regresar

de una visita a París donde, a pesar del

consejo de un camarero, había bebido

agua del grifo en un restaurante. Sus cenizas

están enterradas en el cementerio de

Burslem.

6. Sherwood Anderson- Novelista

estadounidense (1876- 1941)

Murió a la edad de 64 años. Enfermó

mientras tomaba un crucero a América del

Sur. Anderson había sentido malestar

abdominal durante unos días, que más

tarde fue diagnosticado como peritonitis.

La autopsia reveló que había tragado accidentalmente

un palillo de dientes causando

daños en sus órganos internos y dando

como resultado una infección que le

derivó la peritonitis. Se pensó que lo había

tragado en el curso de comer la aceituna

de un martini.

7. Dan Andersson- Poeta sueco (1888-

1920)

Fue envenenado por cianuro en el hotel

Hellman, en Estocolmo, debido a una

fumigación con cianuro después de que su

habitación no fuera limpiada correctamente

contra los ácaros.

8. Nathanael West- Novelista, dramaturgo

y escritor estadounidense (1903- 1940)

West y su mujer, Eileen McKenney murieron

en un accidente de tráfico al día

siguiente de que falleciera su amigo F.

Scott Fitzgerald, éste último de un ataque

al corazón. West siempre había sido un

muy mal conductor y varios de sus

amigos se negaban a viajar con él en

coche. Se piensa que el accidente pudo

estar causado porque West, aturdido por la

repentina muerte de su amigo, se saltó una

señal de stop.

9

10

. Tennessee Williams- Dramaturgo

estadounidense (1911- 1983)

El informe del médico forense indicó que

murió atragantado con el tapón de un

envase de gotas para los ojos que utilizaba

con frecuencia, el cual debió intentar abrir

con los dientes. Luego, otro informe

forense modificado indicó que el uso de

fármacos y alcohol pudo haber contribuido

a su muerte por la supresión de su

reflejo nauseoso.

. Jim Fixx- Autor estadounidense (1932-

1984)

Autor de un "Best Sellers" en 1977, "The

Complete Book of Running", donde

defendía el ejercicio y la dieta sana, como

clave para vivir más años, murió de un

paro cardíaco fulminante a la edad de 52

mientras trotaba.

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