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das. El feminismo en los

das. El feminismo en los años ochenta fue matizado de diferentes maneras. Veníamos de una guerra de derrocamiento de la dictadura donde el concepto y el rol de las mujeres estaban impregnados con un enfoque de participación política. Por lo tanto, en sus inicios, la revolución incluyó a las mujeres de manera heroica, pero luego eso se fue transformando. Las reivindicaciones propias de la mujer eran muy generales y estaban sumergidas en esa lucha ideológica. En el frente mismo había una participación de mujeres pioneras y ejemplares como Doris Tijerino, Mónica Baltodano y Dora María Téllez, donde emergían reivindicaciones feministas que fueron pilares sostenidos de cómo evolucionó después en diferentes momentos y partes del mundo. Eso estuvo presente en Nicaragua, pero tímidamente. La teoría feminista no estaba muy elaborada a inicios de los 80 y la configuración de la dirección nacional fue una configuración machista bajo la bandera de la alianza de las tres tendencias. Había una distribución equilibrada de las tres tendencias, pero no había una representación ni presencia de las mujeres entre la cúpula. Pienso que uno de los logros más importantes de esa época fue la conciencia crítica que se despertó entre las diferentes compañeras que legaron sus conocimientos a otras más jóvenes. Muchas de las ONG actuales son el resultado de esa lucha, la Red de Mujeres contra la Violencia, el Colectivo de Mujeres de Matagalpa, el Comité de Mujeres Rurales de León, las Mujeres Católicas por el Derecho a Decidir, el Colectivo de Mujeres 8 de marzo, Puntos de Encuentro, entre otras, son fundaciones hijas de la lucha feminista en los años ochenta y eso fue uno de nuestros grandes logros. Uno de los grandes obstáculos fueron las contradicciones a lo interno de nuestro movimiento. Después de la revo- 96

lución, la iniciación sexual de los jóvenes fue más natural y más “normal” que la de mis padres, por ejemplo, quienes no tuvieron la oportunidad de vivir una experiencia revolucionaria. Sin embargo, en el tema de la violencia hacia la mujer, nos quedamos algo rezagados. Eso se refleja en nuestro presente. ¿Cómo es posible que en Nicaragua todavía se discuta si una niña violada puede o no abortar? Es absurdo. Para mi ese es un gran retroceso. La legislación del aborto terapéutico existe desde los tiempos de Zelaya, a fines del siglo 19 (1870, para ser más precisa), pero insisto, ¿cómo es posible que eso hoy se siga discutiendo? Durante los 80, el aborto terapéutico existía en este país, era legal, ¿cuántas mujeres abortamos en la década de los 80 para poder participar en la lucha del FSLN? Hoy estaríamos todas presas. Pienso que se puede ser feminista sin ser de izquierda, indudablemente. Hay mujeres de derecha que son feministas; el feminismo tiene varias corrientes, una de esas es el socialismo igualitario con la cual me identifico. Sin embargo, no es lo mismo trabajar por la justicia y la equidad social que hacer cosas por los pobres por simple populismo. Mussolini hizo cosas por los pobres y era fascista. Entonces no necesariamente por hacer acciones por la gran mayoría, significa hacer transformaciones sociales que vayan por mayor equidad entre hombres y mujeres. Una revolución no solo se trata de enseñar a leer y escribir a los que antes no podían hacerlo, también se trata de enseñar a querer y a convivir pacíficamente entre hombres y mujeres. Eso es el auténtico feminismo”. Dorotea, 64 años: “Nací en Puerto Cabezas, Costa Atlántica Nicaragüense. Después del triunfo de 1979, nos dedicamos a reconstruir el país y a organizarnos como mujeres durante toda la década de los 80. En la Costa teníamos que hablar de recomposición de las familias después de la “Navidad Roja”, cuando ocurrió aquel espantoso desplazamiento de 97

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