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Punto

final

Las mascotas

de Fidel

En muchos países latinoamericanos

la democracia es pisoteada.

Cuba es el claro ejemplo de esta situación.

POR RICARDO TROTTI

Las declaraciones recientes

del actor Jackie Chan sobre

que “los chinos necesitan estar

controlados”, animaron

sobremanera al Gobierno

oriental para justificar su conducta de

opresión, censura yviolación de las

libertades ciudadanas.

El famoso artista, acostumbrado a

salvar a medio mundo de las garras de

dictaduras y de mafiosos en epopeyas

hollywoodenses, no se pudo salvar de

las agrias réplicas. “Los chinos no son

mascotas”, le gritó, insultado, un legislador

de Hong Kong, quien destacó

que ningún gobierno puede arrogarse

el dominio o el derecho de propiedad

sobre una persona. “Eso es esclavitud,

no gobierno”, chillaron otros.

No fue difícil asociar esa imagen

con Cuba actual, donde después de

cinco décadas de escasos frutos revolucionarios,

el renovado Fidel Castro

continúa comportándose como

dueño del destino de todos, como el

amo que controla a su mascota, así sea

para cuidarla, regañarla o castigarla.

En su régimen de obediencia debida,

Fidel no acepta que nadie le

imponga condiciones, que le muerdan

la mano, le protesten o le alcen la voz.

Quien lo hiciera es despojado, encarcelado,

expulsado o insultado. De

eso trataron sus últimas reflexiones,

en las que incluso desbarató indicios

de reciprocidad de su hermano Raúl,

ante los ofrecimientos de Barack Obama.

Fidel protestó por todo, no dio

muestras de apertura y puso como

condición un posible intercambio entre

disidentes encarcelados y cinco

espías cubanos presos en Estados Unidos.

Intercambiar es en realidad su

excusa, una forma de no permitir que

viva en su territorio aquella persona

potencialmente desestabilizadora; de

ahí que el régimen se haya convertido

en una fábrica de expulsar capital

humano, como lo atestiguan los éxodos

y destierros masivos de exiliados.

A Fidel le da lo mismo que las “ovejas

negras” estén presas o libres en Estados

Unidos y España; donde no las

quiere es en Cuba.

Los recientes festejos por el 50

aniversario de la Revolución y la Cumbre

de las Américas evidenciaron que

Fidel también cuenta con un grupo

aguerrido de mascotas, que no solo se

desvive por defender sus ideales y

protegerlo de cualquier intruso, sino

que también —como otro tipo de mascotas,

las deportivas— lo animan, alaban

e incentivan su triunfo.

En Trinidad yTobago muchos líderes

pidieron con insistencia restituir

todos los derechos a Cuba, aunque

se olvidaron mencionar que debieron

combatir y procesar a tiranías

similares en sus países. Una de ellos

fue Cristina de Kirchner, que por enaltecer

a Castro, se olvidó del libreto que

recitó en el sepelio de Raúl Alfonsín, a

quien alabó por su firmeza contra la

dictadura militar. Un ejemplo de la

doble moral latinoamericana, que juzga

a las dictaduras según su ideología:

las de derecha son malas, y las de

izquierda, buenas.

Es tanta la imprevisibilidad de los

Castro, como la jactancia del amo al

pisotear la fidelidad de su mascota,

que —a minutos del cierre de la Cumbre—

tildaron a la OEA de infame y

calificaron de ingenuos optimistas a

los presidentes que levantaron su voz

por ellos. Esa infidelidad la sufrió hace

poco Michelle Bachelet, cuando después

de visitar a Fidel y pedir el

levantamiento del embargo estadounidense,

apenas regresó a Chile, se

encontró con una reflexión del comandante

en apoyo aBolivia en su

reclamo por el mar.

Más allá del real optimismo por el

nuevo período de diálogo ycolaboración

entre América Latina y Estados

Unidos, es cierto también que la Cumbre

estuvo llena de dobles discursos e

hipocresías. Bochornoso resultó escuchar

arengas presidenciales sobre

democracia, cuando los hechos demuestran

que en varios países latinoamericanos

la carta democrática es

duramente pisoteada: se persigue a los

opositores, se fraguan fraudes electorales,

se quita independencia a los

demás poderes del Estado, se cambian

constituciones para perpetuar el poder

de turno, se cierran y apoderan de

medios, se alienta la corrupción y se

permiten incontrolables índices de inseguridad

e impunidad.

Éstas son las nuevas venas abiertas

de América Latina, de las que no hay

que buscar excusas en otros lares ni en

otras épocas. Son heridas autoinfligidas,

que encaminan al continente

hacia el suicidio de la democracia. Y

en esto, Fidel y sus mascotas predilectas,

Hugo Chávez, Daniel Ortega

yEvo Morales, tienen una alta cuota

de responsabilidad.

Info@ricardotrotti.com

D-34 :3de mayo del 2009

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