Views
1 week ago

Libro

tadura donde

tadura donde prevalecían ideas retrógradas que hoy todavía están muy presentes, para desgracia. Sin embargo, la revolución nos permitió soñar por un momento y convertir muchos sueños en realidades palpables. Nos permitió tener derecho a sentir, a pensar y a demandar nuestras banderas. En el marco jurídico, las mujeres logramos avances importantes como, por ejemplo, que en la constitución quedaran establecidos planteamientos nuestros: la no discriminación por razones de sexo, el matrimonio como un contrato donde tienen que estar de acuerdo ambas partes (hombre y mujer), la condena al maltrato en las familias, etcétera. Hubo muchos cabildos sectoriales en los departamentos y municipios del país, donde se interiorizaron todas estas normas grabadas en la nueva redacción de la constitución política de Nicaragua (1987). La nueva ley planteaba que las relaciones entre madres, padres e hijos tenían que ser horizontales y bidireccionales. El divorcio unilateral cuestionó el hecho de que las mujeres no somos propiedad de nadie. Sin embargo, la misoginia era parte de un proceso donde no se pudo erradicar el machismo. Sí, era importante la proclama del frente sobre las mujeres, sin embargo, esa carta no era solo un acto heroico de los líderes del partido. Esa carta era también el producto de la participación de las mujeres que obligó a los líderes de entonces, a tener una posición más seria y más comprometida con nosotras. Aunque para muchas esa proclama fue sólo papel mojado, para otras no. Tan importante era la lucha antiimperialista como crear condiciones para que las mujeres fueran protagonistas de la historia. La guardería infantil que permitía que los hijos estuvieran bien cuidados y no bajo llave mientras las mujeres trabajaban, fue un gran avance. También lo fue la pensión de alimentos que permitía que las mujeres contasen con ese otro ingreso en sus hogares para la manutención de los hijos. 86

Un gran obstáculo fue el conservadurismo imperante. El conservadurismo no solo estaba en los círculos religiosos y los partidos conservadores de aquel entonces, sino también en las filas del Frente. Ese pensamiento discriminador estaba en las organizaciones sociales y las mujeres fuimos revolviéndonos para madurar este pensamiento hasta que nos dimos cuenta que éramos muy diversas y cultivamos tolerancia entre nosotras mismas. El otro gran obstáculo fue la guerra. La movilización masiva de los hombres al campo de batalla, ayudo a independizar a las mujeres. Sin embargo, esa militarización masculina produjo una sociedad nicaragüense muy verticalista y autoritaria, que a su vez produjo un pensamiento de la misma naturaleza. Tuvimos que luchar contra eso también. Había un sector más preocupado por enfrentar la guerra donde las ordenes no se discutían, solo se cumplían. Nosotras estábamos en medio de todo ese debate masculino. Y para desarrollar un pensamiento propio que nos permitiera hacerle contrapeso a ese diálogo, requeríamos de un país en paz. Así que la guerra también nos jugó una mala pasada. Pienso que la crisis económica era una realidad, pero no un obstáculo. El obstáculo verdadero era la falta de voluntad política para organizarse y plantear públicamente las demandas de las mujeres. La situación económica era una excusa. Y por eso creo que ahora hay una situación muy confusa donde la política es como el boxeo: los contrincantes lanzan derechazos e isquierdazos sin llegar a ninguna conclusión propositiva. ¿Se puede ser de izquierda sin ser feminista? Es confuso, te lo repito. Ya no sabemos quién es la derecha y quien es la izquierda en Nicaragua. Cada quien tiene su propia medida. Ahora no podés ser de izquierda si estas contra el Frente, no podés ser de izquierda si estas contra el aborto, no podés ser de iz- 87

libro
LIBRE
libro
libro
libre
libro
libro
libre
Libro
LIBRO
libro
libro
libro
libro
Libro
libro
libre
libro
libro
libro
libro
libro
libro
libros
libres
libro
libro
libro
libro
libro