La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

- Ahora recuperaré los kozou que ocupé en el proceso – dijo Imh, sumergiendo su mano

sana en la mezcla, atravesando el gel flotante.

- ¿No se contaminará el gel al introducir tu mano? – preguntó Miguel, preocupado por la

pérdida de asepsia del producto.

- No, dejaré unos pocos kozou en el medio, para mantenerlo limpio hasta su uso –

respondió Imh, calmando a Miguel.

Los kozou estaban suspendidos en la fase fluida de la mezcla, distantes del gel que flotaba en la

superficie, aglomerándose –casi todos– para poder reingresar al interior de Imh de la misma forma

que salieron, mientras que otros se unieron al gel para asegurar su futura esterilidad.

Los muchachos recolectaron el gel en tres botellas pequeñas, llenándolas con un embudo y un par

de cucharas, sellándolas para la noche en que fueran utilizadas. El líquido sobrante lo arrojaron

por el desagüe de la bañera, lavando el recipiente para que no quedara manchado. Ese sería su

último día en esa habitación. Dejaron todo preparado para la próxima jornada y salieron a

disfrutar de la localidad hasta la madrugada, para conocer las calles que les llevarían al encuentro

con Neilaress, volviendo al cuarto un poco antes de que saliera el sol.

- Descansemos, Miguel. En la tarde debemos enviar a Chile nuestro equipaje, no podemos

cargar con el cuándo invadamos la base – ordenó Imh, metiéndose en su cama tal cual

estaba vestida, tapándose y dándole la espalda al muchacho.

- No esperaba que me lo dijeras, tengo sueño hace rato, tú me mantuviste caminando todo

ese rato. Lo bueno es que compré lindos suvenires para mandar en los bolsos.

- Duérmete pronto, necesitaremos toda nuestra fuerza mañana en la noche.

- ¿Imh?

- ¿Sí?

- ¿Estás nerviosa? – preguntó Miguel, sintiendo la tensión de la muchacha.

- La verdad es que sí, un poco. Son las ansias de concretar nuestro plan, llevamos mucho

tiempo planeándolo y quiero que todo resulte bien… – aseveró Imh, recostada de lado en

su cama, mirando hacia la luz que entraba por la ventana.

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