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Bentham en Espaiia 13.7

Bentham en Espaiia 13.7 que ha llevado a la sociedad -y a las cárceles- actuales de ser "las mejores posibles" a ser "las únicas posibles". La otra gran preocupación del panóptico es la transparencia, pues no en vano es un producto del siglo de las luces. En él, todo está a la vista, pero en un solo sentido. Mientras los vigilados están situados en contraluz, para mejor exponer sus siluetas, la torre central está protegida de sus miradas por una celosía. Es bien cierto que los viajeros, los políticos y las personas interesadas pueden entrar en la torre, pero nunca los presos. El panóptico es una maravillosa imagen de la ciencia social de nuestro tiempo. E1 técnico -el inspector- se encuentra en situación privilegiada para observar una serie de individuos que se le exponen, si no materialmente, sí al menos mediante técnicas de observación sofisticadas. Estas técnicas, sin embargo, sólo valen en la medida en que los observados se comporten de acuerdo con determinadas normas, que no rompan con la ley de los grandes números. Los observados deben estar en situación de imposibilidad material de romperlas La observación se dota así de una doble función: observar la conformidad y provocarla, en bien de la propia observación. La transparencia del panóptico es la imagen ideal de un sueño de las ciencias sociales; la sociedad como conjunto de individuos perfectamente contados, pesados y medidos, sin márgenes de error ni variables aleatorias. Pero semejante ciencia social sólo ha podido surgir al final de un proceso dominado por una idea: la igualdad entre todos los hombres. Una igualdad que, en un primer momento, resulta verdaderamente irrisoria. Una igualdad que, para que sea credible, hay que construir. Y que, de hecho, la sociedad capitalista ha ido, y va, construyendo día a día. Precisamente, en los espacios de poder definidos por la arquitectura funcional y la vigilancia; la familia, la escuela, la industria, las instituciones sanitarias y de "reforma". Que se manifiesta en miles de cosas, desde la disolución de la propiedad en sociedades cuanto más "anónimas7' mejor y la revolución de los managers, hasta el aprendizaje obligado del inglés para todo hombre de hoy que se precie de serlo. A esta cuidadosa disposición del espacio, Bentham añade otro elemento básico de su proyecto, elemento que también se mantiene intacto en la prisión moderna: la ingeniería del tiempo. "Pasemos a la ocupación del tiempo, objeto de una importancia infinita ..." (p. 60, el subrayado es mío). Del suplicio al empleo del tiempo. Rasgos defmitorios de sistemas penales diversos, separados, sin embargo, pcr menos de un sido.

136 María Jesús Miranda "Es la época en la que se redistribuyó, en Europa y Estados Unidos, toda la economía del castigo. Epoca de grandes escándalos para la justicia tradicional, época de innumerables proyectos de reforma; nueva teoría de la ley y el delito, nuevas justificaciones morales y políticas del derecho de castigar; abolición de las viejas ordenanzas, desaparición de las costumbres; proyectos de redacción de códigos "modernos"; Rusia, 1769; Prusia, 1780; Pensilvania y Toscana, 1786; Austria, 1788; Francia, 1791, Año IV. 1808 y 1810. Una era nueva para la justicia penal"6. Pasukanis entrevió, hace ya mucho tiempo, esta importancia central del tiempo en el derecho penal y penitenciario de la saciedad capitalista. "Las prisiones y los calabozos existían igualmente en la antiguedad y la Edad Media, junto ccn otros medios de violencia psíquica ... (Pero) para que la idea de la posibilidad de reparar el delito con un auantum de libertad abstractamente-predeterminado haya p"odido nacer, ha sido necesario que todas las formas concretas de la riqueza social hayan sido reducidas a la forma más abstracta y más simple, al trabajo humano medido por el tiempo. Tenemos aquí indudabiemente un ejemplo que confirma la interconexión de los distintos aspectos de la cultura. El capitalismo industrial, la declaración de los derechos humanos, la economía política de Ricardo y el sistema de detención temporal son fenómenos que pertenecen a una y Única época histórica"'. El tiempo de la cárcel, más que nunca es oro, es decir, productor de propiedad. Para que sea válido como pago por la culpa, el tiempo del condenado debe ser tiempo social, tiempo del mercado. Tiempo, pues, de instrucción y trabajo, las dos maneras en que el tiempo se convierte en propiedad. Bentham, el autor de "Defensa de la usura", es, de nuevo, el heraldo, si no el inventor, de las dos formas básicas de utilización del tiempo en nuestras prisiones: el trabajo y la instrucción. El trabajo que se propone para el panóptico no es ya el trabajo forzoso de las galeras. En la nueva sociedad, el trabajo no es el hijo de un castigo divino, sino "el padre de la riqueza, el mayor de los bienes". La Constitución española de 1978 propone, en su artículo -- 6. M. Foucault: Surveiller etptinir, Gallimwd, Paris, 1975, p. 13. Hay traducción en Siglo XXI, Ediciones. México, 1976. 7. E. B. Pasukanis: Teoría general del derecho y ,marxismo, Labor, Madrid, 1976, p. 154.

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