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0077 - Viento Sur

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Lo que nos queda por

Lo que nos queda por delante. Al Ayuntamiento, lo que le queda por delante, es un modelo de desarrollo que empieza a ser seriamente cuestionado. La idea de crecer a vuelta de evento internacional, a trompicones concentrados, ha sufrido un duro golpe. Entrar en la espiral de la competitividad internacional entre ciudades del capitalismo neoliberal tiene unas consecuencias cada vez más obvias para los ciudadanos. Aunque se vista de progresismo trasnochado, cada vez se piensa más en lo lejano que en lo próximo, en la oferta más que en la demanda, en la incentivación de lo privado frente a lo público, en la marca frente a la realidad social compleja, en la acumulación y la competitividad frente a la redistribución y la solidaridad. Y esto se traduce en la expulsión de las clases populares de sus barrios, en una ciudad de rascacielos, que se transforma para y por el turismo y los negocios, en la privatización de espacios públicos, en la pérdida de control sobre nuestro entorno más cercano. En el Fòrum, la distancia y la hipocresía entre el discurso y la práctica política real se han hecho más evidentes que nunca, donde la política de los partidos tradicionales y las instituciones ha perdido la poca credibilidad que le quedaba. El Fòrum fue una gran, aunque compleja, oportunidad política, a nuestro entender poco aprovechada, para denunciar los acuciantes problemas de la ciudad y del neoliberalismo global, así como la hipocresía y la cooptación de la izquierda institucional. Que el Fòrum nos sirva al menos para comprender nuestros aciertos y debilidades en un escenario donde ya no sólo se protesta frente a la policía, sino frente a políticos bailando (mal) samba. Donde las instituciones absorben ideales vaciándolos y desarmándoles de capacidad transformadora, profundizando una ruptura en el tejido social. De momento la resistencia, la imaginación y la denuncia han sido nuestras herramientas, pero los movimientos sociales transformadores tienen por delante un proceso de recomposición estratégica para que no se conviertan finalmente en una actividad autista o en una parte más del espectáculo. 124 VIENTO SUR Número 77/Noviembre 2004

6 nuestra gente Recordando a nuestra amiga Emma Roca La muerte de Emma Roca Rodrigo el pasado 8 de noviembre nos afectó muy especialmente a quienes nos veíamos con ella con cierta frecuencia, ya que salvo en la última ocasión en que nos encontramos, nada hacía pensar que su muerte podía estar cerca; pero su ya debilitado corazón no pudo resistir una operación médica y llegó por desgracia la triste noticia de su desaparición tras 85 años de vida. La conocí por primera vez en París a finales de 1969, junto con su compañero Enrique Rodríguez Arroyo, Quique, Juan Andrade, fundador del PCE y del POUM, y María Teresa García Banús, responsable del Secretariado Femenino del POUM. Los cuatro formaban un grupo que se reunía regularmente y con el que quienes nos incorporábamos entonces al exilio y nos identificábamos con un marxismo antiestalinista –Lucía González, Pepe Gutiérrez, Mikel de la Fuente, Maite Idoyaga...– conversábamos tanto sobre el pasado de la guerra civil y el POUM, como sobre el presente y el futuro de la lucha contra el franquismo. Posteriormente, a partir de 1978 seguimos encontrándonos regularmente con ellos en Madrid hasta que poco a poco fueron dejándonos: Juan en 1981, María Teresa en 1989, Quique en 1990 y, finalmente, Emma. Emma, la más joven de los cuatro, había nacido en Madrid el 2 de abril de 1919. Era vecina de Juana Doña y fue ésta la que la introdujo en la lucha política, pero muy pronto pasó de su vinculación a las Juventudes Comunistas a afiliarse a la Izquierda Comunista, la organización que agrupaba a los miembros de la Oposición Internacional de Izquierdas en nuestro país. Fue desde la IC como participó en el proceso de fusión con el Bloc Obrer i Camperol que dio lugar al Partido Obrero de Unificación Marxista, el POUM, en septiembre de 1935. El inicio de la revolución y la guerra civil española la condujo, a sus 17 años, a formar parte de la milicia de ese partido que tuvo como misión la defensa de Sigüenza hasta que, tras ser dada por desaparecida por sus compañeros una vez perdida la ciudad, fue detenida y encarcelada por los franquistas. Contamos por fortuna con un relato en vivo de lo que fueron las jornadas de lucha en esa ciudad VIENTO SUR Número 77/Noviembre 2004 125

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