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1 year ago

REVISTA OCTUBRE N14

y hasta desastrosos en

y hasta desastrosos en donde no se mide con la misma vara, donde se perjudica más a un equipo que al otro y todo esto sin necesidad de utilizar la bendita tecnología. Lo que realmente está ocurriendo es que se nota una falta de compromiso, por ejemplo de los asistentes (jueces de línea) y del cuarto árbitro, ya que antes de avisarle al juez principal sobre algo que vieron, prefieren dejarla correr y que lo resuelva la pantallita. Un acto de cobardía de su parte. Más allá de todas estas discusiones y de las diversas opiniones entre las que se incluyen a quienes dicen que hay que usar este sistema para que el juego sea más justo y del otro lado están aquellos que piensan que incorporarla va a terminar por matar el espíritu del fútbol además de hacerlo más lento. El sistema necesita perfeccionamiento si es que piensan ponerlo en práctica de forma periódica. Será fundamental entrenar a los operadores, árbitros y asistentes para que puedan sacar el mayor provecho posible de este dispositivo, evitando abusar del mismo. El referí deberá aprender que su función es dirigir como siempre, como si el VAR no estuviera ahí y que solamente deberá recurrir a él ante una jugada demasiado dudosa. Los jueces de línea deberán mantener el mismo compromiso de siempre, brindando toda la ayuda que puedan sobre todo en aquellas jugadas donde el principal tenga la visión tapada o la jugada ocurra en un sector del campo de juego donde no está disputándose el balón. Será un desafío aceitar este mecanismo si quieren que funcione, o será un nuevo fracaso que únicamente traerá más problemas a este hermoso deporte.

Diego De Horta Periodista