Food Business Abril 2019

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© LIGHTFIELD STUDIOS

Esa es una constante en el mundo de

los negocios, así se venda pan o licores,

todo se ha vuelto un tema de vender

experiencias y diversificar.

Es así como ahora, para que una

panadería sea exitosa necesita además

de pan, tener una pequeña cafetería o

restaurante.

“Ahora se está moviendo comida. La

Ceiba, La Península y otras lo hacen.

Ahora hay que vender hasta almuerzo.

Hay panaderías que venden licor y

otras que combinan pizzerías y son

colmados. La panadería tradicional

no es viable por los costos de luz y

agua, el sueldo de los empleados y

otras consideraciones”, dijo Ricardo

Santiago Lizardi, de La Asturiana en

Caguas.

De alrededor de 1,500 panaderías

que hubo en el 2005, en 2015 solo

quedaban 900 y hoy, según aseguró

Antonio Meléndez de la Asociación

de Industriales del Pan, se estima que

operan algunas 850, experimentándose

una reducción de 6% atribuible al

impacto del Huracán María.

Los empresarios del pan se han

visto en la urgencia de diversificar sus

ofertas e inventarios, de manera que

su clientela, si desea comprar otros

víveres, los tenga a la mano.

“Nosotros tratamos de rescatar la

panadería de la comunidad”, dijo Félix

Aponte López, socio de Luis Vega

Toledo en la cadena de Panaderías

Tosta’o.

“El panadero hoy día cobra alrededor

de $9 la hora, pero la realidad es

que casi no hay panaderos. Es una

profesión que ha ido decayendo.

Tosta’o es la primera cadena de dueños

independientes de panadería, el único

canal que necesitaba unificarse, como

lo hicieron las farmacias, ferreterías

y supermercados”, explica al detallar

que han unido a ocho comerciantes

mientras la lista de solicitudes de

dueños de panaderías interesados

en asociarse aumenta cada semana.

El agruparse les permite obtener

beneficios contributivos y ahorros

que garantizan la viabilidad de sus

negocios.

El empresario que pretenda

permanecer o el que aspire a incursionar

debe comprender que ya no se trata de

vender pan, café, jamón y queso. Hay

que además, hacer de ello toda una

experiencia, por eso la apariencia del

negocio es importante.

“En una panadería tradicional puedes

ver plafones, sillas e iluminación que no

son las mejores. No es lo mismo pintar

una pared de blanco, que no dice nada,

que pintarla y diseñarla con la imagen

de un café botando humo, que te invita

a comer”, destaca Aponte López.

La tradición como base

El punto de partida a la hora de abrir

este o cualquier otro tipo de negocio,

es una investigación de mercado para

medir la posible oferta y demanda.

“Depende del área donde esté y la

demanda de los clientes”, recomienda

el dueño de La Asturiana. Eso le

ayudará a determinar si lo que necesita

ese mercado es una panadería con

cafetería, colmado o restaurante.

La inversión, como segunda

consideración, es relativa.

“Si tus facultades compensan lo que

muchas máquinas hacen y sabes lo que

te corresponde hacer como panadero,

puedes comenzar con una inversión

más baja”, advierte Diego San Miguel,

de la Panoteca San Miguel, al asegurar

que al comprar equipo usado, como un

horno de convección de abanico y una

mezcladora de tamaño razonable, se

podría comenzar con alrededor de $6

mil.

De igual forma, el experimentado

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