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6 months ago

el_diario_de_ana_frank

diario

preferimos

preferimos dejar en la ignorancia, Miep va a insistir en que venga el sábado. ¡Pero no! Dussel se ha negado diciendo que vendrá el lunes. Me parece una locura que no haya acudido inmediatamente al hacérsele la proposición. Si lo atraparan en la calle, no podría poner sus fichas en orden ni su caja al día, ni cuidar a sus pacientes. ¿Para qué postergar? En mi opinión, papá ha cometido una tontería al ceder. Ninguna otra novedad. Tuya, ANA Martes 17 de noviembre de 1942 Querida Kitty: Dussel ha llegado. Todo transcurrió sin tropiezos. Miep le había dicho que tenía que encontrarse a las once de la mañana frente a la oficina de correos, donde, en un lugar convenido, un señor lo esperaría para acompañarlo. Fue puntual a la cita. Dussel vio que se le acercaba el señor Koophuis, a quien también conocía, el cual le rogó que pasara por la oficina a ver a Miep, pues la persona que debía conducirlo había tenido un impedimento. Koophuis tomó el tranvía para volver a la oficina, en tanto que Dussel seguía el mismo camino, a pie, para llegar allí a las once y veinte. Llamó a la puerta, Miep le ayudó a quitarse el sobretodo, de manera de ocultar la estrella, y lo introdujo en la oficina privada, donde Koophuis lo retuvo hasta que se fue la mujer encargada de la limpieza. Con el pretexto de que se necesitaba la oficina privada, Miep hizo subir a Dussel, abrió el armario giratorio y franqueó el alto umbral del anexo ante el desconcierto de nuestro amigo. Nosotros, sentados con los Van Daan alrededor de la mesa, aguardábamos a nuestro invitado con café y coñac. Miep lo hizo entrar primero en la sala; él reconoció enseguida nuestros muebles, pero de ahí a pensar que no estábamos separados más que por un techo... Cuando Miep se lo dijo, estuvo a punto de desmayarse, pero ella no le dio tiempo y le mostró el camino. Dussel se dejó caer en una silla, nos miró alternativamente sin poder pronunciar una sílaba, como si tratase de asimilar tantas sorpresas juntas. Luego, tartamudeó: — Pero... aber, ¿ustedes no sind en Bélgica? ¿No vino der Militär, en el auto, la huida, nicht logrado? Nosotros le explicamos toda la historia del oficial y del auto, y cómo habíamos hecho correr ese rumor adrede para desorientar a los curiosos, y, sobre todo, a los alemanes, que habrían vuelto a buscarnos, tarde o temprano. Dussel quedó anonadado ante tanto ingenio, y su mirada se paseó de nuevo de uno a otro, hasta que nos rogó que le dejásemos ver de más cerca nuestro

suntuoso pequeño anexo, maravillosamente práctico. Después de haber terminado la comida con nosotros, se fue a dormir un poco, y, luego de tomar una taza de té, se ocupó de poner en orden sus cosas — que Miep trajo antes de su llegada— , comenzando a sentirse un poco en su casa, sobre todo cuando le entregaron el Reglamento del anexo (redactado por el señor Van Daan): Prospecto y Guía del Anexo. Instalación especial para la estada provisional de judíos y simpatizantes. Abierto todo el año. Sitio aislado, libre de vegetación, en el corazón de Amsterdam. Vecinos excluidos. Se llega con los tranvías 13 y 17, o bien con un coche o una bicicleta. En caso de prohibición por los alemanes de estos medios de transporte, se puede llegar a pie. Alquiler: gratuito. Régimen: sin materias grasas. Cuarto de baño: con agua corriente. (Que lamentablemente también corre por algunas paredes). Amplio espacio reservado a las mercancías de cualquier clase. Posee un receptor de radio, con transmisiones di— rectas de Londres, Nueva York, Tel Aviv y muchos otros lugares. Este aparato sólo puede usarse después de las dieciocho horas; no se prohíbe sintonizar las estaciones alemanas, siempre que éstas transmitan música clásica o cosa semejante. Horas de descanso... De veintidós a ocho de la mañana. El domingo hasta las diez y cuarto. En razón de las circunstancias, se observan también las horas de descanso diurno indicadas por la dirección. En interés común, cada cual debe respetar estrictamente las horas de descanso prescritas!!!! Idiomas extranjeros: Sea el que fuere, ruégase hablar en voz baja y en una lengua civilizada; es decir que queda excluido el alemán. Cultura física: Todos los días. Vacaciones... Prohibición de abandonar el lugar hasta nueva orden. Lecciones... Una lección de taquigrafía por semana. Inglés, francés, matemática e historia a toda hora. Horas de comida: El desayuno, todos los días, excepto los festivos, a las nueve de la mañana. Domingos y feriados: hasta las once y media.