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53. Recibireis Poder - Truth For the End of Time

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3 de diciembre FELICIDAD EN SERVIR A NUESTRO CAPITÁN<br />

Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado,<br />

habiendo hecho la buena pr<strong>of</strong>esión delante de muchos testigos. (1 Timoteo 6: 12).<br />

En el ejercicio fervoroso y decidido, como fieles soldados y obedeciendo la orden del Capitán de<br />

nuestra salvación, hay gozo genuino, tal como el que no se puede obtener en ningún otro empleo. La<br />

paz de Cristo estará en el corazón del soldado fiel. Hay descanso para quien lleva el yugo de Jesús y<br />

levanta las cargas de Cristo. Parece una contradicción decir que no hay descanso, excepto para el que<br />

se encuentra en el servicio continuo y consagrado. Esto es verdad. La felicidad proviene de un servicio<br />

dispuesto y obediente, donde todos los poderes de nuestro ser se mueven en una feliz, saludable y<br />

armoniosa acción en obediencia a las órdenes de nuestro Capitán. Cuanto mayor sea la responsabilidad<br />

asignada a los soldados de Cristo, más se gozará en el amor del Salvador y su aprobación. El creyente<br />

encuentra libertad en la realización de las tareas más pesadas y más difíciles.<br />

Cumplir con las tareas de un soldado significa esfuerzo. No siempre será el trabajo que nosotros, como<br />

milicias de Jesús, elegiríamos. Soportaremos incomodidades externas, dificultades y pruebas. Hay una<br />

guerra permanente que debe mantenerse contra los males y las inclinaciones de nuestros propios<br />

corazones naturales. No debemos escoger y seleccionar el trabajo que nos resulta más agradable;<br />

porque somos soldados de Cristo, y bajo su disciplina no podemos buscar nuestro propio placer.<br />

Tenemos que pelear las batallas del Señor con hombría. Hay enemigos que vencer, los cuales quieren<br />

conquistar el control de todas nuestras facultades.<br />

Nuestra propia voluntad debe morir; sólo Cristo ha de ser obedecido. El soldado en el ejército del<br />

Señor tiene que aprender a soportar dificultades, a negarse a sí mismo, a tomar su cruz y a seguir a<br />

donde su Capitán lo conduzca. Para la naturaleza humana, hay muchas tareas que serán duras de<br />

realizar; dolorosas para la carne y la sangre. Este desafío de someter al yo requiere un esfuerzo<br />

decidido y continuo. Al pelear la buena batalla de la fe obtendremos preciosas victorias, y estaremos<br />

echando mano de la vida eterna.- The Youth's Instructor, 22 de diciembre de 1886.

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