La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

En el campo visual de Miguel aparecieron unas letras titilantes de color rojo, indicando los puntos

cardinales básicos. Al mirar las diagonales, se formaban las combinaciones de estos,

desapareciendo en el momento de volver a la posición neutra.

- ¡Guau! Me estas dejando sin expresiones de asombro de tanta cosa que inventas.

- ¿Crees que te mostré todo el sistema acaso? Eso es para orientarse. Espera a ver los

mapas.

Repentinamente, el color de las calles cambio a un tono amarillo, idéntico al utilizado en los mapas

online. Miró a sus pies, encontrándose con el nombre de la calle y un rango de numeración, que

cambiaba al avanzar o retroceder.

- ¡Increíble! Si quiero ir a una calle en especial, ¿puedo ingresar los datos y que me guíe

hasta allá? – preguntó Miguel, casi hiperventilando de la emoción.

- Claro, es lo mismo que un GPS. ¿Dónde quieres ir?

- Mmmh… ¡Vamos a la calle Tricentenario!

Apareció una flecha transparente en el medio horizonte, viéndose como si estuviera a algunos

metros de los jóvenes, indicando el camino a seguir. Caminaron paso a paso, elevando el ritmo de

a poco, pasando a trotar y terminando corriendo tras la señalización. Imh igualó la velocidad de

Miguel, para que llegaran juntos al destino y no elevar sospechas en otros peatones con los que se

toparan, sorprendiéndolos con su rapidez.

Ingresaron en la calle Tricentenario, desapareciendo la señal de la visión de ambos corredores.

Miguel apoyo sus manos en sus muslos, recuperando el aliento perdido en la carrera, pero

emocionado por el sistema.

- Omite comentarios, por favor. Cuando me entrenes, puedes decirme lo que quieras, ahora

no. Me encantó el sistema, ¿en serio quieres mejorarlo? Diría que está perfecto.

- Deseo mejorarlo. Borrando los edificios, por ejemplo, para tener visión de lo que hay más

adelante.

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