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2 months ago

CON HEIDEGGER SOBRE NIETZSCHE

El siervo sólo puede

El siervo sólo puede ordenar su tarea rutinaria: arar el surco, sembrar la semilla y cosechar, todo eso, con la intención, impuesta a él, de entregar al “señor de la tierra” el producto de su trabajo. Ordenar es auto-superación. Sólo es necesario ordenar al que no se obedece a sí mismo. En este caso, el señor se obedecería a sí mismo, ordenando la expoliación del siervo. El feudal, sobre todo, ordena a personas, mientras que, según la tesis, el siervo sólo “ordena” actividades rutinarias. El sentido de ordenación, como una propiedad de la Voluntad de Poder, es muy asimétrico y no se sustenta en una lógica consecuente, pues en el caso del feudal, él ejerce su poder sobre el siervo, a quien le debe su existencia. ¿Cómo se puede afirmar la superioridad de alguien que necesita de su inferior para subsistir? Ése es un misterio cubierto de telarañas seculares, develadas sólo por la “metaforidad” singular que los corifeos, pasados y presentes, del feudal emplean para pretender explicarlo. Voluntad y Poder Te escuchamos, Heidegger No obstante, la voluntad no es simplemente poder, y el poder no es simplemente voluntad. La esencia del poder es voluntad de poder y la esencia de la voluntad es voluntad de poder. Así, Nietzsche puede decir “poder” en lugar de “voluntad” y “voluntad” en lugar de “poder”. Pero esto no significa una equipa- 28

ación de voluntad y poder; por el contrario, la expresión «voluntad de poder» debe nombrar precisamente la simplicidad inseparable de una esencia estructurada y única: la esencia del poder. Esa afirmación podría interpretarse en el siguiente sentido: la esencia del poder sería la pulsión de poner en ejecución la voluntad de imponerse sobre los siervos, mientras que la esencia de la voluntad sería la posesión de capacidad para realizar esos actos de dominación, es decir, la Voluntad de Poder. Por otra parte, el poder es poder, sólo y mientras siga siendo acrecentamiento de poder y se ordene a sí mismo más poder. Ya el mero detener el acrecentamiento de poder, el mantenerse en un nivel de poder, marca el comienzo de la impotencia. El sobre-potenciarse a sí mismo forma parte de la esencia del poder. De este modo, el poder está constantemente en camino «de» sí mismo, no sólo de un siguiente nivel de poder, sino del apoderamiento de su pura esencia. El significado de sobrepotenciarse es muy lógico, sería el esfuerzo de aumentar el poder para dominar a quienes domina. Pero el aumento de ese poder no sería necesario si es que no existiera un ritmo paralelo de acrecentamiento de ansias de libertad de los dominados, quienes aumentan su voluntad de resistir la dominación de los que tienen poder sobre ellos. 29

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