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5 months ago

EL SER POETICO

Esta obra incluye propuestas innovadoras sobre la concepción del arte en general y del poema en particular. Los nuevos conceptos están formalizados en varias definiciones y postulados. También nos proporciona valiosos indicadores que nos permiten diferenciar el Verso Vulgar y las gradaciones que lo llevan al Verso Puro. Por otra parte, propone la solución a la extraña paradoja que los críticos tradicionales han fabricado con la supuesta dicotomía entre “Poesía” y “Prosa”, mientras que la noción del Momento Vital se convierte en un indicador muy importante para la comprensión de lo que es una novela, un relato o un poema en verso. La Visión y la Transfiguración del poema visionario, tal como lo define Carlos Bousoño, cobran nuevos matices.

Yo no nací sino para

Yo no nací sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida; por hábito del alma misma os quiero cuanto tengo confieso yo deberos; por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir y por vos muero. Compárese esta dignidad Poética con el sentimentalismo del Juan de Tassis o el Sentimentaloidismo, ambos vulgares, del Acuña citados y lléguese a la conclusión de que Garcilaso es un verdadero Poeta en estos versos y que los otros son simples panfletos. Algún día todos usaremos el sentimiento a la moda de Garcilaso; con él aprenderemos a expresar sin mendigar. Comparemos esta muestra de sentimiento puro con la expresión, también pura, de Gutierre de Cetina: Ojos claros, serenos si de un dulce mirar sois alabados, ¿por qué si me miráis, miráis airados? Si cuanto más piadosos más bellos parecéis a aquél que os mira, no me miréis con ira porque no parezcáis menos hermosos.... Al mismo tiempo, los versos de ambos son estéticamente hermosos. El sentimentalismo en los versos de amor entre amantes. Por lo general, el sentimiento de la Edad Oscura deriva en sentimentalismo, con lo que el sentimiento a la par que el verso, empieza a deformarse. Lo constatemos de inmediato en una parte de la creación de Alfonso El Sabio (1211-1284) 206

“Pues tanto es el padecer que yo por ella sufrí desde el día que la vi, y no se quiere doler, así le diré yo bien” Al igual que los Versos Vulgares de hoy, el sentimentalismo se expresa en el sufrimiento; para ello, se hace del amor el verdugo más grande de la humanidad. El amor supuestamente duele, hace sufrir, castiga, impone, hace llorar, hace lanzar gemidos... en fin, desde entonces hasta hoy, el sentimentalismo, vuelto ya caricaturesco bajo la forma de sentimentaloidismo, ha hecho del supuesto sufrimiento por amor, uno de los principalísimos temas supuestamente poéticos. Aquí otra prueba de deformación sentimental del amor, esta vez en Ausias March (1397-1459) “... a mí no place que mi vida esté libre de un caso muy cruel.... En tanto que de amor sentí el dolor, no tuve dél cabal conocimiento; ahora que perdí su sentimiento, bastante soy a dar dél gran razón” La forma cristiana del amor, en la que parece que dolor y amor es lo mismo, será la causante más importante del sentimentalismo vulgarizado que empieza en la Edad Oscura. Leamos algunos extractos de Ramón Llull (1235 - 1316) “Jesucristo, Señor. ¡ay si estuviese en aquel tiempo en que nacisteis.... y cuando fue atado y preso ¡qué hubiese sido su com- 207