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El Conjuro 2:

¿Quién dijo que el género estaba muerto?

Por: Oswaldo Torres

Viskningarda

Si bien, es cierto, en cuanto al cine de terror se ha visto suficiente material ya, tanto que

podríamos decir nada nos asusta, hoy tengo el gusto de expresarles: “hay que ver El

Conjuro 2” (The Conjuring 2, Dir. James Wan), volver a casarse con el género fílmico

que empezaba a decepcionar.

Según el portal IMDB.com, la producción tuvo que recurrir a los servicios de un sacerdote

para que bendijera la locación, lo cuál dice mucho del nivel de terror que ni los propios

involucrados soportarían durante el rodaje.

En general, estamos ante la película de terror del año, una secuela bastante efectiva y

seguramente será una de las que más dinero recaude en este 2016. Si pensamos que el terror ya

no asombra, ¡oh sorpresa!, después de ver El Conjuro 2 saldrán con ganas de ver más… y sí, tal

parece que esta historia está a punto de convertirse en una saga imprescindible, no sólo para

fanáticos, sino para la historia del cine.

En poco más de dos horas, donde sobresale el terror psicológico, la secuela de la cinta

de 2013 trae de nueva cuenta a los psicodélicos años 70, con el matrimonio conformado

por Lorraine y Ed Warren (interpretados nuevamente por Vera Farmiga y Patrick Wilson,

respectivamente), quienes en nombre de la Iglesia, se dirigen a Enfield, Londres, para ayudar a

una madre soltera y sus cuatro hijos, en particular a Janet, quien ha sido poseída, pues habitan

en una casa plagada de espíritus.

Hasta ahí, se puede decir que el cine ha dado mucho material al respecto, y que no hay

razón para dejar de ver El Conjuro 2, pero insisto , vale la pena acudir, no por ser obra de arte,

sino por los elementos, que se encuentran:

- Mayor uso del terror psicológico en comparación con la primera parte.

-Ambiente sombrío y maligno, plagado de signos y símbolos demoníacos.

-Música estridente y violento uso de cámara, que juegan un papel fundamental para sudar

frío y el enchinamiento de piel ante la pregunta: ¿Qué sigue?

-Narrativa que asemeja una montaña rusa: despacio se sube, hasta que de forma repentina

empieza una cadena de vueltas y sustos sin freno, para terminar con el corazón latiendo

deprisa.

Es decir, primero el director presenta a los personajes, posteriormente receta algunas dosis

de horror, antes de ir de lleno con todo el desfile de elementos demoníacos que hacen de esta

película algo llamativo y oscuramente estético.