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La red oscura - Eduardo Casas Herrer

¿Qué es la web profunda (deep web) o red oscura (dark net)? ¿Hay que tenerles miedo? ¿Es, acaso, como pasear por los bajos fondos de una ciudad? ¿Hemos de cuidar nuestra confianza en la red? No solemos pararnos a pensar cómo funciona un motor de búsqueda de Internet y, precisamente, en su manera de actuar se encuentra su punto débil: la araña. Por mucho que se esfuerce el robot, hay lugares a los que no es capaz de llegar porque no está diseñado para ello. Y de esa red oscura a la que no puede acceder solo es visible el uno por ciento, el resto está escondido, como si de un iceberg se tratara. Negocios ilegales, tráfico de armas y de productos, muertes retransmitidas, pornografía infantil… conforman el lado negativo de Internet; un pozo sin fondo que se abre desde nuestras pantallas. El autor de este libro, miembro del Cuerpo Nacional de Policía, que lleva desde 2004 trabajando en la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT), nos explica con notable claridad cómo persiguen sin tregua y sacan a la luz los delitos de ese universo desconocido de la red.

Depravaty puede

Depravaty puede encontrarse sin problema en los portales de Internet de reproducción de vídeos, donde lo encontraron los creadores del bulo islamófobo y del que extrajeron los fotogramas para usarlos en su campaña. En 2015 apareció en los foros dedicados a la tortura de la Internet profunda y, de ahí, saltó a los shock sites —del estilo de Ogrish— un vídeo que hizo correr ríos de tinta —electrónica— entre los habituales del gore más conspiranoicos. Se conoce por el nombre de Greenball, debido a que comienza con un logo consistente en una esfera de la que emana una especie de gas verdoso. A continuación, se puede ver a una mujer joven, rubia, de piel blanca, que viste un top rojo y una falda de color claro, atada a una cama con una cubierta verdosa. El fondo está tapado por lonas negras. Dos varones de gran tamaño, uno de ellos vestido con una camiseta color burdeos, juguetea con un cuchillo sobre la piel de la presunta víctima, y lo hunde en el abdomen y en la vagina. El segundo, de verde, dispara varias veces sobre el cuerpo. Al final, los hombres se apartan, dejando el cuerpo exánime de la chica tendido sobre el lecho, en apariencia muerta. Ha llegado incluso a pasar por real en varios foros de profesionales, a pesar de las numerosas evidencias que muestran que todo es fingido. No hay resistencia apenas por parte de la supuesta asesinada, incluso cuando le abren el vientre con la hoja; una apertura que apenas deja sangre y ninguna víscera. Hay continuos cortes y cambios de plano cada vez que se inflige una de estas heridas y la escena suele quedar oculta por el cuerpo de uno de los supuestos torturadores. Si se observa con detenimiento, se puede apreciar que la hoja del cuchillo se retrae en el mango. Los disparos del arma de fuego resultan falsos a simple vista en un monitor de ordenador, si bien en la pantalla de un teléfono es posible que confundan al espectador. De manera regular aparecen otros vídeos en el mismo sentido, dado que el morbo es una herramienta poderosa. Por ejemplo Dafu Love, en el que se supone que asesinan a bebés con martillos sin ninguna evidencia real, u otro más antiguo en que una mujer, atada a una silla, era torturada hasta la muerte y que también se mostró como un elaborado montaje para páginas sadomasoquistas. La investigación de las películas snuff en Internet se encuentra con muchos obstáculos; no por falta de información, sino por exceso de ella. La cantidad de ruido en forma de leyendas urbanas alcanza casi el cien por cien de los casos y, a menudo, de una misma historia se pueden encontrar versiones diferentes, hasta contradictorias. Como mitos que son, siguen sus propias normas. Tienen la vaguedad suficiente para que pueda cuadrar en diferentes personas y situaciones, y no se puede localizar en ningún lugar del mundo un hecho real que encaje con lo narrado. Incluso cuando el suceso ha ocurrido de verdad, como en el caso de No Limits Fun, que veremos a continuación, las leyendas han desplazado a la realidad en la mayor parte de los lugares de la Red, que la deforman cada vez más, de manera muy similar a las historias de tradición oral del pasado. www.lectulandia.com - Página 80

CUANDO EL MITO SE HACE REALIDAD: NO LIMITS FUN Hasta la fecha, insistimos, no se ha encontrado ningún vídeo en que se asesine a una persona ante la cámara con propósitos comerciales, pero si alguien es capaz de pensarlo, otra persona puede llevarlo a cabo. Por eso, tal vez en el futuro estemos ante un escenario distinto, en especial, dado el auge de los «vídeos bajo demanda», cada vez más habituales en el mundo del porno, un contacto directo entre el requirente de servicios sexuales y quien lo ofrece, hombre o mujer, bajo precio que se suele abonar a través de sistemas de pago instantáneo pensados justo para ese tipo de transacciones, como Unique Money. El paso siguiente y muy cercano es exigir algo más de los actores. Por ejemplo, que incluyan a uno o varios niños en los espectáculos. Eso es casi imposible de conseguir en Occidente, pero en ciertos países del Pacífico existen hasta tramas organizadas para ello, en especial en Filipinas, que parece estar sustituyendo a Tailandia a la cabeza de la explotación sexual infantil. Algunos de estos grupos, ya desarticulados, tenían precio para actos tan aberrantes que pedían sus contratistas como degollar a un animal en el acto sexual con chiquillos o el juego con orina o heces. No es impensable que algún cliente pida algo más y encuentre a alguien con voluntad para hacerlo. En 2013 apareció en los foros más sórdidos de la red TOR un vídeo que venía firmado por un oscuro grupo llamado NLF, acrónimo de No Limits Fun, diversión sin límites en español. Los rumores venían de dos años atrás, pero hasta entonces no se tuvo constancia del mismo. Enseguida cobró una notable popularidad y se hicieron varias versiones, todas basadas en la misma secuencia. Algunas eliminaban el sonido o lo reemplazaban por música. Otras estaban divididas en cada una de las dos escenas del mismo y otras se habían montado como si fueran un tráiler cinematográfico. Lo que aparecía en él era tan explícito como terrible. En la primera mitad, un bebé que no pasaba de los dieciocho meses, sin ropa, colgado de los pies a medio metro de altura de una cama. Sobre el fondo, posiblemente una tela verde o azul, se han superpuesto imágenes de una mazmorra, en tonos verdosos y negros. Una joven, desnuda y enmascarada, tortura a la pequeña, que llora desconsolada por los latigazos y demás vejaciones que le causa. Ambas tienen rasgos asiáticos. Para la segunda mitad, el croma del fondo cambia y muestra una suerte de pared gris falsa. La niña mantiene los correajes con los que la han atado al techo, pero ahora está tumbada sobre la cama. La mujer del antifaz vierte cera hirviendo de una vela sobre los genitales de su víctima y luego apoya los suyos propios en la boca, de tal manera que la bebé está a punto de asfixiarse. En varias ocasiones se puede oír a un varón —el que maneja la cámara— dando instrucciones a la mujer en un idioma que cuesta interpretar. La alarma saltó de forma inmediata entre el Grupo de Expertos en Identificación de Víctimas de Interpol, que no tardaron en encontrar el vídeo, entre otras páginas, en la fenecida Lolita City, dedicada a la pornografía infantil. Algunos pedófilos, www.lectulandia.com - Página 81

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