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Desarrollo infantil y

Desarrollo infantil y competencias en la Primera Infancia del desarrollo y del funcionamiento no es propia sólo de los niños, ni se da exclusivamente en la infancia, está presente a lo largo del ciclo de la vida. tablero en blanco y la entrada a cualquier espacio educativo no marca el comienzo de la construcción de su conocimiento. Por esto se habla del desarrollo en términos de re-comenzar, de re-iniciar, de reorganizar. Cuando se creía que ya conocíamos todas las etapas del desarrollo, los pasos y los desempeños, sobrevienen hechos y teorías que obligan a volverlo a pensar. Éstos han ayudado a entender que la concepción en etapas resulta inadecuada y que es necesario dar cuenta de aquellos momentos en que coexisten viejas y nuevas concepciones. Entonces, es necesario repensar una nueva concepción de desarrollo y dejar atrás la antigua de cambios progresivos, ligados con la edad. Por supuesto que al poner en práctica esta nueva forma de entender el desarrollo se siente resistencia al cambio y la nueva concepción funcionará simultáneamente con la vieja hasta lograr una nueva reorganización del conocimiento. La tercera característica de la noción de desarrollo nos lleva a pensarlo como un proceso en el que nunca hay un final, siempre hay reorganizaciones que llevan a transformar el conocimiento y esto también sucede con las relaciones afectivas y sociales. En ninguno de estos casos se tienen límites que permitan establecer que ya no habrá más cambios. Todos creemos que habíamos comprendido todo de manera definitiva y de pronto recibimos otra información que cuestiona el conocimiento que teníamos y nos deja inquietos. Esta característica Nueva concepción del desarrollo 1. Se caracteriza por un funcionamiento irregular de avances y retrocesos. 2. No tiene un inicio definitivo y claro, es decir, no inicia desde cero. 3. No tiene una etapa final. En síntesis es necesario entender el desarrollo como un proceso de reorganizaciones, avances y retrocesos. ‘Recomenzar’ y ‘reorganizar’ deben ser entonces los verbos a conjugar para entender cómo piensan los niños, cómo elaboran la realidad, cómo acceden al conocimiento, cómo manejan sus afectos y se insertan en la sociedad. Pero no por ello se puede decir que se parte de cero. Se asiste a una continua reorganización y evolución de las competencias, afectos y relaciones; éstos tienen formas siempre nuevas y diferenciadas. El reconocimiento de estas irregularidades en el acceso al conocimiento y en el manejo del afecto y las relaciones supone una concepción, así sea aproximada, de la forma que toma el desarrollo y de cómo funcionan la mente y la afectividad de los niños. De allí que las ideas previamente esbozadas sobre la naturaleza del desarrollo resulten centrales para los planteamientos que este texto propone. Esta caracterización inicial del desarrollo permite definir el concepto de las competencias y luego el de experiencias reorganizadoras. 20

Descubriendo el desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia ¿Cómo se entienden las Competencias? Desde su nacimiento, los bebés poseen y desarrollan funcionamientos afectivos, cognitivos y sociales que les permiten adaptarse a su entorno y que resultan sorprendentes y complejos por su eficacia. Éstos dan cuenta de la existencia de una capacidad general que se concreta en el ejercicio de procedimientos o ‘haceres’ refinados, que en su conjunto, les permiten construir un ‘saber hacer’ y más adelante un ‘poder hacer’ cada vez más sofisticado y específico. Un ejemplo son los momentos de alimentación. El agente educativo puede observar que inicialmente el bebé sabe chupar el pezón de la madre apenas lo siente en la boca, pero no puede buscarlo. A las pocas semanas, cuando siente el pecho de la madre, sabe hacia donde orientar su boca y agarra el pezón. La pregunta que surge es: ¿cómo se genera ese conocimiento nuevo que ahora permite al bebé orientar su búsqueda y chupar? La idea es que además de la interacción y contacto con la madre que lo alimenta, el bebé posee una capacidad general que le permite coordinar en un nuevo procedimiento dos acciones previamente no relacionadas: la búsqueda del pecho y la acción de chupar. Es así como pasa del ‘hacer’, o sea de chupar, a ‘saber hacer’, pues orienta su acción de chupar hacia el pecho de la madre. Más tarde, se observará que el bebé pone su mano sobre el pecho de la madre, ahora agarra el pecho que le permite alimentarse, es decir controla como se alimenta, o sea ‘puede hacer‘, pues puede agarrar y alimentarse, cuando antes eran su madre u otro adulto quienes orientaban su acción de chupar. En estas primeras coordinaciones las competencias de los bebés se pueden entender como esa capacidad para interactuar con el mundo. Al inicio las competencias tienen la forma de un ‘hacer’, que posibilitan la adaptación –si no comen no sobreviven–, progresivamente avanzan a ‘saber hacer’, y después, a partir de la reorganización de los funcionamientos acumulados, su actividad se transforma en ‘poder hacer’. Una vez los bebés han elaborado un procedimiento que les permite ‘poder comer’, pueden aplicar las acciones coordinadas aprendidas, a todo tipo de objetos. Ahora dirigen hacia su boca todo lo que llega a sus manos. Se trata de otra de las posibilidades que brindan las competencias: la “movilización” 1 del procedimiento a nuevos objetos, y en general la movilización de sus acciones coordinadas hacia nuevas realidades que antes no estaban presentes y que les abren nuevos caminos en su desarrollo 2 , garantizando su autonomía. La competencia se caracteriza porque moviliza o potencia el conocimiento que surge de una situación específica, hacia diversas situaciones y este carácter flexible le brinda a los niños más posibilidades de ‘poder hacer’ y de un desarrollo autónomo. Los conceptos de los niños y sus operaciones no son directamente observables, las competencias tampoco lo son. El estudio de éstas requiere observar sus desempeños y actividades ante situaciones variadas. Es así como ciertos desempeños resultan indicadores de la existencia de una competencia dada, pero no son la competencia 1. Manera de avanzar y propiciar nuevas conquistas en el desarrollo. 2. Puche-Navarro, Orozco, Correa & Orozco (2007). Funcionamientos, desarrollos y competencias de niños y niñas de 0 a 6 años. MEN. 21

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