La ultima morada. Zona Prohibida.

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¡La búsqueda ha terminado! Un grupo de viajeros extraterrestres ha arribado a la Tierra con intenciones desconocidas. Maravillados por la hermosura del planeta deciden descender a investigar; mientras, en el bosque Amazónico, el comandante de operaciones John Waterstone lidera un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos, pero todo sale mal para las dos partes involucradas... Por otra parte, Miguel ha confirmado el diagnostico de su enfermedad, sin saber que pronto cambiará todo en su vida. ¿Qué les depara el destino a estos seres? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Quienes son y de donde provienen? ¿Cómo y por qué cambiará la vida de Miguel?

- Estás acabado, Miguel – murmuró Imh, por el esfuerzo que le estaba tomando reducir al

muchacho, siendo sacudida por los desesperados movimientos de este.

- No pensarías que me quedaría sin entrenar… Te cuesta mantenerme quieto, ¿cierto? –

respondió Miguel, con una pequeña sonrisa en su enrojecido rostro por la resistencia

ofrecida, faltándole la respiración por la presión ejercida sobre su tráquea.

- ¡Suelta tus armas! – ordenó Imh, presionando los hombros de Miguel hasta casi

quebrarlos, haciéndole gritar fuertemente.

- Como… tú… ordenes… – dijo Miguel, a duras penas, casi desmayándose por la falta de aire.

Miguel utilizó sus últimas fuerzas para impulsar el filoso machete hacia el aire, haciéndolo caer en

picada contra la cabeza de Imh, quien intentó evitar la puñalada aérea con un leve movimiento de

su cuerpo, perdiendo fuerza de agarre y concentración, permitiendo al muchacho liberar su brazo

armado con el revólver, disparándose a través de su propio pecho para atacar a la extraterrestre,

descargando los tres tiros que le quedaban, que fueron lo suficientemente poderosos como para

destrozar los corazones de ambos combatientes.

- Maldito… disparaste a través de… ti – dijo Imh, arrastrando las palabras, soltando al

muchacho y lanzándolo lejos de ella, para tocarse el pecho destrozado.

- Sólo… dime… ¿por qué lo…? – dijo Miguel, mirando el rostro de Imh, antes de morir por la

hemorragia.

- Necesitaba… probarte… – respondió Imh, antes de hundirse en una repentina luz que

inundó todo.

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