MondoSonoro Febrero 2020

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5/Mondo

freako

La cantautora consagra

su universo, el apego a la

tierra y la autoexploración

en la juventud, con un doce

pulgadas producido por

Lost Twin, Sanación (Sony,

20). Siete temas editados en

vinilo en los que el flamenco

con calidades electrónicas

funciona como mantra curador

en tiempos de fast food.

FOTO: PALOMA WOOL

Son pocos los que viven

–y sufren– la hipertimesia,

una rara condición que

permite recordar hasta la

última minucia de la biografía

propia. La mayoría

nos conformarnos con almacenar imágenes,

ideas y algún olor de nuestra historia

de vida. Y con esas mínimas partículas

construímos un relato. Por tanto,

los detalles son parte indispensable de la

identidad: la práctica totalidad de stories

serán olvidados mañana y los selfies se

perderán en la enésima actualización

de iOS. Pero los objetos de infancia, las

riñas de nuestros padres o el sabor de

los bocadillos de Nutella, perdurarán en

María José Llergo

la memoria. Los profanos nos contentamos

con avivar dichos detalles en nuestras

tertulias con amigos; artistas como

María José Llergo (Pozoblanco, 1994)

pueden dejarlos marcados de por vida

en los surcos de un vinilo. Sanación,

un EP de siete temas con poso de disco

largo, es una colección de las señas que

han acompañado este tiempo a la cordobesa.

La azada que se clava en la tierra,

Cante sanador

el estallido de los nudillos contra una

antigua puerta de chapa en Pozoblanco,

la voz de su abuelo –de quien aprendió a

cantar– al recibirla en casa. Sonidos que

parecen azarosos en el inicio de De qué

me sirve llorar, pero que explican todo

lo que la cantautora ha demostrado en

estos dos años de carrera: apego a las

raíces y compromisos varios. Una forma

de resiliencia en medio de multitud de

debates de la contemporaneidad. “La

primera letra dice: ‘Mientras araba mi

tierra, alzaron cuatro columnas, cuando

tú aras la tuya, no se alza más que

una’. Las cuatro columnas son las que

se alzaron en mí mientras mi abuelo

labraba. Lo que pienso, lo que canto, lo

que siento y lo que hago”, justifica María

José Llergo por teléfono desde Madrid,

donde estableció su residencia el año

pasado. Entre el paisaje sonoro costumbrista

del principio del EP también

se percibe un sonoro “om”, uno de los

mantras sagrados de las religiones dhármicas.

En su caso agudo y dulce, apoyado

en un compás incipiente. Sanación

3

es un debut de flamenco con calidades

electrónicas, pero sobre todo es un gran

mantra curador en tiempos de fast food.

mondosonoro.com — @mondo_sonoro — facebook/mondosonoro febrero 2020 #5

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