La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

Al día siguiente, Miguel se levantó temprano para ir de compras, cargando su bolso con los

documentos y DVDs de su amigo Marco Antonio Sulfito, aprovechando la ocasión para invi tarlo al

cumpleaños de su abuela y pedirle ayuda con el almacenamiento de los víveres para la fiesta.

Después de realizar las compras, se dirigió al videoclub de su amigo.

- ¡Hola, Marquito! – saludó Miguel a su amigo.

- ¡Pelao! ¡Tanto tiempo, de nuevo me tenías olvidado! – respondió Sulfito, que

verdaderamente hace rato no veía a su amigo.

- Sí, disculpa. He estado entrenando con Imh y con las clases en la Universidad no me queda

tiempo para casi nada. Ni me he conectado a internet.

- Sí, es verdad. ¿Cómo está la señorita Imh?

- Bien, nada le afecta a ella. No la quise despertar para que me acompañara, anoche andaba

media rara.

- Mmm… ¿Se está mimetizando? – preguntó Sulfito, intuyendo la dirección de la

conversación.

- ¡Guau! Tú y tu sexto sentido. Siempre adivinas todo, no sé cómo lo logras.

- Ni yo.

- Bueno, hablando de visitas, necesito tu ayuda. Mi abuela esta de cumpleaños este

miércoles 29 y necesito esconder estas compras para una fiesta sorpresa que planeo

realizar, a la que estas cordialmente invitado.

- ¡Oh, gracias! Tampoco he ido de visita a tu casa estos meses, pero comprenderás que el

local no se atiende solo.

- Si sé, no te preocupes. No te estoy reclamando. Entonces, ¿tendrás tiempo para ir a la

fiesta? La haremos en la tarde, poca gente, algunos primos y mis dos tías.

- ¡Obvio! Sobre todo si vienes a mi local a invitarme. Metamos esas cosas en el refrigerador

para que no pierdan la cadena de frío.

- Por favor, gracias.

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