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La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

Aunque las criptomonedas

Aunque las criptomonedas afirman ser seguras y anónimas, no son invulnerables. Como vimos al hablar de Silk Road, al intervenir los monederos en los que CronicPain y, sobre todo, el cabecilla, Dread Pirate Roberts, guardaban sus Bitcoins, sitos en sus ordenadores, pudieron ser incautadas por el FBI y luego subastadas. La tentación de apropiarse de algunas también fue demasiado grande para el agente del Servicio Secreto Shaun Bridges, que acabó condenado en sentencia firme por ello. Hubo otro arresto relacionado con las criptomonedas y la Ruta de la Seda. En enero de 2014 se detuvo en el aeropuerto de Nueva York, cuando volvía de un congreso en Ámsterdam, a Charlie Shrem, presidente de la compañía BitInstant, que se dedicaba a hacer de intermediaria para pagos en Internet. Ante cualquier compra, se accedía a su web —hoy desactivada— y se pagaba en dólares. Ellos compraban las Bitcoins equivalentes y enviaban la cantidad al destinatario, que de esta forma no tenía necesidad de poseer un monedero. Lo que llevó a su jefe a la cárcel de Lewisburg, en Pensilvania, es que estaba utilizando sus recursos para blanquear hasta un millón de dólares del bazar ilegal. Aceptó una condena de dos años por esos cargos. El escándalo más grande, que ya hemos mencionado antes, fue el cierre de la casa de cambio japonesa Mt Gox en febrero de 2014, mientras gestionaba el siete por ciento de todas las Bitcoins existentes. Desde su apertura en Tokio en 2010, creció en popularidad hasta conseguir hacerse con el setenta por ciento de todo el mercado. A lo largo de su breve existencia tuvo varios problemas. El primero y más notorio fue un ataque de un hacker que consiguió infiltrarse en los ordenadores de la compañía en junio de 2011 e hizo caer la cotización interna a un centavo —con lo que cualquiera que realizase una transacción con ellos iba a obtener muchos Bitcoins casi gratis—. La intrusión se detectó en cuestión de minutos y parece que el agresor no consiguió su objetivo. Algunos meses después, en octubre, se emitieron órdenes de transferencia de más de dos mil seiscientas Bitcoins a cuentas inexistentes. Los operarios de Mt. Gox no se dieron cuenta —cualquier usuario particular hubiera sido consciente del error y lo habría cancelado— y los envíos entraron en la cadena de bloques, con lo que el dinero se perdió de forma irrecuperable. La debacle llegó en febrero de 2014, cuando anunció la suspensión de actividades y la quiebra, debida, en parte, a la desaparición de tres cuartos de millón de criptomonedas. Un mes después encontró doscientas mil en un monedero que llevaba inactivo desde 2011. En un principio no estaba claro si se debía a un robo, una estafa o a una simple mala administración. Un estudio de los expertos en seguridad de Bitcoins WizSec concluyó que se había debido a la sustracción continuada y sistemática de fondos de la empresa, que empezaron en 2011. En ningún caso se comprometió el sistema de funcionamiento de Bitcoin, que sigue siendo robusto y seguro, sino que el ataque se dirigió contra los ordenadores de una compañía concreta. La cadena de bloques tiene una seguridad y versatilidad tan grande que, con las www.lectulandia.com - Página 148

adecuadas correcciones, algunas voces ya aseguran que podrá incluso suplantar muchas de las funciones que hoy cumplen los notarios, puesto que puede dar fe del acuerdo entre dos personas que, una vez introducido en el sistema, quedará sellado y rubricado. La perspectiva actual nos dice que las criptomonedas han llegado para quedarse. Es muy posible que en los años venideros las veamos expandirse y crecer, tanto en capacidades como en cuota de mercado, a una escala que no podemos imaginar, del mismo modo que un usuario de un móvil de 1995 no podía siquiera concebir uno de los actuales teléfonos inteligentes. www.lectulandia.com - Página 149

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