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2017-12-01 Muy Interesante Extra Historia

MUY ESPECIAL II GUERRA

MUY ESPECIAL II GUERRA MUNDIAL: EPISODIOS OSCUROS Buscando espías: el Proyecto Venona La obsesión por buscar espías estaba muy presente en las autoridades de EE.UU. durante la guerra. Por ejemplo, al físico Martin Kamen, uno de los autores del descubrimiento del Carbono 14, el FBI le grabó una conversación durante una cena en un conocido restaurante de San Francisco con dos espías soviéticos, en la que se mencionaron nombres y conceptos relacionados con el proyecto atómico. Eso fue suficiente para exigir el cese de sus responsabilidades en el Laboratorio de Radiación de Berkeley. Kamen siempre negó que hubiera pasado información a los soviéticos. Afirmó que se le habían acercado para que ayudara en el caso de un tratamiento radiológico a un enfermo de leucemia. La mala calidad de la grabación del FBI, que en muchos tramos no se entendía, aumentó las dudas. Pero a Kamen durante años se le negó el pasaporte, y la prensa se hizo eco de su caso con bastante sensacionalismo. “Publicaban fotos mías con aspecto de gánster”, diría el acusado, lo que lo llevó a un intento de suicidio. Plan de gran dimensión. Quizá el mayor esfuerzo de contrainteligencia estadounidense fue el Proyecto Venona, una iniciativa que comenzó en 1943 para descifrar los mensajes encriptados de los espías soviéticos. El esfuerzo para desvelar su significado resultó ímprobo, ya que los agentes de la URSS utilizaban una plantilla de letras y signos puestos al azar que se interpretaban Una conversación grabada por el FBI le costó al físico Martin Kamen el escarnio público, al verse relacionado con agentes rusos. mediante cuadernos de claves de un solo uso. El primer desciframiento del proyecto tardó tres años en conseguirse, en 1946, y permitió saber que había informantes en el Proyecto Manhattan. Pero Venona no terminó ahí, sino que continuó durante toda la Guerra Fría. Los soviéticos llegaron a puntos clave de la investigación atómica con la información enviada por los espías. El Pacífico, zona de pruebas. En el verano de 1945, el gobierno estadounidense llevó a cabo la Operación Encrucijada, que consistió en dos pruebas con bombas atómicas en el atolón Bikini. En la foto de abajo, el hongo creado por la explosión. 64 muyinteresante.com.mx le explicaría el calendario previsto para el desarrollo de los métodos que llevarían a la separación de los isótopos de uranio enriquecido, que debían estar preparados para julio de 1945, aunque a él le parecía “una estimación optimista”. Fuchs también le explicó que “mucha de la información no se da a los británicos y ni siquiera se le dice todo a Niels Bohr, que está de incógnito en el país con el alias de Nicholas Baker”. La información llega al Kremlin Los soviéticos bautizaron a Fuchs con dos alias distintos, Charles y Rest.Las informaciones que iría filtrando Fuchs fueron consideradas “de gran valor” por sus corresponsales soviéticos, que así lo hicieron constar en mensajes cifrados enviados a Moscú. Por ejemplo, les proporcionó datos sobre la masa atómica del explosivo nuclear. Su colaboración no acabó con la guerra. Los responsables del Laboratorio de Los Álamos solicitaron que Fuchs se quedara y trabajó tanto en las primeras pruebas nucleares en el atolón de Bikini en el verano de 1946,conocidas como Operación Encrucijada,como en el desarrollo de la bomba de hidrógeno.Sobre esto último se sabe que pasó cumplida información, tanto de los fundamentos teóricos de este tipo de arma como de los primeros borradores para su desarrollo. En 1947 continuó participando de una manera importante en los trabajos del programa nuclear estadounidense y británico, tanto que incluso asistía a reuniones de coordinación de alto nivel entre ambos países y con Canadá. Agentes con menos suerte que Fuchs La labor de Fuchs como espía fue descubierta en 1949, cuando ya se encontraba en Inglaterra. Eso y su colaboración en los interrogatorios seguramente fueron los factores que salvaron su vida, pero los nombres que dio tras acceder a colaborar llevarían a que en territorio estadounidense cayera Harry Gold, su emisario, y con él algunos otros implicados, entre ellos unos que no iban a tener tanta suerte como Fuchs: el matrimonio Rosenberg. Julius Rosenberg era un ingeniero nacido en Nueva York de padres inmigrantes judíos, que trabajaba en el ejército durante la guerra. Previamente había sido un destacado miembro de las Juventudes Comunistas estadounidenses. Su labor de espionaje era equiparable a la del responsable de una célula, pues no solo conseguía información sino que captaba a otros espías que dependían de él. En esta tarea era ayudado por su mujer, Ethel, cuya participación era básicamente administrativa y de apoyo organizativo. Aunque hoy parece demostrado que Julius Rosenberg pasó multitud de informes secretos a sus contactos de la Unión Soviética sobre diversos temas militares, su FOTOS: GETTY IMAGES

conocimiento del programa nuclear estadounidense parece que era limitado. Rosenberg reclutó a dos especialistas que trabajaron en el Proyecto Manhattan, uno de ellos su cuñado Edward, quien después lo delataría, pero la información que ambos aportaron no resultó muy significativa y, según algunos testimonios rusos, apenas les sirvió para nada, en comparación con el material mucho más detallado ofrecido por Fuchs. FOTOS: GETTY IMAGES; BUNDESARCHIVE Otro infiltrado en el proyecto Sin embargo, los Rosenberg se convertirían en víctimas de la paranoia que, tras descubrirse las filtraciones, asaltó a la opinión pública de EE.UU. Se les realizó un dramático y polémico juicio que acabaría con su condena a muerte y posterior ejecución (ver recuadro “Caza de brujas a los Rosenberg”). Durante mucho tiempo después, la opinión pública creyó que Fuchs era el único científico de importancia que había llevado a cabo espionaje dentro del Proyecto Manhattan, pero en la década de los 90 la desclasificación de documentos oficiales del programa de contrainteligencia Venona (ver recuadro “Buscando espías: el Proyecto Venona”) permitió conocer otro nombre más: el de Theodore Hall. Un caso doblemente singular, porque Hall ni siquiera había cumplido los 19 años cuando en 1944 se graduó en Física en Harvard, después de permitírsele saltar cursos a lo largo de su carrera escolar debido a su brillantez. Era sin duda un niño prodigio. El joven Theodore, quien provenía de una familia judía, estaba ya por entonces muy preocupado por la posibilidad de que un gobierno fascista como el de los nazis pudiera llegar a tomar el poder en Estados Unidos y obtuviera el monopolio de las bombas atómicas, lo que en su opinión podía conducir al desastre. Parece que una influencia decisiva en estos puntos de vista resultó la de su compañero de habitación en Harvard, Saville Sax, a quien a su vez había influido su madre, una militante comunista. Tareas de inteligencia A través de su colega, Hall entabló contacto con el Partido Comunista de Estados Unidos durante unas vacaciones en Nueva York. Fue reclutado y se le dio el nombre en clave de Mlad, palabra que en varias lenguas eslavas significa“joven”,mientras que a Sax, que era su mensajero, se le conocería como Star, que en eslavo significa “viejo”. Este espía casi adolescente demostraría igual aplicaciónparalastareasdelainteligenciaqueparasucarrera como físico. Su primer informe era un completo texto sobreloscientíficosquetrabajabanenLosÁlamos,sobre las condiciones en que lo hacían y, lo más importante, sobre los principios de ciencia básica sobre los que se fundamentaba el sistema de implosión característico de la bomba. De hecho, a él se le había encargado en Los Álamos realizar experimentos sobre el mecanismo de implosión de la segunda bomba, la que se lanzó sobre Nagasaki (conocida como Fat Man ,“hombre gordo”).Sax viajaría en varias ocasiones hasta Nuevo México para poder reunirse con Hall y recoger sus informes. Los datos proporcionados por Klaus Fuchs eran cotejados en Moscú con los que proporcionaba Theodore Hall y juntos supusieron una decisiva información para los científicos soviéticos, que ya en 1949, tan solo cuatro años después de las primeras bombas atómicas estadounidenses, hicieron su primer ensayo nuclear. El rompecabezas nuclear Con la desclasificación de información secreta soviética tras la caída del régimen comunista en los años 90,se ha analizado hasta qué punto ayudó el espionaje a su esfuerzo nuclear. La conclusión es que su principal contribución fue la de ahorrar tiempo a la URSS, evitándole muchos trabajos que los estadounidenses sí habían tenido que hacer. El punto clave al que soviéticos llegaron con la lección bien aprendida gracias a las filtraciones proporcionadas por sus espías fue el de determinar la masa crítica de uranio necesaria para el explosivo nuclear, una de las partes más difíciles científicamente y también más peligrosas (dos científicos habían muerto durante esas pruebas). Posiblemente la ciencia soviética habría resuelto por sí misma el rompecabezas nuclear, pero hubiera tardado varios años más y eso habría influido sobre la decisión de Stalin de lanzarse a la Guerra de Corea –donde por primera vez ambas superpotencias cruzaron amenazas de destrucción–.La historia de la Guerra Fría se habría escrito de otra manera. Explosión devastadora. El 9 de agosto de 1945 se lanzó sobre Nagasaki la bomba atómica Fat Man (arriba), la segunda en ser detonada sobre Japón y más poderosa que la de Hiroshima. Aunque la bomba falló por una distancia considerable, al caer a un costado del valle de Urakami, donde se emplazaba la ciudad, no perdonó y arrasó casi con la mitad de esta. muyinteresante@televisa.cl 65

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