Memorias de Nómada # 3

memorias

memorias nomada

de

Cultura y Arte Numero 3 - Ano 1


Indice

Pág. 2

Suburbios Mérida

Por Jesús Cámara

Pág. 5

Resena: El evangelio

turbio de virgo

Por Graciela

Montalvo y Hugo Cop

Directora editorial:

Katia Rejon

Pág. 7

Sinestesia:Difusor

de una nueva

realidad

Por Jhonny Euan

Pág. 10

Galería:

Eric Fajardo

Coordinador editorial:

Jesús cámara

Jefe de redaccion:

Yobain Vázquez

Pág. 14

El maestro de la

escuela particular

Por Nahum Chuil

Pág. 20

Extraños en el

paraíso

Por Mario Galván

Pág. 28

Entrevista a josé

antonio íñiguez

Por Josué Tello

Torres

Pág. 17

Las desventajas de

ser invisible

Por Yobain Vázquez

Pág. 25

Hoja de arce:

Saltimbanqui

Por Elias

Hernández

Pág. 33

Recomendaciones

Director creativo:

Luis Cruces

Consejo editorial:

Graciela Montalvo,

Jhonny Euan,

Hugo Cop,

Elias Hernández

Colaboran en esta

edicion:

Nahum Chuil

Mario Galván

Josué Tello

Ale canto

Tony Peraza


1

Editorial

INVENTARIO

Cuatro meses, tres presentaciones, unos cuantos lectores. Con eso estamos felices. En esta edición

colaboran por primera vez ilustradores cuyo trabajo admiramos, como Miss Kanto a quien queremos

adoptar para tenerla siempre en nuestras páginas, a Tony Peraza quien ha sido -gracias a su interés por

el proyecto-una gran motivación, y el artista del mes Eric Fajardo presente en la portada y en la sección

de Galería.

En los artículos, Mario Galván Reyes escribe sobre el cine de Jim Jarmusch, el maestro Nahum Chuil

colabora con un artículo de opinión acerca de la figura del profesor de escuela particular, y Josué Tello

Torres nos envía una entrevista al poeta cancunense José Antonio Íñiguez quien da su opinión acerca

de la producción literaria peninsular.

En las secciones fijas La H no es muda escribe acerca del popular proyecto “Suburbios Mérida” que a

través de las redes sociales ha contado historias de esquinas y mostrado cuadros de la ciudad para

admirarla como los turistas; Bitácora de supervivencia nos habla acerca de “Sinestesia.org”, un proyecto

de difusión cultural y sobre todo musical que ha apoyado a los músicos locales desde hace unos

años; Síndrome de papelera tiene una interesante reflexión acerca de la literatura yucateca que busca

provocar un diálogo en torno al tema. El dúo de Graciela Montalvo y Hugo Coop realiza una reseña del

libro El evangelio turbio de Virgo de Álvaro Baltazar Chanona , en Hoja de arce tenemos la alegría de

publicar el cuento ganador del tercer lugar del Espíritu de la letra 2015 “Saltimbanqui” de Elías

Hernández Escalante. Y las recomendaciones son -como siempre- un sitio donde compartimos nuestras

obsesiones efímeras para tratar de que no sean tan efímeras. Un poco de lo que hacemos en toda la

revista.

Katia Rejón


2

LA H NO ES MUDA

SUBURBIOS

DE MËRIDA

El rescate de la historia de nuestra ciudad

Por Jesús Camara Ríos

Mérida ha demostrado una expansión

demográfica imparable, desde

su fundación en enero del año 1542

cuando los conquistadores pensaban

amurallarla y custodiarla por

medio de grandes arcos en cada

una de sus entradas, pero el incremento

de la población dejó atrás

aquellas barreras haciendo que el

centro de la ciudad aumentara su

tamaño.

Debido a esto y para resolver el

problema de la ubicación en la

ciudad, se implementó un sistema

con el que se nombraron las esquinas

más significativas de Mérida,

más tarde esta acción daría paso a

las famosas placas que muchas

veces podemos encontrar en el

centro y sus alrededores. Mucho

tiempo después se utilizaría el

sistema numérico que identifica

actualmente las direcciones de todo

el estado.

Se dice que para 1930, había tantas

placas como esquinas de la ciudad,

por lo que se calcula que para ese

año existían aproximadamente 200

placas que identificaban las calles.

El deterioro de las fachadas y de

las mismas placas hace una tarea

utópica saber el número exacto de

éstas. Pero si alguna vez se han

preguntado el porqué de sus nombres,

los comunicólogos Larisa

López Barredo, Lolina López

Ceballos, Fernanda Camacho y

Emmanuel Tatto cuentan algunas

de las historias que las caracterizan

con la actividad semanal “Jueves

de Esquina” que realizan cada

semana en su página de Facebook

llamada Suburbios de Mérida,

nombre con el que se le conocía

antiguamente a los barrios de la

ciudad.

Originalmente este proyecto inició

en su etapa de universitarios, en

donde a través de una investigación

se dieron cuenta de que la población

más joven de la ciudad se

resistía a involucrarse con el centro

histórico. Por lo que consideraron

que la manera más accesible para

llegar a ese público era por medio

de redes sociales. Su principal

objetivo es promover el valor

cultural, social e histórico del

centro la ciudad de Mérida por

medio de historias realizadas en

texto, imagen, video e investigaciones

que permiten demostrar su

contenido.


3

Entre otras actividades que realizan

en su página, también se encuentran

los Lunes de frase donde

toman citas de personajes célebres

de la ciudad; Yucatán en la Historia,

en donde hablan de la historia

del estado; y su campaña permanente

llamada Soy Suburbios de

Mérida que presenta videos cortos

en donde la gente platica su experiencia

en el centro de la ciudad.

La labor de Suburbios de Mérida

compartiendo la historia comenzó

desde febrero del año pasado y una

de las cosas que más disfrutan al

crear el contenido de la página es

acercarse a la gente que comparte

el interés y cariño hacia el centro,

recaudando de esta manera las

anécdotas presentadas cada

semana.

La sección de los Jueves de Esquina

se les ocurrió gracias a la curiosidad

que muchos ciudadanos

tienen desde pequeños al ver esas

imágenes en distintos muros. La

idea de retomar la historia de las

esquinas surgió desde inicios del

proyecto, pero no fue concretada

hasta seis meses después de iniciar

con la página en la red social,

cuando comenzaron a leer más

sobre el tema y quedaron sorprendidos

con la cantidad de historias

encontradas sobre las antiguas

direcciones de Mérida.

Actualmente llevan 18 semanas

desde que aparecieron en el contenido

de la página, la primera esquina

presentada fue “La Tucha”,

ubicada en la calle 66 por 57, en

donde según los rumores, la

descortesía de la hija de un acaudalado

meridano ante una anciana

que resultaría ser una poderosa

bruja, la condenaría a perder su

belleza para convertirse en una

horrible “tucha” (como le conocían

a las hembras de los monos) hasta

que aprendiera la lección. Entre

otras publicaciones también han

compartido las historias de “El

Gallito” en la calle 63 por 60, “El

Cuartel” en la 50 por 59, “El

Conde” en el cruce de la 65 por 62,

“El Chévere” en la 54 por 49 y “El

Tivoli” la esquina de la 45 por 62,

una de las más concurridas, en

donde se encuentra una tienda con

el mismo nombre como sucede

muchas veces con distintos establecimientos

que surgen a los alrededores

de estas placas.


4

La nomenclatura de las esquinas

principalmente fue otorgada por

leyendas o rumores que corrían por

los rumbos, o hechos históricos que

ocurrían en el lugar, como en la

esquina del “Monifato”;

Emmanuel Tatto cuenta que el

nombre se debe a que a principios

del siglo XIX el pueblo realizó una

pequeña estatuilla como burla ante

la personalidad monarca del Rey

Fernando VII, que sería colocada

más tarde en el cruce de la calle 65

por 42, o como “La Sombra”,

ubicada en las calles 52 con 45,

donde había una ceiba de gran

tamaño que proporcionaba refugio

del sol y más tarde se convertiría en

una cantina cuya barra estaría

alrededor del tronco del majestuoso

árbol.

A pesar de la eficacia que presenta

el sistema numérico actual que

identifica las calles de la ciudad,

los integrantes de Suburbios de

Mérida creen que las esquinas son

una importante tradición arraigada

del centro histórico, por lo que

verlas al menos restauradas sería

grandioso para su inclusión de

nueva cuenta en la cultura popular

de la gente y con el rápido crecimiento

que la ciudad presenta no

sería mala idea pensar en incluir

más esquinas, sin dejar a un lado la

numeración.

Tatto expresa también que como

equipo se sienten muy felices por la

aceptación, los mensajes y los

comentarios dejados en las redes

por sus seguidores. Por otra parte,

el hecho de conocer cada vez más

nuestra ciudad también los llena de

alegría. Con respecto al centro

histórico de Mérida, están fascinados

por la extensa historia que

resguarda, y también por las distintas

etapas que ha tenido a lo largo

de su existencia. “Nos gusta abordarla

[La historia de Mérida] de

una manera muy directa y a fondo.

Siempre intentamos imprimirle un

lado sensible hacia distintos hechos

de la historia, ya que consideramos

que es precisamente la sensibilidad

algo que se pierde con el paso de

los años” comenta.

Algo que no podía faltar era la

pregunta: Si tuvieras la oportunidad

de nombrar una esquina ¿cuál

sería y por qué? A lo que Tatto

respondió “Quizá lo obvio sería

pensar en algo como "El suburbio"

y poner en la placa algo referente a

los barrios, pero también creo que

valdría la pena hacer placas de personajes

mayas o palabras en maya

de elementos de nuestra cultura

como los Papadzules, el Sabucan o

el Dulce de Nance”.

La labor de rescatar la historia que

esta página realiza es digna de

orgullosos ciudadanos que buscan

la prevalencia de las bellas costumbres

que la ciudad aloja en sus

calles, acerca también a todo el

público de una manera sencilla a

conocer las historias que nuestros

abuelos y padres contaban hace

muchos años acerca de Mérida,

haciéndolas circular ahora por

medio de plataformas digitales.

"El Conde" o "La Lonja" Calle 65 con 62

Esta esquina lleva ambos nombres por haber sido primero una casa

propiedad del Conde de Miraflores, único título nobiliario que concedió la

Corona española a los súbditos de Yucatán durante la colonia y posteriormente

sede de la Lonja meridana, una sociedad literaria fundada el 28 de

septiembre de 1846 por un grupo de jóvenes que gustaban de reunirse

todas las noches para intercambiarse impresiones, debatir temas literarios

y artísticos.

#JuevesDeEsquinas


5

reseña

El evangelio

turbio de Virgo

Por Graciela Montalvo y Hugo Coop


6

Fusionar en una sola obra al Mayab legendario y

personajes bíblicos, e interiorizar el dolor del hombre

es el mar a donde nos invita el autor del Evangelio

turbio de Virgo de Álvaro Baltazar Chanona. El autor

nació en Mérida Yucatán el 28 de agosto de 1968,

cursó el Taller de Literatura Elías Nandino del Departamento

de Bellas Artes de Jalisco y el Taller de

Poesía de la Universidad Autónoma de Baja California.

Sus textos literarios han sido publicados en periódicos,

suplementos culturales, antologías virtuales y

revistas literarias de Argentina, Cuba, España y

México.

Este es un libro publicado en el 2013, de la colección

Ariadne por la editorial Cátedra Miguel Escobar del

Instituto Nacional Descentralizado de Traducción e

Investigación Literarias en México. Un poemario que

consta de 3 partes tituladas de la siguiente forma:

1).-El evangelio turbio de Virgo, 2).-Los sortilegios

maritales del fauno y 3).- Desde los cárcamos inexpugnables

de Uxmal. El primer capítulo expresa la

conmoción de un hombre que no se reconoce como

parte de la fe católica, desesperado por reconciliarse

con sus raíces judías. El segundo capítulo es la

conversación del hombre con su mujer, sin que la

figura de Dios sea testigo y el tercer capítulo es un

homenaje a sus raíces mayas.

El autor describe el dolor ante las injusticias a través

de un lenguaje lleno de alegorías; la aceptación dolorosa

de hechos históricos, el contraste del dolor ante

el amor, la inmunidad del dolor mismo, la indiferencia

del prójimo, dejándonos descubrir las dudas de su

interior y de su entorno. La importancia de sus

poemas radica en la fuerza que le dan las figuras retoricas

y la estructura libre de sus versos, Tal como nos

dicta en la siguiente estrofa del poema “F”.

Resignado a ser pústula negra, incurable

Que supura espesas lágrimas de odio

Por esa infancia borrosa, ya perdida

Por nuestra negación a querernos como somos

Y a nuestra búsqueda constante

Por las cosas muertas…

Una voz desangelada y herida de muerte, que se expresa

con pesimismo y esperanza nula respecto a sus

semejantes y de las múltiples formas de violencia que

se usan para desaparecer la opinión, la cultura, el

pensamiento particular y la sensibilidad del otro. Una

voz desgarradora hecha poesía por el autor.

Álvaro Chanona entrelaza cada poema de cada capítulo

del libro de tal forma que procura hilvanarlos para

interpretarlos como un todo, los presenta sin títulos,

pudiéndose diferenciar uno del otro por medio de

letras y números. El poeta nos invita a meditar un

mensaje universal, la reflexión del dolor humano,

insidioso en este concepto describe la crueldad

humana hacia sus semejantes, el látigo despiadado del

dolor físico y emocional del hombre hacia sus hermanos

ante dios y sobre todo la indiferencia del mismo;

Como a fin de cuentas nos dice el poeta: “dolor, que de

tanto doler ya no duele”. Sus versos son completamente

libres, sin métrica ni rima, solamente ritmo que

conjugado con las figuras literarias construyen

poemas para entusiasmar al espíritu y motivar a la

reflexión de una realidad pasada, presente y futura.

El leer estos poemas, descubre las particularidades del

autor, conocedor de la cultura maya que se atreve a

utilizar personajes, tradiciones e historias que armoniza

perfectamente con su sentir, a su vez que articula

personajes e historias bíblicas con sus emociones,

destaca la estructura narrativa y la fuerza de sus figuras

literarias.


Bitácora de supervivencia

“Sinestesia no se

quiere encasillar en la música”, afirma

Jairo Bicks al empezar una charla sobre la organización que

nació en 2014 y se ha posicionado en la mira del público por su labor como medio

de difusión y promoción de todo tipo de movimiento artístico, sea de grupos musicales

o colectivos sociales. Se trata de Sinestesia. Org. Una organización fundada y

dirigida por Jairo, que pretende generar un apertura para nuevas bandas musicales

en el Estado.

“Sinestesia es un proyecto de proyectos, y más que buscar, se trata de crear y fusionarse

con marcas y promotores para coordinar eventos para nuevos grupos”, afirma.

Aunque, como se dijo antes, Sinestesia no es sólo un difusor de música. Más bien de

toda cultura emergente. Pero por el momento, el apoyo al giro musical es el sello que

distingue a Sinestesia, el grupo detrás de la organización de varios eventos en la

ciudad como: Merida Fest, MID Fest, el reciente Peninsular, sin olvidar las presentaciones

de Siddhartha, Caloncho, Carla Morrison, entre otros.

7


8

Jairo inició sus andanzas en el rollo

musical en 2013, con la organización

del primer festival de música independiente

en el marco del Mérida

Fest, realizado en el Parque de las

Américas y que tuvo a las bandas

nacionales Technicolor Fabrics y

Torre Blanca, más el talento de agrupaciones

de la ciudad. Por aquel año

empezó a intensificarse una ola de

participaciones musicales de grupos

independientes en la ciudad. Ante

este hecho, “Sinestesia surgió de la

necesidad de formalizar un trabajo,

ponerle identidad a un movimiento”.

De acuerdo a su nombre, surgido de

una canción de la banda local

Dasein, Sinestesia ofrece al público

una visión de cómo es la música que

se escucha en los conciertos, cómo

se ve el espectáculo producido por

las cuerdas de una guitarra. “Hay que

hacer que las bandas salgan a la

calle, que se den a conocer, organizar

un show, traer una ícono nacional,

Comisario Pantera, La Vida Bohéme

o Troker, por ejemplo, y fusionarlos”,

comenta Jairo.

En todos sus eventos siempre destaca

una banda o cantante nacional,

generalmente de corte independiente,

pero para seleccionar a los indicados

siempre procuran que se mantenga

el espiritu de innovación y que

pueda gustar al público. En este

proceso las bandas locales tiene un

papel fundamental, por la oportunidad

de demostrar su talento. Todas

las bandas que que estén haciendo

música tienen el apoyo de Sinestesia,

sin importar su género.

Con ese fan de apoyar a los grupos,

Sinestesia pretende apoyar al talento

local, dar una apertura. De esa idea

surge la fusión de Delay Corner, sala

de ensayos, con el Café Momento,

para convertirlo en un foro musical

con capacidad de 120 personas,

aproximadamente. Tras esta unión,

el café por rumbos del Parque de

Santa Anna ya un lugar popular

donde se efectúan eventos organizados

por Bicks y su equipo.

El Foro ha albergado a más de 1,500

personas en poco más de un año, y es

un café ameno y sencillo donde

también se realizan eventos de otro

giro cultural, siempre impulsados y

promovidos por Sinestesia. En un

cuarto, detrás de este foro, se

encuentra Delay Corner, una sala de

ensayos ocupada por al menos 30

bandas locales de Mérida e incluso

del interior del Estado, que pagan

renta por sesiones. Estos grupos

suelen reservar la sala para ensayar,

apartando con anticipación las disputadas

fechas, algo normal siendo uno

de los pocos lugares que ofrece un

servicio de este tipo.

Sobre el tema del foro musical, Jairo

considera que Café Momento no

tiene competencia, es hasta cierto

punto único en su estilo, porque no

es un bar como el Delorean (bar

musical) , con quienes comparte

público pero no todo. Entre las aspiraciones

futuras de Jairo, está Sinestesia

como un editor de contenidos,

que siga su esencia, la de impulsar la

parte independiente de la cultura. Así

como traer más propuestas musicales

interesantes para la ciudad; vislumbra

conciertos con artistas como

Rodrigo y Gabriela, Manu Chao y

Troker. Afirma que todos los

conciertos se disfrutan y son importantes.

“El de Enjambre en Másde30

estuvo chido. En estos eventos hay

variedad de sedes, contextos, pero

uno de los que podría caracterizarse

por tener el sello puro de Sinestesia

fue el MID Fest, evento que se llevó

a cabo en junio pasado y que tuvo un

bazar con pequeños empresarios y

emprendedores y una oferta musical

con 14 bandas de varios géneros”.

La gestión para traer una banda es

muy larga. Se consideran factores


9

como la gestión del diseño, que

requiere tiempo. “Todo lo relacionado

con la imagen. Es algo que se

trata de hacer de la mejor manera

para venderlo con calidad desde el

principio”.

Al ser cuestionado sobre la forma de

producir eventos locales por parte de

cadenas de radio y/o promotores,

Jairo cree que uno de los problemas

que suceden en Mérida es que a los

directores artísticos no les gusta la

música, les gusta el dinero. “No usan

su dinero para hacer más música. No

están comprometidos. A mí me dan

más dinero, compro más amplis, yo

no los ocupo, pero sirven para hacer

más música en Delay Corney.

Muchos dicen que no hay escena en

Mérida porque no hay música”.

Por ejemplo, continúa Jairo, “en la

ciudad de México, escuchas canciones

nuevas casi todos los días. Y

aquí, ¿cada cuando se produce una

canción? No hay los medios. Ni

espacios suficientes o accesibles, no

hay eso. En Mérida todavía se está

empezando a crear una apertura

musical”, confiesa y pone como

ejemplo a la ciudad de Querétaro, un

lugar donde hay muchos toquines

pero no hay un seguimiento.“Hay

muchas bandas pero no hay una

agenda inteligente de eventos. No es

que aquí (Mérida) haya una súper

agenda, pues apenas se está formando.

Algunos quieren, pero hay que

llevársela leve”.

Al seguir sobre la situación musical

en Mérida, Bicks rechaza tajantemente

usar el término “escena”,

prefiere “realidad”. Él argumenta

que la realidad musical en Mérida

está llegando el chip de industria,

algunas bandas se están dando

cuenta de cómo funciona la música

en el país, está llegando ese modelo

de cómo se hace y antes no existía,

porque a través de los eventos las

bandas conviven con los artistas de

mayor jerarquía. “Opino que la realidad

local no tiene aspiraciones

concretas. Por ejemplo, si todos

leyeran La nueva era de la industria

musical en Latinoamérica de Ernesto

Piedras Feria, estaríamos hablando

en otro idioma (risas). Si todos los

músicos tuvieran la molestia de

informarse a lo que se están metiendo,

que haya un interés más allá de

hacer música. Que más allá del entusiasmo,

que tengan disciplina, pero

como que les gana la palabra creatividad.

Opino que la realidad local de

ahora se está informando y formando,

apenas.”


10

Galería

Eric Fajardo Herrera

(Yucatán, 1987)

Egresado de la licenciatura en

Artes Visuales de la UADY

Tres exposiciones individuales,

17 colectivas.

Correo: ericfajardoav@hotmail.com

Facebook: /ericfajardoarte

Ser o no ser

40 x 60

2015

Mixta sobre madera.


Vanidades

Acrílico/collage sobre madera

42 x 52 cm

2015

11

Galería


Galería

Nothing to show today

Acrílico/collage sobre madera

42 x 52 cm

2016

12

2015

Mural Fidel Velázquez

2x 3 m.


Galería

Status

100 x 150 cm

Mixta sobre madera

2015

Mater

Collage/ acrilico

2016

60 x 40 cm.

13


El maestro de escuela

(particular)

Al ver a este hombre, se me oprimió el

corazón. Parecía la imagen de la tristeza,

y de la angustia, en medio de una reunión

alegre. Era el maestro un hombre como

de cuarenta años, flaco, moreno, de ojos

hundidos pero inteligentes, miserablemente

vestido y trémulo

(Ignacio Manuel Altamirano)

14

Ilustración por Miss Kanto


Opinión

Hace poco más de ciento cuarenta años, Ignacio

Manuel Altamirano denunciaba insistentemente las

condiciones de vida de los maestros en general, y de

los rurales en particular. La década de los setenta del

siglo XIX era un momento propicio para ello: tras la

caída del segundo imperio con pies de barro, los

liberales tenían el camino abierto para hacer volar su

imaginación acerca del tipo de país que requerían sus

intereses de grupo, siendo Estados Unidos y la

Europa occidental las premisas de un silogismo que,

contra toda lógica, esperaba construir un conocimiento

nuevo.

Altamirano, en este ir y venir de ideas, modelos,

estrategias, valores y prebendas futuras, pugnó

porque el Estado mexicano dirigiera la vista hacia la

educación, esfera sepultada por el fango de tierra y

sangre de la lucha civil, que había durado más de

cincuenta años. En diversos órganos de difusión, el

tixtleco publicó artículos como aquel cuyas palabras

empleo como epígrafe en esta colaboración. Altamirano

pensaba que era obligación del Estado mexicano

solidificar las bases del sistema educativo, y acción

inaplazable era trabajar por la conquista de la dignidad

del profesorado, figura eclipsada por el oscuro

brillo de la educación monacal.

Dignidad. Las novelas del siglo XIX solían presentar

a tres personas como las más reputadas por las comunidades

donde se desarrollaban sus historias: médicos,

abogados y maestros. Desempeñarse en alguna

de estas profesiones era sinónimo de tener un estatus

reconocido y admirado por el resto de los personajes,

incluso por los mismos protagonistas. Sin embargo,

buena parte de la novela decimonónica mexicana era

aspiracional, es decir, creaba mundos posibles deseados

por sus autores, quienes usualmente pertenecían a

una élite política. La realidad era distinta para el

maestro mexicano: sin las bases de un sistema educativo

funcional, aquél se veía condenado a ejercer una

profesión sin mayor retribución que alguna compensación

económica ocasional por parte del Estado. Ser

maestro estaba lejos de ser una profesión deseada.

Triste es reconocerlo, pero a más de un siglo de

distancia, dedicarse a la docencia aún no es reconocido

por la sociedad como una profesión digna de

respeto. Muchos factores han incidido en esta percepción,

pero resulta lamentable que sea la propia escuela,

como institución, la que se encargue de menospreciar

la labor docente. Hablo específicamente de un

buen número de escuelas particulares.

Existentes desde hace mucho tiempo en México, no

fue sino hasta la década de los noventa, con las reformas

en el ámbito de la educación, que se dio un boom

en la creación de escuelas particulares, mismas que

debían encargarse de satisfacer la demanda de estudiantes

que no encontraban sitio en las del Estado.

Este fenómeno, históricamente, se ha enquistado en

los niveles medio superior y superior, pues el sistema

educativo mexicano no ha podido crear alternativas

para dar cabida a las nuevas generaciones de estudiantes

que concluyen sus estudios en los niveles

respectivos.

Desde luego, la creación de escuelas privadas dista

mucho de ser un hecho censurable: éstas son necesarias

para brindar opciones de superación a miles de

jóvenes que por diversas causas no pudieron seguir

sus estudios en escuelas del Estado. Sin embargo,

considero que, en el mejor de los casos, no existe una

regulación efectiva hacia estos centros educativos,

específicamente en las condiciones laborales del

personal docente.

Al margen de la ley o usando vericuetos legaloides,

miles de maestros mexicanos laboran en escuelas

particulares bajo un esquema de contratos fantasma,

es decir de palabra, dejándolos en la más absoluta

incertidumbre al acercarse el final del periodo para el

cual fueron requeridos sus servicios; otros tantos no

han conocido los conceptos de aguinaldo o pago de

vacaciones por su práctica docente y sí los de reducción

de horas por falta de alumnado o el “apoyo”

obligado en los eventos que la escuela lleva a cabo

fuera del horario laboral del docente.

De igual modo, los directivos de estas instituciones

privadas suelen escamotear derechos laborales bási-

15


cos como el apoyo para la vivienda (INFONAVIT) y

el acceso a la seguridad social (IMSS), arguyendo,

entre otras razones, la falta de solidez en los ingresos

del plantel o, en definitiva, condicionan el acceso a

estos derechos planteándole al profesor que debe

demostrar durante cierto tiempo (un semestre, un

año…) su lealtad y compromiso hacia la escuela para

ganar las prestaciones que por ley le deberían ser

otorgadas.

En contraparte, suele presentarse una situación diferente

con el personal administrativo, el cual sí goza

de estos derechos desde el primer día laborado. En los

hechos, esto representa pisotear la dignidad del profesor,

pues tal gesto significa que el trabajo docente no

merece mayor reconocimiento que el pago de un

sueldo, en la mayoría de los casos ínfimo, por hora

dada de clase, a pesar de que impartir una asignatura

implica planeación y evaluación de aprendizajes,

momentos del proceso educativo que el profesor está

obligado a hacer fuera de su horario laboral sin retribución

alguna.

Las consecuencias del panorama descrito son claras:

en pleno siglo XXI, cuando organismos internacionales

como la UNESCO urgen a los países miembros a

mejorar la formación educativa de las siguientes

generaciones para abatir rezagos, pobreza, fomentar

la participación ciudadana y construir sociedades

realmente democráticas y equitativas, en México

asistimos a una nueva faceta de la precarización del

quehacer docente: las fuerzas del mercado a las que

obedece la lógica de las instituciones educativas

privadas aparenta decantarse por el sacrificio de la

calidad educativa que se imparte en sus aulas en aras

de obtener el mayor volumen de réditos posible.

algún negocio propio con la esperanza de que todo irá

mejor, de que su rol como maestro será reconocido en

alguna oportunidad.

Si se considera que el principal servicio ofertado por

una escuela particular es la adquisición de habilidades

y conocimientos que el estudiante debe realizar

para desenvolverse con suficiencia en su vida cotidiana,

entonces resulta evidente que estos centros de

trabajo deben dignificar la condición laboral de sus

maestros para ensanchar los márgenes de posibilidad

de que ese objetivo se cumpla: un docente que goce

de un salario competitivo y de las prestaciones laborales

que por ley le corresponden tiene más posibilidades

de brindar lo mejor de sí que otro cuya situación

de inestabilidad laboral puede originar distracciones

o errores en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Si la conquista de la dignificación del maestro de

escuela particular no desea ser analizada desde una

perspectiva humanizante por esta sociedad seducida

por los números y las estadísticas, quizá sea adecuado

aproximarse al debate esgrimiendo argumentos construidos

con base en el paradigma del pensamiento

empresarial de la relación costo-beneficio. En cualquiera

de ambos casos, urge llevar a cabo medidas

que coadyuven al mejoramiento de la calidad de vida

del profesor, pues ello repercutirá, invariablemente,

en el incremento de la calidad educativa que tanto se

ha deseado en México.

Por Nahum Chuil

16

Hoy, quizá como Ignacio Manuel Altamirano palpó la

desesperanza de los maestros mexicanos del siglo

XIX, podemos percibir la opresión en el pecho que

sienten los profesores de escuelas privadas que deben

trasladarse de un trabajo a otro para alcanzar un

sueldo que cubra con sus necesidades personales y/o

las del hogar; a otro empleo en el cual sí se le proporcione

las prestaciones que marca la ley o a emprender


Las

desventajas

de ser

invisible

Por Yobain Vazquez

Bailon

,

,

Nadie puede negar que Yucatán es tierra fértil de

escritores. Tan solo hay que tomar en cuenta que

existe infraestructura para que pueda darse este

hecho: dos carreras universitarias de literatura, dos

escuelas de escritores, múltiples talleres de aspecto

público o privado, diversos concursos de corte

nacional, estatal y municipal y becas de fondos federales

y estatales. Cualquiera diría que con tales

estímulos Yucatán no sólo es tierra fértil, sino semillero

de grandes y afamados literatos. La realidad

nos dice que no: hay escritores, pero nadie los

conoce o solo se codean entre sí y no figuran o

apenas lo hacen tímidamente fuera de nuestras fronteras

territoriales.

Quiero creer que si los escritores se quedan en la

medianía del reconocimiento no es por un asunto de

Ilustraciones por

Tony Peraza

17


18

Síndrome de papelera

talento. No considero que sean tan malos escribiendo

o que nada de la autoría de un yucateco diga algo

de eso que los críticos llaman “condición humana” o

“universalidad”. Lo digo en serio, haciendo changuitos

para que nadie vaya a revelar que en efecto, la

literatura yucateca es irrelevante. ¿En qué consiste,

entonces, que escritores provenientes del desierto y

de formación casi autodidacta obtengan notoriedad

nacional e incluso internacional? ¿Será que la

mucha capacitación de escritores, la mucha competencia

por saber quién es el mejor cuentista o poeta y

la mucha ansiedad de probar que somos dignos de

recibir un apoyo mensual, acaba por ser más perjudicial

que benéfico? Si es así, es entendible por qué

después de Ermilo Abreu no existe otro escritor

yucateco que sea memorable y constantemente

editado por lo menos en Colofón.

Antes de que alguien pueda sentirse ofendido o

preguntarse por qué alguien que no ha publicado

nada en su vida se muestre quisquilloso y hasta

cierto punto insolente con la producción literaria

yucateca, debo decir que no es mi intención denostar

a los escritores consolidados o emergentes. Reitero,

hay escritores haciendo su trabajo con dignidad y

hasta con notoriedad, pero a grandes rasgos, ninguna

editorial grande o siquiera de las independientes o

incluso de las cartoneras, da un peso por algún novelista,

cuentista y ya ni se diga poeta yucatecos. No

está mal publicar en Ficticia, claro que no, y mucho

menos es poca cosa formar parte de las ediciones de

Tierra Adentro. Pero esto, que es algo muy bueno

como logro personal, no es suficiente, ¿por qué?

Porque ejemplos de escritores publicados fuera de la

península son esporádicos y comúnmente acaban

devorados por una oleada de publicaciones que

reciben mayor favorecimiento de lectores especializados,

mayor atención de la prensa y mayor entusiasmo

por los lectores no especializados.

Ahora es cuando sale el peine: no es un asunto de ser

buenos o malos difusores de las obras literarias. O a

lo mejor sí, pero sólo más o menos. Se trata, sobre

todo, de visibilidad y con ello me refiero a una

visibilidad independiente de cuánto se puede promocionar

un libro o un autor. La escritura debe verse

por sí misma, o como otros mencionan, debe decirle

algo a los lectores. La otra vez llevé a vender libros

a un tianguis. Una señora desdeñó una novela de

Eligio Ancona que le vendía a treinta pesos y prefirió

llevarse una de Mo Yan a setenta pesos. Las dos

eran novelas históricas, pero por alguna razón esa

señora creyó que un escritor chino iba a complacer

su necesidad lectora. Vendí la mayoría de los libros,

menos el de Eligio Ancona que tuvo que volver,

tristemente, a mi librero. En literatura es importantísimo

ser visibles, cosa que es difícil de conseguir y

que no compra el dinero. Es por eso que aunque un

escritor sea un genio o un grupo de académicos

eleven una obra centenaria a canon, si no es visible

para el público lector no existe.

Quiero remitirme al Boom para clarificar la idea.

Eso que muchos llaman fenómeno editorial tuvo un

50% de talento: escritores de todas latitudes de Latinoamérica

que escribían bien y fuera de parámetros

convencionales; y tuvo un 50% de condiciones

externas a la escritura: el morbo, la simpatía o el

interés genuino por conocer la convulsa historia

latinoamericana y la condición también convulsa de

su realidad. Los escritores del Boom fueron y son

visibles porque los problemas que detectaron, criticaron

o señalaron eran los que a la gente le preocupaba.

El libro de cualquier joven yucateco no causa


19

ningún revuelo porque si bien puede tener resuelta

una técnica literaria no logra hacer que su escritura

importe o que por lo menos la gente crea que

importa.

Veamos ahora lo que otros denominan como “literatura

del norte”. Poco tiene que ver con un estilo

narrativo, sino con un estilo editorial. Alguien echó

a andar el rumor de que todo escritor nacido en

Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora o cualquier

otro estado donde usen botas y tejanas, hablaba

exclusivamente del narco y la droga. La gente

lectora, inmersa en un contexto de violencia por

asuntos de combate a los narcóticos, compró la idea

de que en la “literatura del norte” se encontraban

respuestas certeras al problema y explicaciones

eficaces para comprender la situación del país. Lo

cierto es que la bien o mal llamada “literatura

norteña” no se agota en un par de temas, tiene que

ver más con un 50% de talento de una variedad de

escritores lúcidos que saben hacer su trabajo con

disciplina; y un 50% de condiciones externas al

proceso de su escritura. El norte es, como no se han

cansado de decirlo, un laboratorio de la postmodernidad:

fronteras desdibujadas (aunque siempre

presentes), migración, mezcla, mixtura o sample de

lo nacional y lo no nacional, lejanía del centro y sus

mafias culturales. En definitiva, el escritor del

norte habla, escribe y comunica lo que al espíritu

humano le mortifica o conmueve. Es visible porque

a pesar de llevar en el nombre una aparente

segmentación territorial y cultural, nada de la “literatura

del norte” no es ajeno.

¿Y Yucatán? Sólo somos un estado más del sureste

mexicano. Tenemos sólo el 50% de talento, escritores

de oficio y mayormente de beneficio. Falta ese

50% de condición externa que inquiete al lector y

le revele parte de su humanidad. Pero, ay, somos

mitad caribe y mitad sur: aquí se vino a congelar la

historia, se aconchó la tradición para que nadie

hiciera de esta, su tierra, un laboratorio. Yucatán es

la alacena del conservadurismo y bastión del

preciosismo estético. ¿Cómo hacer visible una

narrativa en estas condiciones tan anticuadas?

¿Cómo no volver invisible la poesía que intenta

dinamitar los sonetos que todavía son premiados?

El que tenga una respuesta o proyecto de respuesta,

dígala y proclámela. Que corra la voz y, mejor aún,

que corra la tinta de una literatura que no se diga

del sur”, pero que sí cause conmoción y que sí den

ganas de leerla y presumirla al mundo. Si Yucatán

es tierra fértil de escritores, como nos han dicho

hasta el cansancio, pues ya es hora de levantar una

buena y visible cosecha.


CINE

Extraños en el

paraíso

Por: Mario Galván Reyes

uso del intertexto literario

en el cine de Jim Jarmusch

20

James R. Jarmusch, mejor conoci

do como “Jim” Jarmusch, es un

cineasta de Ohio, Estados Unidos,

considerado desde hace una

década como uno de los mayores

exponentes del cine independiente

en su país.

Su cine goza de un estilo particular

inconfundible donde convergen

distintos temas, como la migración,

la interculturalidad, la

muerte, el ocultismo, la ciencia,

así como cierta fascinación por la

música. Sus personajes son descritos

como sujetos lacónicos y

retraídos que aparecen en escenarios

violentos, surrealistas e irónicos.

Jarmusch siempre ha manifestado

un gusto por la literatura, desde su

adolescencia cuando fue un ávido

lector. Más tarde esa afición le

llevaría a estudiar periodismo y

literatura inglesa en la Universidad

de Columbia. Actualmente señala

a la literatura como la causante de

sus creencias metafísicas cuando

desarrolló un gusto por la contracultura

gracias a sus amigos, con

quienes compartía a William

Burroughs, Jack Kerouac y

Mothers of Invention.

En la obra de Jarmusch, las referencias

a distintos textos de la

literatura universal no se emplean

de manera arbitraria o circunstancial,

sino están inscritas como un

recurso que expande y posibilita

nuevas lecturas, renovando los

mitos literarios y enriqueciendo la

experiencia estética.

La siguiente frase resume el espíritu

del uso del intertexto en su obra:

“Nada es original. Roba de cualquier

lado que resuene con inspiración

o que impulse tu imaginación.

Devora películas viejas, películas

nuevas, música, libros, pinturas,

fotografías, poemas, sueños,

conversaciones aleatorias, arquitectura,

puentes, señales de tránsi

to, árboles, nubes, masas de agua,

luces y sombras. Selecciona sólo

cosas para robar que hablen directamente

a tu alma. Si haces esto, tu

trabajo será auténtico. La autenticidad

es incalculable; la originalidad

es inexistente. Y no te molestes

en ocultar tu robo, celébralo si

tienes ganas. – Jim Jarmusch (Wikipedia,

en red)”.

Esta declaración motiva la discusión

de lo que es un intertexto.

Como plantea el doctor Lauro

Zavala (en red), el término intertexto

usualmente se conceptualiza

como la referencia de otras obras

en el texto. Sin embargo, este

concepto, como recurso estético,

conlleva asociaciones más profundas

que “hacer mención” o

alusión a otros textos. Hay diferencias

entre contextualizar, como

alusión, y crear intertexto. Esta

diferencia es evidente en el proceso

de construcción creativa, de


manera que actúa como mecanismo de apoyo a

la representación de las voces múltiples de los

narradores y personajes (polifonía).

Por lo tanto he de plantear que el filme en todo

momento es un texto y el espectador de cine es

un lector, ya que el texto no es necesariamente

un referente literario escrito; puede ser otro

tipo de representación significativa que logre

ese cometido: una imagen, un símbolo, un

texto artístico, una historia extraída de la realidad,

entre otros.

Los universos cinematográficos de Jarmusch

están plagados de estas referencias, de libros y

personajes literarios, que funcionan de manera

activa en la construcción de sentidos y en la

narración.

Ghost Dog es una película de cine negro, que

bajo el argumento de una película de acción,

narra la tragedia de un mercenario de raza

negra (y su correspondiente contexto

socio-cultural) que rige su vida con una filosofía

samurái para luchar con una banda de

mafiosos italianos.

El Hagakure, libro del samurái Yamamoto

Tsunetomo aparece a lo largo de la película

físicamente y a manera de epígrafes que

conducen la historia mediante preceptos que

aparecen como capítulos. Se trata de un libro

antiguo, inspirado en el viejo código del

guerrero del Japón imperial, el Bushido, que

imponía la filosofía de vida del samurái basado

en la pérdida del miedo a la muerte (Transit,

2009, en red).

En otro momento de la película aparece de

manera física el libro Rashomon, de Ryunosuke

Akutagawa, como un objeto que pasa de

mano en mano por varios protagonistas, tocándolos

de manera directa o indirecta.

Cuando Ghost dog asesina a Frank, recibe este

21


22

libro prestado. Es el primer elemento que pasa de

unas manos a otras de manera desinteresada y su

saber volverá a propagarse cuando Ghost Dog lo

comparta con Pearline: “Me prometes que tras

leerlo, me dirás qué piensas de él”. Es este libro

uno de los primeros mensajes de circulación al

que le sucederán unos cuantos más a través de

diferentes vías y será el que cierre el círculo tras

regresar a Louise, su dueña en el trágico, pero

consecuente desenlace del film.

Aquí cobra sentido la tesis de Rashomon: un

relato es contado desde varios puntos de vista, en

el cual cada personaje juzga una situación de

acuerdo a su propia condición, y al final, nadie ve

lo mismo. “No hay verdad ni mentira, todo es

según el color del cristal con que se mira”.

La película apunta entonces en múltiples direcciones.

En ese sentido, Deleuze afirma lo que

Hitchock diría: “… ya no se concibe la constitución

del film en función de dos términos, el realizador

y la película que se ha de hacer, sino tres:

el realizador, la película y el público que debe

entrar en ella, o cuyas relaciones deben hacerse

parte integrante del film.” El espectador es aquí

interpelado, es llamado a recomponer la escena

que falta (Figueroa, 2009, en red).

Los horizontes de experiencias y expectativas del

receptor también son parte de los elementos que

determinan la construcción intertextual del sentido,

y determinan los compromisos éticos, estéticos

y sociales que serán puestos en evidencia

durante la interpretación (Zavala, en red).

La película está compuesta como un libro, lleno

de citas, epígrafes, notas, o metáforas, pero la

relación con la literatura que se hace más evidente

en la temática no es otra sino la lectura. Todos

los personajes aparecen como lectores, desde el

protagonista hasta su discípula Pearline.

La amistad de maestro a discípulo entre estos dos

personajes está basada en la lectura y habrá un

legado a través del Hagakure.

Dicho tal se puede deducir que la enseñanza del

film es que los libros y la lectura constituyen la

mejor de las armas, pues nos dotan de capacidades

para entender el mundo. Como las armas, los

libros pueden protegernos y al mismo tiempo

volverse peligrosos; para ambos casos se requiere

una educación, una enseñanza.

Dead man, un western metafísico que narra el

viaje iniciático del contador público William

Blake, un personaje homónimo del poeta y pintor

inglés.En esta película Jarmusch expone el exilio

de un hombre extranjero que es condenado a

muerte tras infringir las leyes de una sociedad

conservadora en el lejano oeste. Su única salvación

será la reclusión en el desierto, donde su

sobrevivencia dependede la relación que establece

con Nobody, un indio nativo que le enseña

a asumir la muerte ante su fatal destino.

Se trata pues de una adaptación poco común y

ciertamente compleja: a diferencia de la gran

mayoría de las adaptaciones cinematográficas

que parten de una obra literaria, ésta no surge de

una novela o cuento; parte de una amplia obra

poética y gráfica, además de incluir de manera

simbólica y alegórica la filosofía, teología y

posturas políticas de Blake (González, 2013, en

red).

Una de las alusiones más claras en el guion es al

poemario The Marriage of Heaven and Hell.

Algunas estrofas son dichas por Nobody al contador

Blake a manera de advertencia o como consejos

para su supervivencia. (The Eagle never lost

so much time as when he submitted to learn of

the crow). En otra alusión, uno de los matones de

Blake dice expect poison from standing water,

una cita extraída del poema Proverbs of Hell,

parte del mismo poemario (Gonzáles, 2013, en

red).

Este descenso hacia las salvajes tierras sin ley del

salvaje oeste aparece entonces como una referencia

directa a La Divina Comedia, de Dante

Alighieri, donde el personaje del indio Nobody

aparece como un guía similar al Virgilio del libro,

predicando de manera poética una filosofía sobre

el poder la imaginación y las restricciones menta-


les del mundo físico en el que habita.

Otro intertexto aparece en el personaje de la

chica que alberga a Blake cuando éste es despedido

de la fábrica donde supuestamente recibiría

un puesto de contador. Thel es la ex novia del

dueño de la fábrica y vendedora de rosas hechas

de papel. Este nombre hace referencia al poema

escrito por Blake The Book of Thel, un poema

alegórico que expone el abierto rechazo de Blake

a la iglesia de Inglaterra y que algunos han interpretado

como una alegoría del amor entre

hombre y mujer y su dualidad física/espiritual

(González, 2013, en red).

Así vemos que las alusiones al trabajo y la ideología

de William Blake son numerosas e impregnan

toda esta película: su historia, sus personajes,

diálogos, música y, finalmente, sus símbolos y

temas más esenciales. Se trata de una adaptación

de poesía a cine, de metáfora a imagen, hecha de

una manera magistral por el director norteamericano

(González, 2013, en red).

Estos recursos estilísticos en la obra de Jarmusch

han renovado las formas de narración en el nuevo

cine norteamericano, muy propios de la literatura,

donde la descripción a partir de la palabra se

vuelve fundamental para moldear el tiempo en el

plano cinematográfico.

Cuando decimos que algo literario hay en el

modo de narrar jarmuschiano, nos referimos a su

concepción del relato menos interesado en un fin

o una meta, es decir en el desenlace de una historia,

que en una clara vocación por el relato

mismo, por el tiempo narrativo, por la descripción,

como si fuera éste un tiempo en suspenso.

Pero ese tiempo en suspenso, siempre será el

tiempo de un relato, de una narración. El tiempo

tomado en la descripción (Figueroa, 2009, en

red).

La última parte del análisis intertextual la conforma

su última película, Only lovers left alive, una

inusual cinta de género que reinventa el mito de

los vampiros desde una perspectiva de lujuria

estética, en forma y fondo: el amor al arte y el

arte del amor.

Los vampiros aparecen en la escena de rock

underground de Detroit como los inmortales

productores de la alta cultura a lo largo de la

historia, una especie de guía para la humanidad,

23


24

a quien condenan irónicamente con el apodo de

“zombies”. Así, su enseñanza espiritual es el

placer estético, la comunión del arte y del amor.

La película está repleta de referencias a la historia

del arte, pero el intertexto literario más importante

en esta trama es el que presenta al dramaturgo

inglés Christopher Marlowe como un vampiro

que ha escrito las grandes obras literarias de

la humanidad bajo distintos nombres o pseudónimos,

poniendo en evidencia la verdadera autoría

de la obra de William Shakespeare.

Este personaje se relaciona con los protagonistas

de la historia, dos personajes bíblicos que por

igual conforman otro intertexto literario: Adán y

Eva, los amantes vampiros.

Curiosamente hablando del mito de Marlowe, la

dinámica entre estos dos personajes refiere un

poco a Romeo y Julieta, de William Shakespeare,

donde los roles se invierten para presentar a Adán

como el amado, y Eva jugando el rol de amante,

en medio de una tensión dramática por el anunciado

suicidio de uno de los dos.

Otro títulos literarios que aparecen en un

momento de particular tensión en la película son:

Don Quijote, de Cervantes, Infinite jest, de

David Foster Wallace, El templo del pabellón de

oro, de Yukio Mishima, El Bastardo de Estambul,

de Elik Shafak, Basquiat, El inglés en el Polo

Norte, de Julio Verne, L’Orlando Furioso, de

Ludovico Ariosto, entre otros (FilmFlare, en

red).

Si se analizan estas referencias desde la óptica de

la estética de la recepción, el lector puede determinar

claramente esos intertextos según su horizonte

de experiencias; y aquí la maestría narrativa

consiste en ese punto donde el lector de pronto

pierde la perspectiva de cuál es el límite de la

historia real y dónde inicia la ficción, pues su

unificación es tan fina que hay que examinar con

mucha atención, e incluso, investigar para determinar

esos límites (Palabra de la libélula, en red).

En estas tres películas hay una clara intención

por incluir el intertexto no sólo como un recurso

estético, sino como acto consciente para la construcción

narrativa del filme, cargado de asociaciones

deliberadas y con funciones claras para la

definición de la unidad cinematográfica.

Sin embargo, esa decisión siempre será del

lector, porque lo que el público entiende no es

necesariamente idéntico a lo que se crea. La

significación acontece en la lectura de la audiencia.

Jarmusch es consciente de esta condición,

por eso trabaja sobre estructuras que corresponden

a modelos arquetípicos narrativos, como el

camino autodestructivo del samurái, el descenso

a los infiernos de la redención y el romance de

los amantes. Macro-estructuras donde se filtran

los intertextos por rendijas que iluminan y ofrecen

nuevos sentidos y significados, configurando

una nueva concepción del lenguaje cinematográfico.

Como diría un epígrafe del Hagakure, “Dicen

que lo que se conoce como el espíritu de una era

es algo que no puede regresar…Por lo tanto es

importante que extraigamos lo mejor de cada

generación”. Así, con la sugerencia de los intertextos

literarios, Jim Jarmusch propone un llamado

a la colaboración del espectador para lograr la

plenitud de su obra. Un gesto, que por mucho,

habla de un tremendo respeto por el lector-espectador

agudo que está atento a encontrar nuevos

sentidos en un juego intelectual que se encuentra

oculto en las obras literarias que trascienden el

tiempo.


Hoja de arce

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26

Los vecinos habían cooperado para comprar una cuerda gruesa que simularía el tope que el departamento

de obras públicas olvidó construir, debido a turbulencias burocráticas. La amarraron a un poste de luz y

fallaron el cálculo de la distancia entre ambas banquetas y la calle. Contorsionaba con los cauchos que le

pasaban por encima a exceso de velocidad. La grasa se le fue incrustando hasta hacer imposible que luciera

limpia otra vez, aun si alguien intentara lavarla y colgarla por todo el tendedero de su casa.

David se volvió un experto jugando al equilibrista. Con los días, y la práctica, perdió el miedo de caerse

hasta estallar contra el asfalto. Rechazó el palo de escoba que sus padres le ofrecieron para mejorar la estabilidad,

argumentando desconcentración y resistencia al viento. Cualquier mal paso podría ocasionar

costuras que lo convertirían en un feo monstruo.

El acto comenzó a seducir miradas tímidas desde las ventanas. Poco a poco comenzaron a salir.

El equilibrista hizo espectáculo rápidamente: una vez a la semana el ritual de la respiración antes de poner

los pies en el primer peldaño de la banqueta enmudecía a los niños y los adultos. El precio: un peso. Sólo

efectivo. Hacía pasar a su hermanito con una caja de zapatos y todos se apresuraban a pagar. Una vez que

el dinero estaba completo, David daba el primer paso y los vecinos cerraban la circulación de los automotores…

Llegaron de las colonias cercanas para mirar y quedarse. El precio se elevó a dos pesos. David ideó disfrazarse:

un paliacate en la frente, pantalón de misa (el de color rojo), camisa sin mangas. Los brazos en

forma de avión y el paso decidido por las alturas enchinaban la adrenalina del público, la mirada angustiada

de su mamá se perdía entre los aplausos y el brinco victorioso hacia la otra banqueta fecundaba alegría

en los espectadores. Decía adiós con una reverencia. Pagaba la comisión correspondiente a su cobrador y

se sentaba en su cama a contar el dinero y prepararse para la regadera.

“Niños adelante, adultos atrás”, fue nueva regla para acomodar a la multitud ansiosa que comenzaba a

hacer fila desde horas antes. Los adultos ocupaban lugar mandando a sus hijos a apartarlo, para ganar

tiempo, mientras arrojaban los portafolios a la cama, pateaban los zapatos negros dentro del clóset, se

desnudaban de las ropas calurosas, echaban agua por el cuerpo, terminaban la comida y se calzaban las

chancletas. Estaban ahí puntuales.

David pisaba la cuerda y no iba solo, llevaba a todos los que observaban. Sentían envidia de verlo tan

lejos de ellos, tan ligero que en veinte segundos todo había acabado y los portafolios volvían a las manos

y las tareas al cerebro. Aparecían en sus cuartos con la garganta atravesada de palomitas y tristeza, deglutían

una masa espesa que los hacía vomitar en las noches, se turnaban para usar el lavabo y creían distinguir

los augurios de la fuerza gravitatoria que nunca dede jalarlos hacia el suelo. A veces, mostraban

intención de dirigirse hacia la cuerda pero olvidaban el camino.


27

Pronto el peregrinaje colgante de David se les diluyó al cambiar de canal la televisión, en el cambio del

mercado, en las pocas veces que tenían la energía para el amor al final del día, se diluía como el ocio dominical.

El tedio se les enredó en la adrenalina y como clientes insatisfechos apelaron a su derecho de escaparse

de la geometría; se sintieron estafados cuando el acto dede ser equivalente a ocho horas de trabajo

y salario mínimo, a la metáfora podrida de un tope.

David salió la siguiente semana. Los abucheos estaban esperando. Retaron a que se sostenga de un dedo,

a hacer piruetas, saltar con un único pie, ojos cerrados, malabares, a morirse. David hizo el recorrido

normal por la cuerda, dio la espalda y se metió en su casa. El vacío comenzó a llenarlos. Su papá fue a

sacarlo del baño forzando la elasticidad de su oreja izquierda. Hizo el recorrido por cien segundos. Entristeció

a todos, tropezó y logró agarrarse de la banqueta por casualidad. Apenas y lo miraron cuando se

fueron a dormir. David colgó sin que una mano lo acogiera de nuevo.

Para el siguiente show pusieron a otro niño: vendaron sus ojos, lo amarraron de las manos, hicieron que

camine por la cuerda, cayó y la lengua se le llenó de herrumbre. Después de ese niño siguió otro y otro.

Había algo de ternura en este juego donde la altura no existía, donde todo era el espejismo y el sinsabor

de no entender por qué necesitaban que el cruce continuara para siempre, más de veinte segundos, cada

vez más emocionante, más peligroso, empujados hasta el límite de poder ver en los ojitos, el temor al

agujero que ellos no veían. El calor de siempre volvió a ser la carpa y se frustraron en la calle donde los

automóviles pasaron al mismo exceso de velocidad, aplastando a la agonizante cuerda que nunca pudo

detener al tiempo.

Al siguiente día, por la tarde, un tope real por fin fue construido. Los niños, sin preguntar por la cuerda,

pasaron por la elevación de concreto sin caerse, sin los brazos en forma de avión, sin la angustia maternal,

sin cicatrices en la ceja.

Contemplaron largamente el tope sintiéndose extranjeros.

Cuento ganador del tercer lugar del premio “Espiritu de la letra 2015”.


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Entrevista

“En Cancún no se tiene que escribir a

fuerza sobre el mar”.

La lámpara del alumbrado público en la esquina de la

taquería está fundida. Son casi las once de la noche y

espero en penumbras la llegada de José Antonio Íñiguez

(Cancún, 1991), quien forma parte de una segunda generación

de escritores en esta ciudad, tiene 46 años de edad,

y es de los pocos poetas de la zona norte de Quintana Roo

que se está abriendo terreno a nivel peninsular.

Para la entrevista quedamos de vernos a esta hora, durante

la noche y en la región 103 porque es el único momento

del día en que estamos libres de actividades. Pese a la

poca iluminación, el lugar ya no genera la sensación de

peligro como la que se tenía hace unos años y que dio pie

a que la gente le denominara la ciento-miedo.

Mientras llega leo su semblanza: ha publicado sus

poemas en revistas como Río Grande Review y Tropo a

la uña. En 2011, a la edad de 20 años, fundó la revista

digital Salvo el crepúsculo (2011-2013), para después, en

el 2014, emprender otro proyecto digital junto al escritor

Alejandro Baca y otros: Órfico. Recientemente fue

incluido en las antologías Los caminos de la lluvia:

muestra poética de Cancún (Ediciones Del lirio, 2013),

Los volátiles: poetas de los ochentas y noventas (J.C.,

2014) y Por la señal del alba (Poemínima editorial,

2015). Actualmente es editor de contenido de la revista

El humo y es miembro del consejo editorial de La rabia

del axolotl.

Cuando llegó entramos al lugar. “Tres de res”, pidió

Antonio. Mientras cenamos, a manera de introducción

me platica sobre los escritores locales, las editoriales en

Cancún y sobre las pocas revistas literarias que existen y

de la que está mejor posicionada: Tropo a la uña. “No es

culpa de ellos [los escritores locales] simplemente la

revista es condescendiente porque no hay mucho material

literario para escoger, lo que da paso a que se publiquen

cosas que no valen la pena.” La sentencia sirvió

para iniciar la entrevista.

Entonces, ¿cuál es el panorama literario de Cancún en

la actualidad?

-El panorama literario de Cancún es un ámbito en el que

apenas comienzan a surgir ciertas voces muy talentosas

que en un futuro –a veces pienso que cercano- pueden

dar obras de muy buena factura. Hay, es cierto, dos o tres

escritores que valen la pena. Pienso por ejemplo en

Miguel Meza o en escritores jóvenes prometedores como

Mauro Barea (en narrativa) y David Anuar (en la poesía).

Sin embargo, si bien es cierto que desde el 2010 o 2011

hasta la fecha ha habido una considerable agitación

literaria en la ciudad y a lo largo del estado, lo que se lee

aún está en pañales.

En el 2012, Tropo a la uña inició una segunda época y

buscó estas voces nacidas después de los ochentas; con

esta nueva generación,a la que perteneces, ¿qué se ha

logrado?

-Lo que ha hecho Tropo a la uña (primera y segunda

época) es administrar de la mejor forma posible la escasez

literaria de la ciudad, y eso me parece más que loable.

El propósito de Tropo… es difundir lo que se está haciendo

en materia cultural en la ciudad, sea esto de buena o

de mala calidad. Habría que aplaudir esa generosidad

(risas).

¿Qué le falta al escritor cancunense?

-Leer más, ser más curioso y menos obvio con su realidad

inmediata. Que vivas en Cancún no quiere decir que

a fuerzas tienes que escribir sobre palmeras, arena, olas

que retornan a la playa, arrecifes, o ese tipo de cosas. La

verdadera cara de una ciudad se encuentra en todos

lados, más en las regiones, que es donde estamos cenando,

incluso en algunas ocasiones los gestos más misteriosos

se encuentran en uno mismo.

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30

¿Crees que ése sea uno de los factores que influyen en los

autores locales para que no vean lo que se está produciendo

en el resto del país?

-No, eso se debe a que muchos de ellos no leen y, como

consecuencia, no tienen un panorama de lecturas definido

y amplio. Además, hay que agregarle, que uno de los

defectos en esta parte del país es que los escritores se

voltean a ver a sí mismos y se contraen, se cierran. Esto

y, claro, el poco interés que hay del norte y del centro por

lo que se hace de este lado del terreno.

¿Qué escritores de Cancún de tu generación llevan la

batuta o tienen mejor proyección?

-En Quintana Roo –ya no digamos en Cancún- pienso,

por ejemplo, en Aldo Refaulknest, poeta puramente

irreverente y de gran bagaje retórico, al que habrá que

leer con mucha atención; pienso también en Sinae

Dasein, poeta de verso críptico y metáforas, en ocasiones,

deslumbrantes; en Cristian Poot y David Anuar,

poetas incluso muy afines y talentosos; del mismo modo

pienso en Mauro Barea y Miguel Manjarrez.

Menciona los libros que representan de manera digna a

Cancún:

-Yo sólo nombraría dos libros: por el lado de la narrativa

Cancún todo incluido de Carlos Hurtado, por su gran

retrato de la realidad corroída de Cancún; y por el de

poesía, El rostro que habitamos de Miguel Meza, por

haber hecho en sus mejores poemas un buen fresco de la

realidad íntima de una ciudad que se aprecia a primera

vista banal y mezquina.

Has mencionado a varios poetas. ¿Es el género por excelencia

en la ciudad?

-Todo parece pensar que sí. Aunque este fenómeno, me

atrevo a decir, es global. Siempre hay más poetas que

narradores, aunque la poesía a fin de cuentas se lea muy

poco. Qué ironía tan macabra.

Hace tiempo hubo un movimiento poético en la ciudad:

Colectivo-Colectivo. ¿Ayudó a impulsar las letras locales

y a las nuevas voces o sólo fue un grupo que se cerró

para las nuevas propuestas literarias?

-Ayudó a impulsar las letras locales, quiero decir, a

impulsar las suyas nomás. Por otro lado, no tuvo ninguna

repercusión literaria, aunque con el tiempo quiero pensar

que los escritores de ese grupo probablemente sí lo

hagan.

Después de Las crónicas urbanas y Cancún todo incluido

escritas en los noventas, la última publicada en el

2001 y con críticas positivas de Lydia Cacho y Juan

Villoro, ¿crees que se quedó estancada la narrativa?

-En una ciudad como Cancún no me atrevería a decir eso.

La ciudad está por cumplir 50 años, y apenas recientemente

se han publicado los primeros libros inaugurales

(aunque muy a propósito y muy tramposamente a veces)

de esta ciudad. ¿Qué quiero decir con esto? Que la

conformación de una literatura local es un proceso muy

lento. La literatura que se hace en esta ciudad aún no

tiene ni tendrá todavía un corpus definido, ni sus escritores

-la mayoría, insisto- tienen conciencia de esto. La

narrativa local -ahora sí, respondiendo a tu pregunta- no

está estancada, simplemente porque apenas está empezando

a correr.

La biblia y la música: el acercamiento a la literatura

¿Cómo fue tu primer contacto con la literatura?

-En realidad, ahora que lo pienso, no lo sé. Yo crecí en

una familia muy religiosa, y a veces pienso que mi

primer contacto con la literatura fue en realidad la Biblia.

Sin embargo, sí que recuerdo cuáles fueron los primeros

libros que leí y que rompieron con toda esa maraña

religiosa de una forma brutal. Uno: El retrato de Dorian

Grey de Oscar Wilde y El ocaso de los ídolos de Friedrich

Nietzsche. La lectura de éste último, cabe decir, me

significó, en su momento, una ruptura brutal e incluso

dolorosa con mi concepción que tenía entonces respecto

a Dios.


31

¿Qué otras obras fueron las que influyeron en tu adolescencia?

-Como a muchos que conozco, yo no vengo de una familia

lectora. Así que mi primer acercamiento fue un poco,

por así decirlo, indirecto y sui generis. Si en la Biblia

tuve mi primer contacto con el mundo de la fábula, en la

música (o para ser más preciso, en el rock) encontré el

camino para que de alguna manera u otra me acercara

como lector de la poesía. Cuando llegó el momento, la

poesía de Paz, que me presentó el múltiple valor que

puede tener el lenguaje, fue muy importante para mí, así

como los cuentos de Quiroga.

Ahora que hablas de que en muchas ocasiones, cuando

una persona no crece en una familia lectora, la música

se puede convertir en el vehículo que te puede llevar a la

poesía ¿qué artistas fueron los que te llevaron a dar

cuenta de eso?

-Las letras de las rolas de Caifanes, por ejemplo (risas).

Cuando las escuchaba (casi iba a decir, cuando las leía),

me quedaba como en un estado de extrañeza. No entendía

muy bien lo que trataba de decir Saúl Hernández

cuando canta: “el campo sigue minado/ y nadie dice nada

por salvar a los ciegos” (risas), pero estaba completamente

seguro que era muy bello o “poético” el modo en

que lo decía.

En otras charlas has mencionado que eres más afín a la

poesía ¿A qué se debe que te desarrolles mejor en la

poesía que en la narrativa?

-No sé si me desarrollo mejor en una o en otra, e incluso

a veces dudo si en realidad me desarrollo. Lo cierto es

que he elegido la poesía (los cursis dirían que la poesía

me ha elegido a mí) como mi dolor de cabeza y como mi

dolor de estómago porque en el fondo -muy en el fondo,

insisto- me gusta la autoflagelación.

Ya con 25 años y apunto de publicar tu libro de poemas

Cuaderno de Puerto Sun, ¿qué escritores son fundamentales

para tu proceso de escritura?

-Muchos, pero siempre –no sé por qué- vuelvo a leer a

dos poetas que de alguna forma u otra me revitalizan, es

decir, me llenan de fuerza para escribir. Esos poetas son

Jorge Eduardo Eielson, un extraordinario poeta peruano,

y Pedro Casariego, poeta de “amarga raíz”, que te electrocuta

o te quema al leerlo. Poetas como ellos dos hacen

que le dé la razón a Paul Valery cuando dice que el verdadero

poeta es el que inspira.

¿Qué libros relees y por qué?

-Diré dos: Pedro Paramo, de Juan Rulfo, porque en esa

novela encuentro uno de los poemas más poderosos que

se han escrito y porque al releerla entro siempre a esa

escenografía árida y fantasmal con un renovado asombro.

El otro libro es Una temporada en el infierno de

Rimbaud, porque a ese libro siempre se llega por primera

vez.

"Uno de los defectos

en esta parte del

país es que los escritores se

voltean a ver a sí mismos y se

contraen, se cierran. Esto y,

claro, el poco interés que hay

del norte y del centro por lo

que se hace de este lado

del terreno"

Los del norte y los del sureste

¿Cuál es tu opinión acerca de lo que se está publicando

en México hoy en día?

-En poesía creo que vivimos un momento riquísimo. Para

nada creo que vivimos un lapsus oscuro. Al contrario, la

poesía mexicana vive un momento de apertura y de

reciclaje que me emociona muchísimo. Obras como las

de Julián Herbert, Tedi López Mills, Ángel Ortuño,

Christian Peña, por decir algunos.


32

Por otra parte, de narrativa actual he leído muy poco

pero lo que he leído (Solares, Juan Pablo Villalobos,

la Nettel, Antonio Ortuño, etc). me gusta mucho. ¿Por

qué? Por su crudeza y su valentía para retratar soberanamente

su conciencia de la realidad mexicana.

Algunos críticos literarios aseguran que los escritores

norteños y sus obras son el nuevo epicentro de la

literatura actual. ¿A qué crees que se deba este señalamiento?

No lo sé. Quizá -y esta afirmación es casi a ciegas- es

porque la violencia que estamos viviendo a lo largo

del país se ha expresado con mayor crudeza en el

norte que, por ejemplo, la península[de Yucatán]. Es

harto sabido que muchas obras memorables de la

literatura se han escrito en épocas de guerra, de hostilidad.

Digamos, pese a mi soberana ignorancia, que a

eso debe tal efervescencia.

¿Es necesario que el escritor se vaya de la región para

que se logren hacer algo importante en la literatura del

sureste?

-No. Para lograr algo importante -que para mí debe de ser

escribir bien y no ganar becas o premios- hay que tener

solamente disciplina y algo de ingenio. Lo demás es un

ribete de buen gusto.

¿Has pensado en irte de la ciudad?

-Siempre.

Por: Josué Tello Torres

Entre los temas a los que más se recurre en la narrativa

en el país se encuentran el de la migración, violencia

y narcotráfico, ¿se puede prescindir de estos

temas en la península de Yucatán?

-Por supuesto que no. Prescindir de éstas sería prescindir

de la realidad. Y la literatura no puede ni debe

darse esos lujos. La literatura -como dijo Stendhalese

espejo al lado del camino.

Durante la presentación del libro Norte, una antología

en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara,

Luis Felipe Lomelí dijo que su “mundo [el de los

escritores nacidos en esa parte del país]está más

cerca de Cormac McCarthy que de Carlos Fuentes”.

¿Con quién se está más familiarizado en el sureste?

-Qué más quisiera que decirle con toda firmeza si el

mundo de los escritores del sureste de México está

más familiarizando con Dereck Walcott o con Miguel

Ángel Asturias. Pero no sé. Los escritores de esta

región parecen no estar familiarizados con nadie, sino

consigo mismos.


33

RECOMENDACIONES

Magick,

Myths of the Near Future,

Klaxons,

(Reino Unido, 2007)

Evangelia,

David Toscana

(México-Polonia, 2016)

Las alas del deseo

WIM WENDERS

(Alemania,1987)

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