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10 months ago

EL SER POETICO

Esta obra incluye propuestas innovadoras sobre la concepción del arte en general y del poema en particular. Los nuevos conceptos están formalizados en varias definiciones y postulados. También nos proporciona valiosos indicadores que nos permiten diferenciar el Verso Vulgar y las gradaciones que lo llevan al Verso Puro. Por otra parte, propone la solución a la extraña paradoja que los críticos tradicionales han fabricado con la supuesta dicotomía entre “Poesía” y “Prosa”, mientras que la noción del Momento Vital se convierte en un indicador muy importante para la comprensión de lo que es una novela, un relato o un poema en verso. La Visión y la Transfiguración del poema visionario, tal como lo define Carlos Bousoño, cobran nuevos matices.

Dámaso Alonso afirma

Dámaso Alonso afirma que “lo poético de una poesía consiste en un modo coherente de sentimiento y en un modo valioso de intuición”. El sentimiento, en esta acepción, no sólo sería vivido, sino contemplado y cualitativamente configurado en el Poeta. La Intuición sería una “visión penetrante de la realidad, el hallazgo del sentido de las cosas más hondo que el práctico que les da nuestro intelecto”. Por último dice que el poeta no necesita una visión totalista del mundo y de la vida, sino una visión personal de las cosas adecuadas a este único momento. La concepción del teórico español acerca del sentimiento me parece muy primitiva, la de la Intuición, muy oportuna y, la del poeta doctrinalmente estrecha. De paso, observemos que Dámaso Alonso otorga a la palabra “poesía” un significado equivalente al de poema, puesto que su declaración realmente empieza del siguiente modo: “Lo poético de una poesía consiste...”. Recordemos la gran diferencia conceptual que hemos propuesto de ambos vocablos. Los psicólogos ven en el Sentimiento una disposición emocional alrededor de un objeto, no una experiencia, sino una parte de la disposición del individuo. De este modo tendríamos varias clases de sentimiento: el estético, el de amor propio, el de inferioridad, el de irrealidad, el de superioridad, el de realidad… No es el sentimiento, considerado de este modo, el que ahora nos interesa. Los sociólogos de barricada y de ideología, los insensibles más presuntuosos del planeta consideran el sentimiento como unas configuraciones generalizadas de emoción; las premisas mayores, determinadas cultural y psicológicamente que sirven de fundamento a los usos sociales costumbres e instituciones de grupo, clase o sociedad. Con esta definición encuentran varias clases de sentimientos: el sentimiento colectivo, la participación de muchos sujetos en el mismo sentimiento, tales como la sensación solidaria del “nosotros” o la sensación pasajera de 196

un público de coyuntura, el sentimiento de raza, unido a los rasgos fisiológicos y a las actitudes comunes hacia otras Algunas veces va muy parejo al sentimiento de nacionalidad, sentimiento del nos, presupone una intuición emocional colectiva, una conciencia afectiva de muchas personas. Como podemos observar, la definición de los sociólogos es el revés de la nuestra, puesto que la identifican como “configuraciones generalizadas de la emoción...” Pero, lo que más nos interesa para esta obra es el Sentimiento analizado desde la perspectiva filosófica. En general, sentimiento sería entonces la facultad del individuo de experimentar sensaciones tanto emocionales como corporales. Descartes dice que: “después de haber considerado en qué difieren las pasiones del alma de todos sus demás pensamientos, me parece que se puede definirlas generalmente como percepciones o sentimientos o emociones del alma que se refieren particularmente a ella y que son causadas, mantenidas y fortalecidas por algún movimiento de los espíritus” De este modo encontramos algo específico: el sentimiento se refiere al alma, no al cuerpo. En este tubo de ensayo de pensamiento, tal vez podríamos agregar que Descartes podría estar refiriéndose al alma como ente diferenciado de la mente y, como tal, receptáculo o emisor no de pensamientos, sino de sentimientos. Recordemos también que Descartes se refirió a los sentimientos como alteraciones del ánimo, las que deben ser controladas y hasta eliminadas por medio de la Razón, lo que nos lleva a la necesidad de invertir varios momentos amables en dilucidar hasta qué punto los sentimientos serían o no intencionales y sus respectivas relaciones con la Razón y con la Voluntad. Debo confesar que en mi juventud he tratado de ser un fiel seguidor y practicante de la idea de que la Voluntad controla el Sentimiento sin ningún resultado satisfactorio, por supuesto. 197